mas_patetico_de_la_decadencia
20090102 LN Crecen las demandas judiciales contra la supresión de las AFJP Silvia Stang
Sólo en la Capital Federal se presentaron 500 reclamos, aunque todavía hay pocas sentencias
La eliminación del régimen jubilatorio de capitalización provocó, hasta el último día hábil de 2008, la presentación de unos 500 reclamos judiciales –sólo en la ciudad de Buenos Aires– contra la ley que dispone esa medida y que fue promulgada el 9 de diciembre último. Por lo general, cada presentación tiene como reclamantes a varios afiliados, ya que la reglamentación permite que cada demanda puede ser hecha en nombre de hasta 20 personas.
En su mayoría, se trata de recursos de amparo con pedido de medidas cautelares para evitar la aplicación de la reforma. Sin embargo, en la práctica los fondos que estaban acumulados en las cuentas de quienes estaban afiliados a las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) ya fueron transferidos a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
La presentación de causas en la Justicia se aceleró en los últimos días, aunque podría continuar luego de la feria de este mes. Si bien el tema se presta a diferentes interpretaciones, en varios estudios jurídicos sostienen que el plazo para los amparos vence el 4 de febrero. Pero también hay abogados que preparan escritos para hacer reclamos puntuales (por ejemplo, para preservar los derechos de herencia, más allá de dónde se encuentre el fondo) por la vía del juicio ordinario. Para ese tipo de causas existe un plazo de dos años.
El martes último se extendió el horario de atención al público en el fuero de la seguridad social por la cantidad de abogados que se acercaron a presentar escritos, según comentó a La Nación el juez de cámara Luis Herrero. En su mayoría, las causas piden la declaración de inconstitucionalidad de la ley: se cuestiona, por ejemplo, que tenga efectos retroactivos, con el argumento de que sólo los aportes hechos bajo la vigencia de la nueva ley podrían generar un beneficio según la fórmula del sistema de reparto, mientras que por lo aportado entre julio de 1994 y noviembre de 2008 al régimen de capitalización el beneficio debería calcularse según la modalidad prevista para ese sistema.
Desde el momento en que se anunció la reforma previsional que implicó el traspaso al Estado de los aportes y de los ahorros acumulados por 9,5 millones de trabajadores, el tema provocó diferentes opiniones con respecto a la posibilidad de prosperar que tienen los reclamos judiciales.
De acuerdo con el juez Herrero, los derechos que tienen los trabajadores mientras realizan aportes en su vida laboral son derechos "en expectativa", ya que el dinero está destinado al pago de una jubilación futura. Así, desestimó que exista un "derecho de propiedad" del fondo acumulado.
Según el argumento de quienes sostienen que no prosperarían las causas, no existe un daño porque la nueva ley cambia la promesa que hacía el sistema de capitalización –resguardar los fondos para abonar una prestación según el ahorro de cada afiliado– por la promesa del Estado, que hoy paga prestaciones según una fórmula que toma en cuenta el nivel de salarios de los últimos diez años trabajados.
Pero algunos abogados afirman que, si bien eso es así, los aportantes perderán derechos que tenían latentes según la ley 24.241: el de dejar los fondos en herencia si fallecían sin tener familiares con derecho a pensión y el de retirar los fondos a la edad jubilatoria sin necesidad de contar con 30 años de aportes.
Rechazos
Hasta ahora se conocen tres casos en los que los jueces rechazaron amparos en los que se reclamaba que se mantuviera el ahorro a nombre de cada trabajador en una cuenta individual: dos en la localidad de San Martín y uno en la ciudad de Buenos Aires. En otra causa de la Capital Federal, el juez accedió a la solicitud, en tanto que existe otra presentación con resolución favorable al demandante, pero originada en una situación particular, ya que la persona había tramitado, antes de la promulgación de la ley, la compra de una renta vitalicia.
En la causa "Rossi, Pablo c/ Estado Nacional", la jueza María Emilia Postolovka rechazó el amparo y consideró que la reforma no afecta el derecho a la propiedad, porque "no deben invocarse derechos adquiridos cuando el beneficio no ingresó al patrimonio", en referencia a que la persona aún no cobraba ninguna prestación.
En la causa "Rodolfo, Darío c/ Estado Nacional", el juez Miguel Blajean ordenó que no se transfirieran los fondos –algo que ya había ocurrido–, haciendo lugar al amparo "en virtud de la propiedad del accionante sobre su cuenta de capitalización". El juez consideró la existencia del riesgo de que la ejecución de la sentencia que se dictará en el futuro (sobre la cuestión de fondo) pueda llegar a convertirse en "ineficaz o imposible" si el dinero pasa al fondo común que administra el Estado.
El abogado Carlos Facal comentó que, a partir de que los activos financieros que tenían las AFJP ya están a nombre del Estado, los pedidos de medidas cautelares incluyen la solicitud de que el dinero se resguarde en cuentas a la orden del juez, hasta que cada caso obtenga su resolución final.
En cualquier caso, se espera que la parte no beneficiada apele la resolución, y el tema llegaría hasta la Corte Suprema.
Según el abogado Francisco Astolfi, del estudio O’Farrell, si bien un Gobierno tiene la facultad de modificar el sistema, no puede generar cambios retroactivos. Dada esa interpretación, se presentó una acción que reclama la declaración de inconstitucionalidad de la ley por sus efectos hacia atrás y se pide que los fondos se deriven a cuentas administradas por compañías de seguros para que, cuando cada afiliado cumpla la edad jubilatoria, la prestación por los años aportados a una AFJP se calculen de la manera prevista por la ley 24.241.
Por su parte, el abogado Adrián Tróccoli consideró que existe la posibilidad de solicitar una acción declarativa, mediante un juicio ordinario, para que se registre el saldo que tenía el afiliado con objeto de que, ante una contingencia, se pueda pedir el cumplimiento de un derecho no previsto en la nueva ley (como la herencia). Por otra parte, estimó, la situación de los ahorros derivados de aportes voluntarios provocaría reclamos, aunque dijo que debe esperarse la reglamentación. "El objeto de esos aportes era mejorar la jubilación o anticiparla; si eso se cumple, no habría daño", sostuvo.
Un nuevo sistema MARTES 21 DE OCTUBRE DE 2008
Anuncio polémico
En un acto realizado en la sede de la Anses, la presidenta Cristina Kirchner anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para eliminar el régimen jubilatorio de capitalización
LUNES 27 DE OCTUBRE
Defensa del proyecto
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el director ejecutivo de la Anses, Amado Boudou, defienden el proyecto en Diputados.
MIERCOLES 29 DE OCTUBRE
Fondos embargados
Por el proyecto, el juez estadounidense Tomas Griesa bloquea fondos invertidos por las AFJP en el exterior, en defensa de acreedores del país por bonos impagos.
VIERNES 21 DE NOVIEMBRE
Votación en tiempo récord
A un mes del anuncio, el Senado convierte en ley la reforma sin incorporar al texto modificaciones pedidas por la oposición y por expertos consultados por los legisladores.
MARTE 9 DE DICIEMBRE
Promulgación
Se publican en el Boletín Oficial la ley y el decreto de promulgación. Todos los trabajadores pasan a reparto.
20090104 LN Se abre una etapa de venganzas y escarmientos Joaquín Morales Solá
El peronismo se subleva. Carlos Reutemann sinceró su ambición presidencial. Mauricio Macri sólo espera un guiño del peronismo para dar rienda suelta a su inmovilizado deseo de ser presidente. Felipe Solá está convencido de que será candidato presidencial si logra batir a Kirchner en las elecciones legislativas de este año. Los no peronistas, Elisa Carrió y Julio Cobos, creen que el futuro será de ellos. ¿Néstor Kirchner se ha resignado al papel de líder en retirada que parece depararle el decurso de la política?
No se ha resignado. Sólo sucede que su concepción de la política lo conduce al control de todo más que a la construcción de algo. ¿Qué hicieron Alberto Abad y Claudio Moroni para merecer el despido de la AFIP, de la conducción nacional de la recaudación pública, en apenas siete meses? Quizá fueron demasiado respetuosos de los límites de la ley. No hicieron nada más que eso. Pero fue suficiente para que Kirchner no les tuviera confianza nunca. De hecho, Abad mereció la desconfianza eterna del ex presidente cuando el entonces titular de la AFIP no se ensañó contra dos empresarios periodísticos detestados por Kirchner. Entonces, comenzó el proceso de su despido.
Es necesario conocer lo que sucedió con Abad para entrever lo que ocurrirá con Ricardo Echegaray, flamante jefe de la AFIP. Cuando Abad llegó al máximo cargo de la recaudación fiscal, las claves para acceder a una información crucial del Estado estaban en manos de la SIDE, de la Policía Federal, de la Prefectura, de la Gendarmería y de la UIF, la Unidad de Investigaciones Financieras, un organismo que depende del Ministerio de Justicia y que sirve para averiguar sobre presuntos hechos de lavado de dinero. Abad ordenó que se cambiaran las claves y que las nuevas no fueran entregadas a nadie.
El principio que prevaleció entonces fue que no se debía violar la ley que preserva el secreto fiscal, que a su vez protege a los ciudadanos que se desnudan voluntariamente ante el Estado con su declaración patrimonial. El Estado no puede, o no debería, violar la ley del secreto cuando, al mismo tiempo, les exige a los ciudadanos que cumplan con la ley y declaren su patrimonio. El único organismo que reclamó por la decisión de Abad fue la UIF, pero el ex jefe de la AFIP la despachó con un concepto claro: esa oficina debía llevar sus sospechas a un juez para que éste ordenara levantar el secreto fiscal.
Llegamos, así, a Echegaray. Ex militante de la Ucedé y del cavallismo, el nuevo jefe de la AFIP es, según la descripción de un funcionario que lo conoce, una máquina de obedecer . Es la condición que reclama Kirchner. No importa la ideología, aunque él haya hecho un altar de su presunta ideología, sino la vocación de acatar de sus funcionarios.
Ni siquiera le importa mucho la opinión de su esposa, la Presidenta, ni la del jefe de Gabinete. Sergio Massa y el ministro de Economía, Carlos Fernández, ya habían firmado el decreto de designación de Moroni para un nuevo período de cuatro años (el anterior mandato se cumplió el 10 de diciembre pasado) cuando Néstor Kirchner frenó la decisión en el aire. El poderoso secretario presidencial, Carlos Zannini (el único que accede a la intimidad del matrimonio que gobierna), le pidió la renuncia a Moroni, antes de que la Presidenta firmara el decreto que habían refrendado ya dos de sus ministros más importantes.
Una confusión indujo a suponer a algunos que la designación de Echegaray debía pasar por el acuerdo del Senado. No es así. El único funcionario económico del gobierno que requiere el acuerdo senatorial es el presidente del Banco Central. El titular de la AFIP es designado sólo por el Poder Ejecutivo, pero cuenta con estabilidad legal durante cuatro años. Estabilidad que los Kirchner no respetaron, porque Abad se fue siete meses antes de la conclusión de su mandato en diciembre pasado. Moroni estaba completando el período de Abad.
Una lectura apropiada del hecho corresponde a la decadencia ostensible de la dinastía gobernante. Echegaray era sólo un director de Aduana en Santa Cruz cuando los Kirchner accedieron al poder nacional. Cinco años y medio después, aquel oscuro burócrata aduanero fue ungido como el mayor jerarca de la recaudación fiscal del país. Tiene acceso a la información más reservada, y hasta íntima, de todos los argentinos. Los pergaminos de Echegaray son, en efecto, los de la obediencia ciega, que la puso de manifiesto en su trato con los productores rurales luego de que éstos derrotaran a Néstor Kirchner. Martirizó a los ruralistas desde la oficina que controla las exportaciones agropecuarias.
Se está cumpliendo el ciclo histórico de toda estirpe gobernante. Primero se rodea de gente valiosa, y después, cuando comienza la decadencia, sólo llama a los propios y a los fieles. Por último, ya en la etapa final del ocaso, recurre simplemente a los que quedan. Guillermo Moreno es otro ejemplo, porque era un economista marginal de un peronismo residual. Ahora es el mandamás de la economía kirchnerista.
Sin embargo, la dirigencia política y económica no debería subestimar el momento construido por Kirchner. El ex presidente cuenta con los recursos suficientes como para tener la información y el control de todo lo que sucede en la política y en la economía. Si yo fuera empresario, me cuidaría mucho después de la designación de Echegaray , advirtió un veterano funcionario de la AFIP. ¿Y si fuera político, o periodista, o dueño de medios periodísticos? Igual. Todos tienen que cuidarse , aconseja el viejo funcionario.
Repasemos el sistema de control. Desde que está Kirchner, nada se sabe de la SIDE, salvo que provee constantemente de información al ex presidente sobre la vida y la obra de todos los argentinos que le importan. La información es recogida por la SIDE o por la Policía Federal de todas las formas posibles, incluso a través de escuchas telefónicas. Kirchner es un hombre voraz que reclama detalles y sucesos, sobre formas de vida y sobre relaciones políticas y personales, de todos los dirigentes o personas que están lejos de él.
Otro canal de información se lo abrió el propio Moreno. El secretario de Comercio Interior, devenido en un arquitecto devaluado de una economía depreciada, hurga permanentemente en la vida interna de las empresas. Ha reclamado, y obtenido, la información sobre la formación de los precios privados, enterrando cualquier noción de una economía libre. Frente a él, algunos empresarios sufren el síndrome de Estocolmo , el de los rehenes que se enamoran de sus propios captores. En efecto, hay empresarios que se pavonean exhibiendo las llamadas agresivas de Moreno. A él le entregan información sobre otros empresarios o hasta de los movimientos internos en las organizaciones empresariales.
Quedaba la AFIP, donde todos los argentinos terminan desvestidos, para completar el círculo perfecto de la información. Echegaray llegó a su máximo cargo de la mano de Rudy Ulloa Igor, un hombre que sólo cuenta con la confianza incomparable de Kirchner. Cada uno es dueño de sus afectos. Eso no está en discusión. Sin embargo, no hay un ejemplo más patético de la decadencia del kirchnerismo que imaginar a Rudy Ulloa Igor formando un gabinete nacional.
Pero ésas son las personas que le gustan a Kirchner: fieles hasta la sumisión y fríos a la hora de ejecutar venganzas y escarmientos.
La designación de Echegaray ha sido directamente una provocación al sistema político, que Kirchner no debió hacerla ni en sus épocas de gloria. Mucho menos debió cometerla cuando camina por el sendero inclinado que desciende ya de la cima. Todo se puede hacer en un arrebato de poder, pero algo es inevitable: ningún sistema político de la democracia se pudo asentar nunca sólo en la información, en el desquite y en el rencor.
Editorial I
20090110 LN Jubilados financistas
Financiar con recursos de la Anses distintas obras públicas, como el soterramiento ferroviario, es defraudar a los aportantes
Uno de los puntos más importantes de la catarata de anuncios presidenciales vertidos a fines del año último fue la resurrección del nada novedoso proyecto de soterramiento del ex ferrocarril Sarmiento. Obra pública que será financiada con los recursos que ha pasado a manejar la Anses, merced a la incautación compulsiva dispuesta sobre los fondos de las extinguidas AFJP. Esa intención implica defraudar a la clase pasiva actual y a quienes en el futuro habrán de integrarla.
Enterrar la traza ferroviaria que parte en dos a nuestra ciudad, desde la estación terminal de Once hasta la avenida General Paz, a la altura de Liniers, es una necesidad indiscutible. Tanto es así que esta empresa fue concebida y hasta superficialmente iniciada en tiempos de la administración local de Aníbal Ibarra, relanzada por Néstor Kirchner y suspendida por Jorge Telerman. Más adelante, deparó la firma de un acuerdo tripartito entre Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Daniel Scioli, y, por fin, ahora ha vuelto a cobrar actualidad, al conjuro de la necesidad de aplausos fáciles, mediante el anticipo, efectuado en la residencia presidencial de Olivos, de la financiación con los fondos de la Anses.
De modo tal que para solventar una obra útil -la primera etapa, entre las estaciones Caballito y Ciudadela, demandaría una inversión de mil millones de dólares-, se ha echado mano a los dineros que el Gobierno les expropió a los afiliados a las AFJP, contra su expresa y manifiesta voluntad, con la excusa de "protegerlos" de los supuestos malos negocios de las administradoras privadas. No parece ser la obra pública una inversión rentable y acorde con ese propósito. Ni siquiera es tranquilizador el anticipo de que la inversión forzosa tendrá la garantía real de los predios ferroviarios que habrán de quedar liberados una vez que las vías sean sumidas en las entrañas de la tierra: llegado el caso, no será tan fácil vender esa kilométrica franja que, de acuerdo con el proyecto inicial, estaba destinada a convertirse en un "corredor verde" parquizado, a modo de compensación del enorme déficit que padece la ciudad en materia de espacios públicos de esas características.
Y no sólo la financiación del proyecto provoca objeciones. Hasta donde ha podido saberse, este tramo inicial constará de un túnel de dos vías, que admitirá la circulación de los modernos vagones de dos pisos. Cabe preguntarse si en esta época en que el ferrocarril está siendo revalorizado en todos sus aspectos, esa traza exigua bastará para satisfacer la convivencia de convoyes de pasajeros de larga, media y corta distancias con el tráfico de trenes de cargas. Máxime si se tiene en cuenta la previsión de que, en la segunda etapa, el soterramiento llegará a Castelar y en la tercera alcanzará Moreno.
¿Es que la más antigua línea del país, cuyos rieles llegan hasta la provincia de La Pampa, quedaría reducida a un ferrocarril de módico alcance suburbano? En algún cajón debe de reposar todavía otro proyecto, largamente añejo, que supo tener finalidad similar a la del soterramiento, pero sin tanto gasto: levantar las vías entre Once y Liniers, establecer la terminal en este último punto, aprovechando los terrenos de los antiguos talleres ferroviarios, y comunicarla con la zona céntrica mediante la prolongación de la línea A del subte.
Prudente es reiterar que, así y todo, esa obra es imprescindible para normalizar el tránsito vehicular, hoy en día obstruido por el reiterado subir y bajar de las barreras de los pasos a nivel. Pero tampoco se puede omitir que financiarla con recursos de la Anses equivale a defraudar las legítimas expectativas de los jubilados actuales y futuros, indefensos y forzosos inversores en proyectos acerca de los cuales ni siquiera han sido consultados para saber si estaban de acuerdo con ellos.
20090111 PERFIL. El desmonte salvaje en Salta. Tierra arrasada. Amparadas por leyes provinciales, las topadoras ya destruyeron mas de 400 mil hectáreas de bosques en Salta, obligando a un éxodo de los habitantes ancestrales de esa zona, los wichis. La Corte Suprema intervino para suspender la devastación.
Estafa al Estado / Investigación judicial
20090111 LN Descubren un millonario pago irregular de Economía Rodríguez Niell
Acusan por la maniobra a un grupo de funcionarios del ministerio
El Ministerio de Economía fue el escenario de un nuevo caso Greco: un grupo de funcionarios autorizó el pago en efectivo de casi 54 millones de pesos por una supuesta deuda de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro (CNAS) que tenía más de 20 años y que la Justicia no había reconocido.
Esta presunta estafa, concretada hace poco más de un año, es investigada en un sumario interno del Ministerio de Economía y fue el objeto de una denuncia que acaba de presentar en los tribunales el titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), Manuel Garrido. Quedó radicada en el juzgado federal de María Servini de Cubría.
Garrido sostuvo que funcionarios públicos y terceros "pergeñaron una maniobra para realizar una disposición patrimonial absolutamente perjudicial para el Estado". Pero fue aún más lejos: dijo que siguió la ruta del dinero y que fue depositado en distintas cuentas, en operaciones que sólo podrían comprenderse como una maniobra de "lavado de dinero".
Dos de los principales acusados de haber autorizado el pago son Osvaldo Siseles, ex subsecretario legal del Ministerio de Economía nombrado por Roberto Lavagna, y la ex directora de Asuntos Jurídicos de esa cartera Yolanda Eggink, hoy en el Ministerio de Planificación.
Ellos son, además, dos de los cuatro procesados en el caso Greco, donde se los acusa de aprobar una indebida indemnización de más de 600 millones de pesos a un grupo empresario expropiado durante la dictadura.
Otro sospechoso es el ex subsecretario de Administración y Normalización Patrimonial Cayetano Intelisano, un funcionario de carrera que sigue en el Ministerio de Economía. Fuentes de esa cartera informaron a LA NACION que están tramitando el sumario y que nadie será desplazado hasta que no se determinen las responsabilidades.
En el caso Greco el pago no se efectivizó. En este nuevo caso, en cambio, el pago sí se concretó.
En octubre de 2007 Interlisano aprobó el desembolso de los $53.963.112, más de lo reclamado, según Garrido. Por eso, el fiscal advirtió que era probable que tan "ostensible violación de los deberes" de funcionarios hubiera tenido como contraprestación "alguna comisión, soborno o retorno".
De vieja data
La cuestionada deuda era por contratos que la CNAS habría celebrado entre 1977 y 1982 con reaseguradoras extranjeras. La FIA advirtió que hasta el momento nadie demostró siquiera que hubieran existido esos contratos. Según la denuncia, no se presentaron copias de los documentos y, por ende, no se sabe a qué se obligó la CNAS; no hay datos sobre montos y no se sabe si quienes reclaman están legitimados para hacerlo, ni si las deudas son exigibles o si prescribieron.
Antes de cobrar, representantes de las reaseguradoras habían entablado un proceso judicial. Presentaron una sentencia de un juez inglés que ordenaba el pago de algo más de dos millones de dólares, pero el Estado nacional se opuso y en 2003 un juez argentino "dictó sentencia desconociendo fuerza ejecutoria" de la resolución extranjera. Esa decisión fue confirmada por la Cámara en lo Civil y Comercial Federal.
Lo llamativo es que se pagó sin intentar una negociación, denunció la FIA. "Conforme al estado de avance de esta investigación preliminar -afirmó Garrido- corresponde inferir con un grado de sospecha suficiente una connivencia entre funcionarios públicos y terceros destinada a cobrar ilegítimamente una suma de dinero en efectivo para luego desplegar una compleja trama de ?atomización´ de las sumas".
La denuncia recuerda que, cuando se presentaron a cobrar, los demandantes reclamaron sólo $11 millones, "cifra por demás interesante puesto que partiendo de esta base de cálculo, realizada por el principal interesado, tampoco se llega a la cifra pagada".
En diálogo con LA NACION, Siseles negó cualquier relación con el caso: "Yo siempre dije que no se pagara y durante mi gestión no se pagó ninguno de esos reclamos. Teníamos orden expresa del ministro Roberto Lavagna. Si después se pagó, no lo sé. Yo me fui en junio de 2006". Después, Siseles fue contratado por el Instituto de la Vivienda de la ciudad, ya durante la gestión de Mauricio Macri. Allí se desempeñó hasta agosto de 2008.
Cuando Siseles se fue del ministerio lo reemplazó Alejandra Taddei. Ella dio intervención a técnicos que observaron la suma que se pretendía pagar. Interlisano envió el expediente al Instituto Nacional de Reaseguros (Inder), a su cargo. Según la denuncia, el trámite estuvo parado ahí ocho meses, el tiempo para que la nueva ley de presupuesto incluyera una reforma que iba a permitir que el pago se aprobara directo desde el Inder.
El 5 de diciembre 2007, cuando Economía descubrió las irregularidades, hacía ya un mes y diez días que se había ordenado el pago de los casi 54 millones. No pudieron ser recuperados.
La clave
La deuda: se originó en contratos celebrados entre 1977 y 1982 por la entonces estatal Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Un fallo de la justicia inglesa condenaba a la Argentina a pagar más de 2 millones de dólares, pero la justicia argentina desconoció la validez de esa sentencia.
La negociación: los interesados en cobrar reclamaron sólo 11 millones de pesos, pero hicieron un reclamo administrativo ante las autoridades del Ministerio de Economía. El expediente fue objetado hasta que terminó en el Instituto Nacional de Reaseguros, que autorizó el cobro.
Acusados: dos imputados están procesados por el intento de pago de una suma de 600 millones de pesos en forma indebida al ex grupo Greco. Hay un tercer sospechoso funcionario de carrera del Ministerio de Economía.
Notas relacionadas
Con reminiscencias del escandaloso caso Greco
20090112 LN De Angeli quiere armar una coalición por Juan P. Morales
Dice que a "los Kirchner sólo les faltan las armas"; hubo reclamos para Solá y Carrió
Una señora sonríe con los brazos abiertos en una esquina coqueta de Palermo Hollywood. Hace señas para que ese hombre que conoce "de la tele" le preste atención. Llama, a los gritos: "¡Dángeli! ¡Dángeli!". No es su día de suerte: el hombre saluda con una mano en alto, pero camina apurado hacia su camioneta. Ya terminó la última entrevista del día. Ahora quiere volver a Gualeguaychú.
Alfredo De Angeli suele ufanarse de su notoriedad. Relata con entusiasmo que en Buenos Aires los autos lo saludan a bocinazos, que la gente le saca fotos, que le piden autógrafos. También admite alguna derrota: "En la calle, a veces, me llaman oligarca. Yo les contesto que si enfrentar a los ladrones que empobrecen al pueblo es ser oligarca, entonces voy a ser oligarca".
Es la introducción perfecta para soltarse y hablar de política. Enseguida asegura que no va a ser candidato, pero que se anima "hasta a ser presidente". Pide ver "los proyectos" de la oposición antes de apoyarlos, pero exige que haya "un frente común para ganarles a los Kirchner". Sólo con ellos no tiene un ápice de ambigüedad: "Les interesa el poder a cualquier costo. Sólo les faltan las armas".
De Angeli se exaspera mientras toma café. Al rato una moza se acerca, le da un beso y le pide "fuerza".
-¿Cree que la gente que lo respalda lo votaría?
- No sé. En otro contexto por ahí la gente no te acompaña.
- Pero igual quiere ser candidato...
[Interrumpe] -No. Sirvo más en el lugar donde estoy. No sirvo para ser legislador. Soy más ejecutivo.
-Alguna vez dijo que quería ser gobernador o presidente...
- Me preguntaron si me animaba a gobernar una provincia. ¡Y sí, qué no! ¡Me animo hasta a ser presidente! Si te rodeás de gente inteligente, ya está. Uno no está obligado a saber de todo. Igual no significa que vaya a intentarlo.
- ¿Para octubre le gusta algún candidato?
- Antes de apoyar a alguien, primero hay que conocer los proyectos. Quiero que Reutemann, Carrió, Solá? muestren sus planes. ¿Qué proyectos tienen?
- ¿Tiene afinidad con algún partido?
- Creo que se necesita una coalición. Los partidos deberían dejar algunas miserias y armar un frente común.
-¿De los Kirchner qué opina?
- Que les interesa el poder a cualquier costo. Quieren empobrecer al pueblo para someterlo y quitarle independencia.
- Habla casi como un candidato?
- No, estas cosas te las dice el sentido común. A ellos les interesa sólo el poder. En una democracia las cosas no son así. Esto es igual que la década del 70. A los Kirchner sólo les faltan las armas.
- ¿Qué quiere decir con eso?
- Que si no sos del lado de ellos, te consideran un enemigo. Ellos critican lo que pasó en los 70: al final se están pareciendo.
- ¿No hay nada que sea valorable del Gobierno?
[Silencio] -Parte de la política de derechos humanos. Pero igual han hecho poco. Porque también a los chicos con hambre les están violando los derechos humanos
20090112 LN Inconveniencia de la corrupción Héctor Crespo Figueras
MORRIS West (1916-1999), el escritor más leído en la tradición literaria de Australia, quien se hizo famoso por los libros llevados al cine Las sandalias del pescador y El abogado del diablo , también escribió, en 1957, La máscara de la corrupción .
La historia, que se desarrolla en Sorrento, en el sur de Italia, enfrenta a Richard Ashley, un periodista que se propone develar prácticas ilícitas del gobierno, con el duque de Orgagna, hábil político inescrupuloso. En el contexto que se desenvuelve la novela, la política llamada "conveniente", para el momento que vivía el país, estaba basada en la mentira y terminaba siendo una "máscara de la corrupción".
Hace 50 años que Morris West describió o imaginó la sociedad italiana de la posguerra, pero la situación representada pareciera ser también del mundo actual, ya que cuando un gobierno sostiene una o muchas mentiras la corrupción se ahonda y la sociedad, a la que se dice defender, se perjudica cada vez más.
La corrupción es un problema global, pero las naciones más desarrolladas reflejan una mayor transparencia en sus sectores públicos, habilitada por la estabilidad política, libertad de información y una sociedad civil libre para fiscalizar. Los valores republicanos les permiten controlar y limitar este mal. Contrariamente, los países pobres y los en vías de desarrollo son los que sufren más sus consecuencias.
Prueba de ello es el Indice de Percepción de la Corrupción 2007 (IPC), publicado recientemente por Transparencia Internacional, que establece que los tres países en los que se percibe una menor corrupción son Nueva Zelanda, Dinamarca y Finlandia, todos con una puntuación de 9,4 sobre 10, seguidos de Singapur (9,3), Suecia (9,3), Islandia (9,2), Países Bajos (9,0), Suiza (9,0), Noruega (8,7) y Canadá (8,7). La puntuación del IPC se corresponde a la percepción del grado de corrupción que ven empresarios y analistas de cada país.
En América del Sur se aprecia a Chile (7,0) y Uruguay (6,7) con un muy decoroso puntaje; en los demás países de la región -Colombia (3,8), Perú (3,5), Brasil (3,5), Bolivia (2,9), la Argentina (2,9), Paraguay (2,4), Ecuador (2,1) y Venezuela (2,0)- el IPC refleja alta corrupción y la poca o nula voluntad de los gobiernos en transparentar la administración de la cosa pública.
Según Transparencia Internacional, "es esencial contar con un sistema judicial profesional e independiente a fin de eliminar la impunidad y hacer cumplir el Estado de Derecho imparcial, y promover la confianza de los ciudadanos e inversores. Si no se puede confiar en las cortes para que enjuicien a los funcionarios corruptos o para que ayuden en el rastreo y devolución de la riqueza ilícita, no será posible avanzar en la lucha contra la corrupción".
Cobus de Swardt, sociólogo sudafricano y director ejecutivo de Transparency International, manifestó que "una estrategia esencial para los países en desarrollo que buscan fortalecer la rendición de cuentas del gobierno, es aliarse con organizaciones de la sociedad civil y con los ciudadanos, para que desempeñen el papel de vigilantes y estimulen la demanda de reformas", y agregó "pero existen gobiernos que progresivamente están limitando la capacidad de actuar de la sociedad civil".
No es ingenuo pensar que el futuro del país se construye con instituciones creíbles que abracen verdad y se desprendan de las políticas llamadas "convenientes" que responden a intereses espurios, hacen un culto a la mentira y terminan siendo, como bien dice West, la "máscara de la corrupción".
El autor dirige una consultora de comunicación
20090118 Perfil. El kirchnerismo compra más radios y diarios en el inicio del año electoral. A través de empresarios amigos, no sólo incorporó a radio Del Plata a la propaganda K: acaba de adquirir las emisoras América y aspen y el diario El Atlántico de Mar del Plata, Quién es quién en la avanzada …….
El Gobierno derivó a publicidad fondos para sanear el Riachuelo …
20090113 LN El fin del falso progresismo Jorge Fernández Díaz
Comían en un restaurante del centro y se quedaban conversando hasta la madrugada. Hacían un análisis detallado de la marcha del país y soñaban juntos con lo que sucedería si llegaban al poder. Durante años de menemismo tardío y alianza reluciente, Néstor Kirchner se reunía con uno de sus principales aliados nacionales, hoy desterrado de su gabinete y del país, y hablaba a borbotones de las políticas fundamentales que habría de poner en marcha si llegara a ser presidente de la Nación. Sin saber que el sueño algún día se volvería realidad.
"Te juro que tocamos todos los temas nacionales, hasta los más ínfimos –me cuenta el desterrado–. Y nunca, jamás de los jamases, mencionó la política de derechos humanos ni los juicios a los represores de la dictadura militar." Inmediatamente después de asumir la Presidencia, Kirchner sorprendió a su amigo al colocar esa problemática al tope de su agenda.
Dos meses después de la llegada de Kirchner a la Casa Rosada almorcé con otro miembro de su entorno, al que conocía desde el otoño de mi propia adolescencia.
Recuerdo que cuando yo era joven él militaba en un partido trotskista y que era un gran jugador de ajedrez. Muchos años después, se ufanaba ante varios contertulios, entre los que yo me encontraba, de su heroica militancia en la Juventud Peronista de la Tendencia. "¡Pero si vos eras trosco y odiabas a los montos!", le recordé. Me lo negó sin pestañear, como si yo estuviera loco. Luego me encontré con dos ex compañeros suyos y me relataron una escena parecida. Estaban escandalizados: el flamante funcionario se había inventando un pasado para pertenecer al círculo áulico de Kirchner. Un ilusorio ayer, como decía Borges. Y se había creído la mentira.
Por aquellos tiempos almorcé también con un ex jefe de la organización Montoneros. Fue un almuerzo un tanto surrealista, puesto que ocurrió en una suite del más famoso hotel de la zona de Retiro.
Los montoneros cantaban, en los setenta, "¡Qué lindo, qué lindo que va ser el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel!". Pero ahí estábamos, en una habitación del Sheraton, degustando platos de autor y libando vinos exquisitos. El ex dirigente se había convertido en un próspero empresario y me citaba para contarme sus múltiples negocios.
Cuando Mario Eduardo Firmenich salió de prisión, el hombre que comía frente a mí y me servía la copa le había dicho: "Pepe, se acabó. Ahora, cada uno por su cuenta". El comandante Pepe siguió un tiempo vinculado a la política, pero mi interlocutor se había desprendido del guerrillerismo y se había abocado con tesón y éxito evidente al mundo de las empresas. Curiosamente, este personaje se sentía más proclive a reconocer errores que muchos intelectuales setentistas: les había pedido perdón a varios de sus antiguos contrincantes políticos, a los que Montoneros había despachado a golpes de granada y metralleta, y tenía mucho pudor en andar levantando el dedo como si pudiera ser fiscal de la República después de haber cometido tantos desatinos: haber pensado que Perón era socialista, haber pasado a la clandestinidad bajo un gobierno democrático, haber asesinado a oponentes y a compañeros, y otras aberraciones de la época.
"¿Y qué piensa de los Kirchner?", le pregunté. El ex dirigente montonero se limpió la comisura de los labios y dijo, educadamente: "Durante la revolución sandinista, el pueblo tomó Managua y los sectores derechistas debieron abandonar en las calles el armamento que tenían y echar a correr. Cuando la batalla había terminado, los estudiantes, que se decían milicianos, salieron de sus casitas y de las facultades, tomaron posición en los nidos de los armamentos abandonados y estuvieron toda una noche disparando contra la oscuridad y contra la nada porque ya no había nadie. Después pidieron medallas. Eran jacobinos con los enemigos, y afirmaban que ellos eran los que habían hecho posible la revolución".
Lo miré a los ojos. El veterano montonero bebió un sorbo de malbec y me dijo: "Los kirchneristas son los milicianos de Managua".
La invención de un ilusorio ayer, la brusca vocación setentista y la repentina adopción de las palabras y los símbolos de la izquierda por parte de un peronista clásico y feudal no son, en sí mismos, buenos ni malos. Son, simplemente, rasgos de un gran montaje: hacer pasar una vez más al peronismo por lo que no es.
Pero ¿por qué los Kirchner adoptaron esta estrategia? La explicación no es psicológica, sino política. Para entender la maniobra, que hoy empieza a desgajarse, hay que partir de un hecho poco estudiado. En la Argentina, el llamado progresismo lideraba la opinión pública.
El progresismo no es un partido. Es un movimiento invertebrado de gran predicamento que se reserva para sí la autoridad moral de velar por los pobres y desposeídos en un mundo dominado por el individualismo y el mercado salvaje. Se trata de un colectivo que integran restos del marxismo, socialdemócratas, ex alfonsinistas, nacionalistas de izquierda y artistas libertarios. Las posiciones progre vienen dominando históricamente el gremio de la prensa escrita, los cenáculos intelectuales y la enorme grey urbana de la queja pop, que representa las "buenas conciencias" y opera desde los sites de los medios y desde los contestadores automáticos de las radios.
Durante largo tiempo, los llamados opinators (opinadores a mansalva) sostenían posiciones "progresistas". Menem unió a toda esta gran familia en su contra: los setentistas, que por historia tenían más experiencia de lucha, condujeron el colectivo contra el riojano y lo hostigaron sin miramientos. Hijo de esa posición unificada resulta el boom del periodismo de investigación y denuncia de los años noventa.
"Contra Menem estábamos mejor", se quejaban los progresistas cuando se dividieron aguas, en época de "Chacho" Alvarez y Fernando de la Rúa: ya no estaban tan seguros de dónde estaba el bien y dónde estaba el mal.
Kirchner y su esposa tenían una pálida y remota militancia de izquierda en los setenta. Pero hicieron fortuna durante la dictadura, integraron la renovación justicialista, acompañaron el proyecto de Menem y, al final, se transformaron en los primeros duhaldistas. Eran tan peronistas que nadie podía confundirlos, en una noche de luna llena, con ningún progre , por más mala vista que tuviera.
Raquítico de votos, en un país que le quedaba grande, Kirchner se propuso entonces cautivar al colectivo progresista e incluso sentarse a su volante. Lo logró con muy poco: ofensiva contra los dinosaurios del Proceso, entrega a los setentistas de la política de defensa, subsidios para las Madres de Plaza de Mayo, empleos públicos directos o indirectos para periodistas e intelectuales adictos, y jubileo para artistas populares del palo.
Fue una estrategia sumamente inteligente y exitosa. El hostigamiento a los represores colocó al kirchnerismo como campeón de los derechos humanos y sepultó bajo ese asfalto de bronce una tonelada de indicios y sospechas de negociados turbios. El tan argentino "roban, pero hacen" fue sustituido imaginariamente por el flamante "roban, pero enjuician".
Lo que horrorizaba en el "menemato" era minimizado e ignorado en la era kirchnerista: como si la honradez progre fuera menos necesaria que la honradez neoliberal. Y así fue como muchos manuales de ética y periodismo se quemaron en la hoguera de la deshonestidad intelectual. No hay que hacerle el juego a la derecha, argumentaban los mismos que eran fiscales éticos e impiadosos del poder en los noventa. Y callaban, o relativizaban, o pateaban la pelota afuera.
Kirchner entendió como nadie esta dicotomía de buenos y malos. Si estás en el lado correcto, tenés a los opinadores a tu favor y se te perdonan los renuncios. Si los tenés en contra, perdés y caés en desgracia. Así de simple.
La anestesia fue tan grande que le permitió seguir obteniendo el apoyo de gran parte de la comunidad progresista pese a sus evidentes políticas de derecha. ¿Podríamos imaginar lo que hubiera ocurrido si Menem o Macri hubieran pagado cash y enterita la deuda externa al FMI mientras existían escandalosas cifras de miseria en el país? ¿O si Duhalde hubiera empujado una ley para permitir un blanqueo de capitales que abriera la puerta al lavado de dinero? Digámoslo en castellano: el progresismo se los hubiera comido crudos. En vez de eso, una parte importante del colectivo festejó el primer gesto como un acto de autonomía del país soberano y el segundo, como el feliz intento de repatriar inversiones para superar la crisis.
A lo largo de cinco años de gestión a todo vapor y con todo el poder, en el país de los Kirchner se abrió la brecha entre los ricos y los pobres, aumentó la concentración económica, se utilizó el superávit para subsidiar escandalosamente a los grandes consumidores eléctricos, se incrementó el gran impuesto a los desposeídos que es la inflación y se pagaron tasas usurarias a Venezuela. El matrimonio presidencial se alió con los barones del conurbano bonaerense (Aldo Rico incluido), apoyó a los gobernadores y caciques más recalcitrantes del peronismo ortodoxo, cedió poder y beneficios a los burócratas sindicales, copó el Consejo de la Magistratura, propició la censura, ayudó económicamente a dóciles periodistas de derecha, mientras echaba de la televisión a Jorge Lanata y Alfredo Leuco y de la radio, a Pepe Eliaschev, creó un sistema de empresarios amigos de dudosa prosperidad y alentó a grupos de choque que se dedicaron a amedrentar y a romper marchas callejeras de libre expresión.
La posición crítica de varios intelectuales importantes del progresismo, como Beatriz Sarlo, y la deserción de Miguel Bonasso, que no tiene relevancia política, pero sí simbólica, va mostrando que la épica progresista montada como relato y coartada tiene límites y fecha de defunción.
Otro amigo mío, que militó en la Juventud del Partido Comunista y que se divierte amargamente con las picardías de Kirchner, me dijo este fin de semana agarrándose la cabeza: "Lo increíble no es que Néstor les haya dado tanta papilla en la boca. ¡Lo increíble es que la hayan comido con tanto gusto! Y ahora, de repente, se despiertan con indigestión, abandonan la cocina y denuncian, indignados, al cocinero. ¿Cuántas veces los van a echar de la Plaza?".
20090114 LN La Presidenta, con impunidad estadística Jorge Oviedo
El primer dato alarmante respecto de la información oficial de inflación -ya no corresponde llamarla medición, pues no se mide- es la fecha en la que fue difundida. Los datos no sólo son increíbles; además, al Gobierno le tomó casi la mitad del mes difundirlos. Lo mismo pasó con la recaudación, que en lugar de aparecer el primer día hábil se difundió el tercero, para permitir que la Presidenta utilizara la cifra, con una interpretación engañosa, en un acto de propaganda oficial.
Esta manipulación de los datos genera una situación muy grave y preocupante, en particular cuando el oficialismo enfrentará este año una elección crucial con un clima adverso. El kirchnerismo, que no ha vacilado en mentir desembozadamente sobre los datos de inflación, ¿respetará el resultado de las urnas o intentará falsearlo si le es adverso?
No es posible ninguna discusión técnica acerca de la consistencia de las fantasiosas cifras del Indec. ¿Se puede discutir seriamente cuando se dice cuánto variaron los precios, pero se oculta cuáles fueron los valores al inicio y al final?
¿Es serio que la presidenta Cristina Kirchner se haya pasado 2008 anunciando medidas impositivas sobre el campo para "cuidar la mesa de los argentinos" en un año en que, según el Indec, la canasta básica aumentó sólo 0,4%? Si las cifras del organismo oficial son ciertas, la primera mandataria mentía o estaba gravemente equivocada cuando decía que sin las retenciones móviles habría dramáticos aumentos para los consumidores.
Para un país con división de poderes, en el que se celebran elecciones y es perfectamente posible la actividad política en favor y en contra del oficialismo de turno, lo más escandaloso de todo es que durante dos años los Kirchner hayan podido fraguar por lo menos uno de los indicadores cruciales de la economía y seguir haciéndolo sin, hasta ahora, consecuencia alguna.
Si la sociedad pareciera haber tolerado con sólo algunos sobresaltos semejante cosa, ¿por qué habría de comportarse mejor un próximo gobierno?
Hay que ser justos y decir que durante el hoy aborrecido menemismo –que estuvo donde estuvo e hizo lo que hizo respaldado por el voto popular– se construyó el mejor sistema estadístico que la Argentina haya tenido en toda su historia. Es ese nivel de información monetaria, fiscal, financiera y presupuestaria el que permite valorar con mayor justicia la gestión del riojano.
Hoy, los presupuestos paralelos, los monumentales decretos de necesidad y urgencia, la cantidad de indicadores que no se elaboran, no se difunden o directamente se falsifican hacen muy difícil seguirle los pasos al matrimonio gobernante. Manejan la cosa pública con vocación absolutista, sin someterse a limitaciones ni controles y evitando todo lo posible tener que dar información. No han pagado costos electorales significativos por ello, hasta ahora.
Si el modelo estadístico y de información pública de los 90 es un logro destruido por los patagónicos, no es menos cierto que fue perfeccionado por exigencias externas: el país necesitaba fondos de afuera y convencer a quienes los prestaban. La Argentina no construyó su mejor sistema estadístico para sí; tal vez por eso ha tolerado casi con indiferencia su destrucción.
20090115 Clarín. El Gobierno bajo la lupa del periodismo. Página 35/36
Extenso. Refiere a numerosos libros editados respecto a la lamentable corrupción que padecemos. ……….
20090117 PERFIL. Ahora el Gobierno pide levantar el corte que hace tres años apoyó
Causa nacional. En 2006, Kirchner encabezó un acto en Gualeguaychú. MESES ANTES Aníbal Fernández negó levantar el corte como había pedido la Justicia. …