hay_robo_para_la_corona
2010-05-19 PERFIL. Para Elisa por Jorge Fontevecchia (Director)
Es imposible no quererla. Tan imposible como no enojarse con ella. Yo la voté siempre. En todas las elecciones que fue candidata. Incluso esta última vez que salió tercera. …..Es una locura sana, y una locura ella. No como la de Kirchner o la Menem….criticaba la corrupción de la comisión antilavado de dinero o al kirchnerismo cuando nadie se atrevía ….¿ De dónde salió este Cobos? ¿No se dan cuenta de que era kirchnerista en 2007 ? ---Pino Solanas es de San Isidro y no de un barrio humilde ….Tantas veces ella vio antes lo que los demás no veían. …Ella no vino para agradar p ser feliz.- Es kantiana.
Negocios y poder / Cómo explica el aumento de los bienes la familia presidencial
20090719 LN Crisis, tierras fiscales y amigos, claves de la fortuna de Kirchner Gabriel Sued
Las operaciones se trasladaron de Río Gallegos a El Calafate; cómo los benefició la devaluación
Sacar provecho de las crisis; alquilar casas, departamentos y hoteles en Santa Cruz con ganancias inusuales; invertir en plazos fijos con intereses superiores a los de plaza; comprar en El Calafate terrenos fiscales muy baratos y venderlos caros.
Es la fórmula que, según sus declaraciones juradas, usaron Néstor y Cristina Kirchner para multiplicar más de seis veces su fortuna desde que llegaron al poder, en mayo de 2003. Es la misma que vienen aplicando, al menos, desde 1995, cuando la Presidenta asumió por primera vez un cargo nacional como diputada.
Los datos surgen del análisis cruzado de todas las declaraciones juradas presentadas por la pareja presidencial ante la Oficina Anticorrupción y el Congreso, y de información que obtuvo LA NACION de las dos causas judiciales por enriquecimiento ilícito que se abrieron contra los Kirchner.
Cuando la actual presidenta desembarcó en 1995 en Buenos Aires, tras el primer mandato de su esposo como gobernador en Santa Cruz, la pareja tenía un patrimonio declarado de $ 1.428.548, integrado por 23 propiedades (22 de ellas en Río Gallegos y un departamento en Recoleta), dos autos y plazos fijos por $ 657.355, la mayoría en moneda nacional.
La acumulación originaria la habían hecho antes de entrar en política, durante la dictadura militar: entre 1977 y 1982, durante una crisis inflacionaria, compraron 22 inmuebles en la capital santacruceña, donde se instalaron para trabajar como abogados luego de cursar sus estudios de derecho en la ciudad de La Plata.
Entre 1995 y 2000, el patrimonio de los Kirchner se mantuvo más o menos estable, con incrementos interanuales menores a los $ 160.000. En ese período, con los ahorros del cobro de alquileres y de intereses de los plazos fijos, el matrimonio aprovechó para cambiar uno de sus autos (vendió uno modelo 90 y se compró su primera 4x4, Honda CVX) y para renovar el departamento que usaba Cristina Kirchner en Buenos Aires, siempre en Recoleta.
La crisis de 2001 se convirtió en una oportunidad para los Kirchner. Unos meses antes de que el ministro Domingo Cavallo creara el corralito financiero y de que el presidente Fernando de la Rúa dejara el poder en helicóptero, Kirchner sacó todos sus ahorros del país. Depositó $ 1.815.274 en una cuenta corriente en dólares del Deutsche Bank.
Un año más tarde, superada una de las peores crisis políticas de la historia y tras la devaluación del peso que llevó adelante el gobierno de Eduardo Duhalde, el dinero se había multiplicado.
Los Kirchner ya tenían depósitos bancarios por $ 6.209.991, una buena parte de ellos, $ 4.769.475, aún en el exterior. Su patrimonio, que en 2001 ascendía a $ 2.602.737, en 2002 alcanzó a los 7.314.809 pesos.
En 2001, durante el tercer mandato de Néstor Kirchner en Santa Cruz, la pareja había aprovechado también para comprar su primer terreno en El Calafate, donde años más tarde construyeron su residencia.
En 2002, adquirieron, a razón de $ 77 el m2, el terreno en el que, entre 2006 y 2007, levantarían el hotel Los Sauces, una de sus principales fuentes de ingreso en la actualidad.
Salto patrimonial
En el primer año de Néstor Kirchner como presidente, la pareja trajo los fondos que tenían en el exterior y los depositó en el Banco de Tierra del Fuego. Eran $ 5.848.739. Ese año, el patrimonio de la pareja sufrió una pequeña reducción y quedó en $ 6.851.810. Pero los ingresos de alquileres y de renta financiera le aseguraban un futuro estable.
Aunque el siguiente gran salto patrimonial se vislumbró en la declaración jurada de 2006, que reflejó un crecimiento de los bienes de $ 7.918.562 a $ 12.034.746, la transformación de la fortuna de los Kirchner había comenzado un año antes, con la adquisición de tres terrenos en El Calafate. Eran 60.000 m2 de tierras fiscales que el intendente kirchnerista Néstor Méndez les vendió por $ 322.167, a poco más de $ 5 el m2. Para comprarlos, Néstor Kirchner sacó un crédito en el Banco de Santa Cruz, del Grupo Eskenazi.
En 2006, vendió uno de esos terrenos por $ 1.644.750 para pagar la construcción de Los Sauces, que demandó un total de $ 10 millones. El resto del dinero aún se lo adeuda a Grip SA, la empresa constructora del arquitecto Pablo Grippo, otro de los beneficiarios de la distribución de tierras fiscales en El Calafate.
Ese año, la administración del intendente Méndez le cedió otros tres terrenos, que sumaban 81.874 m2, a cambio de $ 334.982, lo que equivale a $ 4 el m2. Pero las inversiones inmobiliarias no se limitaron a esa ciudad. En sociedad con Austral Construcciones, de Lázaro Báez, levantó 10 departamentos en Río Gallegos.
Con una gran parte de Los Sauces terminado, el matrimonio pudo comenzar a cosechar lo sembrado. Esa inversión disparó los ingresos que los Kirchner recibían por alquileres. De los $ 151.307 que percibían por ese rubro en 2003, pasaron a $ 5.264.105 en 2007 y a $ 10.302.700 en 2008.
Voceros del hotel Panamericano, empresa que gerencia Los Sauces, confirmaron a LA NACION que el año pasado pagaron US$ 210.000 por mes de alquiler, lo que equivale a más de $ 9.500.000 por todo el año. En 2007, la inversión fue un fracaso para Juan Carlos Relats, dueño del Panamericano, según admitieron en la empresa.
Reorientación
Al mismo ritmo, también aumentó el patrimonio, que pasó a $ 17.824.941 en 2007 y a $ 46.036.711 en 2008.
El año pasado, los Kirchner vendieron gran parte de las propiedades que habían comprado en Río Gallegos durante la dictadura y orientaron todas sus inversiones hacia El Calafate, donde adquirieron un nuevo hotel, por intermedio de la empresa Hotesur SA.
Los depósitos bancarios, que en 2003 eran de $ 5.848.739, superaron los $ 32 millones. El rendimiento de esos plazos fijos no podía ser mejor: por los $ 20.210.436 que Néstor Kirchner tiene dólares, recibió $ 3.499.455; por los $ 11.494.167 que tiene en pesos, ganó $ 1.977.467. En ambos casos, el interés superó el 17 por ciento. ¿ Récords mundiales ?
La crisis actual puede resultar una nueva oportunidad para los Kirchner. Habrá que esperar la próxima declaración jurada.
20090719 LN A río revuelto, ganancia de pescador Manuel Garrido
Las denuncias y comentarios generados por la publicidad de la última declaración patrimonial de la presidenta de la Nación evidencian la aguda crisis de las instituciones de control.
La evolución del patrimonio, por más apreciable que parezca, no es un delito si puede ser justificado sobre la base de fuentes de incremento legítimas.
Los distintos criterios de valuación de bienes y la complejidad de ciertas operaciones comerciales y financieras hacen que la determinación precisa de la existencia de un enriquecimiento indebido deba ser materia de opiniones técnicas que cuenten con la mayor información posible, a las que debe exigirse más precisión que la irrefrenable doxa que se desata cada año con la publicidad de cifras que a primera vista pueden sorprender.
Lamentablemente, la credibilidad de la labor de control que despejaría sospechas está destrozada por la propia acción de las personas que ahora deben lidiar con una opinión pública inevitablemente escéptica.
Al desmantelamiento y al silencio sobre este caso de la Oficina Anticorrupción, órgano específico del Poder Ejecutivo para controlar la evolución patrimonial, se suma la inexistencia de la Comisión Nacional de Etica Pública, que debió constituirse hace más de diez años.
Por otro lado, la AFIP resolvió a partir de 2006 obstaculizar la consulta de información impositiva por parte de fiscales y órganos de control, lo que cercena la posibilidad de investigar con eficacia casos de enriquecimiento ilícito y de fraude tributario.
Pese al reclamo de los fiscales en lo penal tributario y de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, y para beneplácito de funcionarios corruptos y grandes evasores tributarios, el procurador general de la Nación se limitó a unas tibias e infecundas gestiones ante el Poder Ejecutivo, abjurando de su rol institucional como cabeza de un poder del Estado.
Frente a este panorama, sólo los jueces pueden investigar con toda la información disponible los casos de enriquecimiento.
El año pasado, la Justicia se consideró satisfecha con el mero informe del contador particular de quienes debieron rendir explicaciones.
La actitud de la Presidenta, que no da explicaciones públicas adecuadas y a quien su abogado no ha ahorrado la indignidad de solicitar expresamente la neutralización de la investigación que desarrollaba la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, mantiene en pie las dudas en vez de disiparlas.
La falta de constitución de las comisiones de Etica Pública y de Supervisión del Ministerio Público, la reposición de facultades indispensables para investigar delitos complejos, la actuación de jueces y fiscales, la exigencia de explicaciones en el ámbito parlamentario a funcionarios y a responsables de órganos de control, la insatisfactoria labor de peritos contadores oficiales, entre otros, son los temas que deberían concentrar el esfuerzo de los legisladores más que la realización de denuncias efímeras que parecen no transformar nada y aportan a la confusión general.
Director de los programas de Justicia y Transparencia de Cippec
2009-07-21 LN El presidencialismo, un verdadero cáncer por Mario Bunge
Es sabido que hay dos regímenes de gobierno democrático: el parlamentario, de origen británico, y el presidencial, de estilo norteamericano. También es sabido que casi todas las repúblicas del Tercer Mundo son presidencialistas.
En el régimen parlamentario, el primer ministro y sus colegas del gabinete son diputados elegidos por la ciudadanía. Sus poderes están estrictamente limitados y sus actos son juzgados constantemente, ya que sus opositores les exigen cuentas y los interpelan todas las semanas en el recinto parlamentario, en sesiones televisadas.
Los gobiernos parlamentarios tienen la gran virtud de ser vulnerables, por lo cual deben andarse con cuidado: pueden caer de la noche a la mañana por haber perdido un voto de confianza.
Este peligro o, mejor dicho, esta oportunidad, se da cada vez que el gobierno se vuelve minoritario. Esto ocurre cuando ha subido en virtud de una alianza de partidos y luego perdió el respaldo de las agrupaciones que lo han ayudado a llegar al poder.
En este caso, el primer ministro puede cambiar de ocupación, pero conservará su banca hasta las siguientes elecciones.
Semejante cambio transcurre sin que se dispare un solo tiro, sin que se mande a nadie al destierro y sin que ni siquiera se gaste dinero en una campaña electoral. La única erogación que ocasiona la operación de cambio de gobierno puede ser la redecoración de la residencia del primer ministro.
Esto ocurrió en Canadá dos veces en el curso de ocho meses: cuando Pierre Elliott Trudeau, liberal y hombre de mundo, fue derrotado en el Parlamento por Joe Clark, conservador y provincial, quien a su vez fue sucedido por su predecesor. Al volver, Trudeau se sintió asqueado por el mal gusto de su rival. Repintar una residencia oficial cuesta mucho menos que derribar o enjuiciar a un presidente.)
En el régimen presidencial, el primer mandatario nombra los ministros que se le antoja, y ellos obran to his pleasure , a su gusto, a espaldas de la opinión pública y sin inquietarse por su futuro político. El presidente puede vetar cualquier proyecto de ley, y el parlamento no puede exigirles a él ni a sus ministros que comparezcan en cualquier momento ante los representantes del pueblo para dar cuenta de sus actos. Y si se lo permite un parlamento amigo o cobarde, el mandalluvias puede gobernar por decreto. Incluso puede derogar centenares de leyes, como lo hizo en un solo día el anterior presidente norteamericano.
Si comparece y queda en evidencia, al ministro-lacayo nada le pasa. Podrá ser acusado de crímenes de guerra, como ocurrió con John McNamara, Henry Kissinger y Donald Rumsfeld. Pero gozará de la impunidad que le confiere la complicidad con un mandatario casi todopoderoso.
En resumen, el régimen presidencial es lo más parecido a una autocracia que puede darse en una democracia política. No debiera de extrañar, entonces, que la mayoría de los gobiernos presidencialistas sean dictaduras o, por lo menos, dictablandas.
Tampoco debería extrañar que tantos de esos presidentes y sus ministros saqueen impunemente el tesoro público, incluso en naciones pobrísimas. Este saqueo no siempre implica meter la mano en la caja fuerte. Puede consistir en asignar inmensos trabajos a empresas amigas, a costos fabulosos y sin licitación pública. (Recuérdese los casos de las legendarias empresas Halliburton, Bechtel y Kroll, amigas de George W. Bush y de su vice, Dick Cheney.)
Si el presidente cuasiomnipotente es carismático, o si dispone de una buena agencia de imagen pública o de una eficiente maquinaria de movilización popular, puede generar el personalismo. Este, a su vez, le permite abusar del poder, como pasó con tantos personajes sin más visión ni competencia que la necesaria para seguir aferrados al poder.
El presidente cuasiomnipotente tiende a ser tomado como modelo. Los jóvenes que quieren triunfar lo copian hasta en sus tics. Si es propenso a la violencia, alienta a los matones. Si es corrupto, propicia el robo. Si es mitómano, justifica a los mentirosos. Si es inculto, pone de moda la incultura. En resumen, el mandalluvias torcido imprime su carácter deforme en toda una generación.
El presidencialismo disminuye todas las instituciones democráticas, empezando por el parlamento. Hace medio siglo, en pleno auge del PRI, un equipo de politicólogos mexicanos hizo una encuesta reveladora entre chicos de la escuela primaria. Una de las preguntas era: "¿Cuál es la función de los diputados?". La respuesta mayoritaria fue: "Los diputados son los ayudantes del señor presidente". ¡Sobresaliente!
Pocos años después, uno de mis hijos, que cursaba el tercer grado en una buena escuela mexicana, hizo una monografía sobre la historia del país. Allí escribió: "Las personas más importantes de la historia mexicana son Hernán Cortés y el presidente Echeverría". Su trabajo mereció una buena nota.
En aquella época, los mexicanos típicos que tenían alguna queja o pedido se dirigían al señor presidente, no al parlamentario de su distrito electoral. Y si les fallaba el presidente, no les quedaba sino la Virgen de Guadalupe.
Entre el Estado y el individuo no había organizaciones no gubernamentales que defendieran sus derechos.
El presidencialismo no sólo disminuye la democracia y favorece la corrupción, sino que también da un mal ejemplo que cunde: los dirigentes de todas las organizaciones tienden a adoptar el estilo presidencialista.
O sea: dan órdenes sin consultar a sus subordinados y menos aún los invitan a que participen en la toma de decisiones. El jefe de oficina actúa como un tirano, lo que es particularmente dañino cuando es incompetente.
El resultado del ejercicio de semejante liderazgo antidemocrático es la apatía de los de abajo: trabajan lo menos posible y no se atreven a sugerir cambios para resolver problemas. Muchísimo menos todavía piensan en modificaciones para mejorar el rendimiento de la organización, ya que no la sienten como cosa suya.
La democracia auténtica es participativa, porque no es otra cosa que autogobierno. La participación libre (voluntaria) no se puede falsear.
En cambio, la representación puede desvirtuarse de varias maneras: mediante el fraude, la compraventa de votos, la compra de espacios televisivos, la votación del tipo "quien saca más votos se queda con todo" (a diferencia de la proporcional), etcétera.
En una organización grande, la participación no puede ser directa: ha de ser representativa. Pero siempre es posible y deseable subdividir un sistema social grande en unidades menores. De esta manera, puede asegurarse la participación intensa en las unidades básica, junto con la representativa en las de orden superior.
Esta democracia, que llamo escalonada, se practica en todo el mundo. Pero, de hecho, rara vez se consulta a los de abajo sobre cuestiones importantes. Y rara vez se asciende de petiso de los mandados a director de empresa. Donde domina la mentalidad presidencialista, los ascensos están al arbitrio del mandamás. Y éste favorece al leal, o incluso al servil, por sobre el competente.
Son excepcionales las organizaciones en las que rige la meritocracia. En las más, dominan la autocracia y su fiel compañera, la mediocracia.
Las organizaciones meritocráticas son tan excepcionales que se las puede enumerar: entre ellas están el ejército ateniense de la época de Pericles, el ejército napoleónico, en el que "todo soldado lleva el bastón de mariscal en su mochila"; las cooperativas, las organizaciones no gubernamentales de bien público, tales como las asociaciones vecinales, la buena universidad, y pará de contar.
Raúl Alfonsín intentó, en la reforma constitucional de 1994, avanzar hacia un régimen parlamentario, pero su empeño no tuvo resultados en la práctica. Se explica: un régimen parlamentario no da cabida a un mandatario omnímodo, sea populista como Perón o plutocrático como los Bush.
Se objetará que el parlamentarismo no es garantía de buen gobierno. Es verdad. La perfección es prerrogativa de la matemática y del arte. Hay por lo menos dos maneras de desvirtuar el régimen parlamentario. Una es combinarlo con el presidencial, como ocurre en Francia. Si ambas ramas pertenecen al mismo partido, pueden funcionar. De lo contrario, los parlamentarios gastan más tiempo peleando entre sí que legislando. (Esto sucedió durante la última fase del "gobierno de cohabitación" del presidente socialista François Mitterrand con el jefe de gabinete conservador, Jacques Chirac.)
Otra manera de desvirtuar el parlamentarismo es elegir un parlamento sumiso, que se limite a aprobar todos los proyectos que le proponga el presidente. En este caso, el parlamentarismo apenas se distingue del presidencialismo, porque, de hecho, el parlamento no cumple su papel específico.
En todo caso, es más fácil corregir errores y evitar delitos políticos cuando el poder se distribuye que cuando se concentra. Esto se debe, en parte, a que el poder se debilita al diluirse (democratizarse). Y también a que el poder compartido incluye el debate y la transparencia.
En resumen: el presidencialismo es un cáncer que tiende a la metástasis en toda la sociedad. Habiendo fracasado desde su origen, en 1776, es hora de reemplazarlo por el parlamentarismo, el que invita a intensificar la participación, que es el carozo de la democracia auténtica. Además, divide menos y cuesta mucho menos. Aliente el parlamentarismo y ahórrese unos pesos.
2009 13 07 LN La vida de Alegre_ un barrio pobre al lujo y la cárcel.. La historia de un Intendente preso por enriquecimiento ilícito_ sus orígenes.
Cada nueva revelación sobre la escandalosa fortuna de Julio Alegre el destituido Intendente de esta ciudad., duele como un puñal entre los vecinos del barrio pobre….. donde vivía el dirigente antes de comenzar su carrera política.
…….
20092007 LN Sorpresiva admisión del déficit.
Según Recalde, Aerolíneas ya pierde $ 8 millones por día …..fue el déficit operativo que tuvo Aerolíneas Argentina en junio pasado, según reconocio ayer el nuevo conductor de la línea aérea …..
2009 07 19 PERFIL. Sergio Acevedo: "Hay robo para la corona"
El ex gobernador santacruceño dijo que la formidable tasa de ganancias que muestra el patrimonio de los Kirchner "solo la tienen actividades no lícitas".
19.07.2009
Un acto en febrero de 2006: Acevedo entre De Vido y Kirchner, cuando aún no lo habían "exonerado" del firmamento K.
Hay mucha gente que piensa que el incremento patrimonial de los Kirchner es judiciable, pero cuando las voces que se escuchan apuntando al tema son de personajes que han sido del más íntimo riñón kirchnerista, adquieren un volumen mayor de certeza. Haber estado del "otro lado de la mesa" permite un conocimiento de formas y manejos de primera mano. Por eso llamaron la atención las declaraciones del ex gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo, deslizando sin medias tintas (más allá del lenguaje cuidado) que el incremento patrimonial de Cristina Fernández y Néstor Kirchner, obedece al "robo para la corona", es decir el tributo de funcionarios y empresarios para los bolsillos del Ejecutivo.
"Presumo que existe el 'robo para la corona'", consideró Acevedo al referirse al aumento de unos 28 millones de pesos en el capital de la jefa de Estado y su marido, registrado en el último año según la declaración jurada presentada por la Presidenta el 3 de julio último. En declaraciones al diario La Nación fueron, luego levantadas por la agencia DYN, el ex jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) apeló al título del libro con el que el periodista Horacio Verbitsky (hoy un ultra defensor K) denunció hechos de corrupción cometidos durante las presidencias de Carlos Menem.
Acevedo opinó que "es muy difícil que una actividad comercial origine" un aumento de esas características . "Es que es una tasa de ganancia que sólo tienen actividades no lícitas. No hay ningún trabajador, comerciante, empresario o profesional que haya ganado tanto dinero en tan poco tiempo. Y uno se pregunta si esas rentas extraordinarias no deberían gravarse también", enfatizó.
" Sorprende la magnitud y la desproporción del aumento en un país donde no le ha ido bien a nadie en el último año y en el que los indicadores marcan que aumentaron la pobreza, la desocupación, el trabajo en negro, la brecha entre ricos y pobres", comentó Acevedo. Dijo que "también sorprende porque la pareja presidencial está dedicada tiempo completo a la política y es difícil explicarse cómo les sobra tiempo para tener una actividad empresarial tan exitosa".
Según la
declaración jurada, en comparación con la presentada en 2007, la pareja obtuvo
una mejora económica de un 158 por ciento, al haber alcanzado un patrimonio neto
de 46.036.711 de pesos, entre propiedades, vehículos, garantías y depósitos,
contra
La última declaración jurada presentada por la jefa de Estado motivó que los
diputados Fernando Sánchez, Elsa Quiroz y Juan Carlos Morán, de la Coalición
Cívica (CC), solicitaran a la Justicia que se investigue a Fernández de Kirchner
y su marido, bajo la acusación de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
Además, el abogado Ricardo Monner Sans pidió que se reabra una causa contra el ex presidente por presunto enriquecimiento ilícito, que fue cerrada el año último.
2009 07 09 PERFIL. Cambiar algo para que no cambie nada
La convocatoria al diálogo suena más a una idea del Gobierno para intentar ocultar la fuerte debilidad en la que ha caído, que a un gesto sincero por dar vuelta las cosas que están tan mal en las relaciones entre el poder y los representantes de
Por Carmen Coiro (DyN) | 19.07.2009
Después de la fuerte derrota electoral sufrida por el oficialismo, la convocatoria al diálogo suena más a una idea del Gobierno para intentar ocultar la fuerte debilidad en la que ha caído, que a un gesto sincero por dar vuelta las cosas que están tan mal en las relaciones entre el poder y los representantes de los distintos sectores sociales.
Aunque es muy precoz todavía el desarrollo de los encuentros con los dirigentes de la oposición, no hay que ser demasiado pesimista para vaticinar que todo quedará en agua de borrajas.
Al fin y al cabo, el kirchnerismo convoca a un diálogo con el declamado propósito único de poner en marcha la Reforma Política. Toda una ironía.
Desde la asunción de Néstor Kirchner la sociedad reclamaba un método para transparentar de una vez por todas la actividad política, harta de los desaguisados sufridos durante la crisis que desencadenó en la caída del presidente Fernando de la Rúa.
Néstor prometió pero no cumplió y la reforma política quedó, no en el fondo de algún cajón, sino en el cesto de la basura.
Cuando Cristina Kirchner se lanzó a la campaña electoral por la Presidencia, reflotó aquel antiguo proyecto que su propio esposo había desestimado. Es que seguía leyendo el reclamo persistente de la ciudadanía por un saneamiento de la forma en que se maneja la vida política, y en consecuencia electoral, de este país con una democracia que nunca termina de fortalecerse.
En el primer año y medio de su mandato no sólo no se volvió a tocar el tema, sino que el Gobierno aprovechó las elecciones legislativas en ciernes para poner en marcha un compendio de violaciones a las normas democráticas más básicas. Allí, no tenía ninguna cabida la supuesta intención de lanzar una reforma política.
Lejos de ello, el kirchnerismo se esmeró y mostró una imaginación que otros antecesores peronistas no habían tenido para torcer las leyes electorales. No sólo adelantó en seis meses los comicios para acorralar a la oposición y para no seguir cayendo en el desgaste de imagen ante la opinión pública que ya era patente, sino que además inventó una serie de gestos que eran verdaderos golpes a las instituciones.
Las candidaturas testimoniales fueron un escándalo mayúsculo pero la Justicia no llegó a sancionar esa burla a la democracia. Las listas colectoras, las listas espejo y todos los artilugios que elucubró el kirchnerismo para asegurarse el triunfo electoral, también formaron parte de esa lista de irracionalidad.
Sin hablar del tono que tuvo la campaña: fue una de las más sucias de las que se recuerdan, donde al menos hubo dos movidas del oficialismo que mantuvieron vivo el asombro: primero denunciaron judicialmente al principal adversario, Francisco de Narváez, por una presunta vinculación nada menos con el narcotráfico y luego, al constatar que esa movida no había sido suficiente para hacer caer la imagen del empresario devenido a político, sacaron de la galera a un tal "Fernando de Narváez" para que se presente en los comicios bonaerenses con la clara intención de confundir al electorado a la hora de tomar la boleta correspondiente.
Nada de eso sirvió, y Néstor Kirchner, sus testimoniales, sus colectoras, fracasaron irremediablemente.
Después de todo ello, ¿quién puede confiar en la sinceridad de los convocantes a un diálogo político, después de haber demostrado semejante habilidad para contradecir la necesidad de una transparencia en la vida partidaria? Elisa Carrió fue la única que demostró no creerle, porque aunque todos los demás dirigentes de la oposición tampoco lo creen, optaron por mantener una actitud políticamente correcta. "Si nos llaman a dialogar vamos; si es lo que veníamos reclamando desde hace años", justificaron los líderes de las distintas agrupaciones.
Carrió fue vituperada por el portazo que le dio al Gobierno, sobre todo teniendo en cuenta que su última performance electoral no fue para nada halagueña. Margarita Stolbizer, sintiéndose triunfante, optó por desafiar a su jefa política y fue a la mesa que presidía el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Tuvo buenos argumentos para concurrir, y lo que quedó una vez más al descubierto fue la falta de sentido democrático de Carrió a la hora de manejar las decisiones de su espacio político. Dio un portazo y se fue de viaje otra vez para olvidar el mal trago que le proporcionaron sus asociados.
Sin embargo, a la larga Carrió volverá para enrostrar a todos, en público y en privado, que ella tenía razón. Es que de esta ronda de diálogos no cabe mucho la posibilidad de que el Gobierno realice alguna modificación profunda o tome en cuenta de verdad al menos algunas de las sugerencias de la oposición.
No, lo que pareció haber hecho Cristina Kirchner fue ganar tiempo, largar cortinas de humo para que no se mire la realidad.
Así como el tan mentado diálogo tiene un destino muy probable al fracaso, sus modificaciones en el gabinete ministerial, otro supuesto movimiento para mostrar como que se hizo cargo de la derrota electoral, fue un buen ejemplo de gatopardismo.
El nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, "premiado" tal vez por la movida que tuvo su participación en la estatización de las AFJP, y por las cartas que mandó como titular del ANSES a los millones de jubilados argentinos para convencerlos de que voten a Néstor Kirchner, intentó mostrar cierta autonomía a la hora de asumir en el palacio de Hacienda.
Lo que recibió fue un cachetazo y un baño helado de realidad: él, ni nadie, manejará los hilos de la economía, porque los retiene con fuerza casi sobrehumana el derrotado Néstor Kirchner.
Los otros cambios fueron sólo enroques que sí revelan un encumbramiento en el favor presidencial de Aníbal Fernández, ahora flamante jefe de gabinete.
Primero las elecciones, luego la Gripe A, ahora el diálogo con políticos - y dentro de poco con los factores económicos y sindicales del poder-, todos sirvieron para tapar la peor realidad por la que atraviesa el país.
Lejos de haberse erigido como un país exitoso en lo económico en medio de un desierto en el que hasta el más pintado país capitalista quedó derretido, como lo quiere mostrar la presidenta Kirchner, la verdad es que el país está haciendo agua por todos los costados. La economía decrece irremediablemente, el gasto fenomenal para las elecciones dejó al Tesoro como un queso gruyere, la recaudación cayó en picada por el frenazo en la actividad económica, el desempleo subió proporcionalmente y la pobreza sigue y sigue creciendo.
¿Qué medidas económicas planea el Gobierno para salir de ese atolladero? No se conoce ninguna. Sólo se traslucen los movimientos vengativos de Néstor Kirchner, ahora al parecer embarcado en hacer pagar a cada uno de sus supuestos "traidores" el alto precio para calmar su sensación de caída al vacío.
Así, ya los intendentes del conurbano que no lograron aportarle los votos que él esperaban están sintiendo el sabor del castigo, como el gobernador de Santa Cruz, como el mandatario de Chubut, como el propio Daniel Scioli.
Néstor Kirchner sigue manejando los hilos del poder, porque los tímidos gestos de su esposa no han servido, al menos hasta ahora, para convencer a la sociedad de que realmente han tomado nota de la derrota y tienen firmes intenciones de cambiar, para mejorar la vida de la gente, porque la de ellos -al menos su patrimonio en crecimiento geométrico lo demuestra.- tienen su futuro material, y el de sus descendientes, ampliamente asegurado.
Mientras tanto la Argentina vuelve a exhibir un récord: es el segundo país del mundo en cantidad de muertes por la misteriosa y temible Gripe A. Y para la presidenta Cristina Kirchner, eso no se debe a pésimas políticas sanitarias, a condiciones de vulnerabilidad enormes de parte de la mayor parte de la población, a la ausencia del Estado a la hora de garantizar los derechos mínimos de la población, como es el derecho a la vida y a la salud, no, según la Presidenta, eso no es más que consecuencia de que aquí "se dice la verdad" sobre las cifras y "todo el resto del mundo" miente.
2009 07 19 Perfil. Los Kirchner vendieron su casa y la declararon por el doble del valor
El dato aparece en la declaración patrimonial de la pareja presidencial. A quién le vendieron la casa de Río Gallegos.
La declaración patrimonial del matrimonio Kirchner no sólo dejó asentado un crecimiento exponencial en el último año de 28 millones de pesos, sino que además generó dudas y sospechas en cuentas que parecen no cerrar. PERFIL pudo acceder a la información que certifica que, en al menos un caso, Néstor y Cristina sobrevaluaron una operación inmobiliaria y declararon más dinero del que recibieron. Según la declaración jurada, esa operación les generó a los K un ingreso de 3.170.000 pesos; sin embargo, la casa fue escriturada por 1.585.000 pesos. Una sobrevaluación del ciento por ciento, 1,5 millón de más.
Se trata de la venta del histórico chalet de dos plantas ubicado en pleno centro de Río Gallegos, donde los Kirchner vivieron hasta su desembarco en la quinta de Olivos. En 2007, en medio de una crisis político-social que motivó la renuncia del ex gobernador Carlos Sancho, la residencia Kirchner se convirtió en la sede obligada de piquetes y protestas. Esa situación llevó al ex presidente a tomar una decisión: vender la casa e instalarse de forma definitiva en El Calafate.
Operación. Kirchner compró la residencia en 2003 en 170 mil dólares y la vendió seis años después. Sin embargo, en los registros de las operaciones, figura la venta pero no se especificó el monto. PERFIL pudo saber que los Kirchner tuvieron que pagar 15.850 pesos en concepto de arancel de sellado en la dirección de rentas provincial. Ese sellado se calcula sobre el monto de la escritura y es necesario para finalizar el boleto de compraventa. La cuenta es fácil: se debe pagar el 1% (uno por ciento)del valor de la escritura. Por lo tanto, Lázaro Báez y los Kirchner escrituraron por 1.585.000 pesos. Ese valor es cercano a la valuación en el mercado que tendría esa residencia. Muy distinto a lo declarado por el matrimonio en su declaración anual de bienes, algo imposible en el mercado
2009 07 22 Editorial Por un diálogo sin farsas
El único debate que será acreedor al aplauso público será el que se realice con buena fe y con el fin de corregir errores
Más que la voluntad de hablar, el diálogo supone la preparación anímica para escuchar, que es mucho más que oír, porque denota la voluntad de prestar atención a lo que los otros dicen. Hasta ahora, a casi dos semanas de la convocatoria presidencial, el Gobierno no ha dado señales de comprender el real significado del diálogo.
Ningún gobernante cuyas tertulias se circunscriban a un ínfimo séquito regimentado puede comprender lo que ocurre más allá del ámbito de la obcecación y la obsecuencia, o percibir el sentimiento de rechazo que se expande en la ciudadanía a partir del momento en que se da por agotada una ilusión política. La presidenta Cristina Kirchner podrá conocer en detalle las cifras que desde enero de 2007 la Argentina se habría ahorrado a raíz de la tergiversación de los índices reales de inflación en relación con el pago de acreencias de los títulos públicos ajustados por costo de vida, unos 15.000 millones de dólares. Ninguno de sus colaboradores parece avisarle, en cambio, a la Presidenta lo que el país padece por el aumento del riesgo país y el plus que deben pagar el Estado y el sector privado a fin de obtener crédito, además de otros costos por la inseguridad jurídica que acaba de imputarle la Unión Europea. Tampoco lo que ha supuesto, como potenciación de los intereses de otros títulos, el haber elevado artificialmente, desde 2008, los índices del PBI.
Todas las razones justifican que se haya aplaudido, como lo ha hecho la Iglesia, la convocatoria al diálogo del Gobierno, por un lado, con los partidos políticos y, por el otro, con los sectores empresarial y gremial, aunque deba deplorarse la exclusión del campo. Ninguna razón justifica, por el contrario, que, en coincidencia con el comienzo de una relación retaceada por más de un lustro, el Gobierno haya redoblado la relevancia política del secretario de Comercio. Ha sido un verdadero desafío a la coherencia de propósitos por haber sido éste símbolo de la política más nefasta de estos años.
Ninguna razón permite, tampoco, entender que después de la severa advertencia ciudadana hecha el 28 de junio en las urnas se persista en profundizar la discriminación contra provincias de color político distinto del de la Casa Rosada o abrirla contra intendentes de Buenos Aires cuyos concejales adictos cosecharon más votos que el ex presidente Kirchner.
Como ha sucedido con los bancos en el caso de la última crisis financiera mundial, los partidos políticos tienen "activos tóxicos" que gravitan con resultados negativos en su desenvolvimiento y oscurecen el horizonte colectivo. El ex presidente Néstor Kirchner, con su estilo y sus injerencias abusivas, ha demostrado ser en casi todo el país un activo de aquella naturaleza para las esperanzas electorales del peronismo. De modo que si eso no se entiende en el Gobierno, desde un punto de vista estaremos peor, en lugar de haber mejorado con el comienzo de la ronda de diálogos. Se habrá privado a poco andar al país de la esperanza de que podía haber una oxigenación de prácticas políticas por las que clama la sociedad.
En los hechos, el Gobierno no sólo no ha escuchado hasta aquí nada de lo que han tenido para exponerle en lo sustancial los políticos y los empresarios, sino que ha recaído en procedimientos demostrativos de que seguirá violentando, ante el desconcierto general, las convenciones más elementales. Así como permitió que se desangrara durante meses un candidato a embajador en el Vaticano, al hacer caso omiso de sobreentendidos de ley en la diplomacia, así también, para asombro de todos, retaceó la presencia del flamante ministro de Economía en la comida de apertura del diálogo presidencial con los empresarios.
La ronda de diálogo ha comenzado, además, sin que nada haya cambiado respecto de la desautorización permanente de funcionarios que se atreven a anticipar giros políticos en la buena dirección que, inmediatamente, y sin convicción alguna, rectifican. La nueva atmósfera política que se respira desde el escrutinio electoral debería llamar en un punto la atención de los ministros: el ejercicio de tan expectables cargos es incompatible con la ausencia de un mínimo de prestancia en su desenvolvimiento.
Los partidos políticos deben decidir también si una reunión con el ministro del Interior y alguno de los funcionarios que lo secundan es acreedora a una representación en exceso numerosa. Por su parte, ese ministro hará bien en tener presente que la voluntad de abrir las conversaciones, como lo ha hecho, con la voluntad de mejorar el sistema político argentino a través de un sistema de elecciones primarias, simultáneas y obligatorias para todos los partidos políticos constituye un mensaje inobjetable para la sociedad. Pero deberá saber, por igual, que hay otros temas urgentes que hacen a la calidad institucional y que no deberían ser postergados por ese otro asunto. Por mencionar algunos de los más trascendentes: la revisión de la abusiva delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo, el examen del Consejo de la Magistratura y la modificación de las normas que han significado, en los hechos, lesiones gravísimas a la producción ganadera y agrícola del país.
El único diálogo de hoy que será acreedor al aplauso público que resuene en el futuro será el que se realice sobre la base de la buena fe y la intención de corregir los graves errores de política enjuiciados por el voto popular. No sea que por darle curso a ese diálogo con motivaciones subalternas, según lo ocurrido el año último con el campo en negociaciones que parecieron servir para que ganara tiempo un oficialismo en apuros, terminen por tener razón quienes han sido censurados ahora a raíz de haberse anticipado a denunciar una nueva farsa del Gobierno.
Aumento del patrimonio presidencial
20090728 LN Citan a Acevedo como testigo en contra de Kirchner
El ex gobernador dijo que la obra pública estaba "cartelizada" y habló de un "robo para la corona"
El ex gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo que, en otros tiempos fue un hombre de estrecha confianza de Néstor Kirchner, será citado a declarar como testigo por el juez federal que investiga una presunta asociación ilícita que involucra a varios de los más altos funcionarios del kirchnerismo.
"Presumo que existe el robo para la corona", dijo Acevedo, hace diez días, en una entrevista con La Nación, en la que afirmó, además, que estaba "muy claro" que la obra pública estaba "cartelizada" porque siempre eran las mismas empresas las que hacían negocios con el Estado. Sobre la base de estas declaraciones, el fiscal Gerardo Pollicita pidió la declaración del ex gobernador.
Acevedo es hoy un fuerte detractor de los Kirchner, pero fue uno de sus funcionarios más cercanos: fue el primer jefe de la SIDE en la era kirchnerista, de mayo a diciembre de 2003. Después, gobernó Santa Cruz hasta que renunció, en 2006, enfrentado con el gobierno central.
El juez Julián Ercolini, a cargo de la investigación por la presunta asociación ilícita, lo va a citar en los próximos días. Según informó a La Nacion un funcionario que intervine en la causa, el jueves pasado Ercolini pidió que la Cámara Electoral le informara dónde tenía domicilio Acevedo. Si es en Santa Cruz, declarará ante el juez de esa provincia, que le hará las preguntas que le remita Ercolini. El fiscal pidió que, cuando se le tome declaración, se le informara cuáles son los negocios que están bajo investigación para que aporte datos o pruebas que puedan colaborar con el expediente.
Esta causa investiga varias de las licitaciones más importantes de los últimos tiempos y un fideicomiso millonario con Venezuela. Se inició a fines del año pasado, con una denuncia de Elisa Carrió. Desde entonces, el juez ordenó varias medidas de prueba que están en trámite. La sospecha es que "empresas amigas" del kirchnerismo hicieron fortunas con sobreprecios pagados por el Estado.
Según Acevedo, beneficiar a empresarios amigos del poder "es un sistema que funciona desde siempre" en el país. En cuanto a Santa Cruz, el ex gobernador afirmó: "Nosotros pagábamos 30 millones de pesos por mes en obra pública nacional y provincial. Nos fuimos y a los dos meses estaban pagando más de 100. No necesita explicación".
Acevedo también cuestionó el incremento del patrimonio de los Kirchner que, según sus declaraciones juradas, creció 28 millones de pesos en un año. "Es una tasa de ganancias que solamente tienen actividades no lícitas", afirmó.
El enriquecimiento del matrimonio presidencial también es parte del expediente de Ercolini porque cuando Cristina Kirchner dio a conocer su última declaración de bienes, la Coalición Cívica pidió que la causa por asociación ilícita indagara también cómo hizo esa fortuna. Pero no está claro que esa investigación vaya a hacerla Ercolini. El fiscal pidió que se certificara que no existían otras denuncias en otros juzgados para evitar la multiplicación de causas idénticas.
2009-07-23 LN Anatomía de un despilfarro por Juan J. Llach
Sobrada y triste experiencia tenemos los argentinos en despilfarrar recursos públicos. Baste recordar Yacyretá, ese "monumento a la corrupción" que atravesó varios gobiernos, o el final de los años 70, con los excesos del mundial de fútbol y una orgía armamentista para hacer la guerra con Chile, felizmente evitada. Quizá nunca, sin embargo, se había llegado a los extremos de los últimos seis años, por la magnitud, la opacidad y, sobre todo, la flagrante inequidad de un sistema centralista de captación de rentas y de reparto discrecional de subsidios y privilegiadas exenciones de impuestos.
Para peor, en su mayor parte, ello no fue votado por el pueblo por medio de sus representantes, sino decidido por un Ejecutivo con poderes especiales que distribuyó ingresos "excedentes" originados en cálculos de recursos intencionalmente subvaluados.
En breve síntesis, para que el Tesoro nacional, los consumidores pudientes y los beneficiarios de exenciones pudieran disfrutar de mayores ingresos, vieron menguados los suyos, o los beneficios que les hubieran correspondido, millones de hogares pobres, las tesorerías provinciales y municipales, las economías regionales. El grueso de los subsidios, escondidos bajo el rubro "transferencias al sector privado", abarató los precios del transporte y la energía y, aunque no fueron sólo ricos quienes se beneficiaron ni sólo pobres quienes sacrificaron ingresos o beneficios, este accionar a la Hood Robin fue el predominante y desnudó falacias tan mentadas en los últimos tiempos sobre la redistribución del ingreso.
También se perjudicó a las generaciones futuras, porque el sistema condujo a consumir activos y a comprometer reservas de gas y petróleo que costará mucho esfuerzo reponer.
Aun a riesgo de aburrir, vale la pena detenerse para mostrar los números de este magno despilfarro, incurrido crecientemente entre 2003 y 2008. El Tesoro nacional otorgó subsidios al sector privado por 41.800 millones de dólares y exenciones impositivas por otros 26.800, totalizando la friolera de 68.600 millones de dólares. Esta cifra supera los 64.800 millones que el gobierno nacional invirtió en el mismo período en la suma de sectores tan relevantes como educación, cultura, ciencia y técnica, salud, agua potable y saneamiento, vivienda y desarrollo urbano, y en las transferencias directas a personas realizadas bajo los programas de promoción y asistencia social (el plan jefas y jefes de hogar, entre otros), el seguro de desempleo y los salarios familiares.
Cuesta creerlo, pero es así, y lo validan otras comparaciones. Por ejemplo, los subsidios y privilegios mencionados fueron 2,7 veces mayores que toda la obra pública realizada o financiada por el gobierno nacional en el mismo período.
La relación con la inversión en educación es aun más sorprendente. Subsidios y privilegios fueron cinco veces mayores que el total de lo invertido en educación, cultura, ciencia y tecnología por la Nación, y un 8% mayores que el total invertido por este concepto por los tres niveles de gobierno.
Al lado de estos números, quedan ensombrecidos los logros de la ley de financiamiento educativo. Puede estimarse, al culminar el período de vigencia de sus metas financieras (2006-10), que la Nación habrá aumentado 8000 millones de dólares su inversión en educación, y las provincias y municipios otros 26.000 millones, cuya suma resulta inferior a los subsidios mencionados, aun sin contar las exenciones impositivas. Por otro lado, la asistencia social directa de la Nación a los más pobres fue de sólo 6200 millones de dólares, y la otorgada por todos los niveles de gobierno llegó a 18.570 millones, de nuevo muy por debajo que los subsidios recibidos por sectores más pudientes.
Como última comparación, digamos que si estos subsidios y privilegios se hubieran destinado a la inversión en educación, cultura, ciencia y técnica salud, vivienda y desarrollo social de la Nación, las provincias y los municipios, la misma podría haberse incrementado en un 40%.
La lista de necesidades más urgentes o importantes que podrían haberse satisfecho con los dineros despilfarrados es, por cierto, larga y conmovedora. Desde obras para aliviar la dura vida cotidiana de las barriadas pobres en las grandes ciudades, hasta combates más decididos a la desnutrición y a la mortalidad infantiles, pasando por mejores transportes urbanos y caminos, más ciencia y técnica, hospitales de excelencia, viviendas dignas o agua potable y saneamiento.
Para dar un ejemplo bien concreto, la reorientación de los fondos en cuestión habría permitido conseguir simultáneamente que todas las escuelas fueran hoy de doble jornada y una asignación mensual por hijo de hasta 19 años de 2000 pesos anuales, aproximadamente. Esto habría sido posible aun sin eliminar aquella porción de los subsidios y exenciones que son recibidas por sectores de menores ingresos, como el del transporte urbano o la menor alícuota del IVA de algunos alimentos. Tendríamos así a todos los chicos y jóvenes de la Argentina bien nutridos y asistiendo a escuelas en las que además de lengua, matemática y ciencias sociales básicas, podrían también acceder a una formación humana más profunda, la segunda lengua, la recreación y los deportes, la expresión artística, las tecnologías, ampliándoles las oportunidades de encontrar sus vocaciones personales y desarrollarse en ellas.
De más está decir, se habrían dado de este modo pasos gigantescos para reducir la desnutrición, la indigencia y la pobreza, para mejorar la distribución del ingreso y para lograr un desarrollo integral a futuro.
Ojalá fuera posible que el estudio atento de esta anatomía del despilfarro sirviera como lección duradera en el tiempo por venir. En parte lo será, pero a la fuerza, porque la escasez de rentas fiscales durará un par de años y no será posible ni seguir subsidiando mal, ni empezar a invertir bien en montos tan significativos como los aquí analizados. Además, se insinúa ya un nuevo uso dispendioso y poco transparente de recursos, el de la Anses.
Ambas cuestiones, y más ampliamente la de la generación y el uso de los fondos públicos, configuran el desafío más importante que enfrentan los actores del nuevo escenario de mayor equilibrio político.
El diálogo podría ser una oportunidad, aunque su nacimiento no es promisorio. La cercana discusión del presupuesto 2010, el del primer bicentenario, brindará otra ocasión. Pero para aprovecharlas será necesario superar males inveterados entre nosotros, tales como la carencia de planes estratégicos y agendas, el predominio de lo urgente, el afán de satisfacer al más ruidoso, el cortoplacismo. Un presupuesto cuatrienal sería el mejor modo de moderar estos males. Pero, dado que esto no es hoy políticamente realista, en la próxima ley de presupuesto el Congreso podría establecer, al menos, claros criterios tributarios y prioridades de la asignación de los recursos públicos, privilegiando las necesidades de los que menos tienen y una satisfacción de las mismas exenta de paternalismo y clientelismo y compatible con un desarrollo integral.
El autor es director del Centro de Estudios de Gobierno, Empresa, Sociedad y Economía del IAE-Universidad Austral; fue ministro de Educación de la Nación (1999/2000).
20090719 PERFIL. Los Kirchner vendieron su casa y la declararon por el doble del valor
El dato aparece en la declaración patrimonial de la pareja presidencial. A quién le vendieron la casa de Río Gallegos.
La declaración patrimonial del matrimonio Kirchner no sólo dejó asentado un crecimiento exponencial en el último año de 28 millones de pesos, sino que además generó dudas y sospechas en cuentas que parecen no cerrar. PERFIL pudo acceder a la información que certifica que, en al menos un caso, Néstor y Cristina sobrevaluaron una operación inmobiliaria y declararon más dinero del que recibieron. Según la declaración jurada, esa operación les generó a los K un ingreso de 3.170.000 pesos; sin embargo, la casa fue escriturada por 1.585.000 pesos. Una sobrevaluación del ciento por ciento, 1,5 millón de más.
Se trata de la venta del histórico chalet de dos plantas ubicado en pleno centro de Río Gallegos, donde los Kirchner vivieron hasta su desembarco en la quinta de Olivos. En 2007, en medio de una crisis político-social que motivó la renuncia del ex gobernador Carlos Sancho, la residencia Kirchner se convirtió en la sede obligada de piquetes y protestas. Esa situación llevó al ex presidente a tomar una decisión: vender la casa e instalarse de forma definitiva en El Calafate.
Operación. Kirchner compró la residencia en 2003 en 170 mil dólares y la vendió seis años después. Sin embargo, en los registros de las operaciones, figura la venta pero no se especificó el monto. PERFIL pudo saber que los Kirchner tuvieron que pagar 15.850 pesos en concepto de arancel de sellado en la dirección de rentas provincial. Ese sellado se calcula sobre el monto de la escritura y es necesario para finalizar el boleto de compraventa. La cuenta es fácil: se debe pagar el 1% (uno por ciento)del valor de la escritura. Por lo tanto, Lázaro Báez y los Kirchner escrituraron por 1.585.000 pesos. Ese valor es cercano a la valuación en el mercado que tendría esa residencia. Muy distinto a lo declarado por el matrimonio en su declaración anual de bienes, algo imposible en el mercado.
20090723 LN La Corte critica al Consejo por el colapso judicial Por Adrián Ventura
Los jueces de la Corte Suprema están preocupados por el colapso de la Justicia y, con el correr de los días, harían públicas sus críticas contra el Consejo de la Magistratura.
En la Corte, cuatro fuentes de primer nivel coincidieron en afirmar que la total parálisis en que se encuentra el Consejo, responsable de administrar el Poder Judicial, genera graves problemas: edificios en derrumbe, pesa a lo cual el Consejo no cuenta con un plan edilicio; demoras en la informatización; atrasos en la selección de jueces; presión sobre los magistrados, e ineficiencia en la administración son algunos problemas irresueltos.
Anteayer, el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, visitó al secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Algunos dicen que hablaron de la gripe A, pero es difícil creerlo. En varias reuniones anteriores, la Corte había reclamado al Gobierno la falta de respuesta a otros problemas.
En efecto, la presidenta Cristina Kirchner no designa a muchos jueces; tampoco cumplió con la promesa del ex jefe de Gabinete, Sergio Massa, de crear 750 cargos para agilizar causas de derechos humanos, cuyo atraso denunció la mandataria; desde hace años no nombra los conjueces de la Corte ni los jueces subrogantes, y la Anses provoca un aumento de la litigiosidad en el fuero previsional, porque cuando paga jubilaciones no respeta la actualización que fijó la Corte (caso Badaro). No hay que descartar que antes de 2009 la Corte llame la atención al Gobierno con uno o dos fallos.
Por otro lado, el gremio de los empleados judiciales, cercano al líder de la CGT, Hugo Moyano, quiere arrebatar a la Corte el manejo de la Obra Social de la Justicia.
* * *
El Consejo de la Magistratura, una institución que había fracasado en Europa y fue introducido por la reforma constitucional de 1994 a instancias de la UCR, fracasó también en la Argentina. Y, para peor, el cuerpo asumió funciones de administración del presupuesto, que son propias de la Corte, pero que, ahora, no ejerce.
Antes de 1994, la Justicia acumulaba pesados problemas vinculados con su obsoleta organización, con los vicios propios de la corporación judicial poco propensa a largas jornadas -en contraposición, el Ministerio Público Fiscal porteño trabaja los 365 días, sin recesos- y, fundamentalmente, con la falta de independencia.
Pero el Consejo agravó las cosas. Desde su instalación, en 1998, estuvo integrado por jueces, abogados y políticos, algo inconveniente para la independencia del Poder Judicial. Y si nunca funcionó bien, a partir de la reforma legal que el Gobierno introdujo en 2006, comenzó a hacerlo peor. Así, la excesiva concentración de poder del oficialismo, el uso del Consejo como instrumento de presión a los jueces, la supresión de la segunda minoría de legisladores (los ex integrantes de ARI habían denunciado muchos abusos) y el total desinterés por ejercer las tareas de administración produjeron perjuicios serios.
Todos reclaman una reforma urgente. El presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, pide más representación de los abogados. Los jueces hacen lo propio. El constitucionalista Alberto García Lema defiende que "el presidente de la Corte presida el Consejo". La Corte reivindica una función que ya ejerció y que también le permitía intervenir en la administración de la Justicia, de la que el alto tribunal es cabeza de poder. Los partidos, por su parte, tienen siete proyectos distintos. Pero luego de la reunión que el ministro de Justicia, Julio Alak, tuvo la semana última con la Corte, el Gobierno dejó en claro que no aceptará reforma alguna.
La reforma del Consejo es mucho más compleja que el aumento de la representación de cada estamento -algo que el Colegio Público pide en un expediente ante la Corte-. Pero la reforma se demorará. Mientras tanto, la Corte buscará despertar al Consejo de su letargo.
20090719
LN ¡Grande, Argentina!
Miguel Bein por Marina Dal Poggetto
La salida de capitales que hoy enfrenta la Argentina es la mayor de su historia.
No hay nada positivo en esta afirmación que se hace, si no fuera porque, a pesar de su veracidad, el sistema financiero sigue en pie, el Gobierno sigue pagando los vencimientos de la deuda -previos "retoques" en los índices por los que indexa la deuda en moneda local- y por primera vez en 35 años estamos atravesando una recesión normal, aún en un mundo anormal.
Como venimos sosteniendo, esto no es cosa de mandinga. Lo que ocurrió fue que, gracias a los avances tecnológicos en el sector agrario, la Argentina logró en los últimos 15 años más que duplicar su frontera agrícola, algo que no ocurría desde la Conquista del Desierto.
Y esto es lo que, en conjunto y también impulsado por un set de precios extraordinariamente positivos, permitió generar la oferta de divisas suficiente para financiar semejante salida de capitales con un sector industrial que, a pesar del superdólar a la salida de la convertibilidad, siguió causando un déficit de comercio equivalente a dos veces el superávit de la balanza comercial.
En 2008, el déficit de divisas de las manufacturas de origen industrial (MOI) alcanzó a 26.000 millones de dólares.
Es decir, esta es la primera vez que la salida de capitales es ocasionada por factores originados en la política y no necesariamente por una economía a punto de descarrilar por inconsistencias macroeconómicas, que terminaban dejando sin reservas al Banco Central (BCRA).
Y esto, a pesar de que la salida se da en un mundo donde la explosión de la burbuja inmobiliaria motivó un quiebre en el financiamiento global y una huida de los capitales hacia activos libres de riesgo -típicamente, bonos del Tesoro de los Estados Unidos-, que en cualquier otra circunstancia hubiera derivado en una disrupción no sólo financiera sino también política, con los costos inherentes en términos de nivel de actividad y redistribución (¡al revés!) de la riqueza.
Como venimos sosteniendo desde 2006, la inconsistencia propia de la política económica del Gobierno estuvo asociada, en gran medida, a la política fiscal.
Esta política se caracterizó por ser excesivamente expansiva en la parte alta del ciclo, aun cuando la brecha del producto tendiera a desaparecer y las presiones inflacionarias fueran evidentes en una economía que mantenía alto el tipo de cambio nominal en un mundo donde el dólar se devaluaba y la mayor parte de los países priorizaba mantener baja la inflación.
También esta política fue la que no dejó el ahorro suficiente para ayudar al Banco Central a esterilizar el excedente de pesos causado por la monetización del superávit externo, cuando la salida de capitales era reducida (2006-2007), aceleraba la tasa de inflación, la puja distributiva y el ajuste hacia abajo del tipo de cambio real, sin apuntar a estabilizar la demanda de pesos.
Menos gasto privado
Y esta política también fue la que no permitió producir el ahorro suficiente para financiar en forma "genuina" la necesidad actual de un mayor crecimiento del gasto público para compensar la desaceleración del gasto privado en medio de la recesión mundial, tal como lo vienen realizando la mayoría de los países del mundo.
Más allá de las decisiones de política en las cuales había implícito "un determinado plan de negocios para provocar un cambio de manos en la gestión de ciertos sectores de servicios públicos y/o privados", el resto de las intervenciones estuvieron en gran medida asociadas a limitar la inflación vía intervenciones ad hoc de la política (controles de precios directos, retenciones, subsidios y hasta la intervención del índice de precios al consumidor (IPC).
Ahora bien, la contrapartida de este comportamiento en manada de los argentinos que resguardan sus ahorros en el exterior (o en dólares en el colchón) con la historia de crisis sistémicas sucesivas, está dada por el stock que mantienen en el exterior.
Hoy, según las cifras que se desprenden del balance de pagos, éste equivale a la mitad del producto bruto interno (PBI) anual, en tanto la Argentina se constituyó en el país del mundo con mayor tenencia de dólares billetes después de Rusia, y el primero -no dolarizado- con tenencia de dólares billetes en términos per cápita . Hablando en plata contante y sonante: los argentinos guardan en sus bolsillos más dólares que pesos.
La "mala praxis" de los últimos años ayudó, vía huida de fondos del sector privado, a financiar al resto del mundo en medio de la peor crisis financiera que se recuerde desde los años treinta.
En términos numéricos, la formación de activos externos de los argentinos en los últimos dos años (más de 43.000 millones de pesos) contribuyó en más de un cuatro por ciento al paquete financiero de los Estados Unidos para evitar una disrupción en el sistema de pagos global.
Semejante magnitud, para un país chico como la Argentina, y con un largo camino por delante (cada vez más largo, dados los crecientes niveles de marginalidad y pobreza) hacia el desarrollo, da muestras fehacientes de la preocupación del actual gobierno por el orden mundial.
Hasta se podría decir que semejante contribución a la estabilidad financiera global redime al país de su posición neutral hasta casi la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
¡Y pensar que todavía hay dudas respecto del alineamiento de la Argentina con Occidente! No financiamos la construcción de nuestras rutas, viviendas, centrales eléctricas, ni la inversión en maquinaria, pero estamos donde el mundo nos necesita: financiando el déficit fiscal y financiero de las empresas del mundo desarrollado.
Los autores de la nota son directores de Estudio Bein & Asociados
20090722 LN Las sospechas de los gobernadores se hacen realidad
Joaquín
Morales Solá
Las economías de las provincias se están derrumbando. Néstor Kirchner no les tiene mucha simpatía a los gobernadores peronistas que se resistieron a ser candidatos testimoniales, incluido Daniel Peralta, de Santa Cruz. La única excepción, el bonaerense Daniel Scioli, es ahora un traidor según la permanente relectura que el ex presidente hace de su derrota personal. Scioli exhibió, en rigor, una lealtad a Kirchner cercana al suicidio político.
Los gobernadores comenzaron a desfilar ante Cristina Kirchner con la vaga esperanza de encontrar una solución o el atisbo de un cambio en la cima. Desconfían, también. "La información que recibimos es muy contradictoria", dijo ayer uno de ellos. Temen encontrarse con una presidenta abroquelada en sus verdades y ratificando el análisis electoral que hizo el día después de la derrota. Será así, no más. De todos modos, el mayor conflicto de los gobernadores es el dinero contante y sonante. Y una cosa es la voluntad de no ayudarlos, que podría cambiar, y otra cosa es si el Gobierno se ha quedado sin plata. Sospechan que esto último también sucede. Sucede, en verdad.
El propio Mauricio Macri le llevó ayer planteos que significan recursos, desde el transporte público metropolitano hasta la infraestructura que deben hacer los dos gobiernos. Ningún gobernador consulta con Guillermo Moreno para saber cómo están las cosas en el país. Los economistas privados, aun los más cercanos al oficialismo, están dando cifras de catástrofe: prevén una caída de la actividad económica de este año de más de 5 puntos. La diferencia de crecimiento entre 2009 y 2008 será de entre 8 y 10 puntos menos. La sensación social será (o ya es) de una monumental retracción de la economía.
Ningún gobernador se deslumbró con la designación de Amado Boudou como ministro de Economía, pero todos se escandalizaron por los estrechos márgenes que tiene el nuevo jefe de la cartera económica. El Palacio de Hacienda ha sido virtualmente cooptado por el poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido. El viceministro designado de Economía, Roberto Felletti, es un hombre de De Vido, fanático del sistema de fideicomisos. Felletti, que inició su carrera política como funcionario de Aníbal Ibarra en la Capital, no cuenta con prestigio en el mundo de la economía ni en el de la política.
Un Boudou evasivo y reiterativo apareció ayer para anunciar modificaciones cosméticas en el Indec. Las promesas de cambios más profundos de Cristina Kirchner, que también las hizo en el último fin de semana ante algunos interlocutores, estarán siempre condicionadas a la presencia de Moreno en la conducción económica. Moreno parece que se ha ido del Indec, pero se ha quedado; el organismo estatal de estadísticas sufre una epidemia de innumerables y disciplinados morenistas. Boudou empezó con el pie izquierdo cuando no pudo designar a casi ningún funcionario propio (varios postulantes le rechazaron sus ofrecimientos, es cierto) y cuando, encima, se topó con Moreno, imperturbable y todopoderoso, como siempre.
Desesperado por la poca oferta que hacía, Boudou se fue de boca: dijo que Mario Blejer es asesor suyo. Blejer es un conocido de Boudou que nunca se negará a una conversación con un ministro, como lo ha hecho siempre. Pero no es un asesor rentado ni oficioso de Economía. Para que no quedaran dudas, ex presidente del Banco Central se manifestó públicamente en favor de restituir la confianza en el país y de acuerdo, en sus trazos esenciales al menos, con el último y duro documento de AEA, la más importante entidad empresarial. Boudou podrá llamar a Blejer en adelante para tener una conversación, pero ya sabe con quién se encontrará.
El conflicto
¿Puede conducirse la economía con un ministro debilitado o, en todo caso, controlado por Néstor Kirchner a través de un control remoto? Moreno es el control remoto de Kirchner. La cuestión de fondo en el conflicto político argentino radica en saber si Néstor Kirchner seguirá siendo el hombre fuerte del país o si, en cambio, Cristina Kirchner se hará cargo de su responsabilidad política e institucional, aun cuando ella también se equivoque. Es evidente que lo que ha fracasado en los últimos 19 meses es el modelo de conducción bifronte de la nación política. Nadie está seguro de que ese modelo haya llegado a su fin.
Por eso, el camino del diálogo se hace sobre baches constantes. El ministro de Justicia, Julio Alak, fue desautorizado luego de que aceptó que era necesario hacerle cambios importantes al Consejo de la Magistratura. En este tema, cabe subrayar, no hay disidencias entre la Presidenta y su marido. Para Cristina Kirchner, cualquier modificación significativa de la integración del Consejo será sólo el triunfo de las corporaciones sobre la política.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, zanjó la disputa cuando descartó cualquier cambio sustancial en el organismo encargado de nombrar, ascender o expulsar a los jueces. Kirchner había dado una sola instrucción: jamás deberían abandonar el Consejo de la Magistratura los diputados Carlos Kunkel y Diana Conti, que corporizan el terror hiperkirchnerista de los jueces. El margen para los cambios ahí es casi inexistente.
¿Cómo ceder ante opositores frontales cuando hasta Scioli, un amigo fiel, se convirtió en un imprevisto adversario? ¿Cómo, cuando Boudou pasó de ser el joven prodigio del kirchnerismo a vivir como un funcionario sospechoso y vigilado?
Los duros intendentes bonaerenses hacen menos remilgos que todos ellos: sólo esperan que Kirchner insista en su posición de no cumplir con los subsidios para los más pobres, para los perseguidos por el hambre, en represalia por supuestas traiciones. En algún momento, aquellos barones del suburbio sólo dejarán hacer y darán por terminada su función de moderadores del conflicto social. Kirchner es un jugador compulsivo, pero ya está apostando más que lo que tiene.
20090719 LN "Presumo que existe el robo para la corona"
Socio
político de los Kirchner hasta la ruptura definitiva en 2006, el ex gobernador
de Santa Cruz dice que el incremento patrimonial del matrimonio responde a "una
tasa de ganancias que solamente tienen actividades no lícitas"
Por Ricardo Carpena
SOLEDAD AZNAREZ
Es el primer arrepentido del kirchnerismo. Sergio Acevedo fue una pieza clave en la estructura que diseñó Néstor Kirchner para llegar al poder desde Santa Cruz. Un "pingüino" auténtico hasta el punto de haber sido el primer jefe de la SIDE en la era kirchnerista, de mayo a diciembre de 2003, y luego gobernador santacruceño hasta 2006, cuando renunció en medio del cerco que le construyó alrededor su propio líder hasta dejarlo debilitado y sin oxígeno.
No es la primera vez que hace una denuncia contra Kirchner o alguno de sus colaboradores, pero sí avanza como nunca antes contra su ex jefe cuando sugiere que el incremento patrimonial del matrimonio presidencial responde a "una tasa de ganancias que solamente tienen actividades no lícitas" porque "es muy difícil que una actividad comercial origine" un aumento de la riqueza del 158 por ciento en un año y que se haya multiplicado casi siete veces entre 2003 y 2008, como surge de las declaraciones juradas presentadas por Néstor y Cristina Kirchner ante la Oficina Anticorrupción.
No es lo único que apunta al corazón de su ex jefe político. "Presumo que existe el "robo para la corona", afirmó durante la entrevista con Enfoques. Además, sugirió que cuando él era gobernador, para ciertos negocios, el kirchnerismo le hizo la vida imposible: "Nosotros pagábamos 30 millones de pesos por mes en obra pública. Cuando nos fuimos, a los dos meses estaban pagando más de 100 millones de pesos".
Como intendente, diputado provincial y nacional, gobernador y funcionario, este nativo de Esquel, de 53 años, divorciado, con tres hijos, construyó una carrera política ascendente, pero, tras romper con los Kirchner, eligió un lugar distinto al de muchos de sus colegas que dejan jirones de su vida por un puesto o una banca: volvió a su profesión de abogado y a dar clases de Derecho en Pico Truncado.
Aun así, sigue militando en su provincia, ahora en una agrupación que se reconoce como peronista, por más que él se sienta muy cerca de Proyecto Sur, de Pino Solanas. Y afirma que trabajará para volver a ser gobernador de Santa Cruz.
Hay otro atributo extraño en Acevedo: su autocrítica. Reconoció que asume la responsabilidad que le toca cuando en su provincia Kirchner "comenzaba a pergeñar un mecanismo muy hegemónico de hacer política". Y admitió que, aunque no haya sido "ni autor ni encubridor", de alguna manera pudo haber legitimado un esquema vinculado con actos de corrupción, que asegura haber denunciado.