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 Editorial 20100401 LN Sospechas de coimas en Aerolíneas

Con su déficit, sus escándalos y el presunto pago de millonarios sobreprecios, la empresa es un enorme agujero negroDesde el mismo momento en el que el Gobierno anunció la compra de 20 aviones al fabricante brasileño Embraer para incorporarlos a la flota de Aerolíneas Argentinas, la operación de 690 millones de dólares llamó la atención y despertó sospechas.

Ahora, como reveló LA NACION, esas sospechas se ven abonadas por la posibilidad de que en la compra mediaran sustanciales coimas de alrededor de 60 millones de dólares -a razón de tres millones por aeronave- que podría haber cobrado un asesor muy allegado al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime.

Lo que primero sorprendió cuando se anunció esta operación fue el hecho de que, tal como sostienen los especialistas en aeronáutica comercial, nunca es económico ampliar la composición de la flota de una línea aérea con equipos pertenecientes a diferentes fabricantes, pues ello acarrea más costos en materia de repuestos, mantenimiento y entrenamiento de las tripulaciones. En efecto, Aerolíneas ya cuenta con aeronaves de la norteamericana Boeing y de la europea Airbus, para no mencionar los MD de Austral.

El segundo factor que alimentó las sospechas fue el precio de 690 millones de dólares por los 20 aviones E 190 de Embraer, pues significaba un diez por ciento por encima de los valores normales de dichas aeronaves.

Tanto LA NACION como el juez federal Sergio Torres recibieron copia de correos electrónicos enviados al directorio de Aerolíneas -incluido el entonces presidente de la compañía y actual ministro de Justicia, Julio Alak- por dos ejecutivos de la empresa que alertaban sobre el recargo del diez por ciento y señalaban que "lo normal y esperado para la operación en análisis sería un precio neto de entre 29,5 y 30 millones de dólares. Es decir, se estima un sobreprecio de unos 3 millones de dólares" por avión.

Ha de ser la Justicia la que determine las responsabilidades penales en caso de existir cohecho. Un asesor del entonces secretario Jaime se encuentra bajo la lupa. Es el mismo que también es investigado en una causa contra Jaime por la presunta compra de un avión privado por parte del ex secretario de Transporte.

De todos los funcionarios y ex funcionarios del kirchnerismo, Jaime, un hombre de la máxima confianza del ex presidente Néstor Kirchner, es quien más denuncias penales arrastra. Cuando dejó la función pública, en julio del año pasado, debido a las sospechas de que hubiera comprado un avión privado mediante un testaferro, Jaime consignó en su declaración jurada de bienes que sólo poseía 2379 pesos en una cuenta bancaria y un patrimonio total de 100.000 pesos.

Sin embargo, días atrás, cuando la Justicia allanó una de sus viviendas a raíz de la información de LA NACION, se le encontraron allí 40.000 dólares, 10.000 euros y 50.000 pesos.

Desde su estatización en 2008, Aerolíneas Argentinas se ha convertido en una fuente permanente de escándalos y de déficits que genera el caldo de cultivo adecuado como para que las sospechas de coimas tengan fundamento. Basta recordar los extraños vuelos promovidos por su actual presidente, Mariano Recalde, como el de octubre del año último, que trasladó a funcionarios cuando iba a jugar en Montevideo la selección nacional de fútbol.

Aerolíneas Argentinas y Austral sumaron durante enero y febrero últimos un déficit de 57,5 millones de dólares, equivalentes a una pérdida diaria de 1,25 millones de dólares. Este déficit representa un aumento del 37 por ciento de las pérdidas respecto de enero y febrero del año pasado. En 2009, el Estado tuvo que otorgar a ambas empresas 2300 millones de pesos en subsidios.

Mientras fueron propiedad de la española Marsans, el creciente déficit de Aerolíneas y Austral era solventado por un organismo estatal español, la SEPI. La estatización concretada por el kirchnerismo -operación que aún no fue renegociada con los anteriores dueños- seguramente significó un alivio para las arcas españolas. Son ahora las argentinas las que deben cubrir el déficit siempre en aumento. En este contexto, cabe preguntarse si Aerolíneas no es más que un insalvable agujero negro cuya única utilidad es la de servir de instrumento para que algunos funcionarios se enriquezcan.

Reportaje a Roque Fernández

20100402 LN "Ya existe tanto atraso cambiario como durante la convertibilidad"

El ex ministro afirma que la inflación erosionó toda la competitividad ganada desde 2002el próximo año puede haber una crisis financiera", vaticina Fernández   por Martín Kanenguiser

El ex ministro de Economía Roque Fernández afirmó que el tipo de cambio ya sufre el mismo atraso que en la era de la convertibilidad.

En una entrevista con LA NACION, quien sucedió a Cavallo en la administración menemista, entre 1996 y 1999, sostuvo que si el Gobierno intenta promover el crédito con políticas activas desde el BCRA, "sería la semilla de una nueva crisis financiera el próximo año".

Ex presidente del BCRA y docente de la Universidad del CEMA, Fernández dijo que, más allá de la retórica progresista oficial, "la herencia de los 90 sigue en pie y eso permite que el país siga creciendo".

-¿Ya está atrasado el tipo de cambio?

-Sí, a fin del año pasado calculé el tipo de cambio real y ya me daba que existía tanto atraso cambiario como durante la convertibilidad. En la convertibilidad el FMI nos criticaba por un atraso del 7 por ciento y en ese momento se argumentaba que, como acá no había inflación y en Estados Unidos sí, eso se recuperaba rápido. Pero con la inflación de los últimos tres meses, ya debe estar por debajo del tipo de cambio de la convertibilidad.

-Sin embargo, los industriales ahora no se quejan tanto por las medidas comerciales de protección que tomó el Gobierno.

-Sí, pero prohibir exportaciones o importaciones, sin normas escritas, es una violación de las normas internacionales del comercio.

-El Gobierno se justifica en que, con la crisis global, todos los países toman medidas parecidas

-La crisis originada en Estados Unidos relajó los acuerdos preexistentes entre los países. Y lo otro que trajo es un debate sobre el control de capitales; en ese sentido, si acá empeoran las cosas, van a apretarlos porque siempre es más fácil echarles la culpa a los mercados que controlar los errores propios. Sobre todo si los productores no liquidan todas las divisas lo que el Gobierno espera.

-¿Eso puede provocar algún efecto en el corto plazo?

-Aceleraría las expectativas de una gran devaluación y la fuga de capitales.

-Pero eso por ahora no se espera .

-Ahora no. Le creen al BCRA en sus intervenciones a futuro y el mercado está tranquilo.

-¿Le preocupan los cambios en la conducción del BCRA?

-Sí, porque creo que Marcó del Pont no comparte la actual ley de la carta orgánica. Lo que deberían haber hecho es cambiar esa norma y, luego, proponerla para el cargo, no al revés.

-¿Qué opina de las primeras semanas de su gestión?

-Lo poco que le escuché decir tenía que ver con la idea de usar el BCRA para prestarles a las pymes, como un banco de desarrollo, pero eso no tiene nada que ver con la misión del organismo de cuidar la estabilidad monetaria.

-De hecho quiere aplicar redescuentos y encajes diferenciales para promover el crédito a la producción.

-Eso no sirve para nada y sería la semilla de una nueva crisis financiera en el próximo año. Cuando el Estado interviene para forzar una tasa de interés negativa, ocurre como en la crisis de los 80: los bancos no tienen ningún incentivo para prestar y los proyectos que se aprueban terminan con la quiebra de las entidades, como pasó con el Banade.

-O sea que prevé complicaciones.

-Sí, sobre todo si hay desbordes desarrollistas.

-¿Si el canje de deuda es exitoso puede mejorar este panorama?

-El canje es positivo aunque tenga un nivel de aceptación del 50 por ciento, porque va achicando un problema que ya lleva varios años. Algunos critican la propuesta por ser más generosa que la de 2005, pero yo creo que, justamente por esa razón, aquel canje dejó un 24 por ciento de la deuda en default. A diferencia de lo que piensa Prat-Gay [Alfonso, diputado de la Coalición Cívica], creo que en el primer canje se pagó poco, no al revés.

-¿Generará más inversión?

-No lo creo, ni espero que caiga la tasa de interés después del canje.

-¿Puede haber default si no se usan las reservas del BCRA para pagar deuda, que el Gobierno consiguió habilitar en la Justicia?

-No; el problema es hay que cumplir con lo que dice la Constitución; la Presidenta no puede decir que la Justicia o el Parlamento no la dejan gobernar, porque el Poder Ejecutivo es sólo uno de los tres poderes del Estado. Y, sobre todo, no hay que fomentar más el aumento del gasto, porque en 2012 si no quedará un problema muy serio para el próximo gobierno.

-¿Cree que el país cambió mucho en estos años con más intervención estatal en la economía?

-Más allá de la retórica progre del Gobierno, no se ha hecho nada. Más bien se complicó lo que andaba bien, pero la herencia de los 90 sigue en pie y eso es lo que permite que el país siga creciendo.

20100402 LN  Un 44% de los trabajadores no aporta para su futura jubilación. ……

 

20100403 LN Impide el Gobierno que se conozcan datos de su gestión.  Ya no deja consultar la ejecución presupuestaria, los informes de la Sigen ni el gasto de propaganda –

 

30100403 LN Fuerte tensión con China por el freno al aceite de soja argentino.  L agencia gubernamental de China…” La medida se tomó para ayudar a los productores locales y en represalia contra la argentina, nación que ha aplicado medidas antidumping contra mercaderías provenientes de China”..

 

20100403 Un Congreso paralizado, misión cumplida para el kirchnerismo. La tensión hizo que en un mes de actividad hubiera sólo dos sesiones en las cámaras ….

 

Es imposible no hablar de política, pero puede ser peligroso para los afectos

20100403 LN Conversaciones con un amigo kirchnerista  por Jorge Fernández Diaz

Elegimos un bar de la calle Tacuarí que frecuentábamos en nuestros viejos tiempos. También elegimos un determinado domingo porque esa tarde no nos extrañarían en ningún lado. No teníamos ánimos de vencernos, sino de ver cómo se desarrollaba la partida, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a dejarse ganar. Ni siquiera para mantener una amistad de tres décadas. Empezamos por un café y pasamos por alto las preguntas sobre los chicos y el trabajo, como si quisiéramos dejarlos afuera. Noté que el Flaco estaba un poco incómodo porque se rascaba el canto de una mano con el borde de la mesa. Le llevo un año, pero siempre consideré con orgullo que el Flaco era más inteligente que yo. Habíamos, sin embargo, amasado en estos últimos años ciertas broncas sutiles, nos habíamos cruzado verbalmente en dos o tres reuniones, y me había sacudido fiero un par de veces por correo electrónico. Esas cartas digitales, que yo guardaba, eran extremadamente ofensivas y respondían a los argumentos de un artículo mío que hablaba del "fin del falso progresismo".

Recuerdo que, para el Flaco, no era el fin ni era falso, y que yo les estaba haciendo el juego a "los golpistas". El Flaco se había quedado en una difusa socialdemocracia nacional y popular que practicábamos cuando éramos jóvenes, pero había visto con simpatía el escepticismo militante de mis años de periodista. Ese temperamento se quebró de pronto cuando el kirchnerismo se hizo cargo del Gobierno y trabajó sobre la invisible herida psicológica de toda una generación: entonces el Flaco, para no ser menos, se enamoró perdidamente. Las hostilidades, entre dos hermanos de la vida, se habían iniciado por esas fechas. Y precisamente de toda esa prehistoria de enojos contenidos veníamos cuando nos sirvieron un café y una lágrima.

-Estoy dispuesto a reconocerles varias cosas -le dije, para romper el hielo sin romper la tortilla.

-La renovación de la Corte Suprema -dijo con fastidio, como si me esperara.

-Que ahora demonizan porque no se somete y les vota en contra.

-Es un hito que estudiarán nuestros nietos en los libros de historia. Pero seguí, seguí.

-También le reconozco la habilidad para reconstruir el poder político en un país que venía de la ingobernabilidad y el caos- concedí-. Lástima que después se acostumbró a gobernar con dureza, sin respetar reglas y haciendo abuso de la fuerza de la plata. Y empezó a pensar en perpetuarse por los siglos de los siglos, amén.

-¿Vos pensás en serio que se puede hacer política sin plata? -juntó de pronto los dedos de la mano y me miró fijo-. Hablemos en serio, negro. Se usa la plata para llevar adelante un proyecto, y eso es más viejo que el hambre. Si tenés la caja, te respetan; si no la tenés, te voltea hasta un concejal de un municipio de cuarta.

-Te aclaro que me gustó que al principio hayan sido cuidadosos con el déficit y con las reservas -quise pararlo. No pude.

-¿Vos te creés que podés cambiar las cosas y enfrentarte a los intereses creados sin tener la guita y sin aplicar premios y castigos? ¿Y que además este país da para manitos de seda, con la cantidad de hijos de puta que hay? ¡Bastante democráticos resultaron!

-Son tan democráticos como un setentista puede serlo -tomé un sorbo amargo del café azucarado-. Los setentistas no son democráticos ni republicanos, sino movimientistas y revolucionarios. Nunca creyeron verdaderamente en la democracia ni en los partidos políticos. La democracia burguesa y la partidocracia, les decían con asco, ¿te acordás? Cómo no vas a acordarte, si a vos los setentistas te colonizaron...

-¡A mí no me colonizó nadie! -protestó.

-Claro, desde esa perspectiva revolucionaria, la democracia es una concesión y las acusaciones de dureza, una ingenuidad o un argumento creado de mala fe por la derecha. ¿En cuál de las dos intenciones encajo?

-Te aseguro que si no pensara que vos caés en el casillero "ingenuidad política" no estaría acá sentado -dijo, relajándose un poco. Sacó un cigarrillo. No sabía que había vuelto a fumar-. Este gobierno tiene la virtud de ser democrático en un sentido y revolucionario en otro.

-Y a ver, explicame, ¿qué revolucionó?

-Toda la política argentina -dijo como en un relámpago, y prendió el cigarrillo con un Cricket traslúcido-. Tomó el peronismo y lo puso detrás de una causa progresista. Reinventó la burguesía nacional, domó al establishment ,que siempre es acomodaticio y egoísta, tuvo el coraje de romper monopolios, desarrolló una política impresionante de derechos humanos y se enfrentó con los organismos de crédito internacional. ¿Te parece poco?

Estaba todo colorado y en las mesas vecinas varios clientes se habían dado vuelta para verle la cara.

-Vamos por partes -propuse, con la boca súbitamente seca.

-Yo veo la gran película, vos te quedás en la letra chica, con el miserable diario de cada día -siguió, como si no me hubiera oído-. Hay corrupción. ¿Y qué? Hay corrupción en todos los gobiernos. Usan el tema de la corrupción para esmerilar a un gobierno que los jode, y están esperando que caiga de una vez por todas. Que caiga y que parezca un accidente.

-El asunto del peronismo está pegado con saliva -le dije con crudeza-. Con billetes y nada más. El peronismo no es ni será jamás un partido de centroizquierda. Ponen la cara para la foto y acompañan en los actos porque el Gobierno los tiene agarrados con los fondos.

-No te equivoques, pibe. Es el pueblo peronista el que acompaña este proceso.

-Ajá, el pueblo peronista...

-¡Nunca en toda la historia moderna hubo tanta obra pública! -me escupió-. Y eso benefició a los pobres.

-Para los pobres, el Gobierno tiene la inflación, que los come vivos. O en todo caso las planes Jefas y Jefes, que son las armas con los que gerencian la miseria. Eso a Perón le hubiera parecido una aberración. Y lo mismo pensarían en cualquier proceso serio de socialismo.

-Vos estuviste en la villa 21 y sabés lo que significa para la mayoría que labura el resurgir de la obra pública. Sabés que esos albañiles están mejor hoy que nunca.

-En estos siete años creció la brecha entre ricos y pobres.

-¡Venimos del fracaso de los noventa y del precipicio de 2001, negro! -gritó-. ¿Qué estamos pidiendo?

-No te creas que el truco es muy diferente -lo pinché-. Al principio tenían una convertibilidad del 3 a 1, que funcionó para hacer más competitivas las pequeñas industrias. Pero después todo empezó a distorsionarse de vuelta. Seamos honestos: los cuatro primeros años de la década del 90 la cosa también funcionó. El problema es que Menem quería la reelección. Entonces, en lugar de reducir el déficit, se dedicó a pedir prestado a los organismos. Se endeudó, te recuerdo, en 60.000 millones de dólares para vivir por encima de sus posibilidades. A éstos les pasa algo parecido, sólo que se quedaron sin crédito internacional. Entonces les meten mano al campo, a las jubilaciones privadas, a las reservas. Es igual. Igual. Como si no hubiéramos aprendido nada.

-Entonces volvemos con el ajuste y la economía de guerra, ¿qué te parece?

Me quedé en silencio. El se acabó la lágrima de un trago.

-En cuanto a plantarse con los organismos internacionales, da risa -arranqué sin mirarlo-. Le pagaron todo al FMI y festejaron como si fuera un evento guevarista. Y están metidos en una lucha denodada para sacarle miles de millones de dólares al Banco Central y en lugar de aplicarlos a los hambrientos se los entregan a los acreedores de Wall Street. ¡Menos mal que ustedes son de izquierda, flaco!

-¿Y entonces por qué la derecha no acompaña todo esto, si es tan reaccionario como vos decís?

-Porque la lógica amigo-enemigo triunfó. Y porque también triunfó la deshonestidad intelectual.

-¿De qué carajo hablás?

-Hablo de que si criticás a la oposición estás comprado por el Gobierno, y si criticás al Gobierno, sos de derecha. Cuando investigábamos la corrupción de Menem éramos héroes. Ahora que investigamos la corrupción oficial, somos destituyentes.

-Es chiquito -movía una y otra vez la cabeza-. Te quedás con lo chiquito. Cómo me duele eso.

-El Gobierno se pelea sólo con quien no puede aliarse. Esos dos millonarios que se llenan la boca hablando contra los ricos no se manejan como principistas. La única ideología verdadera que tienen es el poder. Los que eran socios hasta hace poco y se dieron vuelta ahora son una lacra nacional. Kirchner era el candidato del establishment en la primera fase de su Gobierno. Y los enemigos abominables de hoy eran sus comensales diarios en Olivos hasta no hace mucho. Y después nos toman por tarados, flaco. Nos dicen que el fútbol es gratis en la Argentina. Es gracioso, ¿no? ¡Gratis!

-Te volviste un gorila.

-Y lo más gracioso es que vos te volviste un peronista -me reí-. Ofenden nuestra inteligencia.

-Ahora me vas a hablar de las carteras Louis Vuitton.

-Son canallas de doble discurso y me hablan con el dedo levantado. Me hablan con superioridad moral. Eso me enfurece.

-Te enfurece y te ciega; seguimos hablando de menudencias -dijo, exhalando una enorme bocanada de humo. Tenía los ojos rojos-. Y te voy a dar una mala noticia: también van a quedar en la historia por haber impulsado los juicios contra los asesinos y los torturadores, algo que en España y en Francia les reconoce cualquiera.

-Por mí que los asesinos y los torturadores se pudran para siempre en la cárcel. Lo que me molesta es que estos muchachos de la Casa Rosada se disfracen de abnegados defensores de los derechos humanos de la primera hora, cuando en el Proceso estaban haciendo plata y después, mientras gobernaron Santa Cruz, no movieron un dedo por las Madres ni por las Abuelas de Plaza de Mayo, ni por nada que se les parezca.

-Lo importante no es eso -rechistó-. Lo importante es que cambiaron e hicieron algo trascendental. ¿Qué importa lo que eran antes?

-Es gracioso que preguntes eso. Este gobierno hace política de prontuario con todo el mundo, menos con sus propios líderes. Además, usar a las Madres y las Abuelas para legalizar acciones de gobierno es repugnante.

-Qué estómago tan delicado -dijo con sorna-. No estamos en Europa: estamos en la Argentina, pibe. En este país bestial que viene del abismo. Y este es un gobierno exitoso que hizo crecer la economía de manera sostenida y espectacular. Y que, salvo una clase media desagradecida, no tiene políticamente a nadie enfrente.

-Ah, bueno, eso último te lo concedo. -Vi que encendía otro cigarrillo-. Mirá, yo tengo dos pesadillas. Una es que tus amigos no se vayan nunca más. Y otra es que cuando vengan los otros? terminemos extrañando a los que se fueron.

-A veces deseo que se vayan rápido, ¿sabés? -Ahora tenía un cierto dolor en la mirada. Volvió a rascar el borde la mesa con el canto de su mano-. Así vos y yo podemos volver a hablar de libros y de minas, como antes. ¿Te acordás?

Estuvimos hablando de libros y de minas un rato, como si permaneciéramos en el limbo. Después salimos a la calle. Sentí que la última brisa del domingo me barría la cara. Nos despedimos como si fuéramos a vernos otra vez. Lo conozco bien. Hoy no estamos seguros. No estamos seguros de nada.

Editorial I

20100403 LN Escamoteo de información oficial

El monitoreo de la publicidad oficial sigue siendo una quimera y ahora el Gobierno pretende ocultar detalles de ese gasto

 

Es innegable que, de evaluar qué sector de la sociedad cumple menos con la ley en la Argentina, los funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional hacen méritos más que suficientes para aparecer como transgresores y ocupar el primer lugar.

Desde 2003, el manejo de la publicidad oficial ha sido motivo de severas críticas por la falta de transparencia y la discriminación hacia determinados medios de comunicación.

En ese mismo año, el presidente Néstor Kirchner rubricó el decreto 1172 de acceso a la información pública. Está en vigor. Es de suponer que los funcionarios gubernamentales deben suministrar los datos por los cuales son requeridos. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, no parece enterado de nada de esto: el 19 de enero, según se supo en los últimos días, rechazó un pedido de información sobre los gastos en publicidad oficial de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y otro de Poder Ciudadano.

Esta actitud arbitraria demuestra la facilidad con la cual algunos funcionarios, si no el Gobierno en su conjunto, son propensos a confundir lo público con lo privado y, en última instancia, creen que pueden disponer con absoluta discrecionalidad de la información y los bienes del Estado como si fueran propios. La mera explicación de la Presidenta sobre su presunto derecho al uso de las reservas del Banco Central por haber sido acumuladas durante la gestión de su marido deja en claro que el rechazo de Fernández a brindar información es, al parecer, un aparente derecho del poder de turno.

Frente a ello, la ADC ha presentado un amparo en un juzgado contencioso administrativo con el fin de obtener la información que Fernández decidió no brindarle. ¿Es necesario llegar a ese extremo para obtener algo que debería ser parte de la información pública y, en virtud de la tecnología, debería estar a disposición de cualquier ciudadano en sitios de Internet que suelen estar plagados de anuncios oficiales que no siempre se cumplen y promesas de obras que casi nunca se concretan?

Es la primera vez que el Gobierno niega esa información. Adujo Fernández que la información sobre los gastos del segundo semestre en publicidad oficial forman parte de los "datos personales" y que "sólo pueden ser cedidos para el cumplimiento de los fines directamente relacionados con el interés legítimo del cedente y del cesionario, previo consentimiento del titular de los datos". ¿Quién es el titular de esos datos si no el mismísimo Estado?

De ser esta la respuesta que recibirá cualquier particular ante un pedido de información de este tipo, existe el riesgo de que sea cada vez más difícil acceder a ella. Es curioso cómo en la Argentina suele apelarse a este método para desalentar determinadas consultas que deberían ser atendidas y respondidas en tiempo y forma por aquellos que son nombrados, no elegidos, para ocupar cargos de alta responsabilidad.

Si antes no ocurría esto, en parte se debía a la gestión de Martha Oyhanarte en la desmantelada Subsecretaría para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia, ahora a cargo de la ex senadora mendocina Marita Perceval. El reemplazo implicó un paso atrás en una materia tan delicada como el acceso a la información.

No es posible que el monitoreo de los gastos en publicidad oficial aún sea una quimera ni que estos hayan aumentado en forma exponencial, como se presume, y que el Gobierno intente ocultarlo. Al margen de la necesidad de una eficaz ley de acceso a la información, las autoridades nacionales tienen el deber moral de brindar precisiones a la sociedad sobre sus actos, en lugar de insistir en un manejo discrecional de la información que no conduce a nada porque, al final, la verdad siempre se conoce.

20100402 LN El BCRA le prestó al Gobierno desde 2004, $ 105.500 millones.

 

El Banco Central se convirtió en un verdadero Papá Noel para el kirchnerismo…

El segundo prestamista del Estado a corto plazo es la Administración Nacional de la Seguridad Social ( Anses) con 35.000 millones desde 2004 hasta fines de 2009. La AFIP con $ 15.458 millones; el PAMI con $ 3830 millones y el fondo fiduciario para la reconstrucción de empresas con $ 5341 millones. Otros organismos participaron con sumas menores ….

 

Editorial I

20100303 LN Utilización política del secreto

Peligra la salud republicana si datos de los ciudadanos son usados por las máximas autoridades para acallar al que piensa distinto

 

Recientemente, la opinión pública fue informada de la compra de dos millones de dólares por parte del ex presidente Néstor Kirchner, lo que dio origen a un ineludible debate sobre la compatibilidad del desarrollo de actividades empresarias contemporáneas al ejercicio de funciones de Estado.

En los días previos al desplazamiento de Martín Redrado de la presidencia del Banco Central, un rumor muy extendido señalaba la existencia de un listado de "amigos del poder" que en los últimos dos años habrían realizados operaciones cambiarias por sumas significativas en momentos clave de la economía local.

Al publicarse la lista se reveló que entre los adquirentes se encontraba el marido de la actual mandataria Cristina Fernández de Kirchner. En principio este hecho quedó vinculado a la escandalosa impunidad facilitada por el sobreseimiento dictado por el juez Norberto Oyarbide y por la inacción del fiscal federal Eduardo Taiano y del de Investigaciones Administrativas, Guillermo Noailles, en la causa por enriquecimiento ilícito, quienes consintieron ese fallo. La explicación oficial, surgida de un correo electrónico dirigido al periodista Víctor Hugo Morales, informó que la operación cambiaria tenía como objeto la compra de un hotel en El Calafate. Por su parte, la Presidenta se refirió al drama de su marido por "vivir en blanco", volvió a identificar al Grupo Clarín como artífice de una campaña desestabilizadora contra su gobierno, denunciándolo como adquirente de dólares e instando a investigar a sus directivos por lavado de activos. Sus palabras reiteraban la información vertida 48 horas antes en una conferencia de prensa por el ministro de Economía, Amado Boudou.

Este episodio refiere inevitablemente a los cambios producidos poco tiempo atrás en la Unidad de Información Financiera (UIF). Recordemos que la contadora Rosa Falduto, después de haberse negado a llevar adelante una investigación contra el citado multimedios por la presunta existencia de maniobras de lavado de activos, fue reemplazada por el kirchnerista José Sbatella.

Sin embargo, lo que aún no tiene explicación es cómo accedieron el ministro Boudou y la presidenta Cristina Fernández a información protegida por secreto bancario. Porque, de acuerdo con la ley vigente, dicha información debe ser recabada y almacenada en las diferentes dependencias y organismos estatales, y protegida por secreto legal, y sólo si se detectaran inconsistencias que ameritaran explicaciones, podrían actuar tanto los órganos de investigación administrativa como del Poder Judicial. El ministro y la Presidenta carecen de atribuciones al respecto.

Recientemente, el senador nacional Luis Juez denunció públicamente una campaña de desprestigio en su contra mediante la difusión de información falsa con la cual se lo pretendía vincular a cuentas bancarias en el exterior, e indicó que para ello se habría utilizado a la Secretaría de Inteligencia "para plantarle pruebas".

Las políticas públicas de este siglo están atravesadas por la necesidad de preservar el equilibrio entre el respeto a la libertad individual y la necesidad del Estado de acceder a información sobre la vida privada de los ciudadanos, por razones fiscales o por seguridad pública. Por ello, cualquier desviación o uso ilegal que se haga de la información reservada debe ser castigada con el máximo rigor. De estar en presencia del delito de lavado de activos, la vía idónea no es la denuncia desde el atril, menos aún si quien la realiza es la misma Presidenta. En esos casos, se debe impulsar y promover el desarrollo de las tareas propias de los organismos de control así como de las dependencias judiciales, protegiendo el secreto sobre la información obtenida para no entorpecer las investigaciones tendientes a confirmar o desestimar las denuncias al respecto.

Sorprende que ningún fiscal o funcionario público, ante la divulgación de información protegida por secreto que podría significar la violación al artículo 157 del Código Penal, no hayan formulado la correspondiente denuncia, como se hizo en diversas ocasiones cuando ello podía resultar funcional a los intereses ocasionales del Gobierno. Tal utilización selectiva de la persecución penal se erige en un peligro para las libertades ciudadanas y los derechos humanos, que quedan así expuestos a un aparato represor propio de tiempos dictatoriales y no de la vigencia del Estado de Derecho amparado por nuestro Constitución Nacional.

Se impone, entonces, aclarar las responsabilidades por estos graves hechos para que no se reiteren, ya que el uso de información reservada en beneficio propio, o con fines políticos, difamatorios o persecutorios contra sectores opositores o la utilización de los organismos de control para amedrentar, cualquiera sea su manifestación, a los ciudadanos son prácticas antidemocráticas inadmisibles que alejan a quienes las cometen de los objetivos para los que fueron elegidos y los haría incurrir en eventuales desviaciones de poder.

La sociedad necesita tener la tranquilidad y certeza de que la información sensible que manejan las diversas agencias del Estado (BCRA, AFIP, UIF, Secretaría de Inteligencia, entre otras) se almacena y utiliza dentro de los fines legales previstos, y que no es manipulada con otros propósitos por quienes puedan acceder a ella por su estratégica ubicación funcional. Cuando quienes se pronuncian son nada menos que un presidente, un ministro o un juez, la mesura de sus palabras se alza como estándar institucional y se hace necesario disipar cualquier fantasma sobre el posible acceso o uso abusivos de información calificada.

Resulta sombrío para las libertades públicas y la salud republicana que los datos sensibles de los ciudadanos puedan ser utilizados por las máximas autoridades de un gobierno con fines de mera diatriba difamatoria tendiente a acallar a quienes actúan u opinan distinto.

20100404 Clarín. La inflación ya provoca el “efecto ajuste” sobre la economía.

            Las subas de precios recortan el gasto público, salarios, jubilaciones y planes sociales, dicen economistas. ……………………

            Las consecuencias en la recaudación fiscal. ….estima que, por inflación, en 2010 el Gobierno podría recaudar entre $ 24.000 millones y $ 30.4oo millones adicionales, según silos precios aumentan el 20% o 25% anual. Esto sin considerar que “la inflación le permite recaudar al Tesoro nacional también a través de otras variantes, como el aumento en la recaudación de los impuestos ligados la actividad económica interna ( el aumento de precios, incrementa sus bases imponibles nominales) o por la imposibilidad de ajustar por inflación en el impuesto a las Ganancias ( las empresas terminan pagando impuesto sobre ganancias ficticias y las personas sobre ingresos que aumentan nominal pero no realmente). …….

20100404 LN La Argentina incorpora 377 empleados públicos por día. El Estado Kirchnerista. Desde 2003, la Nación, las provincias, las municipalidades y las sociedades del estado contrataron alrededor de 911.000 trabajadores ….

20100404 PERFIL. Denuncian por lavado de dinero a los recaudadores de la campaña de CFK  ……

20100429 LN Lavado : preparan un crítico informe. La Argentina no cumple con el 40 por ciento de las recomendaciones internacionales contra ese delito…

20100404 PERFIL  La culpa de la inlación es del Gobierno Alfonso Prat Gay

            Marco del Pont, peor que Redrado

            Cuando el BCRA se transforma en el prestamista amigo del Gobierno, lo que sigue es la alta inflación. Los argentinos conocen bien esta causalidad….La inflación es el impuesto que nadie legisla, todos pagan, especialmente quienes menos tienen- y sólo uno cobra_ el gobierno de turno …..

20100405 LN Kirchner, réquiem para la Unasur  Editorial

El ex presidente carece de méritos suficientes para ocupar la titularidad de la Unión de Naciones Suramericanas

 

Pocos ex presidentes han hecho menos méritos para ser honrados con un cargo en un organismo internacional que Néstor Kirchner. Sin embargo, a pesar de haber sido tan renuente a salir del país como a recibir a mandatarios extranjeros mientras ejercía la primera magistratura, ha sido promovido nuevamente para conducir los destinos de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Esta vez, tras un espaldarazo de Evo Morales en una reunión con Cristina Kirchner, el nuevo presidente de Uruguay, José Mujica, le quitó el veto que le había puesto su antecesor, Tabaré Vázquez, preocupado por el conflicto de las pasteras que su par rioplatense no sólo no quiso resolver, sino que fomentó.

Ese solo antecedente, la nula voluntad de Kirchner para acercar posiciones con Uruguay, bastaría para no recomendarlo para un cargo que, por nuevo que sea, requiere la mesura de un conciliador y el temple de un experimentado para evitar que las eventuales crisis que surjan en la región pasen a mayores. No parece ser el más adecuado aquel que rompió con la tradición diplomática del Río de la Plata y llevó el diferendo con Uruguay a La Haya, el máximo tribunal de las Naciones Unidas, mientras rompía lanzas con Chile, por la provisión de gas, y en forma periódica con Brasil.

Kirchner siempre menospreció la política exterior y, sobre todo, la de carácter multilateral. Cabe recordar que cuando se fundó la Unasur, en la cumbre presidencial realizada en Cuzco en diciembre de 2004, Kirchner faltó a la cita y se hizo representar por Daniel Scioli, entonces vicepresidente de la Nación. Todos, inclusive Lula, entendieron tal inasistencia como un desaire.

La postulación de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur fue promovida en agosto de 2008 por el presidente de Ecuador, Rafael Correa. En ese momento, Tabaré Vázquez decidió vetarla, así como los presidentes de Perú, Alan García, y de Colombia, Alvaro Uribe. Ahora, con el afán de recomponer la relación bilateral, Mujica pretende empezar "desde cero" y tratar con mano de seda al matrimonio presidencial argentino.

El cambio de posición de Uruguay, coincidente con la asunción del nuevo gobierno, no está sujeto al bloqueo de los puentes por la instalación de la compañía Botnia en la margen oriental del río Uruguay ni al fallo de la Corte Internacional de La Haya, previsto para fines de abril. Lo dejó en claro Mujica tras reunirse con su par de Brasil. Se trató, en realidad, de un mensaje que espera reciprocidad, así como su renovada apuesta al Mercosur. En el caso de la Unasur, de asumir Néstor Kirchner, sería el primer secretario general de su breve historia.

La posición de Mujica no es compartida por todo el Frente Amplio ni por los partidos de la oposición uruguaya. Le reprochan a Néstor Kirchner no haber cumplido con los compromisos asumidos con Uruguay y haber tenido actitudes hostiles contra su país. Lo cual es cierto. En el caso de Perú y Colombia, su excesiva sintonía con un presidente controvertido como Hugo Chávez ha creado muchas dudas sobre la imparcialidad con la que podría ejercer un cargo de esa envergadura.

Será el 4 de mayo, en Buenos Aires, cuando se defina, si hay consenso, la posible designación de Néstor Kirchner. La Unasur tuvo un papel relevante en la posición que tomaron los gobiernos de América del Sur frente a la decisión de Colombia de permitir que soldados norteamericanos se instalen en sus bases militares y en el rechazo al derrocamiento del ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya. En ambos casos hubo acaloradas reuniones y fuertes pronunciamientos. Más atribuciones no tiene.

El mecanismo de designación del secretario general es por consenso. No debe ser unánime. Si ningún candidato obtiene los 12 votos habilitados, se impone quien cosecha más adhesiones. El único impedimento es un veto, como el levantado ahora por Uruguay. No llegaron a tanto Perú y Colombia; sólo objetaron la designación de Néstor Kirchner. Su mera candidatura, de todos modos, parece ser demasiado premio para alguien que, en su gobierno, ha subordinado la política exterior a la doméstica y no se ha caracterizado por propiciar la concordia entre la Argentina y otros países, empezando por el vecindario.

Editorial I

20100406 Un gobierno que no dice la verdad

El giro oficial frente al impuesto al cheque es otro grosero cambio para sostener un proyecto de poder

Finalmente, como abriéndose paso por entre la maraña de declaraciones contradictorias y amenazas de todo tipo vertidas desde altos niveles del kirchnerismo, la verdad se ha ido conociendo. No era ciertamente la "desfinanciación" lo que preocupaba al Gobierno ante la perspectiva de que en el Congreso se decidiera una mayor coparticipación federal del denominado impuesto al cheque.

Todo lo dicho durante las últimas semanas por los habituales corifeos oficiales, desde el ubicuo ministro de Economía hasta el incontinente jefe de Gabinete, apuntó a señalar que si se producía la modificación anunciada por los legisladores de la oposición, el país se vería enfrentado a una grave crisis de financiamiento. La propia Presidenta llegó insólitamente a desafiar a los opositores para que le indicaran con qué fondos pensaban reemplazar aquellos que el Estado nacional dejaría de percibir como consecuencia de una más amplia distribución del impuesto entre las provincias.

No hubo tribuna en la que el matrimonio gobernante se privara de anunciar la catástrofe financiera que se produciría si el Congreso modificaba la actual proporción en el reparto del impuesto al cheque. Se llegó a decir, incluso, que de triunfar la postura opositora debería entrarse en un ajuste que contemplase la reducción de las jubilaciones y los sueldos y el detenimiento de la obra pública.

Pues bien, en oportunidad del reciente almuerzo con los gobernadores aliados, la Presidenta, en una nueva muestra de improvisación, expresó -contradiciendo sin empacho sus propios dichos anteriores, como si los argentinos no tuviéramos memoria- que más que discutir una nueva proporcionalidad para distribuir el impuesto al cheque habría que pensar en eliminarlo directamente.

Para decirlo con números, en caso de prosperar el anuncio presidencial, el gobierno nacional preferiría perder lisa y llanamente unos 24.000 millones de pesos, que es la totalidad de lo que se ha previsto recaudar con el impuesto al cheque en el presupuesto de este año, antes que ceder alrededor de 11.000 millones de pesos que reclaman las provincias.

Por cierto que de inmediato los habituales voceros salieron a aplaudir la decisión presidencial, olvidándose no sólo de sus temores ante una eventual falta de financiación, sino a pontificar -como lo hizo el titular del Palacio de Hacienda- respecto de que el impuesto al cheque es un tributo absolutamente distorsivo y que su eliminación produciría un resultado benéfico para toda la economía.

Más allá de que esta afirmación pueda resultar valedera, toda vez que el impuesto a los débitos y créditos bancarios fue un recurso presuntamente "de emergencia" adoptado por el gobierno de Fernando de la Rúa en 2001 y que ha contribuido -entre otras calamidades- a la baja bancarización que ostenta nuestro país, parece claro que lo dicho obedece a una circunstancial posición política, que así como cambió a partir de un almuerzo con mandatarios provinciales, puede volver a cambiar en cualquier instante. Una y mil veces, en función de la conveniencia política del momento.

Por eso queda claro que el anuncio de catástrofes por parte de los Kirchner y sus sumisos acólitos obedeció, más que a una eventual "desfinanciación", al temor de sufrir otra derrota en el Congreso y de que varios de sus otrora aliados, como era previsible, pudieran llegar a votar junto con la oposición.

Más aún, resulta evidente que el matrimonio gobernante prefiere contar con menos fondos, pero administrados de manera claramente discrecional por ellos, que con mayores sumas que, al ser adjudicadas automáticamente a los gobernadores, puedan volver a éstos cada día más independientes del poder central.

Por otro lado, las argumentaciones groseramente cambiantes que acostumbra utilizar la Presidenta ya se vieron en otros grandes temas que atravesó el país. Sólo baste recordar el conflicto con el campo provocado en 2008, durante el cual Cristina Kirchner fundamentó la recordada resolución 125 que aumentaba las retenciones a las exportaciones en la necesidad de "desojizar" los cultivos; luego dijo que la medida se había dictado para asegurar el alimento en la mesa de los argentinos y poco después buscó fundamentarla en la necesidad de construir escuelas, viviendas y caminos, y hasta en garantizar los pagos de la deuda pública.

Al igual que en aquella situación, claro resulta hoy que el giro oficial frente al impuesto al cheque reconoce una razón diferente de las que se manifiestan en público: la necesidad de asegurar los resortes esenciales del poder kirchnerista; esto es, garantizar la más caprichosa discrecionalidad del manejo de los fondos públicos para así sumar lealtades y doblegar disensos.

La consecuencia de esta actitud es obvia. Por un lado, se confirma lo errático de las políticas de un gobierno que tiene un proyecto de poder pero carece de un proyecto de país. Por otro, aumenta la pérdida de credibilidad de una administración que ya no engaña ni confunde a nadie con su hábito de no decir la verdad.

Duro documento / Advierten sobre la pobreza

20100406 LN El modelo causa desigualdad, dicen la Iglesia y empresarios por Francisco Olivera

Lo expondrán en un texto conjunto la semana próxima; estarán la industria, bancos, el agro y las pymes

La pobreza y la inequidad son la consecuencia de un modelo que no hace una distribución equitativa de la riqueza. Hay que controlar la inflación, que daña a los sectores pobres, pero sin caer en el ajuste; respetar y hacer respetar las leyes, y fomentar, mediante el ejemplo ético y moral, un cambio cultural para que los argentinos sean, de una buena vez, honestos. Crear una especie de "Plan Marshall" para rescatar a los jóvenes de la droga y el hacinamiento y, tema controvertido si los hay, aplicar una reforma impositiva del régimen de coparticipación federal.

Por primera vez desde que Néstor Kirchner llegó al poder, estos conceptos estarán en un documento que será firmado por un extenso arco empresarial. El obispo Jorge Casaretto, presidente de la Pastoral Social, se encargó personalmente de la cuestión y empleó, a tales efectos, los primeros tres días de la última Semana Santa: habló el lunes con Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA); el martes, con Jorge Brito, de la asociación de bancos de capital privado nacional (Adeba), y el miércoles, con Mario Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Todos comprometieron su respaldo, además de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Sociedad Rural, Coninagro, la Federación Agraria y la Universidad Católica Argentina (UCA). Por estas horas lo analizan la CGT y la CTA.

El texto, titulado "La pobreza: un problema de todos", será firmado el 14 de este mes en el Episcopado y es terminante sobre temas ríspidos. Consigna, por ejemplo, que "el hambre es la cara más atroz de la pobreza" y que los firmantes creen que "su erradicación en la Argentina sí es posible, y en el corto plazo". No faltarán seguramente, en los próximos días, intentos de la Casa Rosada para disuadir a las entidades más afines. "Si este documento trasciende y es mostrado en los diarios como crítico del Gobierno, seguramente la CGT no va a estar", evaluó ante LA NACION uno de los empresarios que prometieron unirse.

La iniciativa corresponde en realidad al foro De Habitantes a Ciudadanos, que pertenece a la Comisión de Justicia y Paz, creada por la Conferencia Episcopal Argentina y conducida por Eduardo Serantes, director de Cazenave & Asociados, uno de los principales pooles de siembra del país.

Los párrafos más contundentes del documento, que reconoce que el país ha mejorado sus condiciones sin erradicar la pobreza, son los que definen las causas de esa inequidad: "Aun cuando se han aplicado políticas con enfoques diferentes, no se ha eliminado el problema que es de larga data, y hasta en los períodos de crecimiento económico la brecha entre ricos y pobres no ha disminuido significativamente. No obstante todos los intentos realizados, las situaciones de pobreza e inequidad continúan no como consecuencia indeseada de la estructura económica, sino como el resultado de un modelo económico que no realiza una distribución equitativa de la riqueza y una síntesis entre crecimiento económico y desarrollo social".

La pretensión de los firmantes es declarar a la pobreza una "emergencia nacional". Piden, entre otras acciones, "controlar la inflación, que tanto daño hace en particular a los sectores más pobres, sin caer en las políticas de ajuste que han mostrado un gran fracaso y la fractura social"; "velar por la salud y la seguridad de la población, sabiendo que en el largo plazo la mejor política de seguridad es lograr una sociedad más justa e integrada"; "garantizar la independencia de las provincias y municipios", "respetar y hacer respetar las leyes", y "fomentar un cambio cultural dando un ejemplo ético y moral, promoviendo la honestidad, la cultura del trabajo, la cooperación, la transparencia y credibilidad, evitando el clientelismo y el asistencialismo".

Daño de la corrupción

Cuestionan, además, valores sociales y morales compartidos en estos días por la sociedad que propician, dicen, "el incumplimiento de nuestros deberes [...], relegando en el olvido el bien común, relativizando el daño social implícito en la corrupción, la evasión impositiva, la contratación de empleo sin registrarlo y la aceptación del mismo por parte de los trabajadores, y el clientelismo de cualquier índole".

Uno de los últimos puntos hace una breve descripción de la situación actual: advierte sobre un "núcleo de pobreza estructural", los trabajadores en negro, "el crecimiento de la desigualdad entre ricos y pobres" y el "número creciente de jóvenes que no estudian ni trabajan".

Se reclaman, sobre el final, políticas para ser instrumentadas entre 2010 y 2016:

·         Una reforma del sistema educativo, "con una profunda revisión de los contenidos de cada ciclo de enseñanza para lograr una educación en valores tal que permita la atención de las zonas más necesitadas, con la capacitación adecuada de los docentes".

·         La universalización de las asignaciones familiares para que la medida se extienda a los hijos de quienes trabajan en negro.

·         Una política de desarrollo de infraestructura urbana y rural.

·         La masificación de los sistemas de microcréditos a cuentapropistas.

·         Un "Plan Marshall" para rescatar a los jóvenes que están fuera del mercado y tienen dificultades de adicciones y hacinamiento y, a la vez, para fortalecer a las familias en riesgo. "La clave aquí es generar una red de tutores creíble para los jóvenes", dice el documento.

·         Una reforma de las áreas sociales estatales que permita "poner en marcha políticas en tiempo real, achicando la distancia entre los diseños y las acciones".

·         Una reforma impositiva "que establezca una coparticipación federal que tenga en cuenta el principio de subsidiariedad".

·         "Mayor involucramiento de la sociedad civil".

Los intelectuales / Peter Hakim

20100407 LN "A Estados Unidos le resulta difícil dialogar con la Argentina"

Hay desconcierto y desánimo con los Kirchner, dice el presidente del Inter American Dialogue  por Silvia Pisani

WASHINGTON.- Dentro de unas horas, la presidenta Cristina Kirchner llegará a esta ciudad en busca de acercamiento con los Estados Unidos. Con la experiencia de 17 años al frente del Inter American Dialogue (IAD) -el principal centro aquí para el análisis de políticas regionales-, Peter Hakim habla del escenario en el que transcurre esta nueva visita y de la desconfianza que hay en Washington hacia el gobierno argentino. "Hay desconcierto y desánimo", dice, y señala lo difícil que se está volviendo el diálogo bilateral.

Entre las intrigas del viaje figura, una vez más, si Obama recibirá a la Presidenta. Eso procura la diplomacia argentina desde que asumió el líder demócrata, hasta ahora sin éxito. "¿Cuál es el sentido de que Obama no hable con Cristina Kirchner? Si hubiera un mensaje claro, un mensaje como, por ejemplo, paguen su deuda y luego hablamos, es una cosa. Pero no lo hay. No hay un mensaje claro", dice.

Hakim, de 67 años, sostiene que en Washington cuesta entender a la Argentina, y que eso ha causado cierto acostumbramiento, a tal punto de que "se puede estar todo un día hablando de la región sin que la Argentina sea mencionada ni una sola vez". Lo que trasunta eso -dice- es que nuestro país no juega un papel estratégico en la región ni en el mundo, lo que "no condice ni con su estatura ni con su historia".

La charla fue en el despacho que ocupó durante más de tres lustros. Y que, dentro de muy poco, dejará en manos de su segundo, el hoy vicedirector del IAD, Michael Shifter.

"La impresión que hay de la Argentina es que no es un país muy responsable -comenzó-. En el Departamento del Tesoro cuesta creer que un país de la estatura de la Argentina mienta en sus estadísticas. La percepción aquí es que el país debería estar comportándose de otra manera y jugando otro papel, de acuerdo con su estatura y su historia. Otro papel en la región, en el mundo y, también, en lo doméstico. Es la sensación de un país básicamente irresponsable, inmaduro, que busca oportunidad y no estrategia."

-La expectativa en Buenos Aires es que con el canje de la deuda todo eso ahora cambiará. Y que la inversión florecerá y el mercado se abrirá...

-No soy un experto en el tema, pero mi sensación es que en los Estados Unidos se defiende la independencia del Banco Central. Y aquí está la idea de que se ha empujado al ex presidente del Banco Central Martín Redrado para usar el dinero de reservas. Después está la sospecha de por qué se han tomado tanto tiempo. A la Argentina le va bien económicamente desde hace mucho. ¿Por qué tardar tanto en arreglar su deuda? Yo sería un poco más cauto. Creo que hay un poco de reserva sobre lo que realmente ocurrirá. Además, hay un escenario poco predecible: un día dicen una cosa, el Congreso dice otra, dos legisladores se dan vuelta y todo cambia. Aparece el ex presidente Carlos Menem condicionando el voto? Es realmente poco predecible.

-¿Es ésa la percepción generalizada en EE.UU.?

-El problema es dónde se la sitúa a la Argentina. No cabe en el grupo de países con una clara prédica anti-Estados Unidos, antiglobalización y anticapitalismo -como Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua-, pero ciertamente tampoco entre los países responsables: Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. Nadie sabe dónde ubicar a la Argentina, no hay modo de comprenderla, es un país difícil de clasificar. Es un país que sólo parece ocuparse de sí mismo.

-No creo que los demás países sean hermanitas de la caridad y que sólo piensen en la suerte de los otros Estados?

-No, claro que no. Todos los países se ocupan de sí mismos. Digo eso en el sentido de que a la Argentina no parece importarle cumplir con las normas.

-¿Qué se le valora aquí a la Argentina?

-Su posición respecto de Irán. También lo que se avanzó en materia de derechos humanos. Pero haga lo que haga el gobierno de la Argentina, siempre queda una cierta duda sobre si se trata de una tendencia, de una estrategia política o de una cosa al azar.

-¿Por ejemplo?

-La forma en que fue tratado en Buenos Aires el secretario adjunto para la región, Arturo Valenzuela. Fue tan malo que la Presidenta no lo haya recibido, en diciembre, como que el presidente Barack Obama no recibiera a Cristina. Fue igualmente mala la idea de no programar originalmente una escala en la Argentina para la secretaria Hillary Clinton. Y fue buena idea encontrar, luego, un momento para hacer la escala. ¿Cuál es el punto en todo esto? ¿Cuál es el sentido de que Obama no hable con Cristina Kirchner?

-No sé. Se lo pregunto a usted. ¿Cuál es el mensaje?

-Es que si hubiera un mensaje, sería una cosa, pero no hay mensaje alguno. Un mensaje sería, por ejemplo: "Paguen su deuda y luego hablamos". Pero no hay nada de eso.

-La Presidenta dijo que Obama es una decepción. ¿Tiene razón o no?

-Creo que no ha cambiado mucho la relación entre los Estados Unidos y América latina. En eso, ella tiene razón. Pero creo que ella comete un error al no ver que América latina tampoco hizo mucho. Prefiere echarle la culpa a Estados Unidos.

PETER HAKIM
Experto en política internacional

20100407 LN Una legión de Sarmientos   por Carlos Pagni

Cristina Kirchner volvió a experimentar ayer la sensación, casi cotidiana en ella, de estar protagonizando un nuevo récord. Dijo que la distribución de tres millones de notebooks entre alumnos de la secundaria la hacía sentir "la Sarmiento del Bicentenario". La Presidenta cae a menudo en esa exaltación estadística. La última vez que visitó el Congreso, por ejemplo, hizo notar que nunca antes un jefe de Estado había inaugurado las sesiones mientras en Chile ocurría una catástrofe.

Esta inclinación a ver los propios días como una sucesión incesante de efemérides suele ser una manifestación más o menos simpática de autoestima. Pero ayer implicó algunos errores de concepto.

El más obvio atañe al papel de Sarmiento en la historia de la educación: escribió Método de lectura gradual y Educación popular ; fundó el colegio Santa Rosa de San Juan; dirigió la primera escuela normal de América latina en Chile; creó los colegios nacionales de Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Catamarca y Corrientes; durante su gobierno abrió 800 escuelas, triplicó la cantidad de alumnos y duplicó la de maestros; fundó la Escuela Normal, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Academia de Ciencias, el Colegio Militar, la Escuela Naval y cientos de bibliotecas populares; inspiró la ley de educación 1420, y creó el Observatorio Astronómico de Córdoba.

La Presidenta se confundió también sobre el significado de su propia medida. La distribución de notebooks debe ser aplaudida como un avance instrumental, pero no garantiza, como sugirió, la superación de la brecha digital. Mucha gente usa la computadora sólo para jugar al solitario. Confundir una política educativa con la difusión de tecnología es no discernir lo principal de lo accesorio.

En 2005 el Estado se comprometió a que este año el 30% de las escuelas serían de doble jornada, pero sólo el 7% lo son. En 1997, la Argentina era, según la Unesco, el 1º o 2º país de América latina en calidad educativa. En 2007 era el 8º o el 9º. Según pruebas internacionales, la comprensión lectora de los alumnos va en descenso. El año pasado, 22 provincias incumplieron la obligación de impartir 180 días de clase. A la educación argentina le haría falta hoy una legión de Sarmientos.

Otros aspectos del cotejo son más banales. La Presidenta desatará una polémica sobre el precio de las computadoras, ya que el año pasado el Gobierno protegió a los industriales amigos cargando sobre los consumidores locales de ese producto un costo adicional del 30%. Hasta donde se sabe, Sarmiento no hacía negocios con amigos.

20100407 LN Un juez en el centro del poder

Norberto Oyarbide es el juez federal que ocupó la mayor cantidad de centimetraje en los diarios y más segundos en las pantallas de TV en los últimos seis meses: lo ayudaron las causas resonantes en las que intervino y su locuacidad matutina para informar a la prensa, en su casa, lo que ya le valió una reprimenda de sus superiores de la Cámara Federal.

Por un lado complicó a Mauricio Macri al citarlo como sospechoso en la causa del espionaje ilegal e hizo sonreír a los funcionarios más influyentes de la Casa Rosada, pero al mismo tiempo y en paralelo descubrió más bienes que supuestamente adquirió el ex secretario de Transporte kirchnerista Ricardo Jaime, ya alejado del centro del poder e investigado por enriquecimiento ilícito.

Es un tiempista para administrar los plazos procesales y los segundos de televisión.

El juez, que superó el escándalo y regresó en 2001 de un juicio político cuando nadie se jugaba por su rehabilitación judicial, se convirtió en el magistrado federal más famoso. Hasta los taxistas más desinformados identifican el edificio judicial de Comodoro PY 2002, como "ése en el que está Oyarbide".

En menos de seis meses, entre 2009 y 2010, al frente de dos juzgados tomó algunas decisiones simpáticas y otras antipáticas para el Gobierno: sobreseyó en tiempo récord al matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito. Los fiscales no apelaron. Al mismo tiempo encarceló al sindicalista peronista Juan José Zanola al acusarlo de liderar una mafia dedicada a la comercialización y suministro de medicamentos truchos.

En esa causa descubrió que laboratorios sospechados habían aportado a la campaña presidencial de Cristina Kirchner, de 2007. No avanzó por ese lado. En plena crisis del Banco Central, se resistió a cerrar una causa que el Gobierno le había iniciado al ex presidente de la entidad Martín Redrado.

Con Macri le encargó a la SIDE que cruce las comunicaciones telefónicas de los acusados, una prueba clave para implicar a los procesados. Escuchas de esa causa extrañamente aparecieron como pruebas en favor Federico Faggionatto Márquez, aunque no le sirvieron de nada en el juicio político en el que perdió su cargo como juez federal ese ex protegido del kirchnerismo.

En la cuenta final de luces y sombras, la oposición desconfía de Oyarbide, pero el juez dice que actúa convencido de la legalidad de sus decisiones, al menos polémicas.

20090407 LN Embargan a Jaime por $ 40 millones.. Numerosas presuntas defraudaciones…entre otras sorepresiones por millonarias inversiones en 20 aviones de la empresa brasilera Embraer

 

 

 

20100408 Urg24. Cambio de nombre Santa Cruz por Argentina  por Jorge Héctor Santos

 

Si en medio de los festejos del Bicentenario los argentinos se despiertan un día con el anuncio por cadena nacional de que la presidente virtual Cristina Kirchner ha firmado un nuevo DNU por el cual decide cambiar el nombre del país Argentina por el de Santa Cruz nadie se sorprendería. Diversos propósitos se habrían cumplido. El inmenso país se habría vuelto tan pequeño como la provincia homónima cosa que respondería a la realidad. Los señores feudales serían los mismos y, demostrando la ascend

 

CIUDAD DE BUENSAIRES (Especial para Urgente24). Sumergido en un país con valores subvertidos es difícil percibir cuántas cosas anormales son aceptadas como habituales todos los días. Es por ello que la problemática situación argentina debería ser analizada desde una óptica mucho más vasta que la que se puede hacer desde la visión de los parámetros de la economía o de la complejidad política o social.

Argentina atraviesa una crisis de características inusuales. Los conceptos fundamentales que son respetados para el normal funcionamiento de una sociedad organizada están virtualmente destrozados.

Todo está sujeto a desconfianza. Nada es creíble. Lo que parece cierto termina siendo mentira. La mentira pretende ser instaurada como verdad por las máximas autoridades del país.

Conductas mafiosas son utilizadas a diario. La corrupción está expuesta o sospechada en cuanta acción pública se realiza o pretende llevarse a cabo. Todas las instituciones de la República están bajo la lupa de la duda. Las injurias y descalificaciones son moneda corriente.

La solidaridad fue desplazada por el egoísmo individual del sálvese quien pueda. Salir a la calle resulta un riesgo de volver sin vida sin que autoridad alguna haga algo para evitarlo. La miseria convive con la riqueza en proporciones de desigualdad casi imposibles de poder revertir.  La educación se degradó en todos los niveles. La salud pública es una dádiva a la que con suerte se puede acceder para la gran mayoría.  

La inseguridad es una sensación. La inflación es una reacomodación de precios. Las palabras apropiadas son reemplazadas con el despiadado pretexto de disimular lo evidente. Los funcionarios mienten o se enriquecen sin que  nadie se sorprenda.

Los derechos humanos son para los muertos de un lado y no de todos. El enfrentamiento es una política de Estado. Los jueces, gobernadores, intendentes son presionados y se inclinan ante sus opresores con el mayor descaro. Un voto en el parlamento se canjea por una suma de dinero, un puesto público mejor o una causa judicial que se archiva.

Los fondos públicos son usados como privados por un matrimonio que gran parte acepta que maneje el país como si fuera un bien propio

El miedo se instaló como virus pululando en pleno otoño. La crítica de los modos más perversos  en el ejercicio del poder se silencia ante el temor de ser castigado por un supuesto poder supremo que continúa soguzgando a una sociedad resignada, indolente o anestesiada.

Lo trucho compite con lo legal de igual a igual. Los derechos de los ciudadanos de bien  fueron confiscados por el propio gobierno que se los concedió a los piqueteros que alimenta con recursos de todos.

Las cortinas de humo se suceden unas a otras para disipar los temas más trascendentes por otros de menor cuantía. Ministros que son alcahuetes  del mandamás salen por los medios para interpretar los argumentos más viles para atacar cuanto cosa o persona en el camino se interponga.

La ley de Medios se ha convertido con la excusa de destruir a Clarín en el arma letal para armar a nivel nacional un multimedios del Estado que establezca qué y de qué la ciudadanía debe enterarse y aceptar como realidad bajo el imperio de los gobernantes a perpetuidad emulando las peores prácticas de los mandatarios de facto.

Las arteras trampas traban desde el Ejecutivo la acción del Congreso sobrevolando sobre el área del Legislativo el deleznable pero cotidiano tufillo de la corruptela y del hampa de guante blanco.    

Desde los medios públicos se ignora la vida republicana utilizando el fútbol para entretener a las masas que de sus bolsillos pagan un llamado deporte para todos que les cuesta ingentes sumas de dineros públicos.

La TV oficialista durante el extenso espacio que ocupa en su programación la televisación de los encuentros del deshonesto negocio de la AFA & Cía. se la utiliza para bombardear con obras públicas de dudosa realización y marchas organizadas desde el propio gobierno para apretar a la justicia que impide con sus fallos adversos la puesta en vigencia de la Ley de Medios.

El ser humano se va acostumbrando a todo, lo bueno y lo malo. Lo peor de los hábitos antidemocráticos deambulan como habitantes usuales de un país anómalo.

Ese era el escenario que crearon los Kirchner en Santa Cruz para eternizarse en el poder provincial. Hace 7 años lo viene pergeñando sin pudor e instalándolo a nivel nacional.

Quién entonces podría extrañarse que aprovechando los festejos del Bicentenario la presidente virtual, “más maltratada por la prensa y la oposición por una cuestión de género”, sorprenda por cadena nacional ya no al pueblo de la patria sino al mundo entero informando que a través de la firma de un nuevo DNU ha decidido cambiar el nombre de Argentina por el de Santa Cruz.

Si fuera así, el objetivo del matrimonio tiránico estaría cumplido.    

El inmenso país se habría vuelto tan pequeño como la provincia homónima cosa que respondería a la realidad.

Los señores feudales serían los mismos.

Y, además, demostrando la ascendencia “usurera” de los familiares de Néstor la nueva Nación no reconocería el pasivo de la anterior

20090408 LN El entusiasmo con la política exterior, síndrome del ocaso  por Carlos Pagni

Cristina Kirchner se reunió el lunes con el uruguayo José Mujica y hoy almorzará con el chileno Sebastián Piñera. Por la tarde partirá hacia los Estados Unidos, para participar de la Cumbre de la Seguridad Nuclear, organizada por Barack Obama. También hablará en un almuerzo con empresarios, ante la cariñosa mirada de Néstor Kirchner, que la acompañará en el viaje.

Los diplomáticos argentinos no consiguieron, tampoco esta vez, que la Presidenta se reúna a solas con Barack Obama. Hasta anoche ella seguía sin entrar en la lista de los invitados a entrevistarse con el anfitrión. Acaso tampoco comparta con el carismático Obama la censura del régimen iraní, la posición que más avecina a Buenos Aires con Washington. En los documentos que vino negociando la radical Elsa Kelly -auxiliar de la Presidenta en la reunión- el régimen de Teherán quedó fuera de la agenda. Se hablará de aumentar la seguridad en la manipulación nuclear con fines civiles (medicina, energía, etc.), no en los armamentos.

Es posible que en las discusiones la señora de Kirchner advierta lo importante que hubiera sido promover al argentino Rogelio Pfirter, tal como lo hacían varias potencias decisivas, a la dirección del Organismo Internacional de Energía Atómica. El Gobierno votó por un sudafricano, pero el que ganó el cargo fue un japonés, Yukiya Amano, secundado ahora por otro argentino, Rafael Grossi.

De estos desvelos globales la Presidenta descenderá a otros más cotidianos. Si la primera potencia mundial la trata con indiferencia, con la segunda está en conflicto.

En Washington se cruzará con el presidente de China, Hu Jintao, a quien dejó plantado en enero, y cuyo gobierno suspendió importaciones de aceite de soja por US$ 2000 millones. La Presidenta se sentirá más cómoda agitando la bandera del canje de deuda como si fuera un certificado de buena salud. Además del significado financiero, la salida del default le permite dar una alegría a los demócratas de Obama y Hillary Clinton, en cuyas filas militan los principales lobbistas de los holdouts .

Aunque Obama no los reciba y deban deambular por pasillos de menor rendimiento audiovisual, los Kirchner se están entusiasmando con la política exterior. Es un síndrome clásico de los mandatarios que se acercan al ocaso de su liderazgo. No es una iluminación tardía. Es un hallazgo emocional. Descubren que fuera del país existe una comunidad que se interesa por los temas de veras importantes. No como la oposición y el periodismo domésticos, que en vez de agradecer las delicias que les ofrece el Gobierno andan revolviendo la basura de riquezas mal habidas o decretos mal promulgados. Afuera hay otra agenda, y otros incomprendidos.

El comando para 2011

Sin embargo, la Cancillería no induce sólo sueños evasivos. Allí se está montando un comando para retener el poder en 2011. La Secretaría General de la Unasur es la pieza central de este proyecto.

Viajes, entrevistas con celebridades, declaraciones internacionales, reportajes, fotos, muchas fotos: el Gobierno supone que desde la Unasur Kirchner puede revitalizarse para la elección presidencial. Pero, si no alcanzara ese objetivo, el cargo prestaría otros servicios: como la designación es por dos años, renovable por dos más, Kirchner tendría otra ocupación asegurada, además de la diputación, para su primer bienio fuera de Olivos. Además, el tratado fundacional dice que quien desempeñe la función gozará de inmunidad. Todo sea para acallar el grito de guerra de Elisa Carrió: "Lo queremos preso".

La normativa establece, también, que la secretaría será ejercida en Quito con dedicación exclusiva. Pero en la Casa Rosada adelantan que Kirchner no dejaría Buenos Aires ni renunciaría a la banca. Aun así, la mayor excentricidad de esta elección es otra. Los países de la región no estarían ofreciendo esa jerarquía a un ex presidente, sino a un candidato a presidente. Es decir, a alguien que está luchando por el poder en su país.

El estatuto de la Unasur establece que "el secretario general y los funcionarios de la Secretaría se abstendrán de actuar en forma incompatible con su condición de funcionarios internacionales". ¿Cómo hacer campaña sin violar esta prescripción? Quizás algún gobierno, antes de votar por Kirchner, se lo pregunte.

No será el de Uruguay. Mujica sabe que, al administrar el veto de su país sobre Kirchner, tiene una llave del proceso interno de la Argentina. Esta es la razón por la cual viajó a Buenos Aires el lunes. Quería despejar algunas incógnitas que Jorge Taiana no le reveló a su ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro.

Es comprensible: el cambio de postura de Mujica respecto de Tabaré Vázquez es el resultado de una larga negociación que no protagonizó Taiana, sino un canciller en las sombras que conecta a los Kirchner con las expresiones más radicalizadas de la izquierda regional, desde el MAS de Evo Morales hasta la dictadura de los Castro. Es Rafael Follonier, un antiguo militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que, igual que Mujica, disfruta de la clandestinidad -así se explica que el encuentro del lunes no figurara en la agenda oficial-. Hay un solo registro de estos contactos: la foto de ambos en el funeral de Raúl Alfonsín, el año pasado.

Antes de abrirle el paso a Kirchner, Mujica quiere asegurarse de que se liberarán los puentes internacionales. A ambos lados del Plata se presume que el fallo del tribunal de La Haya no dirá que Botnia contamina.

El compromiso de acatar esa sentencia supone que la Casa Rosada desplazará a los piqueteros de Gualeguaychú. ¿Lo hará aunque signifique recurrir a la Gendarmería? Mujica duda. Y teme: en su país los Kirchner no son queridos. Además, su antecesor, Vázquez, podría burlarse de lo que también constituye un ensayo interno de diferenciación.

Para facilitar la operación, Mujica viene proponiendo lanzar un plan de inversiones conjuntas y reelaborar los tratados sobre los ríos comunes. Una propuesta sentimental para el peronismo: el del Río de la Plata fue suscripto por Alberto Vignes durante la última gestión de Juan Perón. De eso Mujica sabe: puro setentismo

Cuando falta una visión amplia, prosperan el sectarismo y el maniqueismo

20100409 LN La cultura de los políticos    por Santiago Kovadloff

 

Una cosa es la cultura; otra, la cultura de los políticos. Y muy otra cosa aún, la incidencia que la cultura o la incultura de los políticos tiene sobre su concepción del poder, la sociedad y la historia.

Comencemos por desbaratar un ma-lentendido usual. Creer que demandarle cultura a un político implica que, en su desempeño, deba evidenciar familiaridad con el arte, la ciencia o la filosofía es un despropósito lindante con la estupidez. Aspirar, en cambio, a que, en el ejercicio de su tarea y en su visión de las cosas, ponga de manifiesto hasta qué punto sus ideas y su proceder encuentran inspiración en lecturas bien meditadas que no sólo provienen de su campo profesional y de la información periodística, sí me parece un hecho relevante.

Dígase, de paso, que la presunción más que extendida de que el político, a diferencia del intelectual, es alguien realista, impermeable al canto de las sirenas de la teoría y al goce de la reflexión, supone que la cultura no presta servicio alguno para obrar con acierto en la vida cotidiana. O, peor todavía, que ésta no exige ninguna sutileza conceptual por parte de quien la habita. Nada revela menos sentido común que dar por válida semejante tontería. La realidad, al menos para nuestra especie, no es otra cosa, primeramente, que una trama de símbolos. Quien no lo advierta, o lo niegue, ignora dónde está, por más que se aferre a las cosas con ambas manos. Más tarde o más temprano, la anemia conceptual en los políticos suele ser fatal, no sólo para ellos, sino también para las comunidades que ellos tienen el deber de conocer, si de veras las quieren representar promoviendo su desarrollo. No ver o negarse a ver lo que salta a los ojos es empezar a escribir el certificado de defunción del propio protagonismo.

Nada debilita más la necesaria estabilidad que se requiere para que una sociedad se desenvuelva con acierto que la diaria inseguridad que pueda conmover sus presupuestos indispensables. Son tres, entre nosotros, las fuentes centrales donde busca sustento esa inseguridad: el delito creciente, la creciente inflación y la pobreza multiplicada. Juntas corroen el presente y desdibujan el porvenir. Juntas imponen el temor y la necesidad de vivir en perpetua y extenuante vigilia. Juntas minan el valor de la moneda y el trabajo. Juntas, en suma, reducen el sentido de la existencia a una lucha degradante y casi siempre estéril por la autopreservación.

¿Qué implica todo esto? Implica que la decadencia ha contaminado a la comunidad y que la política ha dejado de prestar los servicios que le corresponden.

Sería injusto sostener que el bastardeo de las palabras y la credibilidad de las instituciones es obra exclusiva del gobierno anterior y del que está en curso. Injusto e insensato. Sin subestimar en nada el caudaloso aporte efectuado por ambos a esta empresa de demolición, hay que reconocer que su puesta en marcha tuvo lugar antes de ellos y que conviene no excederse en la esperanza de que entrará en receso después de ellos.

Una comunidad políticamente contaminada es aquella que se ve forzada a enajenar su atención y sus aspiraciones de crecimiento en favor de las frustraciones que le impone la ineficiencia del Estado. En un contexto semejante, hay escaso o nulo espacio para las demandas que provienen de la propia subjetividad. Es inevitable, en tal caso, que la comunidad deba posponer lo que a sus miembros pueda importarles más íntimamente en aras de lo que, a fuerza de desaciertos, se le obliga a tener en cuenta. ¿De qué otro modo podría ser allí donde la brutal hipoteca que pesa sobre la vida cotidiana absorbe casi por completo todas las energías?

Acaso valga aclarar, sin más demora, que por cultura no entiendo conocimiento. Todo especialista, sea el que fuere, dispone de conocimiento. Pero ello no significa que cuenta con cultura. Es decir: el conocimiento habilita para el desempeño de una labor profesional. La cultura se pone de manifiesto en los juicios y valoraciones que permiten inscribir el conocimiento y su práctica en un marco de sentido que rebasa la apreciación estrictamente profesional o especializada para remitirlos a un horizonte social más abarcador. En él, lo distintivo son las interdependencias y la variedad de perspectivas que dan forma a un criterio transdisciplinario y a una visión de conjunto con la que el especialista no cuenta. En una palabra: no se es culto porque se es pintor o político. Pero es posible ser un pintor o un político culto.

Una cultura cabal ayuda a eludir la tentación de las generalizaciones propensas a desconocer los matices donde abundan y lo complejo donde es frecuente. No hay mejor antídoto contra los reduccionismos y los planteos esquemáticos que una conciencia fortalecida por la cultura. Donde prosperan el sectarismo y la pasión maniquea puede tenerse por seguro que falta cultura. Las dirigencias incultas han contribuido profusamente a inscribir el país en el rumbo de los desaciertos repetitivos. Pero acaso su más nefasta contribución haya sido la de inculcar en el ánimo de la gente la trágica convicción de que es posible progresar sin cultura, confundiendo el logro económico con la idoneidad cívica.

Si mostrarse insensible a la política es un signo de alienación más que considerable, restringir el interés por las manifestaciones de la vida a su innegable importancia no lo es menos. Al igual que cualquier otra forma de reduccionismo, la política, cuando aspira a serlo todo o presume que lo es, pone de manifiesto una marcada pobreza perceptiva y compromete su buen desempeño, incluso en el campo donde se la quiere aplicar. No hablemos ya de las estrategias totalitarias, sean ellas del signo que fueren. Ya se sabe que no buscan otra cosa que vaciar el espíritu individual y las expresiones colectivas de cualquier otro contenido que no sea el de la sumisión a las propias consignas. Lo más inquietante es que aun en los regímenes democráticos se advierten, con frecuencia, estos síntomas de estrechez. Por eso, si esta miopía es penosa en cualquiera, en nadie lo es tanto, por los riesgos que encierra, como en quienes se han constituido o quisieran constituirse en nuestros representantes.

Ciertamente, en todo hay excepciones y en este orden tampoco faltan. Tengo presentes, por mi parte, con la nitidez que la emoción imprime a ciertos recuerdos, dos encuentros personales con Julio María Sanguinetti en los que su pensamiento despertó mi admiración. En ellos supo enlazar con maestría ciertos rasgos de la pintura rioplatense con algunas características relevantes de nuestras sociedades y con el curso por ellas seguido en su marcha política. No menos me deslumbró, en otra ocasión, Fernando Henrique Cardoso cuando puso en juego su formidable formación sociológica e histórica en el análisis que le solicité sobre las alternativas internacionales a las que debía enfrentarse Brasil a principios del siglo XXI.

Muy lejos está todo esto de una hueca exhibición de musculatura enciclopédica. Nada tiene que ver con un mero barniz con el que cautivar a devotos comensales o a un público selecto. Se trata, en cambio, de algo sustancial, desde el momento en que se admite que el poder político se ejerce, siempre, en consonancia con los recursos que brinda la formación de que se dispone. Es esta misma clarividencia la que permite no olvidar que, en un país debilitado como el nuestro por instituciones menoscabadas y liderazgos inescrupulosos, es indispensable dar batalla, mediante los recursos de que aún dispone la ley, al derrumbe normativo y al trato perverso que reciben las necesidades básicas de la población.

La lucha contra este repertorio de males sustantivos sólo puede ordenarse y cumplirse si los pasos que le den forma se inscriben en un proyecto de nación que trascienda y por eso abarque todos estos problemas en un haz de nociones y propósitos interdependientes. Es aquí, en lo atinente a este concepto generoso de nación, donde se pone en juego de manera decisiva la cultura de los políticos. Aquí, donde Salamanca bien puede compensar "lo que natura non da". © LA NACION

20100410 LN Denuncian ante el GAFI una licitación, POSIBLE NEGOCIO DE CRISTOBAL LOPEZ

Las apuestas online serían una “puerta de entrada al lavado” alertó la Coalición Cívica. ..mientras la justicia local levantaba la suspensión de una polémico proceso licitatorio que denunciaba al empresario patagónico 8 CITADO) el Diputado nacional de la Coalición Cívica Horacio Piemonte denuncia ante el Grupo 8GAFI9 el proyecto oficial …..

 

20100410 La libertad de prensa, bajo amenaza.  Los editores de diarios llamaron a los políticos “A la reflexión”  Advirtió sobre el uso de medios del Estado para fines partidarfios y denunció la grave situación social

……  El país atraviesa un momento político huérfano de acuerdos democráticos .  Muchos argentinos tienen hambre, están desocupados y son víctimas del narcotráfico.. Pocas veces, el nivel de intolerancia ante la información y la crítica ha sido tan manifiesto ……

 

DICE QUE LE ARMARON UNA CAUSA

20100410 Clarín Juez denunció a Kirchner en la Justicia

El senador de Córdoba Luis Juez formuló ayer una denuncia penal contra el ex presidente Néstor Kirchner, el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga, la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, y el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por asociación ilícita y sustracción de caudales públicos.

En su denuncia, Juez sostuvo que la causa en su contra por tener supuestamente cuentas en el exterior del país "fue armada por la SIDE".

El ex intendente de Córdoba y actual senador aseguró que le fabricaron esa causa para "hacerme callar" y tratar de que no se presente en el Senado para votar junto a la oposición contra medidas del Gobierno, como el rechazo a los DNU que disponen el pago de la deuda con reservas del Banco Central.

La presentación judicial de Juez se basa, entre otros elementos, en que la denuncia en su contra se realizó a partir de un panfleto anónimo presentado por "una anciana", Ramona Haydeé Sánchez, de 75 años.

Así, el senador fue acusado de poseer varias cuentas bancarias no declaradas en paraísos fiscales. En la denuncia se sostiene que Juez, junto a su hermano Daniel y Martín Cartada tienen depositados un total de 5.090.381 millones de dólares, divididos entre el Bank of America de Islas Caimán, el Delta Bank (de las mismas islas), y el BNP Paribas Private Bank & Trust Bahamas Ltd., en Bahamas.

 

Columnista invitado

20100411 LN Cuentas fiscales y reservas, en su lugar     por Aldo Abram

La defensa oficial de los decretos de necesidad y urgencia (DNU) que dieron origen al Fondo del Bicentenario y a su sucesor, el Fondo de Desendeudamiento, se basó en la falta de recursos para enfrentar los pagos de deuda pública.

En definitiva, el tiempo ha demostrado que no había tal "necesidad" y mucho menos tal "urgencia" que impidiera reunir a los parlamentarios, ya que la Argentina no cayó en cesación de pagos y recién a principios de abril se utilizaron esas divisas para pagar el vencimiento de un título público.

O sea, el Poder Ejecutivo tuvo las sesiones ordinarias de todo marzo y, también, el mes de febrero, citando a los legisladores en "extraordinarias", para discutir en ambas cámaras del Congreso el uso de los recursos del Banco Central.

Por lo tanto, es falso que hayamos estado en riesgo de entrar en cesación de pagos. Durante el corriente año, el total de ingresos del Estado nacional superará en más de 33.000 millones de pesos lo que está en el presupuesto de este año, ya que la recaudación y las transferencias de ganancias del Banco Central serán mayores que las estimadas. Entonces, ¿por qué necesitaba más plata el Gobierno?

Antes de que su composición cambiara de acuerdo con las elecciones de junio, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de presupuesto absolutamente irreal y éste lo sancionó, en noviembre de 2009, con gran premura, en un acto de gran irresponsabilidad. En él, se subestimaron los ingresos y se pautó un aumento de gasto público del 12,4 por ciento, cuando actualmente viene subiendo por encima del 30 por ciento interanual y seguramente se mantendrá, todo 2010, en estos porcentajes de incremento.

Por ello, en algún momento de este año, sin la aprobación del Congreso que exige la Constitución nacional y emitiendo otro decreto de necesidad y urgencia, el Gobierno buscará legitimar ex post los gastos en que habrá incurrido arbitrariamente.

Como este exceso de erogaciones podría superar los 55.000 millones de pesos y, dado que los mayores recursos sobre lo presupuestado no alcanzan a cubrir esta cifra, surge la necesidad de apropiarse de las reservas del Banco Central por otros 25.624 millones de pesos, algo así como 6569 millones de dólares.

También es falso que haya que hacer un "ajuste", entendido como una traumática reducción del gasto público. En realidad, de lo que se está hablando es de moderar el despilfarro oficial, ya que es ingenuo suponer que nadie lo va a pagar.

Para que el Gobierno incremente fuertemente su "caja" para reconstruir su diluido poder político, el "ajuste" lo harán todos los argentinos. O aumentan los niveles de deuda -incluida la deuda previsional- o, lo más probable, lo pagará toda la sociedad, en especial los más pobres, a través de más impuesto inflacionario, ya que, durante 2010, el Banco Central transferirá recursos al gobierno nacional por alrededor de 50.000 millones de pesos.

Nuestra Constitución nacional es clara: si bien el Poder Ejecutivo propone todos los años un proyecto de presupuesto, asignando a determinadas erogaciones los recursos previstos, son las dos cámaras del Congreso de la Nación las que deben aprobarlo. El motivo es que los legisladores son los representantes de los argentinos, de cuyos bolsillos, a la corta o a la larga, saldrán los fondos que el Estado gasta.

A revisar el presupuesto

Por eso, los ciudadanos deberíamos reclamar a la presidenta Cristina Kirchner que envíe al Congreso un proyecto de revisión del presupuesto y que nuestros legisladores aprueben en qué se piensan utilizar los recursos extras con los que contará.

Es más, sería buena idea que se eliminaran los "superpoderes", una delegación que le da la posibilidad al Poder Ejecutivo de gastar de más o de cambiar la asignación de las erogaciones sin aprobación previa del Legislativo. Esta facultad debe estar acotada a una emergencia, como una catástrofe natural, que haga necesario utilizar recursos en un plazo perentorio, en el que sea imposible consultar al Congreso.

En definitiva, para eso la Constitución nacional prevé la utilización de los decretos de necesidad y urgencia, que nuestros gobiernos aprovechan, violentando el espíritu de nuestra ley de leyes, para legislar y saltear al Parlamento. También, el artículo 39 de la ley de administración financiera prevé un gasto no presupuestado en caso de "epidemias, inundaciones, terremotos u otros de fuerza mayor".

Es necesario que cada uno de nosotros, en la medida de nuestras reales posibilidades, asumamos nuestra responsabilidad cívica y demandemos que se respete la división de poderes que dispone la Constitución nacional.

Debemos abandonar el camino de más de ocho décadas de populismo y avanzar hacia una mayor institucionalidad.

Si no lo hacemos, para el Tricentenario estaremos recordando otros 100 años de alta inflación, de cesaciones de pagos, de quiebras del sistema previsional, de incautaciones de depósitos, de pobreza y de decadencia socio-económica.

El autor es director del CIIMA del Eseade

 

20100411 LN Inflación: las diez causas de un fenómeno que inquieta  p. Francisco Jueguen

Mitos y verdades sobre los argumentos que utilizan economistas y funcionarios del Gobierno para explicar la fuerte aceleración de precios que se registra en la economía argentina

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. El refrán, nacido de la profunda experiencia popular, hace justicia a la usual estrategia kirchnerista para enfrentar las contrariedades de la vida cotidiana que ponen en jaque su discurso progresista: la negación sistemática. Así, sin reconocimiento oficial, el más palpable de los problemas que sufren los argentinos se escurre, preocupante, hacia sus bolsillos. Esa incómoda verdad, más allá de la batalla semántica, tiene un único nombre. Se llama inflación.

Hasta economistas cercanos al Gobierno, como el radical Aldo Ferrer o el justicialista Eduardo Curia, reconocen la existencia de la inflación. "Los precios están subiendo más de lo que conviene. Hay una inflación incómoda", confiesa Ferrer, director de Enarsa. Sin embargo, son originales a la hora de explicar las causas. La inflación, sugieren, es inercial y alentada por expectativas. Otros 17 economistas también ratificaron que la inflación existe, pero opinaron que su origen es otro. Aquí, un decálogo de las diferentes causas y mitos de la inflación:

Foro:

1) Más gasto que ingresos

Cristina Kirchner dio la buena noticia. Dijo que la economía cerraba 2009 con un superávit fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) de $ 17.277 millones, un 1,5% del PBI. Pero, como siempre ocurre con la información oficial, ciertos detalles fueron selectivamente olvidados. Se había registrado una caída del ahorro primario de un 47% en relación con 2008 y un déficit fiscal (tras el pago de intereses) de $ 7131,1 millones. Si no hubiera sido por recursos extraordinarios (el dinero de los jubilados y del FMI, por ejemplo), el resultado hubiese sido mucho peor. El gasto público había crecido un 30% anual, por arriba de los ingresos y de la inflación real, de un 15% en promedio, según los privados. Para el Gobierno, de cara a las elecciones de 2011, es fundamental mantener ese nivel de erogaciones: allí el germen del Fondo de Desendeudamiento, compuesto por reservas para pagar deuda. La mayoría de los economistas piensan que la inflación de hoy es consecuencia del incentivo (transferencias del Gobierno o cambios en la estructura impositiva) de la demanda agregada (la cantidad de bienes y servicios que demandan todos los habitantes de un país). Crece el gasto ?financiado con emisión monetaria? muy por encima del ritmo de la recaudación. Según Bein & Asociados, se pasó de un superávit primario de 3,9% del PBI en 2004 a un déficit de 1% del PBI si no se consideran los recursos extraordinarios.

Pero ¿cuál es esa política fiscal que fogonea la inflación? La obra pública, salarios estatales, aumentos a jubilados y la asignación por hijo, por ejemplo, sobre lo que es difícil producir un ajuste. Pero también aparecen, entre otros, los millonarios subsidios a privados (firmas energéticas, de transporte de pasajeros y compensaciones a productores agropecuarios), el sostenimiento del Fútbol para Todos o los US$ 57 millones que perdió Aerolíneas Argentinas durante enero y febrero de este año.

Para el economista Roberto Cachanosky hay un stock de subsidios que "gatilla el aumento del gasto público". Según sus cifras, en 2006 los subsidios al sector energético fueron de $ 4032 millones, mientras que en 2009 llegaron a 15.944 millones. En tanto, el sector transporte, que en 2006 tenía subsidios por 1876 millones, recibió el año pasado 11.584 millones. El total de subsidios y préstamos del sector público al sector privado pasó de 8800 millones en 2006 a 33.300 millones el año pasado.

2) Inversión insuficiente

"En vez de aumentar la oferta, los empresarios incrementan los precios", vociferó el ministro del Interior, Florencio Randazzo. El Gobierno admite, así, que la inversión ?el motor de la oferta? está por lo menos amesetada en relación con la creciente demanda. El último informe del Centro de Estudios para la Producción (CEP) indicó que, a pesar de que superan ampliamente los promedios registrados durante la convertibilidad, ya en 2008 todos los componentes de la inversión comenzaron a mostrar una merma con respecto a 2007.

Los números del economista Orlando Ferreres no reflejan semejante amplitud con relación a los años 90. Mientras entre 1991 y 1994 se registró un crecimiento acumulado del PBI de un 36%, la tasa IBIF/PBI (la relación entre la inversión y el producto bruto interno) fue de 17,9%. En el período 1996-1998, con una expansión de un 18%, la tasa IBIF/PBI fue de 19,7%. Esto no cambió mucho durante el kirchnerismo. Durante 2003 y 2008, el crecimiento del PBI acumulado fue de un 50%, mientras que la inversión en relación con el producto fue de 19,8 por ciento.

"Hoy se invierte, pero no hay proyectos grandes y nuevos. Buena parte de la inversión es amortización; reponer lo que se desgasta", explica Ferreres, para quien la inversión está en un 19%, una tasa insuficiente. La meseta de la inversión tiene una explicación. Los empresarios se quejan de la falta de reglas claras e incentivos, la incertidumbre que genera la ausencia de estadísticas creíbles, la pérdida de competitividad del peso ?casi anclado frente al dólar, pese a la inflación? y "un clima hostil de negocios".

3) La expansión monetaria

El Banco Central de Martín Redrado recibió muchas críticas en los últimos años. A grandes rasgos, los economistas cuestionaron la expansión de la base monetaria ?mediante emisión de pesos? para financiar el aumento del gasto público, hecho que fogoneó la inflación en vez de ponerle un techo. Además, se criticó la pasividad del BCRA a la hora de inducir tasas de interés reales más altas, que promuevan el ahorro en vez del consumo.

El circulante, dice Marina Dal Poggetto, del estudio Bein & Asociados, avanzó un 18% anual en 2009 y estuvo en sintonía con el Programa Monetario difundido por el BCRA. Para este año, el mismo informe oficial prevé una expansión del M2 [en la jerga de los economistas, la sumatoria del dinero circulante y el depositado en cajas de ahorro y cuentas corrientes] de entre el 11,9% y el 18,9%, contra un 20,2% estimado por Bein.

El ex secretario de Política Económica de Martín Lousteau, Gastón Rossi, completa el cuadro. "En 2006 y hasta principios de 2008, la expansión monetaria era un subproducto de la política cambiaria: se emitía para comprar el excedente de dólares y sostener la paridad cambiaria nominal. Hoy debido al afiebrado ritmo de expansión del gasto y de la incapacidad para obtener financiamiento, la política monetaria pasó a estar determinada por la política fiscal. El Central emite para financiar al Tesoro", concluye.

Mario Brodersohn, ex secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín, puso el foco en otro lugar. "Hay una política monetaria muy pasiva para los depositantes con tasas de interés negativas, o sea, muy por debajo de la inflación real".

4) Problemas de expectativas

Sin puntos de referencia sobre la verdadera realidad de los precios con los que indexar contratos y salarios, y determinar costos, algunos economistas creen que se genera una inercia inflacionaria que se monta en los problemas puramente estructurales. Desde la destrucción de la credibilidad del Instituto de Estadística y Censos (Indec), ningún actor económico y social sabe con certeza cuánto suben los precios. Así prolifera una decena de índices para medir la inflación.

Pero, desconociendo la variación promedio, se amplifican los saltos en los precios y los formadores compran cobertura frente al riesgo. Remarcan mirando al vecino y por las dudas. "Creo que la responsabilidad del estímulo fiscal y monetario son fenómenos sobrestimados", opina el economista de la consultora Prefinex Osvaldo Cado. "Una inflación del 15% anual a la par de un derrumbe de la demanda agregada de un 6% durante 2009 es la prueba incontrastable de que hoy la evolución de los precios tiene una dinámica que se explica a sí misma", agrega Cado.

Así, no son pocas las voces que coinciden en que, para empezar a atacar el problema de la inflación, es necesario antes encontrar una solución al problema de la falta de estadísticas confiables.

5) Paritarias y costos empresariales

Los salarios no son la causa de la inflación. Pero en un contexto de expectativas inflacionarias que se suma a un descontrol fiscal, reclamos desmedidos en las paritarias pueden impulsar la suba de precios. Ningún gremio reclama alzas menores al 23%. Usan, claro está, el "Indec del supermercado".

Pero además de los salarios, otros costos empresariales siguen subiendo mientras se recalienta la economía, algo que obliga a las compañías al ajuste para mantener su rentabilidad. Sólo para citar algunos ejemplos, los costos del sector de la construcción tuvieron un alza de un 27,02% (materiales y salarios) durante el último año, según la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). En tanto, el índice de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (Cedol) ?que incluye el transporte? avanzó, en sólo tres meses, un 5,75 por ciento.

6) La matriz productiva

La Argentina sufre, aunque no debiera, por ser "el granero del mundo". De esa hipótesis nació el uso de las retenciones a la exportación. La idea es simple: la matriz productiva nacional es fundamentalmente agropecuaria o agroindustrial. Son también estos productos los que mayormente se exportan. Cuando el mundo crece y demanda alimentos o derivados, los precios internos suben al ritmo de los internacionales. Las soluciones se duplican: mayor producción ?más inversión? o un ajuste por precios.

Actualmente, créase o no, la Argentina elabora alimentos para 300 millones de personas. Pero la inversión en el sector agroalimentario (el campo y su industria) está en standby. "Las trabas a las exportaciones, las normativas oficiales, las alzas en los impuestos nacionales, provinciales y municipales, la intervención en todos los mercados retrotraen la inversión. Se produce, pero no se sabe a cuánto se va a vender. Hay mucha incertidumbre", afirma Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Las retenciones, que gravan todos los productos, no sólo al agro, fueron impuestas para diferenciar precios internos de los externos. Pero los empresarios del agro y la agroindustria desestiman que fueran usadas para proteger el plato de comida de los argentinos. El fin fue recaudar más, dicen.

7) Bendito dólar

Hoy se habla de atraso cambiario. Esto suele ocurrir cuando la inflación diluye la competitividad del tipo de cambio real. En el país, el Gobierno y los empresarios impulsaron principalmente sólo una competitividad cambiaria ?aquella que se basa en el valor de la moneda? en vez de una real, apoyada en la inversión tecnológica?. Pero más allá de eso, una política de tipo de cambio alto mal administrada genera presiones inflacionarias. No es el caso actual de China o de Chile entre mediados de los 80 y mediados de los 90, según Roberto Frenkel y Martín Rapetti, del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes). Además, según Rossi, actualmente la política cambiaria sólo tiene "incertidumbre hacia la suba" (la devaluación fue de un 27,62% desde 2006, según datos del BCRA). El economista afirma que nadie anticipa una apreciación nominal del peso, lo que desincentiva su demanda. Esto se agrava por tasas reales de interés fuertemente negativas.

La relación dólar-salario desaparece, explica Cado, si la moneda local es la de referencia, como ocurre en Brasil. "Al ser baja la inflación, la gente ahorra en reales", aclara. La cultura dolarizadora en la Argentina destruye esa opción.

8) Oligopolios y formadores de precios

Los oligopolios en sectores formadores de precios clave aceleran la tasa de inflación, pero siempre una vez que ésta está lanzada. Nunca "crean" inflación.

Ante la acusación oficial, Nicolás Salvatore, economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA), asegura que hoy existen los mismos grupos concentrados que funcionaban en el país en 2005. Aunque aclara: la inflación en ese entonces era de un dígito. Advierte, además, que grupos concentrados también existen en América latina, cuyo PBI crece al 5% y con un 5% de inflación anual desde hace diez años. "¿Serán los capitalistas argentinos los más avaros del mundo, más avaros que hace cinco años?", se pregunta Salvatore.

Luego de esa pregunta, y siguiendo la premisa oficial, viene una reflexión aún más interesante: si en la economía actual hubiera una mayor concentración, como dicen los funcionarios más cercanos a la Presidenta, significaría que la política del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fracasó. Desde hace cuatro años tiene bajo su mando la política de defensa de la competencia. Además indicaría que la política económica del Gobierno en los últimos años no generó nuevas pymes.

"Es un Gobierno que generaliza algo no generalizable. La de concentración es una definición sectorial y geográfica", afirma Fernando Navajas, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). No obstante, estima que no es visible que haya un aumento de la concentración.

9) Incentivo al consumo

El efecto "vuelo de la perdiz" aparece cuando, en tiempos de inflación, parece que el consumo interno crece, pero en realidad se consume porque es la mejor manera de ahorrar. A la larga se asoma el freno de la economía. El sistema financiero fogoneó esta idea. Los consumidores (según la encuesta de expectativas de la Universidad Torcuato Di Tella) esperan una inflación del 25% para los próximos 12 meses, un ritmo levemente superior al 2% mensual. En tanto, el sistema bancario local ofrece una tasa promedio del 8,93% anual (o 0,73% mensual) por dejar inmovilizado su dinero por al menos un mes en un plazo fijo. Es un rendimiento casi tres veces menor que el ritmo de depreciación que espera en su poder de compra. A esto se suman virulentas campañas publicitarias con el afán de incrementar las ventas.

A contramano, los empresarios de todos los sectores se quejan de la falta de créditos blandos para aumentar la oferta.

10 ) La teoría del crecimiento

"El sendero del crecimiento sostenido con adecuados niveles de empleo sólo se logrará con estabilidad de precios; la inflación es el principal obstáculo." La definición no proviene de la Reserva Federal de los Estados Unidos ni del Banco Central Europeo, sino del Banco Popular de China.

Las experiencias de otros países desmienten la tesis oficial que indica que la suba de precios es una consecuencia del exitoso crecimiento económico, una idea difundida por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) entre los año 60 y 70 y que tiene cada vez menos adeptos a nivel internacional. "A nivel teórico, esa idea no se discute más. Es poco seria", califica el economista de Fimades Luis Palma Cané.

La inflación en la Argentina "es nueve veces más alta que la internacional y cinco o seis veces más elevada que la de los países vecinos", estima Brodersohn. Pero esos países también crecieron.

La variación del IPC de la Argentina en 2009 fue superada sólo por seis naciones (Congo, Etiopía, Venezuela, Paquistán, Ghana y Egipto). La inflación local triplicó el promedio de América latina (excluyendo del cálculo a Venezuela).

Otro ejemplo sirve para ilustrar este fenómeno. Durante el ciclo de expansión de la economía mundial más importante de la historia (2003-2007) fue la Argentina la que más inflación reflejó si se la compara con economías avanzadas, Estados Unidos, la zona del euro, Japón y China.

 

Editorial I

20100411 LN La inmadurez argentina

Los vicios de quienes nos gobiernan no deberían eximir a quienes rivalizan con ellos de constituir una alternativa aceptable

Un extendido consenso entre quienes estudian la opinión pública señala que, desde mediados de 2008, la imagen del matrimonio Kirchner acumula índices muy elevados de rechazo. Si bien en las últimas semanas ha habido variaciones en esa percepción, no llegan a modificar un fenómeno central: una franja mayoritaria de la ciudadanía manifiesta síntomas de enojo y hartazgo muy pronunciados frente a nuestros gobernantes.

Este malestar profundo no es nuevo. Se trata de un fenómeno cíclico, que recorre la historia contemporánea de nuestro país y que en distintas ocasiones, desde 1930 hasta 1983, hizo colapsar la institucionalidad con golpes de Estado. A partir de 1983 se pudo superar esa larga secuencia de inestabilidad. Uno de los rasgos saludables que presenta hoy la vida pública es que a ningún sector relevante se le ocurre resolver el conflicto agudo entre la ciudadanía y los gobiernos fuera del marco que ofrece la Constitución. Es una evidencia objetiva, más allá de las fantasías conspirativas sobre conatos destituyentes que difunden a menudo las autoridades nacionales.

Aun cuando la ilusión de la solución golpista se haya, felizmente, desvanecido, sigue estando allí uno de los factores principales que la alentaban: la sociedad acumula una masa inconveniente de fastidio con las sucesivas administraciones, que han llevado a varias de ellas a perder las riendas de la gobernabilidad. Les sucedió a las de Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá, que debieron abandonar el poder antes de lo previsto. Otros líderes pudieron completar el período legal, envueltos en un repudio generalizado. Es lo que le sucedió a Carlos Menem y lo que, como indican las encuestas, les está ocurriendo a los Kirchner.

La reiteración de una condena implacable de los gobiernos que se suceden, aunque esté justificada en la bajísima calidad de esos gobiernos, es la señal de un desequilibrio. Ese enfado es la otra cara de lo que, un tiempo antes, fue fascinación. La demonización actual es simétrica de un encantamiento anterior.

Esos sentimientos contrapuestos expresan una relación inmadura de la sociedad argentina con quienes ejercen el poder. Esa inmadurez se expresa, en la fase positiva del ciclo, en una transferencia de poder desmesurada hacia quienes recién se instalan en el gobierno. Sucedió con Menem y sucedió con Kirchner. Al poco tiempo de estar gobernando, buena parte de la opinión pública quiso ver en cada uno de ellos al redentor que solucionaría casi todos los males y la vendría a emancipar, por fin, de sus largos padecimientos.

Está en la lógica de ese vínculo que, cuando comienzan a aparecer las dificultades, el embeleso se transforme en frustración. Aquel a quien se podía imputar todo lo que había de bueno pasa a ser el depositario de todo lo malo. Sería hipócrita ocultarlo: el carácter mesiánico de los liderazgos que se generan a menudo en la Argentina está respaldado por esta concepción paternalista, y por lo tanto infantil, que muchísimos argentinos tienen de la representación política.

La caída tan frecuente del electorado en situaciones de irritación con quienes gobiernan tiene consecuencias lamentables. Una de ellas es que empobrece también la calidad de la oposición. Quienes aspiran a ocupar el poder se tientan con la vía rápida que les ofrece la pésima imagen de quienes ocupan la administración. Basta con exaltar, en el borde de la demagogia, la exasperación de la opinión pública, para acumular un prestigio fácil y, muchas veces, infundado. Si quien está en el gobierno despierta con facilidad la cólera de los votantes, quienes aspiran a reemplazarlo pueden sentirse eximidos de tener que argumentar, ofrecer programas, planificar estrategias. Alcanza con agitar el malhumor. Los ciudadanos pueden caer en el error de pensar que quienes se oponen al demonio son, por eso solo, ángeles.

Esta dinámica afecta de la peor manera los procesos sucesorios. Cuando las sociedades ingresan en trances de fastidio insoportable respecto de quienes vienen conduciendo los asuntos públicos, terminan convirtiendo a las elecciones en momentos catárticos. Desplazar al que está en el poder es como despertar de una pesadilla. Esta forma de escoger a los representantes no podría ser más inconveniente. Su vicio radica en que se comienza a votar con un criterio retrospectivo. Pesan más los rasgos irritantes del que se va que la calidad del que se coloca en su reemplazo.

Las comunidades que, una y otra vez, seleccionan de ese modo a sus gobiernos, están condenadas a sumergirse de nuevo en profundos estados de decepción. El pasado inmediato se convierte en una cadena que impide pensar el futuro.

La Argentina ya eligió de este modo a dos de sus gobiernos recientes. En 1999, la Alianza y Fernando de la Rúa llegaron a la Casa Rosada barrenando sobre la inmensa ola de impopularidad de Carlos Menem. En 2003, Néstor Kirchner conquistó la presidencia con un escuálido 22% de los votos gracias a que Menem mismo no se presentó para una segunda vuelta. La indignación con Menem podía estar justificada. Pero eso no debería hacer perder de vista que, por culpa de ese odio, los argentinos les entregaron el timón a dos tripulaciones a las que apenas habían examinado.

Hay muchos indicios de que el país se encamina a una tercera encrucijada electoral regida por esa misma negatividad. El enfático castigo que merecen los Kirchner por sus muchas y graves desviaciones no debería evadir a la sociedad de la responsabilidad de mejorar los criterios con los que elige a sus gobiernos.

No se trata de exculpar al poder. Pero sus pecados no deberían eximir a quienes rivalizan con él de constituir, además de una oposición eficiente, una alternativa aceptable.

 

20100411 Políticos dispuestos a jugar con fuego    p. Joaquín Morales Solá

UN gobierno resucitado? El país está mal, aunque algunas impresiones digan todo lo contrario. La economía parece recuperarse, pero ninguna economía es viable con una inflación que se mide ya con números más cercanos al 30 por ciento anual. La crisis política salpica al peronismo, cuyos dirigentes empiezan a sospechar que se despedirán del poder si se tomaran de la mano de los Kirchner. El conflicto institucional afecta a la oposición, porque creó expectativas sociales que no puede cumplir cuando ya está cerca el primer aniversario de la derrota del kirchnerismo. El Gobierno incuba, así, enormes riesgos políticos, económicos e institucionales.

El matrimonio Kirchner gobierna con dinero y con información. El poder ha usado siempre esos recursos para protegerse de los adversarios. Pero nadie lo ha hecho aquí, desde 1983, con la furiosa intensidad del kirchnerismo. El peor error de la oposición no son sus fracturas (éstas existen desde los fragmentados resultados electorales de junio pasado), sino su escasa vocación para controlar algunos sectores clave del Estado. Vamos al ejemplo menos mentado y, quizás, el más decisivo: los servicios de inteligencia.

Existe una comisión parlamentaria bicameral de seguimiento de los servicios de inteligencia, que nunca se puso en marcha desde diciembre pasado. Los teléfonos de cualquier persona pública son escrutados por el espionaje oficial. Nadie se escandaliza. Todas esas personas saben que sus vidas pasan por los escáneres del fisgoneo gubernamental. Nadie se enoja. Es una especie deformada de la banalidad del mal , porque la barbaridad excepcional se convierte, por la persistente burocracia, en una práctica corriente.

Sólo en la semana que pasó un grupo de diputados opositores tomó nota de esa ausencia. El presidente de los diputados, Eduardo Fellner, no designó nunca a los diputados que integrarán esa comisión, indispensable para saber en qué gastan el tiempo y el dinero los servicios de inteligencia. La oposición le ha dado un plazo de pocos días a Fellner antes de llevar la cuestión al recinto de la Cámara. Si la comisión terminara integrada por una mayoría opositora, los Kirchner se verían obligados a cuidar, por lo menos, las apariencias. La comisión está jurídicamente habilitada para requerir toda la información necesaria a esas agencias estatales de espías.

 

La preocupación de los opositores surgió cuando descubrieron la precisión quirúrgica del oficialismo para conocer las debilidades de cada legislador no kirchnerista. ¿Alguno necesita un cargo para un familiar o un amigo? El nombramiento llega en el acto. ¿Otro anda con urgencias personales de dinero? Alguien se apresura con la propuesta de una ayuda oportuna. ¿Hay alguien que necesita esconder parte de su pasado? Siempre hay un comedido para hacer la promesa del secreto (o la amenaza de la filtración).

La cooptación (y ciertas prácticas corruptas) pueden comprobarse con los resultados: ningún oficialista se pasó a la oposición, pero ya son varios opositores los que se fugaron al oficialismo.

 

Hay que decir las cosas tal como son: la oposición no tiene el control del Senado. Carlos Menem decidió rifar cualquier sentido de la institucionalidad que debería primar en un ex presidente. Un día está enojado porque no se lo trata como él cree que debe ser tratado; otro día está sospechosamente enfermo, y en otra oportunidad prefiere asistir a la fiesta de cumpleaños de su nieto y dejar al Senado sin quórum. Menem no le hace a nadie esa clase de favores a cambio de nada. ¿Promesas oficiales ante la multitud de causas judiciales que involucran al ex presidente? Es probable.

 

Pero tampoco Menem es el único culpable. Cuando Menem se sienta en su banca, Roxana Latorre se levanta de la suya. Latorre, increíblemente considerada una senadora opositora, ha hecho declaraciones contra la oposición más graves que los más deslenguados voceros oficialistas. Y cuando se sientan Menem y Latorre siempre le queda al oficialismo la última y más importante carta en el Senado: la de Carlos Verna, un perpetuo excursionista en la oposición y en el oficialismo.

 

La oposición ha perdido el Senado, pero esa cámara no fue ganada por el Gobierno. Peor: dos senadores que cumplieron con el oficialismo hasta ahora, el neuquino Horacio Lores y el misionero Luis Viana, ya le anticiparon al Gobierno que ellos darán quórum en las próximas sesiones del Senado. Nuestra situación es insostenible en el tiempo , aceptó un senador oficialista.

Es insostenible en la Cámara de Diputados también. Los

diputados opositores que demoraron el quórum en la última sesión quedaron demasiado expuestos públicamente como para continuar con esa práctica. Siete de los once diputados de la izquierda llegaron llamativamente tarde al recinto. Tres radicales no estuvieron. Una diputada de Felipe Solá se perdió sin causa. Varios legisladores del bloque de Graciela Camaño se derrumbaron ante la duda entre ser oficialistas y opositores. Algunos monobloques desaparecieron en el desierto de la nada. El problema está entre los desconocidos; los líderes se han acercado notablemente desde diferencias históricas que perduran.

 

El Gobierno usó hasta el extremo esas desidias, vacilaciones y parsimonias. Juega con fuego. Siembra la venganza: ¿qué sucederá el día en que el Senado y Diputados puedan funcionar con una mayoría opositora? Es probable que el martes, los diputados aprueben la nulidad absoluta del decreto de necesidad y urgencia que le permitió a Cristina Kirchner hacerse de las reservas nacionales. Al ser una nulidad (y no sólo un rechazo) el proyecto debería pasar también por el Senado. Pero ya la sola media sanción de semejante decisión podría sacarle parte de la tranquilidad que el oficialismo muestra desde que puede hacer uso de las reservas.

Algunas encuestas han señalado un pequeño crecimiento de los Kirchner en la consideración pública (siempre alrededor de un módico 28 por ciento). Un encuestador serio y respetado por el peronismo les hizo llegar a varios dirigentes de ese partido su última medición: el peronismo perdería las elecciones presidenciales con cualquiera de sus probables candidatos actuales en una segunda vuelta. Al que peor le iría sería, precisamente, a Néstor Kirchner.

 

Otra encuesta, de Carlos Fara, concluyó que el Gobierno es reprobado, con índices de entre el 60 y más del 70 por ciento, en temas como seguridad, inflación, corrupción y desocupación. Son los problemas cotidianos de la gente común. Esa medición señala que el 61 por ciento de los encuestados cree que la Argentina va por mal camino. Un gobierno puede registrar una leve mejoría, pero jamás se curará de la impopularidad con esos convencimientos sociales.

 

No hay equipo económico para combatir la inflación y tampoco hay una política contra ese flagelo. Guillermo Moreno tiene dos índices de inflación. Uno se conoce. Al otro lo llama Ipccm, el desbordado índice de precios al consumidor de clase media. Este índice no le importa. No se puede hablar de cuestiones monetarias referidas a la inflación porque eso es ortodoxia en un gobierno de heterodoxos. Tampoco se puede mencionar el desenfrenado gasto público porque eso significaría una adscripción a las ideas liberales. Habría solución, entonces, si la sola voluntad fuera una solución.

Ortodoxia contra heterodoxia. Y al revés, también. En ese combate, minorías políticas atenazan a una mayoría social indiferente y escéptica. Una de esas minorías intuye a los Kirchner como demonios que merecen ser exorcizados de la peor manera de la vida pública argentina. Otra minoría fanática se convenció con alegría de que el país vive una situación prerrevolucionaria bajo el liderazgo de un matrimonio de confesos millonarios. Ese conflicto anda por la calle, peligrosamente suelto.

 

20100411 Urg24. Quiero retruco: Carta abierta del intendente Meoni a los Kirchner

“El Gobierno Nacional debe aceptar y reconocer que la Argentina desde hace tres años está inmersa en un proceso de inflación", advirtió en una Carta abierta el intendente de Junin, Mario Meoni. Pocas veces un intendente municipal se plantó tan frontal a los Kirchner. “ Los vecinos de Junín no se van a dejar engañar por quienes mienten en el Indec, en la inflación, en su patrimonio; por quienes no respetan las instituciones, por quienes no le permiten a sus legisladores ir a debatir al Congreso

El intendente municipal del partido bonaerense Junín, Mario Meoni, envió una carta a los medios de comunicación de esa localidad, relacionada con una polémica por las viviendas del Plan Federal.

El gobierno de los Kirchner había acusado, horas antes, al intendente Meoni por la demora en la entrega de las obras, que siguen inconclusas.

Meoni, un intendente bonaerense con cierto futuro (mucho más que Florencio Randazzo o Ariel Fabián Franetovich o Julián Domínguez, por ejemplo), respondió con arrojo.

Meoni fue un radical K, porque acompañó a Julio Cobos cuando se integró al iluso y mentiroso proyecto de la Concertación Plural, al igual que Felipe Solá o Carlos Reutemann, en el PJ. Pero luego se distanció, al igual que Cobos. Probablemente ellos comprendieron que el kirchnerismo había decidido santificar la intolerancia (y ese fue el motivo de la resolución administrativa 125, que dividió aguas).

Néstor Kirchner dejó en claro que no ayudará a Junin como en el pasado porque Meoni se fue con Cobos, en un evidente intento de advertirle a otros intendentes municipales acerca del riesgo que corren si se distancian del proyecto oficial.

Aqui el texto completo de Meoni, titulado “El precio que hay que pagar”:


“El título de esta nota no tiene que ver con el precio que tienen que pagar los 191 adjudicatarios de las viviendas del Plan Federal que tienen sus casas sin terminar.

Es el precio que tengo que pagar yo por estar con la gente.

Se trata de un costo político, pero que los políticos especialistas en revanchas, que son justamente quienes hoy conducen el país, lo llevan a transformarlo en conflictos sociales, en detrimento de tal o cual persona, sin detenerse a pensar a cuántas personas más perjudican.

No es la única ni la primera vez que actúan de esta manera. Rápidamente podemos recordar que la jueza Sarmiento emitió un fallo judicial que no acompañaba la postura del Gobierno Nacional y casualmente horas después su padre fue detenido.

Por lo tanto, no sería extraño que esta cuestión administrativa que tiene frenada las obras de culminación de 191 viviendas del Plan Federal tome dimensiones nunca antes previstas ni imaginables.

Para que las viviendas se terminen la decisión es muy sencilla y no está en nuestras manos. El Gobierno Nacional debe aceptar y reconocer que la Argentina desde hace tres años está inmersa en un proceso de inflación.

Y que, por lo tanto, la obra que determinada empresa tenía que hacer por un determinado monto de dinero, desde hace tres años no se puede hacer porque vale más, como la leche, el pan, la nafta, el pasaje de colectivo, el peaje, la carne, los fideos, la ropa, el seguro del auto, las lapiceras, la gaseosa, los tomates, las zapatillas y todo lo que usted compra o no.

Lo mismo sucedió  con los materiales de construcción, las ventanas, las chapas, el cemento, la arena, los mosaicos, ahora valen mucho más que hace tres años. Cuando el Gobierno Nacional le reconozca a la empresa constructora que una ventana que antes valía determinado precio hoy cuesta más del 50% o mucho más, la empresa comprará esa ventana y la pondrá en la obra.

Como ya sabemos y lo constatamos a diario, esto es muy difícil que suceda. Por eso, se buscan otros responsables.

Lo que lamento, es que se me atribuya una responsabilidad política personal sobre cuestiones como estas. Compartir un espacio político con el vicepresidente de la Nación Julio Cobos, no debe ser tenido en cuenta. Y tampoco debe ser el problema. Es sólo la excusa de aquellos que se manejan con el impulso del resentimiento y de la venganza.

Además, yo no elegí a Julio Cobos.

Yo elegí  acompañar a los vecinos, al pueblo, a los argentinos.

Elegí estar del lado de los sectores productivos, de los trabajadores.

Elegí que en este país no vuelva a la crispación social y a la lucha entre argentinos.

Elegí la paz social.

Elegí lo que la inmensa mayoría de los juninenses me reclamaba, que era lo mismo que estaba reclamando la inmensa mayoría de los argentinos.

Julio Cobos también eligió ese camino. Y por eso actuó como actuó.

Y por eso comparto con él una visión de país.

Pero esta, como dije antes, es la excusa de los que no tienen argumentos.

Ahora seguramente seguirán denuncias que podrán trascender las fronteras de nuestra ciudad, a través de campañas de desprestigio hacia mi persona y hacia mi capacidad de se gestión como intendente de Junín.

En ese camino, el kirchnerismo encontrará socios locales que nunca habría pensado tener.

Y todo basado en una desagradable maniobra de usufructuar la desesperanza de 191 familias que tenían y tienen una ilusión, que a pesar de todo, trataré  de cumplir.

Celebramos la llegada de la auditoría, si la misma conseguirá destrabar esta situación de injusticia para las 191 familias adjudicatarias.

Ojalá sirva para eso y no para seguir dilatando una solución que lamentablemente no se encuentra en nuestras manos.

Y ojalá la auditoría del Gobierno Nacional se extienda a las ciudades donde las viviendas ya fueron entregadas y hoy se encuentran en deplorable estado y también a aquellas localidades donde también las obras están frenadas.

El propio ex Presidente dijo esta semana que antes ayudaba a Junín, entonces, me pregunto, ¿por qué hoy no? ¿Por mí? ¿Por Cobos? Si es así, la realidad indica que lo que no le interesa son los juninenses.

Cuando decidimos hacer una obra en el municipio no lo hacemos de acuerdo a quiénes son los vecinos de la cuadra, no preguntamos si son pe-ronistas, radicales o socialistas. Hacemos tal o cual obra porque hay una necesidad, que es de esos vecinos en particular y de la ciudad en general.

Por eso, sé  que los vecinos de Junín no se van a dejar engañar por quienes mienten en el Indec, en la inflación, en su patrimonio; por quienes no respetan las instituciones, por quienes no le permiten a sus legisladores ir a debatir al Congreso de la Nación, por quienes, en definitiva, no están interesados por el futuro de los argentinos y mucho menos el de los juninenses”.

 

 

 

20101112 LN Cada vez más populismo   POR René Balestra

Foto:

Fue fuerte contra ese seductor inconstante que se llama el fervor popular.
Adolfo Saldías, sobre Rivadavia.

ROSARIO
EL populismo no es un invento moderno; es tan antiguo como la humanidad. El que manda, los que mandan, necesitan acatamiento. Y algo más. Desde siempre, el poder debe ser aceptado. Pero el excesivo halago hacia los gobernados persigue la devoción, es decir, el seguimiento exaltado. A través de los siglos, adoptó formas diversas. Los "clientes" de la república romana fueron los primeros rehenes de los gobernantes patricios, cuando el sufragio fue otorgado a todos los hombres libres. El populismo es mucho más que el halago, la dádiva, el comercio de favores, las canonjías.

 

Es un duro sistema de oligarquía en el que una minoría ejercita el poder en forma ilimitada y para su provecho exclusivo. Es un círculo minoritario y abusivo que no sólo se hace aceptar, sino aplaudir. Es un engaño estructurado que se autoalimenta. Modifica las formas, según los tiempos, pero no cambia la esencia.

 

El bonapartismo de Napoleón III y el estatismo lisonjero de Bismark consiguieron, en la Francia y en la Prusia de la época, el fervor de los explotados. En un tiempo de exitismo como el actual, importa demasiado saber que lograr la devoción ardorosa de multitudes circunstanciales no significa necesariamente estar en el buen camino.

 

El auténtico gobierno democrático contemporáneo consiste -en cualquier parte del mundo, y en nuestro propio país- en manejar los incontables resortes del Estado para intentar lograr un mejoramiento social. Esto significa utilizar los mecanismos de la república para conseguir un ascenso generalizado. Acompañando y alentando a esa sociedad en su propio adelantamiento. Paradójicamente, esto sólo es posible si los gobernantes de turno tienen una idea clara de la lamentable situación del común.

 

Conocer fehacientemente y a fondo el estado del país es una condición previa y necesaria para aplicar políticas adecuadas. Por una idea perversa de la sensibilidad, que es la sensiblería ramplona, la demagogia inventa la realidad. Imagina un conglomerado humano que no existe. Aviesamente edifica una patraña. En puridad de verdad, no es que se equivoque, sino que usa el ardid para sus objetivos. Estos no son otros que hacer perdurar la realidad deforme, llena de manquedades, para continuar usufructuándola. Este populismo antiguo, moderno y eterno vive de mayorías degradadas.

 

 Esta degradación es la materia prima del sistema. El adecentamiento de la masa, la elevación de su cultura, significaría su fin. El siglo XX fue un formidable muestrario -exhibidos en enormes vitrinas- de oligarquías zurdas que verbalizaron ideas avanzadas para fijar y hacer perdurar sistemas abyectos de explotación.

Nuestro siglo continúa en lo mismo. El oficialismo argentino actual es un ejemplo paradigmático. Venezuela, Cuba y Nicaragua constituyen otra "santísima trinidad" latinoamericana.

 

Desde siempre, las políticas auténticamente progresistas y exitosas son aquellas que se han enfrentado valientemente a ciertas realidades precarias, tal cual son. Las que han comenzado por aceptar la verdad de la miseria, el analfabetismo y la barbarie. Sabedores de ello, los civilizadores de ayer, de hoy y de siempre acometieron la inmensa tarea de la educación popular, no como una empresa pedagógica escolar, sino como un imperativo civilizador.

 

Suavizar la condena hacia la masa inculta no es una manifestación de ternura con ella, sino una imbécil complicidad con su barbarie. Es como si imagináramos a médicos supuestamente sensibles y solidarios con sus enfermos que, por una mentida fraternidad, les dijeran que están sanos. La clave de bóveda de este problema y de esta política es que se necesita en los controles del Estado gobernantes que, además de ganar elecciones, sean estadistas.

 

El mundo propiamente político es el del poder y el de los que lo ejecutan. Es inimaginable pensar en ese gobernante huérfano de apoyo. La autoridad, que es la otra cara inexorable de todo poder, se consigue con el acatamiento. Con la idea generalizada entre los gobernados de que quien dirige merece el cargo. Esto significa gozar de un consenso mayoritario, que en buen romance se llama popularidad. La popularidad es el renombre; la fama, el acompañamiento gustoso. El populismo es el exceso, el abuso, la desmesura. La popularidad apela a la conciencia, al criterio, al sentido común de los seres humanos. El populismo los transforma en objetos maleables. No somos originales si decimos que todos tenemos dentro nuestro impulsos nobles y otros francamente inaceptables. La educación, desde la paidea griega, consiste en alentar las partes buenas y aminorar, acotar o hacer desaparecer las malas. Existe una parábola de una tribu norteamericana: narra que un viejo cacique, rodeado de nietos, les dice que todos tenemos dentro dos lobos eternamente en lucha, desde el nacimiento hasta la muerte. Uno es bueno, generoso, altruista; el otro mezquino, bajo, ruin.

 

El menor de los que escuchan interrumpe, y pregunta: "Abuelo, ¿cuál de los dos gana?". El cacique contesta: "El que alimentamos". Así de simple y de complejo. Toda la milenaria historia de la cultura ha consistido en alentar y alimentar lo mejor de los seres humanos. Y desde los orígenes eso ha significado tener el coraje de enfrentarse al facilismo. La educación involucra esfuerzo. Hasta en la etimología latina está el empeño.

 

Literalmente educar viene de e-ducere , que significa "conducir hacia arriba".

El populista halaga lo fácil; lo bajo. Excita los impulsos inferiores: el resentimiento, la envidia, el afán de venganza. Siempre ha sido así y siempre será así. La pueblada, el hombre anónimo del montón, el piquete, frente al aula, el taller o el laboratorio. El absurdo, la negación, el pecado mortal del educador o del estadista es el populista y el populismo. El primero alimenta con increíble esfuerzo la verdad objetiva; el segundo vive de la duplicidad y la mentira. El universo populista es sustancialmente cínico o sarcástico. La duplicidad entre lo que dice y lo que hace es fenomenal. El término apropiado sería "fantasmagórico", por lo irreal. Sin embargo, está exhibido y a la vista de todos.

 

 En el gobierno actual, personajes de obscena riqueza y de guardarropas infinito pontifican cotidianamente sobre la austeridad. Ex funcionarios del Ministerio de Justicia (retengan el nombre del ministerio) en la época del proceso simulan ser mártires de ese mismo proceso. Madres y abuelas de desaparecidos del terrorismo adhieren fervorosamente al terrorismo actual en España y en Irán. Y una pandilla de sedicentes intelectuales oficialistas podrían reivindicar esta frase de Tertuliano: credo quia absurdum (creo porque es absurdo).

 

El populismo es la garantía segura del inmovilismo. No será nunca -nunca lo fue- la antesala de ningún progreso. Los glotones aprovechadores de esa oligarquía rapaz deben ser señalados y combatidos.

 

2010 0412 LN Poder político y derechos humanos    por José Miguel Onaindia

El cercano Bicentenario y el reciente aniversario del último golpe militar me conducen a reflexionar sobre dos cuestiones íntimamente ligadas, pero habitualmente abordadas como expresiones inconexas de nuestra convivencia social: la forma de gobierno fundada en la separación de poderes y el goce de los derechos humanos.

 

La forma de gobierno constituye uno de los temas esenciales de la organización de un Estado, pues su análisis determina cómo es la estructura del poder político del país en un momento histórico determinado.

Las constituciones escritas dedican una parte sustancial de sus disposiciones a regular este aspecto de la organización estatal, que se denomina "parte orgánica" y que, en una democracia constitucional, debe reflejar la distribución de funciones entre los diferentes órganos estatales.

 

Es necesario enfatizar que la forma de gobierno es la garantía genérica del goce de los derechos humanos, pues sólo cuando el poder del Estado se distribuye entre diferentes órganos se admiten la pluralidad y la representación de minorías, se establece un sistema de controles eficaces, se fijan límites en los mandatos que aseguren la alternancia de personas y partidos, se desconcentra el poder y hay posibilidades ciertas de que los derechos humanos consagrados en la Constitución y en las normas internacionales que los protegen tengan vigencia en el mundo de los hechos.

 

En vísperas de celebrar el primer hecho que permitió la fundación de la nación argentina, estas cuestiones provenientes de principios elaborados en el siglo XVIII siguen debatiéndose como si todavía estuviéramos antes de Caseros y de la sanción de nuestra Constitución histórica. Y percibo que para el ciudadano agobiado por los problemas cotidianos y la ineficiencia de un Estado que no cumple con sus deberes básicos, las discusiones sobre decretos de necesidad de urgencia, independencia de los jueces y uso de las reservas parecen politiqueras reflexiones sobre el sexo de los ángeles. Debates teóricos y ajenos a su drama cotidiano.

 

Pero no es así. Los habitantes de nuestro país sufren porque aún no se ha resuelto el funcionamiento medianamente eficaz de su sistema político y la separación de poderes se ha tornado en el siglo XXI otra ficción de la Constitución escrita. Peor aún: se la condena como si su ejercicio resultara una sublevación contra la autoridad ejecutiva, que parece la única que debe respetarse. Y ante esta situación no se advierte que cuando el Gobierno tiene más poder, los ciudadanos gozamos de menos derechos.

La modernidad política tiene dos aspectos esenciales: uno de ellos es la noción de Estado de Derecho -sujeción de gobernantes y gobernados a la ley-, que tiene por objeto limitar el poder arbitrario mediante la unidad y la coherencia del sistema jurídico. El otro, la idea de soberanía popular, que permite el ascenso de la democracia y el reemplazo de la unanimidad por el debate y por el respeto de las minorías.

 

El principio de organización de las democracias contemporáneas descansa en la separación de poderes, pues ésta es la técnica fundamental para lograr la protección de los derechos humanos que la comunidad internacional se ha comprometido a respetar y para obtener una organización del poder del Estado que les dé seguridad y respeto.

 

El objetivo de esta separación consiste en evitar la acumulación en un solo órgano de las múltiples funciones que cumple el Estado.

 

Esta separación tiene hoy aún un mayor impacto por el concepto de "Estado social de derecho", pues las funciones estatales se han multiplicado para dar satisfacción a los múltiples derechos reconocidos a las personas y a la concepción del principio de igualdad, no sólo como igualdad ante la ley, sino como igualdad de oportunidades.

 

Pero estos conceptos fundamentales y básicos de toda democracia constitucional están ausentes en el ejercicio institucional de nuestro país. Ni las facultades propias del Poder Legislativo ni el principio de independencia e inamovilidad de los miembros del Poder Judicial están dentro de los principios a los que reconozca subordinarse el Poder Ejecutivo Nacional. Excepto que su ejercicio coincida con las directivas que desde él se propician.

 

También es preocupante que cuando se emiten opiniones divergentes con el Gobierno o se dictan sentencias desfavorables a sus decisiones se expresen manifestaciones o se propongan medidas que parecen fundadas en el repudio ideológico o de grupo social, vedado no sólo por los principios del sistema democrático, sino por normas contundentes de los pactos internacionales de derechos humanos, que gozan de la misma jerarquía que nuestra Constitución Nacional y que el Estado argentino se ha obligado a respetar frente a la comunidad internacional ( a mero título de ejemplo, cito el inciso 5 del artículo 13 del Pacto de San José de Costa Rica).

La ausencia de respeto a la separación de poderes pauperiza la calidad institucional de nuestro país y la calidad de vida de sus habitantes. El aumento de personas que viven en estado de injustificable pobreza y sin condiciones dignas de subsistencia son la prueba de tan lamentable situación.

También nuestra comunidad ha quedado ausente del debate que la contemporaneidad propone para sostener en el nuevo siglo. La Argentina del Bicentenario es un país pobre. Pero rico en odio.

El autor es profesor de Derecho Constitucional y Legislación Cultural (UBA y otras universidades

 

20100411 LN Se silencia a la prensa y después se aniquila al Poder Judicial”  Entrevista con Ricardo Recondo.

            El presidente de la principal entidad de magistrados del país admite que falla la independencia judicial, pero denuncia presiones del Ejecutivo y dice que los Kirchner buscan rédito político con las causas por violaciones a los derechos humanos. …………….

 

Tras la misión del GAFI / Preocupación de funcionarios kirchneristas

20100412 LN Lavado de dinero: durísimo informe contra el Gobierno   p. Hugo Alconada Mon

Un organismo internacional le criticará la falta de decisión para investigar; sospechas de corrupción

El Gobierno sabe lo que se viene. El próximo informe del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI, un organismo intergubernamental) sobre la lucha contra el lavado de dinero en la Argentina será "durísimo" e, incluso, "lapidario", según admitieron a La Nacion altas fuentes oficiales que se mantienen en contacto con los redactores del temido trabajo.

Trascendió que el informe critica especialmente a la Unidad de Información Financiera (UIF, dependiente del Ministerio de Justicia), por la escasa profundidad para analizar los reportes de operaciones sospechosas. También habla de descoordinación y de los recelos con otros entes oficiales, como la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), para intercambiar información confidencial.

La misión del GAFI que estuvo recientemente en el país ?integrada por expertos de siete países? analiza dar un paso más en su documento: incluiría la corrupción como una de las causas que explican por qué la Argentina se encuentra en su situación actual, según pudo reconstruir La Nacion tras consultar a una decena de actuales y ex funcionarios, expertos internacionales e interlocutores del sector privado.

"El informe no puede ser «liviano». Será duro, aunque cuán lejos llegará en sus críticas todavía está por verse", señaló una de las fuentes consultadas, que, dada la confidencialidad de las discusiones y del reporte en elaboración, pidió mantener su nombre en reserva. El Gobierno confía, sin embargo, en que el GAFI les dará "una oportunidad", a la luz de los cambios observados desde enero. Desde la salida de la presidenta, el vicepresidente y todo el Consejo Asesor de la UIF, y su reemplazo por José Sbattella y su equipo, así como por la aplicación de la primera sanción a un banco por la omisión de denunciar operaciones sospechosas.

"Se viene un informe muy duro por las recomendaciones incumplidas, y por eso queremos dar la imagen de que ahora sí las cumpliremos", indicó un alto funcionario a LA NACION.

El objetivo último del Gobierno es evitar que el GAFI decida en su reunión plenaria de junio -o, a más tardar, entre octubre y noviembre- difundir el reporte junto a una "declaración pública" sobre la Argentina.

Eso forzaría la aplicación automática de la "recomendación 21", que sugiere a la comunidad internacional "prestar especial atención a las relaciones comerciales y operaciones con personas, incluidas las empresas e instituciones financieras, de países donde no se aplican las recomendaciones del GAFI o no se las aplica suficientemente".

Línea roja

La Argentina ya flirteó dos veces con esa línea roja durante los últimos años. La primera ocurrió en los meses previos a la reunión plenaria que se celebró en Estrasburgo, en febrero de 2007, por las demoras del Congreso en tipificar el delito de financiación del terrorismo. El Gobierno pidió tiempo y en junio de aquel año aprobó esa ley.

La relación con el GAFI ya venía cargada. En febrero y junio de 2005, el Grupo le envió dos cartas al Gobierno para expresar su malestar por distintos incumplimientos.

En marzo de 2008, el titular del GAFI viajó a la Argentina para pedir personalmente que aumentaran los controles locales. Y a principios de 2009, tras una tercera carta -esta vez por el polémico proyecto, luego ley, de blanqueo de capitales-, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, viajó a París para defender la posición oficial y evitó, por segunda vez, la difusión de una "declaración pública".

Ahora, la misión del GAFI que se reunió con funcionarios y líderes del sector privado a mediados de noviembre pasado, evalúa cuánto avanzó o retrocedió el país desde el anterior "informe de evaluación mutua sobre lavado de activos y financiamiento del terrorismo", aprobado en junio de 2004.

En aquel informe se señaló:

La Argentina no registraba ninguna condena judicial por lavado de dinero, lo que generaba "una seria preocupación". Casi seis años después, sigue igual.

El Congreso no había tipificado la figura penal del "autolavado". Continúa igual, aunque Sbattella promete elevar un proyecto de ley en el corto plazo.

Algunos organismos del Estado, como la Administración Federal de Ingresos Públicos, no compartían sus archivos confidenciales con la UIF, lo que el GAFI definió como una cooperación "deficiente". Sigue igual. "La Argentina tiene 24 registros de la propiedad inmueble que no están conectados entre sí. ¿Cómo es posible?", ejemplificó un experto.

El personal de la UIF era, en su mayoría, de planta temporaria, lo que aumenta los riesgos de filtración de secretos y pérdida recurrente de la experiencia acumulada. Sigue igual.

La UIF mostraba retrasos notables y escasa profundidad para analizar los reportes de operaciones sospechosas (ROS), por falta de recursos técnicos y de técnicos capacitados. Sigue igual.

La UIF carecía de "facultades de inspección" sobre bancos, compañías de seguros y otros sujetos obligados bajo sospecha. Sigue igual.

El Gobierno, sin embargo, podrá mostrar avances en dos áreas. Por un lado, la UIF no aplicaba multas a las entidades obligadas de reportar operaciones sospechosas; pero Sbattella aplicó la primera el mes pasado. Por el otro, la misión del GAFI sugirió en 2004 "crear unidades especializadas en materia de lavados de activos" dentro del Ministerio Público Fiscal". Así lo hizo el procurador Esteban Righi.

Además, el procurador instruyó a los fiscales que identifiquen los bienes o el dinero vinculados que puedan ser decomisados al investigar algún delito para evitar su lavado.

QUE ES EL GAFI

Objetivo del GAFI . El Grupo de Acción Financiera Internacional sobre el blanqueo de capitales (GAFI) es un organismo intergubernamental para el desarrollo y la promoción de políticas para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Las recomendaciones . Fue establecido en 1989 por el G-7, y en 1990 dio a conocer sus 40 recomendaciones contra el lavado de dinero. Estas fueron revisadas en 1996 y reformuladas en 2003.

Miembros . El GAFI está integrado por Alemania, la Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, España, EE.UU., Finlandia, Francia, Grecia, Hong Kong, China, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía y el Reino Unido. 

 

El escenario

20100412 LN Desventuras y mala praxis en las dos veredas   Carlos Pagni

La polarización automática entre los Kirchner y todo lo que no se les parece se ha convertido en un obstáculo para la interpretación de la política argentina. De esa dinámica deriva el error en el que cayeron numerosos dirigentes y analistas desde el 28 de junio pasado: la creencia en que la derrota del Gobierno engendraría una oposición homogénea y eficaz. Como si, por un simple juego mecanicista, el país pudiera conseguir en una noche el sistema bipartidista del que carece.

Aquella lectura binaria está produciendo en estos días un segundo engaño. Consiste en pensar que, dados los desopilantes desaciertos de sus rivales, los Kirchner están recuperando su perdida lozanía. Si se examinan los principales emprendimientos de la Casa Rosada, se advertirá que el oficialismo no necesita de la impericia ajena para plagar de obstáculos el camino. Se arregla solo.

El primer ejemplo es el viaje de la Presidenta y su esposo a Estados Unidos, pensado como la puesta en escena del lento regreso de la Argentina al orden civilizatorio del mercado. Sin embargo, con un timing que para la mentalidad conspirativa del matrimonio resulta sospechoso, el juez Thomas Griesa modificó el eje mediático de la gira con un embargo contra el Banco Central por US$ 105 millones. Griesa obligó a Amado Boudou a iniciar su estadía en Washington hablando de una sentencia que afirma (en su página 12) que "la Argentina ha perdido la buena fe para operar en los mercados".

Es posible que Griesa haya redactado ese párrafo aún sin conocer todas las novedades ocurridas en Buenos Aires. El 12 de diciembre de 2007, él había condenado a la Argentina a pagar al fondo Claren Corporation -atención: "Claren", con "e", no con "i"- la suma de US$ 7.507.089 por bonos impagos. Ante la imposibilidad de ejecutar esa orden en los Estados Unidos, Claren recurrió a un procedimiento denominado "exequatur", que permite homologar en el sistema judicial local una sentencia obtenida en el extranjero. El juez Pablo Cayssials, designado el año pasado en el Juzgado Contencioso Administrativo Nº 9, rechazó esa pretensión aduciendo que Griesa "ha desconocido el principio de inmunidad soberana respecto del Estado argentino".

Cayssials puso por escrito lo que Griesa sólo infería de los hechos. Ya no se trata de que la Argentina oculta sus activos para no pagar. Ahora sus jueces se burlan de la renuncia a la inmunidad soberana que, para la eventualidad de un default, profesa el Estado cada vez que emite un bono.

Como el criterio de Cayssials puede perjudicar a quienes, a partir de pasado mañana, ingresen al canje, Claren se dirigió a la Securities and Exchange Commission (SEC) el 23 de marzo pasado para advertir que la jurisdicción extranjera que se ofrece a esos bonistas acababa de ser desdeñada por un juez en Buenos Aires. La SEC ya había aprobado el prospecto de esa reestructuración, pero acusó recibo de esa notificación.

Mientras siga apareciendo la palabra embargo en la tapa de los diarios, el oficialismo no podrá dar por clausurado el default. Por eso algunos hombres de consulta de la Presidenta pretenden promover una ley para que si el 66% de los acreedores admite la oferta oficial la fórmula del acuerdo se extienda a quienes siguen litigando en Nueva York. Es decir, se aplicaría a este conflicto la lógica del derecho de quiebras. Claro, la justicia de los Estados Unidos debería admitir que esa nueva regla es compatible con su propio orden jurídico. Algunos diputados opositores estudian la misma salida.

El problema central

El embargo de Griesa y la denuncia de Claren vuelven a demostrar que el problema central de la economía argentina es su baja institucionalidad.

Por esa razón muchos economistas consideran que, aunque Boudou logre cerrar el viejo expediente del default, le costará reponer la confianza que se necesita para que la Argentina reduzca su costo financiero internacional.

Si se observa el conflicto abierto entre Guillermo Moreno y los académicos que, invitados por Boudou, pretenden corregir el fraude estadístico del Indec, habría que coincidir con esos especialistas.

Igual que si se conocen los detalles de la puja que libran en el Central Mercedes Marcó del Pont y los amigos del ministro de Economía, Benigno Vélez y Sergio Chodos.

Ni las desventuras de la oposición consiguen ocultar la mala praxis del Gobierno. Cristina Kirchner mortifica a Jorge Taiana para que la Cancillería le devuelva la vitalidad perdida, como si se tratara de una clínica suiza de celuloterapia.

Se explica, entonces, que el viaje a los Estados Unidos -en rigor, toda la agenda con ese país- se haya convertido en la excusa para conseguir una foto con Barack Obama. Tal vez sería más provechoso retratarse con Hu Jintao, el presidente de China, a quien la Presidenta dejó plantado en enero con el insostenible pretexto de que Julio Cobos daría un golpe de palacio. La suspensión de las importaciones de aceite por parte de China es el principal conflicto externo que hoy tiene la Argentina.

Antes de partir hacia Washington, Taiana tomó coraje y comunicó a su jefa que dos altos funcionarios de ese país, de visita en Buenos Aires, advirtieron: "Si no se suspenden las restricciones que dispuso la ministra Débora Giorgi para nuestras exportaciones, la Argentina dejará de ser amiga de China y dejaremos de comprar también porotos de soja; no podemos permitir que este ejemplo se expanda en la región". La Presidenta registró ese riesgo y convocó a Roberto Urquía y los principales ejecutivos de las cerealeras para analizar el problema.

Transformada la política exterior en marketing de corto plazo, Kirchner descubrió las potencialidad de la secretaría general de la Unasur -que cuenta con inmunidad internacional- para su campaña presidencial. Los países de la región están, al parecer, dispuestos a ayudarlo.

Además, si Obama se muestra esquivo, ahí están los Clinton para ofrecer sus células madre al rejuvenecimiento del matrimonio argentino. Bill, esposo de la canciller de los Estados Unidos, visitará de nuevo Buenos Aires el 7 de junio, de la mano de Gerardo y Adrián Werthein.

Los Werthein son aliados indispensables para el desembarco de un par de amigos del Gobierno -Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez- en Telecom. Esa operación también forma parte de un programa, esta vez doméstico, de resurrección. Kirchner prepara una fuerte intervención en el terreno de la prensa para revertir, en un año, la pésima imagen que le devuelven las encuestas.

La clave del plan es el montaje de la red de Televisión Digital Terrestre. Un grupo de empresarios ultraoficialistas, coordinados por Juan Carlos Lascurain, proveerá la infraestructura.

Los contenidos

Los contenidos se divulgarán a través de varios canales creados por el Gobierno. El responsable de la programación será Diego Gvirtz, niño mimado de Kirchner y señora. Si bien todavía no alcanzó el profesionalismo de un Raúl Apold -el padre del propagandismo peronista-, Gvirtz logró, con su show 6, 7, 8 , en Canal 7, emular a Rudi Ulloa, quien en Río Gallegos extasiaba al matrimonio con su noticiero El ojo del amo .

Los mensajes oficialistas seguirán la línea militante de la publicidad del fútbol censurando cualquier matiz. Un ejemplo: cuando hace dos semanas Daniel Scioli logró infiltrar el aviso de una pequeña hazaña bonaerense en esa tanda, Kirchner lo hizo dar de baja como si fuera un corto de Elisa Carrió.

Como se ve, aquí tampoco hace falta que la oposición se perfeccione. Con esa concepción autoritaria de la comunicación, es difícil que Kirchner consiga reconciliarse con la opinión pública. Tal vez sólo consiga hacer más pronunciados los rasgos de su propia caricatura.

 

Proyectos hidroeléctricos demasiado caros en la provincia de los Kirchner

20100414 LN Gasto público sin sensatez    Alberto Aldo Guadagni    ( Parece increíble )

 

En muchos países existe un fuerte debate sobre la cuantía y la naturaleza del gasto público. Hace décadas que en las universidades se dictan cursos especiales sobre evaluación de proyectos de inversión, como ingrediente imprescindible de una planificación racional del presupuesto de gastos estatales. Estos cursos procuran contestar el interrogante básico de la asignación del gasto entre múltiples fines que compiten por recursos fiscales siempre escasos para satisfacer al mismo tiempo todas las demandas sobre las disponibilidades presupuestarias.

El interrogante es cómo maximizar el aporte de un programa de inversiones y gasto público al bienestar colectivo. La Comisión Económica para América Latina (Cepal) prestó atención a esta cuestión desde la década del 50, cuando el economista Julio Melnick editó el recordado Manual para la preparación y evaluación de los proyectos de inversión . Por décadas, tanto la Cepal como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial organizaron cursos en toda América latina para difundir las técnicas requeridas para optimizar los procesos de inversión pública; procuraban así maximizar la contribución positiva por cada peso de gasto presupuestario.

Dicho en otros términos: sacarle bien el jugo a la inversión pública, eligiendo y diseñando los mejores proyectos, no sólo en infraestructura, energía, transporte y saneamiento, sino también en inversiones sociales, como educación y salud.

En esta evaluación de proyectos se utilizan metodologías que procuran maximizar el valor neto de la inversión. En algunos casos se procura seleccionar el conjunto óptimo de proyectos capaces de generar un cierto nivel de beneficios al mínimo costo.

Todas estas consideraciones han sido bien contempladas por nuestra legislación a partir de la sanción de la ley 24.354, que regula de manera precisa el proceso de incorporación de las inversiones públicas en el presupuesto del Gobierno. Esta ley ha creado el Sistema Nacional de Inversiones Públicas, que comprende "todos los proyectos de inversión de los organismos integrantes del sector público nacional, así como los de las organizaciones privadas o públicas que requieran para su realización transferencias, subsidios, aportes, avales, créditos y/o cualquier tipo de beneficios que afecten en forma directa o indirecta el patrimonio público nacional, con repercusión presupuestaria presente o futura, cierta o contingente" (artículo 3).

Esta ley establece, con buen criterio, que el plan de inversiones "se integrará con los proyectos de inversión pública que se hayan formulado y evaluado según los principios, las normas y la metodología establecidos por el órgano responsable del Sistema de Inversiones Públicas" (artículo 8).

Además, durante la presidencia de Néstor Kirchner y la gestión de Lavagna mejoró aún más el sistema cuando la Secretaría de Política Económica dictó, en 2004, la resolución 175, que indica que para aprobar un proyecto de inversión se requiere formular una comparación de costos y beneficios, más una evaluación del impacto ambiental de la obra.

Esta excelente resolución es muy precisa y clara en cuanto a la forma de comparar los costos con los beneficios de la inversión, ya que procura maximizar el impacto positivo de la inversión pública, dándoles prioridad a aquellas que sean más efectivas para contribuir al progreso del país.

Desde el punto de vista legal, podemos afirmar que nuestro régimen de aprobación de inversiones públicas es inobjetable. Estas consideraciones son importantes en estos momentos, en los que la Argentina debe modificar su matriz energética. La pérdida de nuestro propio abastecimiento en petróleo y gas hace imperioso enfatizar sin demoras la utilización del valioso recurso hídrico, ya que nuestro gran potencial hidroeléctrico está a la espera de las inversiones que lo movilicen e incrementen, además, la producción de energía eléctrica "limpia", sin emisiones de dióxido de carbono.

Es ambientalmente positivo que el agua reemplace a los fósiles contaminantes, sobre todo si tenemos en cuenta que tenemos aprovechados menos de la mitad de nuestros recursos potenciales hidroeléctricos. Por eso hay que congratularse por las iniciativas que procuran poner en valor este recurso renovable. Sin embargo, las iniciativas del Gobierno en esta materia van por el camino errado.

La actual licitación de las centrales hidroeléctricas Cóndor Cliff y La Barrancosa, sobre el río Santa Cruz, es un ejemplo de lo que no hay que hacer. Esta iniciativa oficial no es buena, no por una razón meramente institucional, por no respetar las ya mencionadas normas legales vigentes en materia de inversiones, sino porque es un grave error de planificación energética, que exige sensatamente comenzar por los proyectos que maximizan el impacto positivo.

Aquí el Gobierno se contradice a sí mismo. La Secretaría de Energía difundió en noviembre de 2006 su estudio "Evaluación expeditiva de aprovechamientos hidroeléctricos", en el que analizaba un inventario de 30 proyectos hidroeléctricos en todo el país. En esta evaluación oficial se priorizaban sensatamente estos proyectos, de acuerdo con criterios técnicos, ambientales y de comparación de costos y beneficios. Si se consideran los costos por megavatios/hora (MW/h) cuantificados en este estudio, estos dos proyectos se ubican muy mal (lugares 23 y 24 sobre 30 proyectos). Por ejemplo, Cóndor Cliff tiene un costo de 62 dólares por MW/h, más del doble que el aprovechamiento hidroeléctrico La Elena (río Carrenieufu), en Chubut (25).

Por su parte, el costo en dólares por MW/h de La Barrancosa (76) también sería de más del doble del generado por Los Mallines, en el río Grande de Mendoza (32), o por el aprovechamiento Talhelum, sobre el río Aluminé, en Neuquén (33), o por el Rincón de la Media Luna, también en el río Aluminé (36), o el doble de Portezuelo del Viento, en el río Grande de Mendoza (38).

En síntesis: hay en este detallado inventario de la propia Secretaría de Energía más de veinte proyectos hidroeléctricos en Mendoza, Neuquén y Chubut que son más prioritarios que estos dos que ahora impulsa el Gobierno. Esto sin hacer ninguna mención de los ríos internacionales de gran caudal que compartimos con nuestros vecinos.

Los dos proyectos en Santa Cruz tienen una capacidad de generación de 2150 MW, pero el caso es que hay 22 mejores proyectos, con capacidad de 5200 MW. Destaquemos que estas comparaciones tan desfavorables para estos dos proyectos se hicieron con las anteriores estimaciones de costos, ya que los nuevos costos de la licitación son más del doble que esos anteriores, lo cual hace aún más injustificada la empresa.

Si bien estos dos proyectos los está licitando el gobierno provincial de Santa Cruz, la Nación se compromete a financiar el 70 por ciento de las obras. Además, como ha señalado el Instituto General Mosconi, cuando se terminen estas obras, Santa Cruz tendrá una capacidad de generación 20 veces superior a su demanda. Habrá que invertir en por lo menos 2000 kilómetros de líneas de alta tensión, de 500 kW, para transportar la energía eléctrica a otros centros de consumo, con un costo adicional superior a los mil millones de dólares, que deberán afrontar los próximos gobiernos.

La inversión proyectada en estos dos grandes proyectos en Santa Cruz no es sensata, ya que con su enorme sobrecosto en la inversión sobrarían fondos para hacer muchos buenos emprendimientos hidroeléctricos en las provincias de Río Negro, Mendoza, Chubut y Neuquén. Tendríamos así el mismo aporte a la disponibilidad energética, pero a mucho menor costo, liberando recursos para más inversiones en otras áreas prioritarias y postergadas, por ejemplo, servicios cloacales, vivienda y educación.

Insistir en proyectos costosos de nula prioridad podrá ser bueno para unos pocos (consultores, financistas y constructores), pero es malo para el contribuyente de hoy, y mucho peor para el usuario, que tendrá que pagar en el futuro mayores tarifas eléctricas. No olvidemos que estas obras, por su largo período de construcción, de más de cinco años, deberían ser financiadas por los próximos dos gobiernos nacionales.

Aún estamos a tiempo de evitar estas decisiones erróneas, ya que el esfuerzo por propiciar inversiones públicas que sean sensatas debe ser permanente, si pretendemos un futuro mejor para todos, con crecimiento e inclusión social.

 

20100412 Urg24. Las bases están inquietas, e insinúan volver a las protestas

Desde Federación Agraria alertaron que hay inquietud en las bases, que esperan desde hace días resultados de la reunión con el ministro de Agricultura. Y alertaron que "si en 15 días el gobierno nacional o provincial no da soluciones, volveremos a protestar en las rutas".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El presidente del Consejo Federado Bonaerense de Federación Agraria, Guillermo Giannasi, advirtió que "la situación en el sudoeste bonaerense no puede esperar más" y alertó que "si en 15 días el gobierno nacional o el provincial no dan soluciones, volveremos a protestar en las rutas".

Las declaraciones de Giannasi se conocieron durante una asamblea realizada por la Federación Agraria Argentina en la localidad bonaerense de Coronel Pringles, y ante la presencia del titular de la entidad, Eduardo Buzzi, quien no rechazó la posibilidad, sino que consideró necesario "reinstalar" la agenda del campo.

Ante más de 300 productores, Buzzi sostuvo que "la agenda pública hoy tiene sobrados motivos para estar ocupada por la corrupción de funcionarios kirchneristas y por la ausencia de la calidad institucional".

"Pero tenemos que hacer el esfuerzo para reinstalar públicamente nuestros problemas. Si no conseguimos cambios en la política agropecuaria, los pequeños y medianos productores no tenemos futuro. Porque es cierto que el clima acompañó en la última campaña, y se espera una buena cosecha de soja, pero por el modelo vigente, sólo le servirá a aquellos que trabajan a gran escala", subrayó el presidente de la FAA.

Por su parte, Giannasi destacó que "los productores remarcaron a lo largo de toda la asamblea la crítica situación que atraviesan la ganadería y el trigo en esta zona, y concluyeron que no se puede esperar más".

"Si en 15 días el gobierno nacional o el provincial no acercan soluciones, habrá que volver a la protesta en las rutas", remarcó el dirigente agrario, quien subrayó que "la semana próxima, la Federación Agraria llevará las inquietudes recibidas ayer a la reunión de la Comision de Enlace".

Indicó que "en los primeros días de mayo los productores tienen que comenzar a sembrar trigo", y puntualizó que "son muy pocos los que podrán hacerlo si esta situación no se revierte", según la agencia 'DyN'.

El dirigente bonaerense señaló que los productores "no pueden acceder a comprar las semillas ni tampoco a los créditos, por las muy malas políticas públicas que desde hace años afectan a la región, a las que se sumaron las terribles consecuencias económicas dela sequía".

Consideró que "también hay que revisar cómo se fomenta la ganadería, después de que cientos de productores perdieran sus animales o tuvieran que liquidarlos por las mismas causas".

Asimismo, afirmó que "estas cosas no pueden seguir esperando más porque la gente está cansada de presentar una y otra vez inquietudes que los gobernantes conocen, y de que nadie se ocupe seriamente".

 

20100418 LN "El gran problema de la Argentina es la inflación"   p. Diego Cabot

Para el presidente de la filial local de Fiat, - ( Cristiano Ratazzi )  el país pierde competitividad; se queja del silencio de muchos empresarios y dice que esto es parte de la decadencia nacional

Apenas es necesario presentarlo. Cristiano Rattazzi es presidente de Fiat Argentina, productor agropecuario, dirigente industrial, corredor de autos y piloto de aviones. Y también es verborrágico. Y mucho más sincero que muchos empresarios que prefieren apoltronarse en el cono de silencio que les ofrece el kirchnerismo desde hace años. Por todo eso, es mejor leer sus respuestas más que perder valioso espacio en presentaciones.

-¿Cómo está su empresa?

-El 85% de los autos que producimos van a Brasil. Y Brasil va muy bien. Por ahora, estamos a 420 autos por día en un turno y, si sigue así, tenemos que pensar en algún momento en un segundo turno.

-¿Y la Argentina?

-No será récord, pero está bien.

-¿La inflación empuja la compra de TV LCD y autos?

-Si, son bienes durables, cuando uno tiene miedo a la inflación, lo primero que hace es comprar bienes de consumo durable.

-¿La Argentina es competitiva?

-Los salarios, que antes eran competitivos, ahora están en el mismo nivel que Brasil. Y con los aumentos que se barajan, estaremos arriba. Con los docentes a 23,5% se ha fijado una pauta.

-¿Esa es la pauta que usan para ajustar los salarios?

-Y... como no hay números exactos de inflación, porque el medidor ha sido destruido, lo que hay que hacer es ver es el costo en valores absolutos.

-¿Subirán los autos?

-No veo que sea tan importante el costo salarial, porque el 15% de los autos que fabricamos se vende en el país. Pero lo que va a pasar es que la Argentina será menos competitiva, y a la hora de la elección de inversiones, será menos atractiva en relación con los otros.

Pero ¿subirán?

-Seguirán a los costos.

-¿Respecto de otros mercados, el país perdió competitividad?

-Lo que me dicen mis colegas es que ya con México no estamos competitivos, pero nosotros no le vendemos a México.

-¿Qué pasó con el plan del Gobierno del año pasado?

-Lo que dieron para financiar autos fue útil para que la gente entre a las concesionarias. Luego usaban otras financiaciones, no se usó tanto el plan Moreno, pero fue útil.

-¿Moreno vuelve sobre el proyecto del auto barato?

-Moreno tiene muchos problemas en este momento [risas], con el Indec y los precios.

-¿Se discute entre los industriales por el tipo de cambio?

-De eso no se habla... pero empieza a haber alguna preocupación en algunos sectores.

-¿Cómo seguirá el documento de la Iglesia?

-No veo en este momento la necesidad de hacer grandes documentos. Hay que dialogar. El problema de la pobreza en la Argentina es importante, pero el Indec acaba de decir que bajó fuertemente. Hay que ponerse de acuerdo.

-¿Cree que el documento pecaba de ingenuo?

-No, era interesante. Yo vi un par de cosas y las dije claramente.

-¿Por ejemplo?

-Que hay que erradicar la inflación sin hacer algún ajuste. La inflación es un ajuste, se está ajustando por inflación. Si se la quiere erradicar, va a aparecer un ajuste. Pero era un tema técnico. El resto era interesante.

-¿Pero no se suscribió?

-Yo lo hubiera suscripto, pero se empezó a borrar uno, después otro, y cuando pasa eso, pues entonces alguno dijo aremos y vamos a analizarlo. Es más importante tener diálogo que documento.

-¿Y hay diálogo?

-Hay diálogo, pero hay mucho recelo. Pero se está avanzando.

-¿Entre las entidades?

-Sí, entre las entidades.

-¿Y con el Gobierno?

-Va y viene, como todo en este período. Hay momentos mejores y otros peores.

-¿Qué opina del silencio de muchos empresarios sobre temas críticos para el Gobierno?

-Eso es parte de los 80 años de decadencia argentina, por alguna razón no nos sinceramos y no decimos la verdad. Yo me acuerdo cuando en octubre dije que la inflación estaba arriba del 20%, ni se tomó en cuenta. Y ahora todos hablan de la inflación. Ya me sacaron el tema a mí [risas], ahora ya viene el post...

-¿Cuál es?

-Las elecciones condicionan.

-¿Qué espera que pase?

-No sé. Hay que esperar para ver si tendremos un sistema con inflación o sin ella. Hay que ver si queremos ser como Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Irlanda o España, o queremos ser como otros sistemas.

-¿Cómo ve la relación entre el Gobierno y el campo?

-Seguimos teniendo unos precios impresionantes, con una productividad del campo argentino que es excepcional.

-¿Eso es inversión?

-Inversión y cabeza. Es el mejor campo del mundo que ha avanzado muchísimo.

-Pero el buen momento es sólo de la agricultura...

-En ganadería y en lechería lo que se ha hecho últimamente ha sido absolutamente desastroso. Exportamos menos carne que Uruguay, pero eso ha sido una decisión deliberada del Gobierno, con teorías muy raras para bajar el precio. Estamos en un absurdo del sistema.

-¿Y cómo se sale?

-El sistema va a cambiar. Cayó el Muro de Berlín, ¿cómo no va a cambiar el sistema?

-¿Tuvo consecuencias por su mirada crítica?

-No tuve problemas. A veces me «desinvitan» porque dije algo que no les gusta un día antes [risas].

-Lo dice por el almuerzo en Olivos con empresarios...

-Un año antes me habían desinvitado porque dije que no podía ser que pararan la industria por tornillos y bulones. Estaba todo parado porque no dejaban importar.

-¿No me diga que é se fue el único enojo con usted?

-¡No! Hubo más. Otra vez se enojaron porque hablé de inflación. Fue con muy buena fe. Me dijeron que hable, que diga que todo andaba bien y esas cosas. Y lo dije. Dije que todo estaba fenómeno, pero que el gran problema de la Argentina era la inflación. No sabía que en ese momento hablar de la inflación estaba absolutamente prohibido.

-¿Le causó algún problema en su organización su forma de decir las cosas?

-No, absolutamente. Diría que me causa más problemas con mis colegas que dicen: «Pero cómo este tipo dice cosas que en el fondo no queremos decir».

PERFIL

Profesión: doctor en Economía y Comercio

 

20100415 LN Procesan a Guglielmino por un pago millonario

El ex procurador del Tesoro Osvaldo Guglielmino fue procesado sin prisión preventiva por "administración fraudulenta", por el supuesto pago irregular de más de 330 millones de pesos a los acreedores del Grupo Greco en 2006.

La resolución fue emitida por el juez federal Sergio Torres, que en esta causa ya había procesado a dos ex altos funcionarios del Ministerio de Economía: el ex subsecretario de Administración y contador Juan Cayetano Intelisano y su segundo, Eduardo Corrales. Al ex procurador del Tesoro Torres le impuso un embargo de un millón de pesos.

Guglielmino estuvo en funciones hasta el 27 de enero último y fue la espada del Gobierno en Tribunales para defender ante el fuero contencioso administrativo federal los decretos de necesidad y urgencia que autorizaron el pago de deuda externa con reservas del Tesoro. Ex juez del fuero, denunció a su ex colega María José Sarmiento, tras fallar en contra de su pretensión. Tras su fracaso, renunció. A Guglielmino se le imputa haber tomado intervención, como abogado del Estado, en las maniobras supuestamente defraudatorias que ocurrieron con el pago de 145 millones de pesos a los acreedores del Grupo Greco, pues habrían omitido certificar esos desembolsos e iban a autorizar el pago de otros 332 millones de pesos.

Torres consideró que Guglielmino "aprobó el tenor de cada escrito incorporado en el expediente judicial tendiente a concretar la defraudación, previo a su presentación y no obstante conocer las irregularidades detectadas por la instrucción. El causante bien pudo con su actuar ajustado a derecho frustrar el evento ilícito", afirmó el juez. Dijo que en su caso, la situación se agrava por su cargo".

Al margen de este caso, Intelisano también es investigado por el supuesto pago irregular de 54 millones de pesos a un grupo internacional de seguros y a un empresario croata que sería dueño de un hotel en Maldonado.

 

Editorial I

20100415 LN El triunfo de la pobreza espiritual

Empresarios y gremialistas, por temor de molestar al Gobierno, prefirieron no consensuar el documento del Episcopado

Por iniciativa de la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado, que preside monseñor Jorge Casaretto, se preparó un documento titulado "La pobreza, un problema de todos", que debía transformarse en una propuesta consensuada de la sociedad civil, en ocasión del Bicentenario de la Revolución de Mayo. El proyecto no obtuvo el consenso pretendido y, después de algunas respuestas de circunstancia y otras evasivas, el documento pasó al archivo de propuestas frustradas.

 

El fracaso en acordar algunas políticas de largo plazo sobre una cuestión de tanta importancia como la alarmante pobreza de tantos conciudadanos es una señal clara de una falencia argentina de larga data, pero que se viene acentuando en los últimos tiempos.

Hace más de 70 años, Alejandro Bunge señalaba sobre el acuciante problema de la vivienda popular, luego transformado en el de las "villas miseria" en las que hoy sobreviven millones de personas, que a los argentinos no nos faltaba capacidad técnica o económica para resolverlo, pero que carecíamos de la organización y gestión apropiadas, necesarias para hacer converger a todos los sectores involucrados en una solución consensuada del problema.

 

Tantos años después, la capacidad política de aunar voluntades y lograr acuerdos está más lejos que nunca, paradójicamente cuando es más necesaria.

Podemos reconocer alguna ingenuidad en la incomprensión del rechazo al documento que preparó la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado, que debiera disculparse en razón de la buena fe que inspiró a los autores de la propuesta. Pero más allá de la buena voluntad y la clara percepción de la necesidad del consenso, la comisión episcopal se ha visto ante el dilema de tratar de lograr un acuerdo con un objetivo indiscutible: resolver el drama de la pobreza.

 

Esto ha dado lugar a la actitud oportunista y cobarde de entidades gremiales y empresarias, que prefirieron tomar distancia de algo que podía eventualmente molestar al poder, simplemente porque parece más sencillo negar o ignorar el problema.

El temor de muchos empresarios y gremialistas de enfadar al poder pone en evidencia su falta de compromiso con el bien común. Una economía de mercado que funciona con deficiencias, por la extendida falta de respeto a sus principios básicos, favorece a los empresarios cortesanos, que obtienen sustanciales ventajas de su relación con el poder, y no a los que compiten por brindar el mejor producto o servicio al menor precio.

 

Sindicalistas corruptos alejados de su función específica, dedicados a la administración de recursos públicos y a hacer política, temen sufrir la iracundia del poder por su dependencia directa del dinero oficial.

Después de décadas de supervivencia de una estructura sindical esclerótica, su preocupación por el bien común ha prácticamente desaparecido, como lo prueba la actitud de varios gremios docentes, muy activos a la hora de los reclamos salariales y sin compromisos por cumplir con el calendario escolar y la mejora de la calidad de la educación para revertir la bien llamada "tragedia educativa".

 

Pero, por sobre todo, este fracaso del intento de lograr el indispensable consenso para enfrentar con políticas públicas de largo plazo nuestros problemas más graves debe atribuirse al actual gobierno. Si bien los funcionarios no han participado directamente en la convocatoria que comentamos, el clima de confrontación y amedrentamiento, de suspicacias y sospechas, ha dado el fruto amargo de la paralización de la sociedad civil.

Porque éste es un gobierno con una visión maniquea de la historia, donde faltan o se tergiversan datos esenciales en su análisis, y que está en permanente acción militante, como si con ella se fuese a lograr la mágica transformación de la realidad. Está inmerso en una cultura autoritaria que concibe la realidad como un material informe sobre el cual pretende plasmar a su simple arbitrio lo que le plazca, sin otro requisito que disponer del suficiente poder; un gobierno, en fin, que se aleja del respeto a la verdad, la libertad y la justicia, componentes esenciales del bien común, y que desprecia el peligro de que la siempre riesgosa semilla de la violencia totalitaria pueda germinar en nuestra sociedad, cansada y paralizada por la decadencia y el fracaso.

 

Todo ello ha facilitado y promovido el fracaso de la convocatoria al documento de consenso. Tal vez el paso en falso de esta iniciativa pueda servir para que en una reflexión serena los distintos sectores puedan superar los obstáculos que impiden el diálogo y el consenso indispensables para comenzar a superar aquellos problemas que, como el de la pobreza, nos involucran a todos como sociedad.

 

Editorial II

20100415 LN El cuarto de hora de Cristina

Es hora de que, con menos coreografía y más voluntad, la Argentina vuelva a insertarse en el escenario internacional

Pocas veces algo que no debería ser tan inusual como la reunión entre los presidentes de la Argentina y los Estados Unidos ha estado teñido, como ahora, de un manto de cavilaciones hasta último momento, como si se tratara de una deferencia de Barack Obama hacia Cristina Kirchner, en lugar de una cita concertada por interés mutuo.

En realidad, escaso énfasis podía ponerle el mandatario norteamericano al encuentro a solas que, finalmente, concedió a su par argentina en Washington, después de los desplantes que sufrió su antecesor, George W. Bush, y los insultos que recibió desde la Argentina su país por ser el presunto mentor de "operaciones basura", a las que nuestro gobierno atribuyó el tristemente recordado "valijagate".

Fue el cuarto de hora de Cristina Kirchner, no de Obama. En esos 15 minutos, en medio de una multitudinaria cumbre de 47 jefes de Estado por la seguridad nuclear, la presidenta argentina recibió un espaldarazo para la política nuclear del país, concentrada en usos pacíficos, y una aprobación, según sus propias palabras, para la política económica.

 

Es curioso que aquellos que se jactaban de ser independientes del poder de los Estados Unidos y, por ello, progresistas, ahora se floreen con el aparente guiño de su presidente.

En el breve lapso del que dispusieron, con intérprete de por medio, poco y nada pudieron debatir y, de hecho, a la luz de la opinión pública quedó demostrado que sólo una parte, la argentina, tenía interés en concertar esa cita y asistir a ella. Con los presidentes de México, Brasil, Colombia y Chile, por la importancia específica de esos países para los Estados Unidos, Obama se daba por hecho en su afán de exhibir una renovada agenda regional.

 

Era lógico que el anfitrión expresara su gratitud a la presidenta argentina por su disposición a colaborar con las tragedias de Haití y Chile, y que reforzara con el único país que ha sido blanco de atentados terroristas en la región su rechazo a la posibilidad de que Irán, vinculado con la voladura de la AMIA en 1994, desarrolle armas nucleares.

 

Lo curioso es que el principal agente externo de la Argentina, Hugo Chávez, es, al mismo tiempo, quien le ha abierto la puerta en la región al régimen de Mahmoud Ahmadinejad y, mientras Cristina Kirchner asentía frente a Obama, cargaba contra "el imperialismo yanqui", y uniformaba y armaba a 30.000 civiles en los círculos bolivarianos y criticaba a gobiernos que, "como Colombia", considera "lacayos del imperio".

Es notable el pragmatismo que pueden tener los Kirchner y Chávez para acomodarse a cada circunstancia. Si Obama no hubiera recibido a la presidenta argentina, seguramente no sería tan ponderado como lo es ahora, después de esa reunión. Difícilmente un cuarto de hora con él, así como las disculpas pedidas al presidente de China, Hu Jintao, por no haber visitado su país para no ceder el mando al vicepresidente Julio Cobos y la recepción del presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, reinserten nuevamente a la Argentina en el mundo. Lo que no se hizo en siete años tampoco puede concretarse en 48 horas.

Son buenas las señales en tanto que no se exageren los resultados y, sobre todo, no se sobreactúe con la versión oficial de los hechos. En una reunión bilateral, como la mantenida con Obama, cada uno lleva agua para su molino. La Presidenta destacó la reapertura del canje de la deuda con los holdouts como una de sus premisas para reinsertar al país en un planeta del cual se alejó por voluntad propia.

 

Es hora de que, con menos coreografía y más voluntad, la Argentina vuelva a ser parte de ese escenario. En esa instancia, una reunión con un presidente de los Estados Unidos o de cualquier otro país no deberá ser una quimera, como sucede con presidentes de países vecinos como Brasil, Chile y Uruguay. Nadie va a llamar a la puerta de alguien que no hace más que culparlo de todos sus problemas y algunos más. Es la imagen de la Argentina, donde hasta hace unas horas no eran atendidos los caprichosos ruegos de su presidenta para coronar la estancia más extensa entre los participantes de la cumbre por la seguridad nuclear con un cuarto de hora de presunta gloria.

 

20100415 LN Solicitada con críticas al Gobierno en EE.UUpor  Silvia Pisan

Bonistas lo acusan de "mentir" con el canje

WASHINGTON.- Los tenedores de deuda en default sumaron ayer su propia solicitada crítica contra el gobierno de Cristina Kirchner, al que acusaron de "mentir" con la operación de canje de esos títulos.

Con un aviso pago en el reconocido diario The Wall Street Journal , la Argentina Task Force (AFTA) reclamó a la Presidenta que "diga la verdad" y que "pague sus deudas" a los miles de "ciudadanos norteamericanos" que se quedaron con esos papeles de escaso valor.

"La Argentina debe negociar de buena fe con todos sus acreedores y resolver los casos judiciales contra el país antes de reinsertarse en los mercados de capitales internacionales", dijo Robert Shapiro, codirector de la entidad, que busca un acuerdo con el Gobierno para el reconocimiento del valor de esos bonos.

"Estos papeles han estado en mora durante demasiado tiempo y es hora de que la Argentina ofrezca una propuesta razonable para el canje de la deuda", añadió.

La entidad es una de las que se oponen a la nueva propuesta del Gobierno para canjear los 20.000 millones de dólares en papeles impagos que aún están en manos de inversores. La mayoría -pero no todos- en poder de los llamados "fondos buitres", que los compraron a muy bajo valor para hacer un buen negocio ahora, con la nueva propuesta de pago.

 

La solicitada del AFTA se suma a la que publicó Greenpeace anteayer censurando políticas energéticas de la Presidenta. La presencia de Cristina Kirchner en Washington no sólo ha generado solicitadas críticas, sino también la distribución de panfletos con objeciones al trato que les brinda a los inversores.

En forma paralela, terminaron ayer en el tribunal arbitral del Banco Mundial las audiencias preliminares de la causa que esperan abrir miles de inversores italianos que, liderados por Nicola Stock, esperan el pago total de sus bonos.

 

La causa, promovida en el tribunal del Ciadi -el organismo en el que se discuten diferencias planteadas por inversiones internacionales-, está en su instancia inicial y pasarán "varios meses" antes de que se sepa si es admitida o no a trámite, según dijeron fuentes del organismo a LA NACION.

En medios locales, en tanto, inquietaba una vez más la nueva demora del Ministerio de Economía en lanzar el canje de deuda. La presidenta Cristina Kirchner se comprometió ante empresarios norteamericanos a que ese nuevo plan se oficializaría entre ayer y hoy.

La reguladora bursátil de los Estados Unidos (SEC, según sus siglas en inglés) ya le ha concedido el visto bueno para lanzar la operación.