delitos_economicos_sin_freno
20090217 LN Salvados por la Constitución Carlos Strasser
Harta de todos los abusos y atropellos cometidos y en comisión por los Kirchner desde el poder, mucha gente (la mayoría, conforme a los sondeos de opinión pública que se conocen) dice y se dice que debemos esperar y aguantar, no obstante, los dos años, o menos, que faltan para el término de su gobierno. Que, infelizmente, "no queda otra", aun si en paralelo, para peor, tampoco nada augura a los argentinos algún cambio reconfortante en 2011. Para decirlo otra vez, pero en alemán y con el Max Weber apropiado al caso, Man kann Nicht Anders , no se puede otra cosa.
Sin hablar de aquel horizonte de baja esperanza, por lo pronto estamos viviendo dentro de una mezcla política hecha de impotencia y paciencia civiles. Y en lo que sigue me gustaría abundar un poco: un politólogo veterano también puede dar clase gratis.
Los valores, las virtudes y las ventajas de un régimen político democrático son tales y tantos que han llevado desde siempre a una verdadera idealización de ese régimen y han dejado, así, escapar los inconvenientes que también conlleva, o que en principio puede y, de hecho, suele conllevar. Cito, para no ir más lejos, el clásico de que la soberanía popular del voto es, como ha sido, perfectamente capaz de llevar a un Hitler al poder. Nada menos. Pinochet mismo ganó alguna votación popular importante durante su feroz dictadura. Y hay, por supuesto, muchos otros ejemplos, si bien algunos más complejos, de los que obligan a sumar y restar los pros y los contras de éstos o aquellos gobiernos popularmente elegidos. Un ejemplo de ello es precisamente el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, aunque a todas luces el balance dé en rojo desde hace rato.
Hay que recordar las tesis de Thomas Jefferson, seguramente, después de George Washington, el presidente más popular y reverenciado de la historia de los Estados Unidos, supuestamente el gran paladín de su democracia, la primera de la historia moderna y contemporánea. Y el primer "presidente negro" del país, según se dijo cuando, a la vuelta del siglo XVIII al XIX, fue elegido merced a los votos de los esclavos. Jefferson y otros grandes propietarios de Virginia y demás estados sureños habían conseguido que los votos de esclavos se contaran a razón de dos tercios de voto cada uno. Por esta misma y otras cuestiones asiento aquí, a todo evento, que mi opinión personal sobre Jefferson es, ciertamente, matizada.
Pero hablo de unas tesis suyas según las cuales la Constitución de un país democrático debe repensarse y reescribirse cada 19 años, a efectos de que ninguna generación quede sujeta a -y ningún gobierno se imponga según- las ideas y la voluntad de una generación previa. Tesis en íntegra consonancia con el principio de la soberanía popular, que es el principio mismo de la democracia: nada ni nadie estarán nunca por encima de la voluntad del pueblo. Y el pueblo, calculó Jefferson, es "otro" cada tanto tiempo (en la Argentina, por cierto, ha opinado de manera muy diferente en apenas dos años, entre 2007 y 2009).
La idea de Jefferson no se sostiene ni se sostuvo, desde luego. La ideología de la democracia pasó en ese mismo período a fusionarse con las del republicanismo y el liberalismo, es decir, justamente desde que la democracia se hizo constitucional. Se sabe, al menos de conformidad con autores tan reputados como Sheldon Wolin y Jon Elster, que desde entonces la democracia es institucional e institucionalista y, de ahí mismo, más conservadora de lo que la voluntad o el humor del demos podrían, en una de ésas, querer.
Estamos desde entonces frente, pues, a una de las más sugestivas tensiones o dificultades y curiosidades tan propias como usualmente ignoradas de la democracia de hoy: que puede y suele mantener en el poder a gobernantes popularmente elegidos (no entraré ahora en el capítulo tan escabroso de la corrección o la pureza de las elecciones que los consagraron, ni en el de las maneras y posibilidades de perpetuarse los gobiernos en el poder) a quienes, sin embargo, el pueblo hoy ya no elegiría. Quizá todo lo contrario: probablemente los repudiaría. Esos a quienes el pueblo, al menos la mayoría del pueblo, soporta y debe soportar ahora día tras día por la única razón, institucional, de que en un momento anterior los votó para el cargo.
Tenemos aquí bien a la vista, por tanto, una cierta, formidable tensión entre democracia y constitucionalismo. Que nos ha sobrevenido en cuanto el constitucionalismo se propuso privilegiar la prevención y superación de las crisis políticas e incertidumbres generalizadas por sobre la voluntad popular que, eventualmente, registraría un comicio popular del día. Frente a la democracia a rajatabla, el constitucionalismo quiso dar seguridades y estabilidad política tanto como poner límites a los cambios de humor y las veleidades populares. En nombre, como la misma democracia, del interés general o el bien común, aunque no necesariamente de la mayoría, que es el rasgo más propio del democratismo y algo, por suerte o por desgracia, manifiestamente distinto.
Atando los cabos que aquí quedaron sueltos, amén de las alternativas abiertas y las incertezas políticas, lo que para empezar tenemos es una paradoja. Ella es que los K se mantienen en el gobierno y hacen o deshacen a piacere (peor, y dicho esto con independencia del juicio sobre los demás resultados, tantas veces con desfachatez, sin vergüenza, de prepo, vociferando, insultando, ninguneando, "cooptando", dictando cátedra, proclamando que las saben todas, enriqueciéndose personalmente ellos y los suyos con dedicación indeclinable y necesario esmero, al tiempo que posando como los campeones de una epopeya y, como remate, solazándose con todo eso) precisamente gracias a la Constitución, de la que a la vez hacen un errático uso, abuso y escarnio, también a piacere . Se trata de un aprovechamiento al cuadrado, un aprovechamiento de la democracia y del constitucionalismo, de la democracia gracias a la Constitución y de la Constitución gracias a la democracia.
Pero que conste -que les conste, asimismo, a Cristina y a Néstor, a Néstor y a Cristina, que se creen con título de propiedad sobre la Nación-: si algo mantiene a la Presidenta y a su marido en el gobierno eso es la Constitución.
Fuera de ella, aunque pretendan ser representantes de las masas populares y digan que suman fácilmente el cincuenta por ciento de la población, no les alcanzaría con el segundo cordón ni aun con la totalidad de los cordones urbanos y no urbanos, como, por cierto, no les alcanzó en las elecciones de junio pasado. Ni aun con la ayuda de la famosa "caja".
En rigor, los está salvando esa Constitución de la que se sirven, pero con la que juegan todo el tiempo y la (aunque discreta) cultura política, paciencia democrático-constitucional incluida, que en las últimas décadas, bien que mal, ha adquirido el pueblo argentino.
El autor es politicólogo. Es investigador superior del Conicet.
El debate sobre la disposición de las reservas del Banco Central, la autonomía de esa institución y la remoción de sus autoridades permite que la opinión pública perciba los defectos de nuestro funcionamiento como Nación, que afectan nuestro desempeño.
En primer término, está el problema institucional. El marco para regular las cuestiones monetarias y de deuda es muy claro en la Constitución nacional. Los temas están bajo la órbita del Congreso de la Nación, como se establece en el artículo 75, incisos 6 y 11, de nuestra Carta Magna.
La ley orgánica del Banco Central, en ese sentido, configura la respuesta institucional del Parlamento al requerimiento de la Constitución.
En el pasado, en la Argentina tal facultad estuvo delegada por el Congreso en el Poder Ejecutivo. Esa renuncia legislativa tuvo consecuencias muy negativas, como lo muestra la experiencia de la altísima inflación y de los trece ceros que hubo que quitarle a la moneda, como consecuencia de los excesos de los sucesivos gobiernos en este sentido.
Convertir el Banco Central en la segunda Tesorería del Gobierno es el paso inicial para repetir una vez más esa catástrofe, que nos avergonzó en el contexto de las naciones civilizadas, sobre todo después del avance significativo de haber logrado la autonomía de esta institución.
Si hubieran leído y reflexionado sobre esto, nunca las autoridades hubieran debido auspiciar la iniciativa malhadada del Fondo del Bicentenario, en los términos en que lo efectuaron y concibieron.
No se trata sólo de cuestiones de procedimiento, sino también -lo que es más significativo aún- de las cuestiones de fondo que están afectadas.
¿Por qué es tan importante este tema? Lo esencial es que la moneda no puede ser manipulada. Es, en realidad, la expresión de un contrato intergeneracional. Se trata de uno de los mecanismos diagramados a través de la interacción social para pasar del presente al futuro.
Ese atributo de la moneda, esa forma de mantener valor, es lo que está tratando de preservar el texto constitucional, que refleja la terrible experiencia argentina del siglo XIX, cuando las manipulaciones del signo monetario habían generado una costosísima desconfianza social y severas devaluaciones.
Por ende, la autonomía, como piedra angular de este compromiso, no puede ser degradada. Si se considera que con un consejo no vinculante del Congreso de la Nación se pueden remover las autoridades de la institución monetaria, la Carta Orgánica del Banco Central carece de sentido.
La idea de que se es dependiente para poder ser expulsado del cargo suscitaría hilaridad entre quienes estudian legislación comparada. No responde al sentido común, propio del derecho, como base de la legislación. Ahora bien: ¿qué cuestión fundamental hay detrás de la destrucción de la autonomía del Banco Central, de la creación del Fondo del Bicentenario y de la depredación de las reservas?
La respuesta es que se trata de una forma más de avanzar en el financiamiento de un gasto público descontrolado, propio del populismo miope que nos gobierna.
Es otro avance sin continencia sobre los recursos del país y de la sociedad civil, que se suma al saqueo de las reservas de petróleo, de gas y del stock ganadero, entre otros. Se celebran las cifras de producción de carne cuando, en realidad, estamos liquidando los vientres.
Sólo se puede creer que aumentamos la producción si no se ve más allá de la nariz. En realidad, como en otros casos, no estamos aumentando la producción: la estamos bajando.
Esta crisis de financiamiento ocurre después de haber subido de manera extravagante los impuestos y de haber desatendido múltiples compromisos de la Nación en distintas órbitas.
Esta política fiscal descontrolada -sobre la que advertimos en LA NACION en los artículos publicados el 23 de diciembre del año pasado y el 3 de enero de este año- alcanza ahora el paroxismo. La idea de manotear las reservas del Banco Central- igual que el manoteo de los fondos previsionales y la transferencia de los fondos de la Anses para financiar los gastos de la Tesorería como si fueran ganancias- revela el desquicio en el que estamos por el descalabro de la política fiscal.
Descalabro que aún no se percibe en toda su dimensión, porque todavía no se agotaron los stocks de capital. Pero cuando eso ocurra habrá que reconstruir no sólo los bienes de capital, sino las reservas, los fondos previsionales. Será, lamentablemente, la futura generación la que vivirá los sacrificios causados por el despilfarro actual.
El otro problema crónico en nuestra sociedad es la arrogancia. Ninguno de los conflictos que tuvimos hubiera ocurrido si se hubiera consultado con especialistas, tanto en lo jurídico como en lo institucional o en lo económico. Se podrían haber buscado soluciones que dieran resultados muchos más razonables sin haber generado un costo enorme, como lo es el descrédito en la comunidad internacional. ¿Acaso en alguno de los países vecinos o desarrollados se vio un conflicto de esta naturaleza? No, y menos aún que se expulse a un funcionario porque impidió que el Poder Ejecutivo, como si fuera un monarca absolutista, depredara y degradara la propia moneda?
Por último, es notable la falta de propuestas alternativas. El desquicio de las políticas públicas del gobierno, su irracionalidad y su inconsistencia desafortunadamente no encontraron, salvo algunas excepciones, una respuesta contundente del resto del espectro político.
Nuestra propuesta es bien conocida. No descapitalizar el país, respetar la Constitución nacional y nuestras instituciones. Hacer de la Argentina una nación previsible y confiable en el mundo. Terminar con la originalidad de nuestras políticas públicas, que tanto mal nos hicieron, e imitar lo que hacen los países exitosos y desarrollados del resto del mundo. e_SCrt LA NACION
El autor fue candidato presidencial por Recrear
Absurdo, lo sabemos.
El absurdo, no obstante, ha sido jerarquizado por Tertuliano como un recurso para creer sin cuestionar. Aceptar tranquiliza. La mente humana tiene límites. Debemos reconocer que ciertos asuntos son indescifrables y entonces corresponde dedicarnos a otra cosa. Aunque sea por el momento. Pero Tertuliano se refería a temas religiosos, y el absurdo que nos lastima no es religioso, sino que invade la dolida cotidianidad de los argentinos. Para ser franco, no me parece justo creer sin cuestionar y hacernos los idiotas mientras se burlan de nosotros.
Porque aquí, me parece, no hay absurdo. No. Hay una flagrante contradicción entre lo que se hace y lo que se predica. Absurdo sería que Néstor Kirchner, esposo de la Presidenta, jefe del Partido Justicialista y autor de las principales decisiones gubernamentales, no estuviera informado sobre aspectos sensibles antes de que ellos sean puestos en conocimiento de la población. Ese señor tiene una ventaja indiscutible. Nadie tiene derecho a impugnar su ventaja, claro, porque está soldada a su posición. Pero él mismo puede ?y debe? someterla a un límite. Todos los seres humanos vivimos restringiéndonos. No existen condenas para muchos actos y muchos actos logran esquivar la condena. Pero la civilización se basa en una suerte de pacto mediante el cual ciertas cosas no se hacen.
Por ejemplo, comprar 2 millones de dólares en un momento de crisis e incertidumbre, aprovechándose de la información que se posee. Constituye un insulto a quienes se dice proteger y defender. Es una confesión de la minúscula confianza que el ex presidente tiene en nuestro país, nuestra moneda y nuestra propia administración. Es un decir a los gritos: "¡Me salvo yo! Y ustedes? ¡que tengan suerte!".
Además, se trata de una suma que ofende a la pobreza que "dicen" (sólo dicen) erradicar: ¡2 millones de dólares! No dos pesos, ni veinte, ni doscientos. ¿Iba a usar esa cifra para una mejor distribución del ingreso? ¿Para castigar al imperio americano? ¿Para fortificar nuestra nación? Claro, 2 millones no es mucho, dirán sus genuflexos. Ni siquiera para este matrimonio presidencial. Pero es una muestra de la convicción que ese matrimonio tiene sobre la escasa inteligencia de los argentinos. Claro que sí. Su fabuloso enriquecimiento no indigna a todos. Y quienes defienden a Néstor y Cristina, ni siquiera querrán tener en cuenta la historia de los 2 millones ni otras historias. Se conformarán con insistir en que actuaron dentro de la legalidad. Total, una mancha más al tigre no hace diferencia.
Por suerte para los K, la Justicia no será rigurosa y es probable que el asunto se olvide, como acostumbramos los argentinos a olvidar, envueltos en abrigadas racionalizaciones. Sin embargo, esto tiene un lado bueno, porque contribuirá a que la Presidenta siga en su sitio hasta finalizar su mandato constitucional en diciembre de 2011. Debe finalizar ahí, no antes, para el bien de nuestras instituciones tan erosionadas. Pero los sumisos de este matrimonio codicioso y falaz deben exigirle que tenga más cuidado. Que no siga realizando actividades destituyentes.
En el Estado ocurre algo parecido. Pero para que los controles se neutralicen y no cumplan su finalidad es preciso desplazar de los organismos a aquellos funcionarios que no están dispuestos a dejar pasar irregularidades o desvíos.
Una empresa o un país bien administrados realizan esfuerzos e inversiones en las áreas y en los organismos de control y los refuerzan cuando reciben señales de fallas o denuncias.
De un repaso de la realidad argentina de los últimos tiempos se advierten, además de la escasa transparencia en los actos que implican movimientos financieros, esfuerzos por desarticular toda clase de controles o bien transformarlos sólo en aparentes o limitados.
Cada semana en la Argentina se descabeza un organismo de control. Podríamos decir que en este tema estamos en situación de emergencia. Sin temor a equivocarnos, podemos manifestar que -a nivel nacional- sólo la Auditoría General de la Nación está ofreciendo resistencia en esta materia.
Han quedado neutralizados la unidad que controla el lavado de dinero (UIF), el Banco Central, la Sindicatura General de la Nación, la Comisión Nacional de Valores, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, antes, la Oficina Anticorrupción, la Defensoría del Pueblo y la AFIP. Y así sucesivamente.
La AGN resiste, pues su titular es un hombre de fuertes convicciones y porque es designado por el Congreso Nacional y el cargo lo cubre el partido político de la primera minoría política. A pesar de ello, el año pasado se realizaron intentos por restarle facultades, pero pudo salir airoso pese a los duros embates. Después de las elecciones legislativas sobrevino un cambio de mayorías en el Congreso, lo que fortaleció la posición del ente y de sus autoridades.
De cualquier manera, se trata de un organismo que realiza controles ex post, es decir, que en el mejor de los casos puede detectar irregularidades después de que éstas suceden y no está en condiciones de prevenirlas. Tampoco está habilitado para dar cuenta de los delitos para iniciar una investigación judicial.
Sin organismos de control eficientes se genera una zona liberada propicia para toda clase de manipulaciones económicas y financieras cuyo efecto se traduce en las pérdidas de recursos o distracción de fondos que deberían aplicarse a las necesidades de la Nación.
Resulta necesario que las empresas y los gobiernos mantengan a profesionales y funcionarios independientes en sus organismos de control y el manejo de los recursos se encuentre debidamente verificado, pues ante la debilidad de los controles se facilita la producción de fraudes y delitos económicos.
Si bien el Gobierno ha formulado una serie de argumentaciones para explicar por qué quiere destinar las reservas del Banco Central (BCRA) al Fondo del Bicentenario, uno de los varios argumentos que usó es que es para pagar la deuda externa. La idea sería usar activos para cancelar pasivos. En principio el argumento luce lógico. Uso activos que me sobran para cancelar pasivos y, de esta manera, dejo de pagar intereses. Sin embargo, en el caso del Fondo del Bicentenario este argumento no es válido porque no hay activos (reservas) que sobren.
Al 29 de enero pasado, el BCRA declaraba tener US$ 48.129 millones, y cada dólar declarado en reserva estaba valuado a $ 3,8230. Ahora bien, de los US$ 48.129 millones, US$ 7747 millones son encajes en dólares que los bancos constituyeron en el BCRA. Esto quiere decir que los bancos les deben a sus depositantes US$ 7747 millones y el Central les debe a los bancos la misma cifra, con lo cual mal puede considerarse que ese monto sea parte de las reservas propias del Central, de manera que las reservas propias bajan a US$ 40.655 millones.
En principio esas reservas deberían respaldar la base monetaria (constituida por los encajes en pesos + circulante) que a la fecha mencionada era de $ 121.318 millones. Pero, como el BCRA emitió pesos para comprar dólares y luego retiró parte de esos pesos con bonos y letras, lo concreto es que parte de las reservas fueron compradas contra deuda, la cual llegaba a $ 58.804 millones. El primer resultado que surge es que las reservas propias del Central serían US$ 40.655 millones contra una deuda de base monetaria y deuda de corto plazo de $ 180.122 millones. El dato que surge es que por cada dólar propio de reserva, el Central tiene que respaldar $ 4,43 de pasivos. Esta relación supera ampliamente los $ 3,8230 de valuación y, por lo tanto, no hay tal cosa como reservas excedentes.
Si el Central llegara a usar los US$ 6500 millones del Bicentenario, las reservas propias bajarían a US$ 34.155 millones contra el mismo pasivo y, por lo tanto, habría $ 5,27 pesos de pasivo por cada dólar de reserva propia. Se reafirma que no hay reservas excedentes.
Pero lo cierto es que no estamos en un régimen de convertibilidad y, por lo tanto, teóricamente, el Central no tendría por qué tener ninguna relación específica entre reservas y base monetaria. El problema es que la Argentina ha destruido cuatro signos monetarios y ha pasado por procesos inflacionarios e hiperinflacionarios, y nuevamente estamos atravesando un agudo proceso inflacionario. Esta tradición inflacionaria hace que el peso no sea un instrumento de reserva de valor para los argentinos, con lo cual en caso de producirse una corrida contra el peso por desconfianza de los agentes económicos, dentro de la lógica del Gobierno, el Central debería tener cierta capacidad de fuego para enfrentar una corrida.
Los depositantes, otro frente
Y aquí viene un punto adicional, siempre dentro de la lógica del tipo de cambio administrado que sostiene el Gobierno, la capacidad de fuego del Central tendría que ser para enfrentar la base más la mencionada deuda de corto plazo y el eventual retiro de fondos de los particulares del sistema financiero para comprar dólares. Los depósitos en pesos del sector privado eran, siempre al 29 de enero pasado, de $ 160.007 millones (cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos). Al tipo de cambio vigente, unos US$ 41.000 millones.
Considerando la incertidumbre política y económica que impera, la precariedad de las cuentas públicas y una inflación que se acelera, si yo estuviera en el Gobierno no descartaría una eventual corrida. ¿De cuánto? De por lo menos el 30% de los depósitos, es decir, el equivalente a unos US$ 12.300 millones. Recordemos que en 2008 la fuga de capitales fue de US$ 23.800 millones y en 2009 de US$ 14.129 millones de manera que el 30% mencionado es un porcentaje razonablemente optimista considerando el notable deterioro de las cuentas fiscales, el incremento de la inflación y la creciente desconfianza que genera el Gobierno. Así que un retiro de depósitos del 30% sería equivalente a un tercio de las reservas. Y ni que hablar si se quedaran con los US$ 18.000 millones que dicen tener de reservas excedentes.
Pero queda un último punto por considerar. Si el Fondo del Bicentenario se usara para pagar deuda externa, no tendría efecto monetario de emisión. Pero si se usara para financiar gasto público, el Gobierno necesitaría pesos para pagar las jubilaciones, los sueldos y a los contratistas del Estado. ¿Cómo haría para transformar las reservas en pesos? Tendría dos opciones: a) venderlas en el mercado haciendo bajar el tipo de cambio, con lo cual terminaría de aniquilar el supuesto tipo de cambio competitivo que dice sostener; o b) directamente emitir pesos contra esas reservas. Si se emitiera contra los US$ 6500 millones, la expansión monetaria sería del 20%, que se sumaría al 19% actual. Si fuera por los US$ 18.000 millones, equivaldría a un aumento del 56%. Eso y pavimentar el camino a la hiper sería lo mismo.
El autor es economista
Editorial I
a polémica que rodea a la creación del Fondo del Bicentenario ha extraído del reducido universo de los especialistas una cuestión central: con qué criterios debe el país administrar su moneda. Parece ser un debate técnico, cuyo significado escapa al común de los ciudadanos. Pero es una falsa impresión.
Si se repasa la historia contemporánea de la Argentina, se advertirá que uno de sus problemas más relevantes y permanentes ha sido la incapacidad para preservar el valor de nuestro signo monetario. Ese descuido, que se manifestó en interminables ciclos inflacionarios, ha dejado un saldo inaceptable: más del 35 por ciento de nuestra población está sumergido en la pobreza. Este fenómeno, que el Papa Benedicto XVI llamó "escandaloso", quedará potenciado, en forma directa, con el modo en que se conduzca el Banco Central.
Esa institución ha sido puesta en el centro del debate público como pocas veces antes. Un factor principal de tal protagonismo ha sido la meritoria resistencia de su ex presidente, Martín Redrado, a facilitar las reservas para la constitución de aquel fondo. El saludable límite interpuesto por Redrado ha llamado la atención sobre una conducta del Poder Ejecutivo reñida con las sanas prácticas institucionales.
Sin embargo, los términos de la discusión han abarcado sólo un aspecto de las enormes deformaciones de la política oficial en relación con la moneda.
La negativa principal de Redrado se justificó en el avance irregular del Poder Ejecutivo sobre las reservas. Fue una objeción justa y necesaria. Pero insuficiente.
La autoridad monetaria debe ser "el guardián de las reservas", con un papel subordinado a otro más relevante: ser el guardián de la moneda. Las reservas que hoy atesora el Banco Central, y que Redrado defendió correctamente, han sido acumuladas con un llamativo desdén respecto de la inflación, es decir, de la pérdida de valor de la moneda.
Se compraron reservas para mantener el valor del dólar, objetivo que se fue alcanzando con una enorme expansión de la masa monetaria. Sería incorrecto, y cínico, no advertir que el nivel de reservas del Banco Central, que Redrado defendió, se alcanzó a costa de un proceso inflacionario. O sea, del deterioro de una moneda que Redrado no defendió, olvidando así la misión principal que le encomendaba la carta orgánica de la organización que presidía.
Al contrario -y esto también debe decirse-, la Argentina fue, durante la gestión que acaba de finalizar al frente del BancoCentral, el país que más inflación registró, después de Venezuela, en el mundo: fue alrededor del 12 por ciento. Vale destacar que la designación de Marcó del Pont confirma el epílogo de la autonomía del Banco Central ya que es la autora de un proyecto de ley en tal sentido.
La pretensión de un tipo de cambio alto, la expansión monetaria, la consecuente inflación, la manipulación de las estadísticas de precios y el aumento de la pobreza son fenómenos que no pueden desvincularse entre sí. Constituyen una dimensión esencial del kirchnerismo.
En su conflicto con el presidente del Banco Central, el Gobierno giró en "u" y descubrió, de repente, que no hace falta acumular reservas. Los funcionarios percibieron que no vale la pena hacerlo si, al mismo tiempo, el país debe endeudarse con el mercado internacional a tasas muy altas, superiores al 13 por ciento. Es más lógico, dice la nueva tesis, echar mano de los activos del Banco Central. La idea de que esos activos deben respaldar la base monetaria ahora es etiquetada como un perverso principio de los años noventa, cuando regía la ley de convertibilidad.
Esos argumentos son inconsistentes. Llevados al extremo, recomendarían renunciar a tener reservas. ¿Por qué, entonces, los países que mejor funcionan no lo hacen? Porque prefieren tomar recaudos ante una eventual turbulencia financiera y porque aspiran a respaldar los depósitos del público en el sistema financiero con activos monetarios.
Sin embargo, la principal fisura del razonamiento monetario del Gobierno es de orden práctico. La apropiación de las reservas por parte del Tesoro nacional no se debe a un nuevo enfoque teórico, sino a que el oficialismo ya no encuentra cómo financiar con ingresos corrientes el fabuloso gasto público. Esta es la motivación profunda del Fondo del Bicentenario, aunque apenas haya sido expuesta ante la opinión pública.
El sector público argentino, considerado en sus tres jurisdicciones -nacional, provincial y municipal- alcanzó ya un elevadísimo nivel de gasto, equivalente al 35 por ciento del Producto Bruto Interno. Para encontrar un nivel semejante hay que remontarse a la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952).
Los Kirchner han consumido ingentes recursos para financiar esas erogaciones desmesuradas. Aumentaron los impuestos hasta provocar una rebelión fiscal en el campo. Pidieron prestado al bolivariano Hugo Chávez, quien cobró un 15 por ciento por la colocación de un bono. Aceptaron reabrir el canje de deuda para capturar dinero en el mercado financiero, pero la operación debió ser interrumpida por la tormenta internacional; entonces, la Presidenta no encontró mejor remedio que apropiarse de los ahorros jubilatorios de los trabajadores. Aun así, le faltó plata. Por lo tanto, se le colocaron títulos públicos al PAMI y se puso al Banco Nación casi al borde de la ley por el compromiso asumido con un solo deudor: el sector público.
En esta nueva instancia se ha resuelto utilizar las reservas del Banco Central para pagar gastos corrientes. Primero se habló de 6500 millones de dólares, pero en los últimos días funcionarios y legisladores oficialistas han propuesto que se reforme la carta orgánica de esa institución, de tal manera que comience a satisfacer de forma sistemática las urgencias de corto plazo de la Casa Rosada.
Desde esa perspectiva, lo que debería discutirse a propósito del Fondo del Bicentenario no es sólo la irregular apropiación de las reservas, sino el nivel desenfrenado de gasto público. Esta es la desviación que lleva al kirchnerismo a ingresar en su etapa predatoria, arrebatando cuanto recurso quede en el sector público.
No hay que buscar, ni aceptar, explicaciones muy intrincadas para una vorágine fiscal de tal magnitud. La Presidenta y su esposo han renunciado hace tiempo a sustentar su proyecto político en la adhesión a ideas. La clave de bóveda del kirchnerismo es el dinero. El día que falte, faltará la obediencia.
Este núcleo último, casi extorsivo, de las relaciones de poder en el seno del oficialismo, ha quedado al desnudo estos días. Los mandatarios de las provincias que responden al gobierno central se abstuvieron, casi por completo, de intervenir en el debate institucional sobre el uso de las reservas monetarias para financiar el gasto corriente. Ya están dispuestos, sin embargo, a bendecir esa aplicación si se los invita a participar del jubileo.
Esa federalización de las reservas es el peaje que pagan los Kirchner para poder convertir el patrimonio estratégico del Estado en una caja electoral.
Para justificar ese avance que han emprendido sobre cualquier tipo de fondos, las autoridades apelarán, frente a las críticas consiguientes, al argumento del golpismo. Quien pretenda defender una barrera institucional o pedir más disciplina en la administración de las cuentas públicas, será acusado de retacear dinero al Poder Ejecutivo en nombre de imaginerías neoliberales. Serán, nuevamente, planteos engañosos, que no alcanzan para ocultar el daño institucional, económico y también político con que amenazan estos desequilibrios. Porque la falta de racionalidad fiscal del actual gobierno está determinando, desde ahora, la viabilidad del gobierno que lo suceda.
Editorial I
El 27 de agosto de 2009, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmaba en un discurso pronunciado en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires: "A mí sinceramente me gustaría ver a más hombres y mujeres caminando por los pasillos de la Bolsa e invirtiendo en acciones y no en las casas de cambio, creyendo que el refugio en la moneda extranjera es la mejor manera de invertir en un país".
Con el afán de imprimir aún más vigor a sus convicciones, la Presidenta instó a los presentes a "cambiar esta percepción del ciudadano argentino, que cree que es más confiable un papel, una moneda extranjera, que una acción o un bono de los hombres y mujeres que invierten y producen en el país, ésta es una cultura que debemos cambiar".
Curiosamente, su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, compró dos millones de dólares en un momento de altísima volatilidad en el mercado de cambios y en el comienzo del alza en la divisa y de la crisis financiera internacional en el mismo año en que se produjo el enfrentamiento con el campo. Contradijo de ese modo a su esposa.
El problema no es que Kirchner haya comprado dólares, si es que no lo hizo disponiendo de información privilegiada, sino que hay una clara contradicción entre el discurso de la Presidenta y el comportamiento de su marido, que, por otro lado, es un secreto a voces que controla los hilos de la economía.
Esto sólo hace presumir que es muy difícil que Kirchner haya comprado dólares sin disponer de información que no tenía el resto de la sociedad. Las dudas crecen respecto de la información en el momento de la compra. Cabe recordar que, en plena crisis con el campo en 2008, el Banco Central dejó bajar el tipo de cambio desde 3,17 pesos hasta casi 3,02 durante junio y julio. Comenzó a recuperarse a partir de septiembre y octubre; en diciembre trepó a 3,45 pesos.
De todas maneras, más allá de que Kirchner tuviera información especial o no, no es lógico que su esposa le dijera a la gente que no comprara dólares mientras su marido compraba nada menos que dos millones de esa moneda en plena fuga de capitales. No fue Kirchner a una casa de cambio a comprar unos dólares para viajar. Fue una compra importante en un momento de alta volatilidad en el mercado de cambios.
Ante el Council of Americas, la Presidenta se había jactado de la solidez de la economía argentina frente a la crisis internacional y sostenía que la que necesitaba un plan B era la economía norteamericana y no la argentina. Esta afirmación fue formulada en septiembre de 2008, poco antes de que Néstor Kirchner comprara los dólares.
Cuatro días después de que trascendiera la noticia, el ex presidente explicó sólo ayer, por medio de un correo electrónico distribuido en los medios de comunicación, que, en realidad, debía cancelar una deuda en esa moneda por la compra del paquete accionario de Hotesur SA, propietaria del Hotel Alto Calafate, en la principal villa turística de Santa Cruz. Quiso aclarar en forma tardía y cuando menos desprolija que no existió posibilidad de beneficio cambiario por tratarse de una obligación en dólares previamente contraída. Es tan inconsistente la explicación como el argumento en sí.
El patrimonio de los Kirchner se ha incrementado un 158 por ciento, lo cual no deja de estar reñido con la ética por los cargos que ocupan desde 2003. De la declaración jurada surgen depósitos bancarios por 32,2 millones de pesos. El 62,8 por ciento estaba en dólares. Si tenían esas divisas, ¿por qué Kirchner compró dos millones más?
Se trata, según diputados del arco opositor, de "un acto de grave inmoralidad". Incluso, de ser cierto el descargo de Kirchner, no deja de ser sorprendente que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Economía, Amado Boudou, no lo expusieran antes en lugar de pretender justificar el proceder del ex presidente por haber operado "en los mercados formales".
Cabe recordar, asimismo, que en el último trimestre de 2008 la fuga de capitales se aceleraba respecto del trimestre anterior hasta alcanzar la cifra de 6640 millones de dólares, 5800 millones más que los que se habían fugado el trimestre anterior.
También es importante recordar que esa fuga de capitales se mantuvo en niveles altos durante el primer semestre de 2009, hasta el punto de que la AFIP y el Banco Central fijaron nuevas normas para la compra de dólares con el argumento de controlar la evasión. El objetivo indirecto era frenar la compra masiva de dólares, como hizo Kirchner.
Y también es importante recordar que el secretario Guillermo Moreno, utilizando mecanismos que rozaban el abuso de poder, presionaba a bancos y casas de cambio para que no vendieran dólares y a empresas para que no compraran, al tiempo que el Banco Central enviaba inspectores a las mesas de dinero de los bancos y casas de cambio como una forma de intimidar a quienes deseaban huir del peso.
Dos problemas se presentan con la compra de dólares por parte de Néstor Kirchner. En primer lugar, es muy difícil que no supiera la futura evolución del tipo de cambio, particularmente en el momento de la economía en que hizo la compra. En segundo lugar, el discurso de la Presidenta sobre las virtudes de las acciones en lugar de los dólares, mientras su marido hacía lo contrario, supera los límites del populismo más desaforado para rozar el límite a partir del cual comienza a faltársele el respeto a la ciudadanía. Es una estafa a la confianza pública.
Mientras el matrimonio pone a buen resguardo su patrimonio en un país con una constante caída del poder adquisitivo, se le pide a la población que mantenga sus ahorros en una moneda que, con sus políticas, el mismo gobierno deprecia día a día. Es más riesgoso aún que se continúe depreciando la palabra presidencial.
FUE ELABORADO POR LA OFICINA ANTICORRUPCION
20100207 Clarín El Gobierno cajoneó un proyecto que limita negocios desde el poder
Establecía que no se podían manejar inversiones durante la función pública.
Por: Luis Ceriotto
Néstor Kirchner tuvo a su alcance la herramienta para evitar tentaciones como la
de salir a comprar 2 millones de dólares en medio de una minicorrida cambiaria.
Podría haber evitado las denuncias judiciales que ahora caen sobre él para
investigar si utilizó información privilegiada para operar en los mercados.
Aquella oportunidad le fue servida en bandeja, en mayo de 2003, ni bien Kirchner
asumió como presidente de la Nación: la Oficina Anticorrupción propuso en un
anteproyecto de ley que los funcionarios públicos entregaran "acciones, bonos
públicos o privados u otro tipo de inversiones e intereses económicos o
financieros que sean de su propiedad" a un fondo fiduciario "ciego" que le
manejaría las inversiones.
El proyecto de la Oficina Anticorrupción quedó concluido en abril de 2003 y fue
elevado a la Dirección General de Asistencia Técnica e Institucional y a la
Dirección General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Justicia. Un mes más
tarde, Gustavo Béliz asumía como primer ministro de Justicia de Kirchner. Pero
el proyecto nunca fue enviado al Congreso para su tratamiento.
¿En qué consiste? Introduce o modifica siete artículos de la Ley 25.188 de Etica
Pública, que es el marco general que regula el comportamiento de los
funcionarios públicos en la Argentina. Es la modificación del artículo 15 la que
ordena transferir las acciones, bonos e inversiones en general a un fondo
fiduciario "ciego". Esa figura legal fue investigada a comienzos de 2003 por el
entonces titular del órgano anticorrupción, Manuel Garrido, quien junto con su
equipo tomaron jurisprudencia que estaba, y sigue vigente, en Estados Unidos y
Canadá.
"Quien ejerza funciones públicas tendrá la opción de constituir un fondo de
fideicomiso ciego, que administre su cartera de inversiones, por el cual
desconocerá los cambios en dicha cartera o el estado de sus inversiones", dice
el texto. No es un secreto de Estado: está en la página Web de la Oficina
Anticorrupción. Se lo puede localizar en los cuadros publicados (Políticas
Anticorrupción, Proyectos Normativos, Cuadro Nº 3).
Pero hay una forma más sencilla de localizar el proyecto: figura íntegramente en
el Capítulo 8 del libro Conflicto de intereses. Disyuntivas entre lo público y
lo privado y prevención de la corrupción, publicado en julio de 2009 (también
disponible en la página Web de la OA). La presidenta Cristina Fernández y el
Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, encabezan la lista de autoridades de ese
libro, que en la introducción de ese Capítulo 8 relata cómo y cuándo fue elevado
al Poder Ejecutivo, que sin embargo nunca lo envió al Congreso.
De haber sido transformado en ley cuando fue redactado, el matrimonio Kirchner
podría haber atravesado toda su gestión sin levantar una sola suspicacia sobre
la evolución de su patrimonio personal, que en 2003 no llegaba a $ 6 millones y
en 2008 ya superaba los $ 32 millones.
20100207 PERFIL Bayer: "El abuelo de Kirchner tenía un hotel con señoritas que explotaba"
El historiador y escritor cuenta en diversas entrevistas la historia de amistad y odio de su padre y el abuelo de Néstor. El préstamo que nunca devolvió.
A fines de 2008, Cristina premió a Bayer en la ESMA. | Foto: Télam
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, desautorizó ayer las declaraciones que el piquetero kirchnerista Luis D’Elía había realizado el día anterior respecto a que Néstor Kirchner tenía “un abuelo usurero”. “Corre por cuenta de D’Elía”, expresó el funcionario.
D’Elía había salido a hablar para defender al ex presidente, luego de conocida la noticia de que compró 2 millones de dólares en plena crisis internacional. “Aunque a mí me disguste, el abuelo de Kirchner era usurero y tenía plata, plata que acrecentó el papá y plata que tienen los Kirchner”, afirmó el dirigente. Y, para más descripción, añadió: “Acá tuvieron un abuelito complicado. Osvaldo Bayer me hablaba del abuelito de Kirchner, qué se yo. Mi abuelito era anarquista, estaba en la vereda de enfrente, pero cada uno es hijo de la historia personal que le toca vivir”.
El historiador y escritor Bayer no sólo había hablado con el piquetero. En diversas entrevistas periodísticas, desde hace más de dos años, viene contando la historia de amistad y odio de su padre y el abuelo de Kirchner. Así lo cuenta: “La familia Kirchner y mi familia se hicieron amigas en la década del 20. Eran de los pocos que hablaban alemán en aquella época en Río Gallegos. El abuelo de Kirchner tenía un hotel y era usurero. Mi padre le prestó diez mil pesos (que en ese momento era mucha plata) y él le prometió que se los iba a devolver en una semana. Nunca lo hizo. Así que al hombre que más odiaba mi padre era al abuelo del ex presidente. Muchísimos años después, cuando empecé la investigación sobre las huelgas patagónicas, encontré unos documentos que decían: ‘Kirchner, miserable, explotador’. Contaban que el abuelo de Kirchner tenía un hotel con señoritas que explotaba”.
El tema también fue motivo de una charla de Bayer con Cristina Fernández de Kirchner. Cuando ella era diputada se cruzaron en Canal 9. Palabras más, palabras menos, así fue el diálogo según él lo reproduce:
—¿Vos sos Osvaldo Bayer? Vos tenés una tara mental, un complejo, siempre hablás mal del abuelo de mi marido.
—Y bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante.
—No, no era un atorrante, era un pícaro.
—Para reivindicarlo tienen que devolverme el préstamo que le hizo mi padre. Al día de hoy, con intereses y todo, ha de ser una fortuna.
20100207 PERFIL El hotel en el que Kirchner puso los US$ 2 millones lo administra Báez
Una empresa del amigo santacruceño del ex presidente explota Alto Calafate. Hablan dos socios. Recorra el cinco estrellas, en la fotogalería.
En una sociedad, cada uno de los integrantes cumple una función. El empresario santacruceño Lázaro Báez lo sabe y lo entiende. Néstor Kirchner lo pregona. “Por eso se llevan tan bien, cada uno sabe cuál es su juego”, asegura un ex funcionario kirchnerista, con pasado en Santa Cruz, convertido en un crítico de la era K, pero con conocimiento de los pasillos internos del oficialismo.
El ex presidente reconoció la compra de 2 millones dólares e intento justificar la operación: aseguró que la compra de divisas fue para la adquisición del paquete accionario de Hotesur S.A., la sociedad propietaria del hotel Alto Calafate, un hospedaje 5 estrellas que, según los registros oficiales, es gerenciado por una empresa vinculada a Báez, su socio y amigo.
De acuerdo al Boletín Oficial del 2 de enero de 2009, el 7 de noviembre de 2008 Hotesur cambió su composición accionaria. Según lo declarado por Kirchner en el correo electrónico que le envió esta semana al periodista Víctor Hugo Morales para aclarar la compra de los dólares, la transacción para quedarse con el 98% de las acciones de la sociedad se efectivizó el 6 de noviembre de 2008 en un monto total de $ 5.399.927. Este número surge de los datos presentados por el ex presidente ante la Oficina Anticorrupción, aunque varían de lo declarado ante la AFIP, donde el número desembolsado para la compra del hotel fue de $ 16.292.500.
Según lo publicado en el Boletín Oficial, los antiguos dueños, que en ese momento también eran propietarios del Hotel Colón de la Ciudad de Buenos Aires, presentaron su renuncia para dejarle el lugar a los nuevos propietarios. Néstor Kirchner no aparece en el nuevo directorio, pero sí lo hacen su sobrina, Romina Mercado, hija de Alicia Kirchner, directora titular en “representación de los Accionistas Clase B”; Adrián Berni, un contador; Osvaldo Sanfelice, histórico ladero de Néstor Kirchner, director titular de los “Accionistas Clase A” y Roberto Marcelo Saldivia, apoderado de Lázaro Báez, director suplente de las acciones Clase C. También aparece el esposo de Natalia, su otra sobrina, fiscal en El Calafate, quien tuvo que investigar a gran parte de su familia por la entrega de terrenos fiscales a amigos del kirchnerismo y Alejandro Fermín Ruiz, también hombre de Lázaro y dueño, en los papeles, de Prensa Libre, el diario que Báez tiene en Río Gallegos. Pero a Alto Calafate no lo opera Hotesur S.A., lo hace otra sociedad: Valle Mitre S.R.L. Una empresa conducida por Ricardo Leandro Albornoz y su mujer, Edith Magdalena Gelvez. ¿Qué papel cumple Albornoz? Es el escribano de Báez. Así, todo queda en el círculo íntimo.
Escribano. PERFIL se comunicó con Albornoz, quien evitó dar precisiones sobre la relación comercial de Báez y Kirchner: “No doy información sobre temas personales”, aseguró.
—Pero usted aparece como dueño de Valle Mitre, una empresa que controla un hotel de Néstor Kirchner...
—No sé de lo que me está hablando.
—¿Cómo que no sabe si la sede está radicada en su estudio...?
—Te vuelvo a repetir, no doy información sobre temas personales y ahora estoy muy ocupado.
Albornoz cortó la comunicación.
Este diario también intentó comunicarse con Báez, pero desde su entorno confirmaron que el empresario se encuentra en uno de sus campos en el interior provincial, donde es imposible establecer comunicación telefónica. Adrian Berni, otro de los integrantes del directorio de Hotesur –según consta en el Boletín Oficial– habló con PERFIL. Negó formar parte de la sociedad y aseguró que todo “es parte de un error”. “Yo no formo parta de Hotesur. Por cómo están las cosas, por todo lo que se dice y se escribe prefiero no darte ninguna información con respecto al error, ni por qué se da”, afirmó Berni. “No tengo los contactos que dicen que tengo”, agregó.
X Mitre. Es el nombre de fantasía de Valle Mitre, una empresa que también se vende como “operadora turística” y que se adjudica el negocio de otros dos emprendimientos, también en El Calafate: la Hostería Las Dunas y el restaurante de campo La Usina. Su sede social está radicada en Don Bosco 336, el estudio de Albornoz.
“Con Néstor tengo una relación de amistad. Como empresa le hemos realizado algunas cosas, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. El tiene su patrimonio. Es un hombre que desde que llegó ha tenido un patrimonio muy sólido, que no guarda relación con lo que más de una vez se nos imputa. Mi relación con él es exclusivamente de amistad. Si hay algo a lo que le tengo que estar agradecido a mi amigo es que siempre me dio trabajo, que es lo que me ha permitido crecer. A mi Néstor no me regaló nada. Me ha permitido participar en licitaciones importantes”, dijo Lázaro Báez a finales del 2009, en la única entrevista que le dio a un medio periodístico desde que el kirchnerismo llegó a la presidencia.
La sede social de Hotesur se mantuvo, aún con los cambios de dueños: Lavalle 975. En ese lugar también tenía su estudio uno de los anteriores propietarios, el arquitecto Jorge Giovanakis. Cuando uno se intenta comunicar con los teléfonos de Hotesur, que están radicados en la calle Lavalle, una grabación invita a llamar a otro número, pero con una presentación clara: “Usted se comunicó con Valle Mitre”. En el caso de Las Dunas y La Usina las facturaciones tienen que ser remitidas también a esa misma empresa. A diferencia de Alto Calafate, donde quien se adjudica la propiedad es Kirchner, no se s abe con exactitud quiénes serían los verdaderos dueños de la hostería y el restaurante. En Santa Cruz, los caminos conducen a Báez y todas las voces hablan de Néstor. Mientras tanto, siguen apareciendo indicios de que al menos, en algunos negocios, Néstor y Lázaro son dos caras de la misma moneda.
20100207 PERFIL Confesiones POR Pepe Eliaschev
Su confesión no debería haber alarmado tanto. En el fondo, era previsible. Ella no es una mujer particularmente asombrosa; lleva años exhibiendo con ruidosa desvergüenza una chatura conceptual que no le quita gravedad a su pasmosa adhesión a los totalitarismos más explícitos.
Su confesión no debería haber alarmado tanto. En el fondo, era previsible. Ella no es una mujer particularmente asombrosa; lleva años exhibiendo con ruidosa desvergüenza una chatura conceptual que no le quita gravedad a su pasmosa adhesión a los totalitarismos más explícitos. Sin embargo, que lo proclame por televisión y, encima, se ufane de su desvergonzada adhesión al mal, consiguió impresionar.
Expresar simpatía por Stalin, 47 años después de la muerte del tirano soviético, demuestra una notable constante en la regurgitación “progresista”, como si en el fondo, nunca se hubieran divorciado de los totalitarismos más viejos y evidentes.
En esa fuga a un pasado obsoleto y abominable, Diana Conti reactualizó la noche del martes 2 de febrero en el penoso espectáculo que ofreció en Le doy mi palabra por Canal 26 (vea el video), un interrogante que, para mí, suscita las conclusiones más truculentas.
¿Cómo y en qué circunstancias se explica que admiradores desprejuiciados de los regímenes antidemocráticos respalden, a la vez, a quienes gobiernan la Argentina hace casi siete años? ¿Se puede ser stalinista y kirchnerista, como la diputada Conti, que encima se enorgullece de serlo? Lo dijo muy claramente aquella noche: “Yo soy oficialista y mi rol es defender a un oficialismo que está siendo (sic) revolucionario en este país”.
Representante por el oficialismo del Congreso ante el Consejo de la Magistratura, donde es peón de brega del Gobierno para controlar y manipular jueces, Conti verbalizó una definición inolvidable. Tras decir que quienes criticaban al gobierno “revolucionario” de los Kirchner, aunque lo hicieran desde la izquierda, trabajaban para la derecha y la oligarquía, le pregunté si ése no era el mismo mecanismo que durante décadas le permitió a Stalin que sus crímenes masivos no fueran denunciados por los comunistas, para quienes todo ataque a la Unión Soviética, y en ese caso a Stalin, “jugaba” objetivamente a favor de los enemigos del pueblo.
Conti me dejó, lo confieso, con la boca abierta. Me dijo: “Yo no tengo problemas en ser stalinista, a lo mejor los problemas los podés llegar a tener vos…”, cuando le recordé que el régimen de terror del dictador soviético imperó durante casi 30 años y dejó un saldo de varias decenas de millones de muertos en la colectivización forzada del campo, los lúgubres “gulags” donde languidecieron millones de presos políticos, los intelectuales fusilados en los años treinta por ser judíos (“burgueses sionistas”, en la jerga stalinista) y los seguidores de Trotsky, perseguidos y exterminados, como el propio Lev Davídovich Bronstein, asesinado por la policía política soviética en México en 1940.
El kirchnerismo consigue seducir a confesos enemigos de la democracia y de las libertades. En los comienzos del gobierno de Néstor Kirchner, el entonces secretario general de la Casa de Gobierno, Carlos Kunkel, despachaba de espaldas a un enorme retrato de Juan Manuel de Rosas, a quien Kunkel admira –sobre todo– por haber gobernado con la “suma del poder público”.
Pero en el armado kirchnerista, que los paladines principales se referencien en Stalin y Rosas no asombra mucho. Han reclutado en sus primeras líneas de acción a seguidores orgánicos del dictador fundamentalista iraní Majmud Ahmadinejad, como Luis D’Elía, y mantienen en Venezuela a la embajadora Alicia Castro, que jamás ocultó su seducida debilidad por Hugo Chávez.
En verdad, desde el peronismo de toda la vida, estas adhesiones generan sarpullidos intensos. Stalin, Ahmadinejad y Chávez no enamoran a quienes evocan con cariño a Juan y Eva Perón. Que Conti se enorgullezca de su debilidad por Stalin es un episodio sin precedentes, no por ella, pobre, que esa noche exhibió una conducta personal que suscitaba más piedad que ira.
Es un hecho político fuerte la potente realidad que de esas palabras se desprende. En siete años de gestión, el kirchnerismo se ha impregnado de profesiones de fe y definiciones temibles. Si durante varias décadas el peronismo coqueteó, en la doctrina y en los hechos, con la derecha troglodita más fascista, la etapa K lo retorna a los merodeos radicalizados de los años 70, cuando Perón profesaba una admiración ostentosa por la China de Mao y la Corea del Norte de Kim Il Sung, en la época del “socialismo nacional”.
Algo invariable y recurrente en un tramo decisivo de la praxis peronista es su
innegable admiración por dictadores mesiánicos y regímenes hegemónicos. Con el
agregado de una novedad muy siglo XXI, que puso en evidencia la diputada Conti,
cuando dijo que la riqueza de los Kirchner se justifica porque “hay que tener un
patrimonio muy grande, una vida ya hecha, saldada, que tus hijos y nietos no te
van a poder reprochar por tu actividad política, peleándote con el
establishment. Ser rico no es un delito”.
En la Argentina, la experiencia demuestra, por una parte, la trayectoria del peronismo de John W. Cooke, Alicia Eguren, Rodolfo Ortega Peña y Rodolfo J. Walsh. Por la otra, siempre emerge el modelo Galimberti, aquel agitador de los años setenta que pregonaba y militaba en pro de una revolución nacional socialista; pero ya en democracia concluyó sus días como operador de empresas, al calor de las cuales sólo procuraba forrarse de dólares, logrando por medios capitalistas las recaudaciones que años atrás conseguía con secuestros y pago de rescates.
Siempre se regresa a los dólares, la supuestamente detestada moneda yanqui, a la que reverencian desde el mismo altar en el que les encienden velas a Stalin y compañía. Pero, claro, ésa es una parte del asunto, no la totalidad, porque siempre en su ya larga historia, el peronismo ha tenido figuras y tendencias de probada convicción democrática y sistemática oposición a todos los totalitarismos.
Lo lamentable es que siempre termine prevaleciendo la moneda más innoble, como si en sus casi siete décadas de vida, el peronismo siguiera siendo “podido” desde adentro por los pertinaces epígonos del mal, ésos que facilitan que se lo denuncie por incurable.
*Visite el blog de Pepe Eliaschev en
www.perfil.com
MONNER SANS ACUSA AL PRESIDENTE Y A OTROS 3 EJECUTIVOS DE LA COMPAÑIA
20100206 Clarín Denuncian a Aerolíneas por las reparaciones de aviones en el exterior
El abogado ya fue citado por el juzgado para que ratifique su presentación.
El Juzgado Federal 10, a cargo de Julián Ercolini, citó al abogado Ricardo
Monner Sans para que la semana próxima ratifique o rectifique la denuncia que
apenas 24 horas antes había presentado contra el presidente de Aerolíneas
Argentinas, Mariano Recalde, y otros tres directivos de la empresa. Los acusó de
supuestas irregularidades cometidas en la adjudicación directa a un taller de
Brasil para reparar un avión Airbus 340. La citación partió del propio
magistrado, revelaron ayer fuentes cercanas a la causa.
Monner Sans basó su denuncia en una presentación de la Asociación de Personal
Técnico Aeronáutico, que encabeza el ex funcionario Ricardo Cirielli, y que
Clarín anticipó en enero. Se refiere a la contratación de la filial de Brasil de
la empresa portuguesa Tapme para hacer el "chequeo" (un service intregral, cuya
realización arranca en 650.000 dólares) de un avión Airbus 340-300. Según APTA,
esa contratación se hizo a pesar de que los
talleres locales en los que trabajan los afiliados al gremio se podría haber
hecho la misma reparación a menor costo. "Todas las autoridades
corporativas responsables sabían que se podían realizar perfectamente en
tiempo y forma y con mucho menores costos, dentro de nuestra línea aérea de
bandera", dice la denuncia contra Recalde.
Aerolíneas desmintió esa versión. A través de un comunicado, la compañía
explicó: "La decisión de contratar un taller externo para la realización del
chequeo del avión mencionado obedeció a que los talleres propios se encontraban
afectados a la reparación o mantenimiento de otras aeronaves. Aguardar la
finalización de estas tareas (...) implicaba una demora adicional respecto a la
comprometida por Tapme, de un mes y medio", agregó el comunicado.
Sin embargo, la entrega de la aeronave, matrícula LV-BIT, finalmente se demoró,
tal como admitió la propia Aerolíneas en su comunicado. "Las demoras originadas
en la entrega de la aeronave se deben a incumplimientos contractuales del
taller, habiéndose instruido el inicio de las acciones legales pertinentes",
agregó Aerolíneas. Para tener una idea del lucro cesante de un avión Airbus
340, el alquiler en particular de esta aeronave le significa a Aerolíneas una
erogación de 605.000 dólares por mes.
En su denuncia, acompañada por la documentación que le proporcionó Cirielli
(quien fue subsecretario de Aeronavegación Comercial de Néstor Kirchner y hoy
está enrolado en la opositora CGT Azul y Blanca), Monner Sans acusó a Recalde y
otros tres gerentes: "Hay pléyade de delitos en juego: administración
fraudulenta, cohecho, violación de deberes de funcionario público, que implican
a la gerencia general de Aerolíneas y las jefaturas de Compras, Económica
financiera y Técnica".
Monner Sans recordó, además, que ya había
presentado otras denuncias contra la actual conducción de Aerolíneas a
raíz del avión que en octubre fue fletado especialmente para que el
presidente de la compañía y otras 40 personas viajaran a Montevideo a ver un
partido de la Selección. También denunció el presunto pago de sobreprecios por
la compra de 20 aviones Embraer.
20100206 Traspié de la Presidenta: hizo una falsa acusación de censura a TN. Toda su conferencia del miércoles salió por TN. En cambio canal 7, estatal, la cortó …..
20100207 PERFIL “Pésima presidenta”
El senador Luis Juez califico ayer a Cristina Fernandez de Kirchner como una pésima presidenta” y aventuró que la historia podría concluir que la ex mandataria María Isabelita, hizo un mejor papel conforme a las circunstancias” “ Comparando a las dos presidentas que hemos ternido los argentinos, esta mujer ( por Cristina) ha hecho de la soberbia, de la petulancia, de ola grosería, del agravio, de la injuria y de la ofensa un mecanismo de construcción política que lejos de contribuir para la unión, lo único que hace es dividir los argentinos” aseveró el legislador. Y agregó “Por lo menos, Isabelita no era tan presuntuosa, no se la vendía de que era tan inteligente”
201002010 Clarín El enigma argentino y los millones de los Kirchner por Marcelo A Moreno
Seguramente por estos días un nombre de dilatada fama internacional ingresa en
la larga lista de conspiradores mediáticos que "ponen palos en la rueda" y
fomentan el "desánimo", según las palabras presidenciales, a la radiante
Argentina que los Kirchner juran estar construyendo aunque, ay, bastante
inadvertidamente.
El novelista mexicano Carlos Fuentes escribió un estupendo artículo sobre la
muerte de un gran narrador y periodista argentino. Ahí se puede leer: "Tomás
Eloy Martínez escribió la historia de un país latinoamericano autoengañado, que
se imaginó europeo, racional, civilizado y un día amaneció sin ilusiones, tan
latinoamericano como México o Venezuela, tan brutalmente salvaje como sus
dictadores militares, tan brutalmente corrupto como sus políticos, tan ciego
como todos ante las poblaciones de la miseria que fueron bajando hasta las
avenidas porteñas, donde hoy recogen basura a la medianoche para comer."
La prosa -¿de inocultables fines destituyentes?- no termina allí: "La riqueza de
la cultura argentina contrasta con la pobreza de su vida política y económica,
tal es el enigma de esa gran nación planteada una y otra vez en la obra de Tomás
Eloy: ¿Por qué, teniéndolo todo, la Argentina acaba teniendo nada? ¿Por qué la
cultura vigorosa e ininterrumpida de la República del Plata no le da vigor y
continuidad a su vida política?"
No resulta fácil contestar a las preguntas de Fuentes. Quizá no haya una sola
respuesta o una explicación totalizadora para una tendencia que sumerge a la
sociedad en su conjunto. Y que ya no parecieran poder resolver ni siquiera dosis
inmoderadas de decencia.
El enigma de la decadencia argentina -que se viene acelerando en caída libre en
los últimos años- tampoco se entiende solamente en que el kirchnerismo consista
en una versión del menemismo salpimentada con retórica populista.
Para dar una idea del precario lugar donde estamos parados, basta con prestar
atención al episodio de la compra de 2 millones de dólares por parte del ex
presidente, bienes que tiene en común con su esposa. Según Cristina Fernández de
Kirchner, la operación -realizada en el marco de una enorme crisis financiera
internacional y que les redituó al menos 300.000 pesos- no fue especulativa.
"El drama de Kirchner quizá sea vivir en blanco en una Argentina demasiado
acostumbrada a vivir en negro, a vivir en la trampa. Es un problema vivir en
blanco en la Argentina", explicó la Presidenta de la Nación.
No son palabras ligeras. Ligereza, en todo caso, es la que evidencia la misma
Presidenta al acusar falsamente a un canal de TV de censurarla. Estas son
palabras muy graves, doblemente graves en boca de la titular del Poder
Ejecutivo.
La Presidenta nos dice que vivir de acuerdo a las normas legales es "un drama" y
"un problema". Y nos dice que la Argentina que ella gobierna está "demasiado
acostumbrada" a vivir en la ilegalidad.
Nos lo dice como si ella fuera una observadora desapasionada y no alguien que
posee los resortes para cambiar un estado de cosas que le debería resultar
intolerable.
Razonemos: ¿Cómo se sale de un problema, originado en determinada posición?
Cambiando de posición. ¿Cómo se pasa del drama a la comedia? Haciendo lo
contrario de lo que se hace.
El mensaje subliminal resulta nítido: si los Kirchner hubieran elegido la
ilegalidad, "la trampa", se hubieran ahorrado "el problema" y "el drama". La
pregunta que sigue, automática, al razonamiento es: ¿es lo que deberían haber
hecho? ¿Aprendieron, aprendimos, la lección?
El verdadero drama es que la Presidenta nos prodigue semejante comunicación por
TV a millones de argentinos.
Y más hondo que este drama es esa especie de profunda fatiga moral que nos
anestesia tanto que semejantes despropósitos ya ni siquiera logran
escandalizarnos.
De un tiempo a esta parte, han comenzado a florecer grupos de intelectuales preocupados por el deterioro creciente de las instituciones y los conflictos de todo orden que el Gobierno abre, con perseverancia digna de mejores causas, con los otros poderes, con los partidos de la oposición, con empresas nacionales y extranjeras, y con cuantas personalidades y expresiones sociales difieran con sus extravíos o puntos de vista.
Entre esos grupos actúa alguno que otorga letra al desenvolvimiento oficial y, en no pocos casos, pone el hombro desde la función pública rentada, desde ministerios y organismos descentralizados hasta las fraguas del empeño propagandístico costeado por el presupuesto nacional. Es decir, por los extenuados contribuyentes. No es exactamente ese tipo de fenómeno en particular al que queremos referirnos en este comentario, sino a uno de carácter más general y difundido, y más encomiable, por cierto.
Se trata de la convergencia de hombres y mujeres disciplinados en el trabajo intelectual en grupos de reflexión que se han sentido, cada vez con mayor asiduidad, en la obligación cívica de manifestar su preocupación fundada en notas dominantes de la política nacional. En unos casos, lo han hecho estimulados por la proximidad de una conmemoración que debería estimular el espíritu crítico en dos planos. Por un lado, el de las experiencias, bastante desoladoras, del país en más de medio siglo y, por el otro, el de las proposiciones que cuadra formular a fin de que la nacionalidad retome un rumbo de prosperidad acorde con las posibilidades reales de la Argentina en el mundo contemporáneo.
Cabe señalar, en ese sentido, la constitución del Club Político Argentino, entre cuyos fundadores figuran el historiador Luis Alberto Romero y los politólogos Guillermo O?Donnell y Juan Tokatlian. Al hacerse presente con un nuevo documento de análisis sobre el panorama político y económico, ha considerado del caso centrar sus observaciones sobre el decreto de necesidad y urgencia por el cual el Poder Ejecutivo constituyó el denominado Fondo del Bicentenario.
Como era natural, ese documento abarca las derivaciones que ha tenido el DNU de referencia no sólo respecto de la pérdida de independencia del Banco Central de la República Argentina al resolver por sí el Poder Ejecutivo la utilización de reservas propias de esa institución; también, por las maniobras que precedieron al alejamiento final de quien ha sido hasta ahora su presidente, Martín Redrado.
Una frase de la declaración emitida por el Club Político Argentino resume, en realidad, la esencia de la cuestión: "El suceso profundiza el proceso de degradación institucional resultante del modo de ejercer el poder de la pareja presidencial. Esta conducta cuestiona tanto la forma como el fondo del proceso de toma de decisiones en una democracia representativa regida por la división de poderes y amenaza poner en riesgo la convivencia social, la gobernabilidad del país e incluso el patrimonio de todos los argentinos."
Ese modo de encarar el ejercicio del poder ha llevado, según se deja constancia en la declaración, a interferencias del Poder Ejecutivo que han afectado el funcionamiento del Congreso, del Poder Judicial, de diversos órganos encargados de la supervisión y control de los actos administrativos (como la Sigen y la AGN) y, ni que decir, del Indec. Esta última interferencia ha dejado al Estado sin estadísticas confiables.
Si es mucho el daño que en los días que corren se ha hecho a la confiabilidad del país ante el mundo, según el testimonio generalizado de la prensa extranjera, la capacidad de degradarlo aún más puede extenderse a otros terrenos. Quedaría por delante desmantelar una de las pocas organizaciones del Estado que, como el Banco Central, "respeta todavía cierta meritocracia y atesora una razonable expertise profesional?", según recuerdan los firmantes.
Reclaman, pues, la derogación inmediata de los decretos de necesidad y urgencia que originaron el conflicto y que se convoque a sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación a fin de acordar un mecanismo de financiamiento alternativo para la deuda pública. Advierten que ese mecanismo deberá evitar la exposición de las cuentas al eventual embargo de los "fondos buitre".
Coincidimos en que una estrategia política y jurídica seria mal podría prescindir de los medios por los que el país preserve condiciones aptas para negociar con los acreedores la resolución de las obligaciones pendientes. Sería, sin embargo, una hipocresía en la que ha caído no sólo el Gobierno sino parte de la oposición y que quisiéramos evitar, la descalificación como aves de carroña de quienes actúan, después de todo, bajo los beneficios de cesiones de derechos preexistentes.
Sabe bien esto quien conozca medianamente la legislación de fondo argentina, coincidente con la legislación internacional, y haya adquirido alguna experiencia diaria en el ejercicio profesional de litigar en los tribunales del país. Conocen el tema, desde luego, la Presidenta y su esposo, el ex presidente, ambos con experiencia vasta en el foro de Río Gallegos.
Firme en su decisión de demostrar un complot de los medios, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner denunció un acto de censura en su contra que, según quedó en evidencia más tarde, jamás había existido.
En efecto, la mandataria aprovechó un acto en Avellaneda para insistir sobre la existencia de lo que denominó un "operativo desánimo montado desde algunos medios de comunicación", fundamentalmente de aquellos que, según su parecer, sólo quieren el fracaso del país, porque cuando ello ocurre "obtienen muchas ganancias y se quedan con muchas cosas". También volvió a criticar al multimedio del Grupo Clarín, al cual acusó "de censura y de no respetar la libertad de prensa".
Sobre el particular, la Presidenta expresó: "Quiero contarles algo. ¿Vieron que el miércoles di una conferencia de prensa? Bueno, ante una pregunta de un periodista del monopolio, contesté. Pero la parte en la que hice alusión al lavado de dinero de los accionistas de Clarín no salió. La Presidenta fue censurada por un medio del monopolio". Luego agregó: "Para nosotros, la libertad de expresión es poder expresarse libremente, que ninguno sea censurado".
Pese a los dichos de la Presidenta, en la red social YouTube se puede ver la versión completa de la conferencia de prensa de Cristina Kirchner, difundida por el canal de noticias del Grupo Clarín, que, además, respondió por medio de un comunicado.
A su vez, la respuesta de TN (Todo Noticias) no se hizo esperar. Sus periodistas rechazaron las acusaciones y aseguraron que ese día "se transmitió la conferencia sin interrupciones y en vivo" y, si bien "no era cadena nacional, igualmente se transmitió".
Más aún, TN demostró que el canal que no había mostrado la conferencia completa había sido Canal 7, que interrumpió la transmisión para dar paso al partido de fútbol entre Estudiantes y Gimnasia y Esgrima La Plata.
Lamentablemente, por insistir en la existencia de un complot por parte de los medios y cuestionar operaciones bancarias del Grupo Clarín, la ciudadanía no pudo conocer la opinión y el pensamiento de Cristina Kirchner sobre el delicado aspecto ético en el que se movió su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, con la adquisición de dos millones de dólares en octubre de 2008. Ese tema era, desde luego, mucho más importante que la posibilidad de que un canal de televisión hubiera omitido un tramo de una conferencia de prensa, más allá de que desde el Gobierno se creyera que se trató de un acto de censura. Censura, en realidad, no hubo.
Cabe preguntarse cuál es la obligación de un canal de televisión ?de noticias o no? de transmitir una conferencia de prensa de la presidenta de la Nación. ¿Acaso es obligatorio informar sobre todas sus actividades? En caso negativo, como la lógica lo indica, ¿puede considerarse que habría habido censura de no haberse transmitido la actividad presidencial? Si la respuesta fuese afirmativa, se podría decir que en esa particular ocasión la censura a Cristina Kirchner estuvo a cargo de Canal 7, la señal de televisión estatal que muchas veces parece confundirse con una señal de televisión gubernamental.
Numerosas son las ocasiones en las que la ira, el descontrol y la necesidad de mostrar una posición de fortaleza y dominio en una situación determinada pueden llevar a las personas, entre muchas otras acciones, a manifestar inexactitudes y a sostener afirmaciones que no se ajustan a la realidad, lo que lleva a cometer errores de distinta magnitud. Pero cuando ello le ocurre a la máxima autoridad de una Nación las consecuencias resultan ser mucho más graves y trascendentes, no sólo por la investidura de la protagonista, sino por las implicancias institucionales que acarrea.
20100210 LN Reabren una causa contra Pedro Pou. El ex presidente del Banco Central Pedro Pou seguirá siendo investigado por presuntas irregularidades vinculadas con el cierre del Banco Mayo. La Cámara Federal revoco el sobreseimiento que había dictado a favor del ex funcionario, acusado de haber realizado maniobras espurias para benefiar al Citibank durante la liquidación del Banco Mayo
20100210 LN “Si no se afanan la Casa Rosada vamos a estar contentos” Reutemann ironizó al referirse al matrimonio presidencial y a Moyano en su carrera por 2011 …
Con extraordinaria velocidad, la Corte Suprema de Justicia rechazó el amparo presentado por el pueblo y la provincia de San Luis contra el decreto de (falsa) necesidad y urgencia que habilita el pago de la deuda externa con las reservas del Banco Central.
Ha hecho muy bien en resolver rápidamente un tema tan sensible (esperemos que este criterio "siente jurisprudencia" en el propio Tribunal), pero ha hecho muy mal en negarse a intervenir. De esta forma simplemente abrió la puerta para una nueva expoliación en perjuicio del pueblo argentino.
También cerró los ojos ante la reiteración de una artimaña institucional por parte del Gobierno: tener a disposición, para la corrupción, el clientelismo y la subordinación de las provincias, 30 mil millones de pesos que el Congreso, con recursos genuinos, había ya destinado para el pago de la deuda, Congreso al que se lo mantiene cerrado, por primera vez sin convocar a sesiones extraordinarias.
La Corte Suprema no solo impulsó la subsistencia de aquel perverso decreto de (falsa) necesidad y urgencia. Hizo algo mucho peor: perdió la oportunidad de sostener y fortificar el federalismo argentino.
Al resolver que la provincia "carece de legitimación" a los efectos de defender las reservas de todos los argentinos ?y por tanto de todos los puntanos? puestas en custodia en un banco federal, como expresamente lo denomina nuestra Constitución ?y por tanto fondos que pertenecen al dominio eminente de las provincias?, la Corte ha lastimado seriamente el federalismo.
En tanto, el monstruo clientelista y autoritario del gobierno central continúa devorando el alimento, la salud, el trabajo y el futuro de los pueblos provinciales. Así, como en un monstruoso esperpento, seguiremos viendo ese desfile indigno de gobernadores mendicantes.
Es en el federalismo donde se aseguran la democracia y el progreso de los pueblos, como lo han previsto con sabiduría Dorrego, Alberdi y tantos otros héroes de nuestra organización constitucional.
Ellos también imaginaron una Corte Suprema de Justicia con coraje para defender esa vigencia federal. Así lo hizo el Tribunal en ocasiones gloriosas de su historia, tradición que no puede ser traicionada bajo la excusa de una "no intervención" en asuntos supuestamente políticos. ¡No es ésa la naturaleza del caso que llevamos a los estrados de la Corte! ¡Es un caso regido por la Constitución nacional! ¡En la causa se defiende la forma representativa republicana federal que declara enfáticamente el primer artículo de nuestra Constitución!
Si las provincias no están legitimadas para defender el funcionamiento institucional del Banco Federal, ¿quién lo estará? ¿Acaso lo están quienes avalaron, con gran hipocresía "no negativa", que el presidente de esa institución constitucional fuese echado por decreto, sólo por resistirse a este nuevo manotazo al patrimonio de los argentinos?
Qué contradicción. No hace mucho la Corte Suprema suplantó la voluntad electoral del pueblo de la ciudad de San Luis y eligió, por un mero acto de imperio, al intendente de nuestra capital. Distintas varas.
¿Se trata de convencimiento o sometimiento a presiones? Nosotros seguiremos llevando nuestros reclamos ante los estrados judiciales, ante nuestro juez natural, que es la Corte Suprema de Justicia.
El pueblo puntano es tan paciente como tenaz. Como la gota que horada la piedra, continuaremos exigiendo tener "nuestro día en la Corte", continuaremos exigiendo justicia. Justicia como esencia de la forma representativa republicana federal querida por los padres constituyentes.
El autor es gobernador de San Luis
Tal vez mañana nos enteremos de que la pareja presidencial compró US$ 2.000.000 en un momento de movilidad cambiaria, para invertir ese dinero en obras de caridad. Aun en ese caso, ciertos datos cruciales seguirían constantes. Por un lado, dicha pareja es de las más millonarias de la historia del presidencialismo argentino, desde hace al menos un siglo. En segundo lugar, multiplicó su riqueza con creces en funciones de máxima responsabilidad pública, y mientras buena parte de la población caía en la pobreza. En tercer lugar, esa suba patrimonial contó con la sistemática complicidad de diversas instancias de la estructura del poder estatal.
Supimos ayer nomás que el ex presidente del BCRA avalaba operaciones con la pareja en el poder, que luego denunciaría como impropias. Ratificamos la existencia de una justicia federal celerísima para archivar causas que cualquier empleado judicial hubiera mantenido bajo escrutinio estricto. Supimos, recién, de autoridades impositivas que corrían, de un extremo a otro del país, para "borrar rastros" de operaciones mal hechas. No es un fenómeno nuevo. El caso de las "reservas de Santa Cruz" reafirma que estamos ante un modo de ejercer el poder que lleva décadas, y que enreda a buitres, legislaturas silenciosas, jueces amigos y funcionarios que entregan llaves que a todos los demás deniegan.
Esa práctica institucional envilecida e injusta, según entiendo, debe ser el centro de nuestra atención, más allá de excitaciones coyunturales. La pareja presidencial resulta hoy víctima del esquema de poder que montara: la decadencia actual refleja un modo de construcción previo, que la llevó al ascenso. El matrimonio en el poder concentró poder, reafirmó los costados más virulentos de un sistema político hiperpresidencialista y exacerbó una modalidad de toma de decisiones de perfil contramayoritario, idéntica a la del menemismo: decisiones rápidas, por sorpresa, en secreto, consultadas con pocos, de espaldas a la ciudadanía. Se creció despreciando el consenso, se decrece en agobiante soledad.
Los vientos han cambiado (prueba de ello es la seguidilla de fallos adversos al Gobierno), pero no se trata de celebrar la pérdida de poder de nadie. Estamos perdiendo todos. El desafío trasciende a la pareja presidencial. Atañe a parte de la oposición, que ha sabido mezclar, indebidamente, vida pública y negocios privados. Atañe a parte de la ciudadanía más ilustrada, que aprendió a justificar aquello de lo que en un momento abjuraba, y a callar lo que tiempo atrás denunciaba. Nos atañe a todos hasta asegurar otros modos, más populares, más limpios, más democráticos, para el ejercicio del poder.
El autor es profesor de Teoría Constitucional de la UBA y de la UTDT
La compra de dólares que Néstor Kirchner hizo en octubre de 2008, al margen del uso que después le haya dado a ese dinero, no resultó algo novedoso para el ex presidente: durante los últimos diez años, Kirchner siempre prefirió tener sus ahorros en moneda estadounidense.
La información surge del cotejo de sus declaraciones juradas y de los documentos de las tres causas judiciales que se abrieron contra la presidenta Cristina Kirchner y su esposo, en los tribunales federales, durante los últimos años.
El análisis de esos datos indica que mientras entre 1995 y 1998 la pareja tenía la mayor parte de sus depósitos bancarios en pesos, desde 1999 en adelante las colocaciones en dólares superaron siempre las hechas en moneda nacional.
A fines de ese último año, Fernando de la Rúa reemplazaba a Carlos Menem en la Casa Rosada y comenzaba a derrumbarse el esquema de convertibilidad entre el peso y el dólar, que terminaría de estallar dos años más tarde.
Kirchner, que entonces empezaba a transitar su tercer mandato como gobernador de Santa Cruz, tenía acumulados $ 915.499 en el banco. De ese monto, 331.803 eran pesos y 583.691, dólares. Hasta el año anterior, el santacruceño siempre había tenido entre sus ahorros más pesos que dólares.
El año del giro
El vuelco registrado en 1999 nunca tuvo retorno. En 2000, el entonces gobernador y su esposa, la senadora Kirchner, pusieron en dólares la totalidad de sus ahorros, que sumaban 1.581.516 pesos. Un año después, justo antes de la creación del corralito financiero y a las puertas de la devaluación del peso, Kirchner y su mujer sacaron todos sus ahorros del país, un total de 1.815.274 dólares, y los depositaron en una cuenta corriente del Deutsche Bank, en Estados Unidos.
En 2002, con Eduardo Duhalde en la presidencia, los Kirchner trajeron sus ahorros de regreso a la Argentina. Tras la devaluación, el valor de los dólares se había multiplicado casi por cuatro. Entonces acumulaban depósitos por 6.209.991 pesos, de los cuales 1.206.608 estaban en moneda nacional y 4.642.131, en dólares.
Al año siguiente, Kirchner llegó a la Casa Rosada. Al término de su primer año como presidente, sus ahorros en pesos (1.206.608) representaban sólo el 20 por ciento del total de sus depósitos (5.848.739). El resto (4.642.131) estaba en dólares.
La tendencia se mantuvo invariable hasta la actualidad. De acuerdo con la declaración jurada correspondiente a 2008, el año de la discutida compra de dólares, Néstor y Cristina Kirchner tenían entre sus ahorros 11.938.282 pesos y 5.315.880 dólares (equivalente a 18.339.786 pesos, según la cotización de diciembre de ese año).
La mayoría de los ahorros en dólares estaban colocados en un plazo fijo, que les dio intereses por 3.499.455 pesos. Ese rendimiento quizás explique por qué Kirchner no echó mano de ese dinero y decidió, según aseguró ayer, comprar otros 2 millones de dólares para invertirlos en un hotel.
Sólo las personas poco habituadas al manejo de sumas importantes de dinero y sin experiencia política podrían generar los escándalos que ocurren en el actual Gobierno.
Sin embargo, Néstor Kirchner es un hombre acaudalado, con gran habilidad para hacer muy buenos negocios, según muestra la evolución de su patrimonio y tiene, hasta ahora, una exitosísima carrera política. ¿Es entendible entonces que una ministra de Economía deba renunciar porque le encuentran una pequeña fortuna, incompatible con su patrimonio declarado, escondida en un botiquín del baño de su despacho?
¿Es lógico que un secretario de Estado se pasee en un lujoso avión jet ejecutivo que parece de su propiedad? ¿Puede el ex presidente comprar a título personal dos millones de dólares en medio de una fenomenal fuga de capitales y tomarse dos días para explicar por qué lo hizo?
La explicación oficial es, también, poco sofisticada. Si Néstor Kirchner tenía que pagar una operación inmobiliaria, ¿no podía hacer una transfernecia en pesos a una cuenta en dólares de los vendedores? ¿El ex presidente debió ir a comprar los dólares y luego los llevó en una valija a donde se hizo la escritura? Es cuando menos poco creíble.
Además, si con el argumento de que los dólares eran para comprar un hotel quiere decir que no se beneficiaría con una devaluación, es un error. El precio del hotel estaba dolarizado.
Los Kirchner tampoco creen que deban dar más y mejores explicaciones respecto de la evolución de su patrimonio. Parecen mal asesorados. El jefe de Gabinete ha dicho que lo malo hubiera sido que Néstor Kirchner o cualquier otro ciudadano hubieran tenido dos millones de dólares en un paraíso fiscal. ¿Por qué? ¿Quienes tienen dinero declarado en un paraíso fiscal hacen mal? Las leyes no dicen eso.
Néstor Kirchner, como en muchas otras ocasiones en que aparecieron temas graves, primero guardó silencio. Es un error político.
Pero como abogado sabe que si los argumentos de defensa no son buenos, el resultado puede beneficiar a la acusación. Enviar un mensaje de correo electrónico a un locutor últimamente muy elogioso del Gobierno no está a la altura de la gravedad del tema.
Felisa Miceli se complicó cuando dio confusas explicaciones sobre el origen de los billetes que tenía escondidos en el baño de su despacho. Tal vez, Kirchner quiso evitar esos enredos y por ello ofreció una coartada de modo de no enfrentar preguntas y repreguntas en vivo.
Además, parece que a Kirchner le encanta seguir manejando personalmente sus negocios, algo que no es lo políticamente más correcto.
2010 0311 LN Uruguay atrae a inversores. Mujica cautivó a empresarios argentinos. Prometió cuidar el clima de negocios y las reglas de juego. ….
20100211 No estudiar ni trabajar casi 900.000 adolescentes. Es el 17% de los chicos de 13 a 19 años; lo denunció el obispo Casaretto; malestar en el Gobierno …..
Editorial I
El laconismo insuperable del ex gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann se extinguió de pronto en un inesperado estallido verbal.
Como era inevitable, sus palabras han disfrutado de la repercusión hacia la cual apuntaban. No tanto por la rareza de que un hombre de silencios abriera la boca, sino por la forma ruidosa y chirriante con que la abrió.
Un ex corredor exitoso de Fórmula 1 sabe lo que es subirse al podio. Si su intención es repetir esa grata experiencia del pasado, aunque en campos tan diferentes de aquel otro como lo es el de la política, deberá introducir importantes correcciones al lenguaje en que se empeña.
El señor Reutemann ha hablado como si lo hubiera hecho bajo la influencia, nada bienhechora, por cierto, de la grosería con la cual han atentado contra la lengua de Cervantes y de Borges, cada vez con mayor frecuencia, las primeras espadas del oficialismo.
No es ésa la manera de tomar distancias de un elenco cuya asombrosa capacidad para la fantasía va desde negar la inflación que abruma a los argentinos y anunciar cifras estadísticas que figuran en su sola imaginación hasta impartir cátedra sexológica sobre improbables virtudes de la raza porcina, a la que no se discuten otros méritos notables.
No pocos argentinos han celebrado, es verdad, la afirmación del señor Reutemann de que ellos serían felices si el grupo gobernante no se "afanase" la Casa Rosada y la Plaza de Mayo antes de irse. Pero lo que han celebrado ha sido el fondo del asunto, no la forma empleada para abordar tan delicado aspecto de las expectativas que suscita la gestión oficial.
Como el ex gobernador convive en un mismo partido político con las principales personalidades de la administración nacional, ha de suponerse que las conoce en mayor grado que otros ciudadanos. Por ejemplo, los coterráneos ajenos a la agrupación en cuya prodigiosa matriz se han engendrado, entre otros fenómenos de antología política, los montoneros y la Triple A, los fascistas de la primera hora del peronismo y los seudoliberales del período finisecular que los Kirchner aplaudieron hasta que dejaron, simplemente, de aplaudir.
Con todo, no se puede aceptar en silencio que un potencial candidato a presidente de la Nación se mimetice en el lenguaje impropio de quienes van agotando la esperanza de que alguna vez harán algo para redimirse de tanto esfuerzo persistente por destruir el buen tono de los argentinos.
Si ha habido un valor en las palabras del señor Reutemann ha sido el de ubicarnos en relación con el transcurso del tiempo. Cuando se inició el gobierno del señor Néstor Kirchner, en mayo de 2003, el discurso oficial apuntaba contra la corrupción y las nefastas mafias políticas del conurbano bonaerense. En ese momento, una frase como la que acaba de pronunciar el señor Reutemann no hubiera sido comprendida, ni compartida, por la ciudadanía.
Hoy, en cambio, se sabe, o se intuye, sin duda alguna, qué ha querido decir, en su módica extroversión, el señor Reutemann. Desde tal perspectiva constituye un dato marginal que haya hablado en jerga incompatible con lo que se aguarda de un político de primer orden en el escenario nacional.
A ojos de todos, sus palabras han ensillado sobre el potro de los escándalos aún no resueltos de Skanska; de la insólita valija llena de dólares de Antonini Wilson, que ha afectado hasta la legitimidad del mandato presidencial; de las increíbles compras de tierras en El Calafate, algunas de las cuales han sido revendidas con utilidades tan rápidas como exorbitantes; de los procesos contra Ricardo Jaime y Enrique Albistur; del enriquecimiento económico inexplicable de un puñado de gente próxima al poder, incluidos secretarios y choferes personales; de la falta de control de múltiples fideicomisos, sin que el punto inmediato signifique agotar la lista vasta de situaciones sorprendentes en la materia.
Las afirmaciones del señor Reutemann fueron contestadas a coro, como es de práctica en este gobierno, por varios de los seguidores inmediatos del matrimonio presidencial. La reiteración, al margen de otras razones de mayor fuste, neutralizó, también como era inevitable, la eficacia de ese fuego tan graneado como inútil.
Al fin y al cabo, aquél no hizo más que exponer, con descarnada y reprochable forma, la impresión general de que la voracidad por incrementar desde la función pública patrimonios personales se ha convertido en la primera razón conjeturable para el ejercicio del poder.
Por Paz Rodríguez Niell y Hernán Cappiello
Durante la feria judicial de enero 2010,
los tribunales desafiaron al habitual sopor veraniego. Los reveses que sufrió el
Gobierno en los expedientes vinculados a la crisis del Banco Central hicieron
que la mirada de kirchneristas y opositores se concentrara en los jueces.
Hoy volverán a funcionar normalmente los juzgados, y todo indica que el protagonismo político de los magistrados no va a disminuir: seguirán adelante las causas abiertas durante la feria y se reactivarán casos que investigan a funcionarios nacionales ?entre ellos, la propia presidenta Cristina Kirchner? y al gobierno porteño, comprometido con un caso de espionaje telefónico.
Al parecer, el jefe de gobierno Mauricio Macri y su ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, serán de los primeros altos funcionarios que visiten los tribunales como acusados. El juez Norberto Oyarbide adelantó que planea indagarlos en el expediente que investiga escuchas ilegales. En esa causa, decidirá en las próximas semanas si procesa al ex ministro de Educación porteño Mariano Narodowski, que ya declaró.
Mientras tanto, el matrimonio presidencial, que terminó 2009 con el alivio de ver cerrado su caso por enriquecimiento ilícito, sigue imputado en dos expedientes delicados: el que busca determinar si formaron una asociación ilícita que benefició con negocios a empresas "amigas" y el destinado a averiguar si incurrieron en negociaciones incompatibles con la función pública con la creación de su consultora, El Chapel.
Durante el verano, Néstor Kirchner denunció que había nacido un "partido judicial", que, según él, integran los jueces que fallaron en contra de las pretensiones del Gobierno de disponer por decreto de las reservas del Banco Central y de echar a Martín Redrado sin intervención del Congreso. Hasta ahora, en esos casos se resolvieron medidas cautelares (que el Gobierno analiza si apela ante la Corte), pero falta decidir las cuestiones de fondo y la tarea la tienen jueces que ya fallaron contra el Gobierno.
Esas sentencias de magistrados en lo contencioso administrativo repercutieron en la justicia penal, en la que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y Redrado cruzaron denuncias. El último mes, se abrieron diez causas que se reparten en seis juzgados. Se investiga desde la legalidad del decreto que crea el Fondo del Bicentenario hasta el intento de Redrado de entrar al Banco Central un domingo por la noche. Muchas se unificarán; otras serán desestimadas.
Pero hoy se reactivarán, además, expedientes más viejos contra funcionarios nacionales de primera línea. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, está acusado de haber pagado sobreprecios en la compra de locomotoras japonesas usadas; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, de haber desobedecido una orden judicial durante el conflicto en el gremio de los aeronavegantes, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de haber cometido un abuso de autoridad contra los accionistas privados de Papel Prensa. Además, sigue investigado por irregularidades en el Indec.
Varios ex funcionarios kirchneristas también tienen asuntos pendientes en los tribunales. Quien más causas acumula es el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime. Además de los casos por supuestos delitos vinculados a su gestión, lo investigan por enriquecimiento ilícito, lo mismo que al secretario de Obras Públicas, José Francisco López, el segundo de De Vido. Moreno y De Vido fueron sobreseídos en 2009 por este mismo delito.
La más comprometida es la ex ministra de Economía Felisa Miceli, que irá a juicio oral por el hallazgo de una bolsa con dólares en su despacho.
La situación del ex superintendente de Servicios de Salud Héctor Cappacioli tampoco es fácil: pidieron su indagatoria en el caso por la venta de remedios adulterados a obras sociales. En este expediente, deben definir si excarcelan al líder de la Asociación Bancaria, José Zanola, y empleados y empresarios presos desde diciembre. Los investigadores advierten que es una causa que puede comprometer a muchos otros gremios.
El último funcionario que dejó el Gobierno, el ex secretario de Medios Enrique Albistur, también deberá dedicar buena parte de su tiempo a defenderse: tiene abiertas dos causas por el presunto reparto irregular de publicidad oficial y una por supuesto enriquecimiento ilícito.
Todas estas investigaciones se tramitan en la justicia federal porteña, un fuero en pleno recambio. Por eso, en muchos de estos casos no se sabe aún quién será el juez. De los doce juzgados, cuatro están vacantes y el concurso del Consejo de la Magistratura para cubrirlos es sospechoso de fraude y frenado por una orden judicial.
En un Estado de Derecho, el gobierno queda a cargo de instituciones cuyos titulares son meros huéspedes y sus actos deben estar enmarcados en normas jurídicas. De ese modo se logra la despersonalización del poder y su limitación, a fin de que éste satisfaga el interés general.
Estas premisas deben guiar la actividad de los gobernantes, quienes deben actuar como servidores públicos y no aprovecharse de los resortes que se encuentran a su disposición para satisfacer sus propios intereses, ya que ello está en contra de la ética republicana y viola, entre otros, el principio de igualdad, proveyéndole a la autoridad privilegios que pueden llevarlos fácilmente a cometer actos de corrupción. Este es uno de los grandes flagelos que azotan a las democracias y, por ello, la reforma constitucional de 1994 considera los delitos en que incurren quienes la cometen atentatorios del sistema democrático y a sus autores, "traidores a la patria".
La compra en el pasado por parte del ex presidente Kirchner de una suma millonaria en dólares, si bien es una operación que en sí misma no constituiría un delito, debería, sin embargo, ser investigada de manera de despejar toda duda al respecto. Ello, por tratarse de un ex mandatario y, además, porque este acto se suma a una larga lista entre los que encontramos desde la compra de tierras fiscales a precios irrisorios, la pertenencia a una consultora que ofrece servicios de asesoramiento a inversores, hasta el traspaso de las reservas de Santa Cruz a bancos extranjeros, entre muchos otros que lo involucran tanto a él como a la actual presidenta y a sus familiares y allegados.
La ley nacional de ética pública, que aumenta las penas por los actos de corrupción que condena, amplía la noción de función pública y determina un abanico de deberes e incompatibilidades para los funcionarios públicos, debería ser objeto de aplicación. Recordemos que dicha ley crea una Comisión Nacional de Etica Pública, que, pese al tiempo transcurrido, aún no ha sido reglamentada.
Una vez más, estamos ante una situación que pareciera superar la frontera que separa lo público de lo privado y que, como tantas otras provenientes de la administración Kirchner, son la resultante de un obrar prepotente que, por lo menos, infringe la cultura de diálogo civilizado que subyace en nuestra Constitución y que en muchas ocasiones desborda dicha frontera.
La comunidad observa con fastidio este estado de cosas, que asocia con la impunidad. Sólo la puesta en marcha de los contrapesos institucionales propios de la función de control permitirá terminar con el abuso en el ejercicio de las funciones públicas, lo que llevará a la consolidación del sistema democrático con desarrollo dentro del gobierno de la ley.
El autor es profesor titular de Derecho Constitucional de la UBA
20100102 LN La Justicia podrá inhabilitar a la Presidenta para competir en 2011. La investiga or violar la veda electoral en las últimas elecciones para legisladores. ( numerosas violaciones …. )
Sólo un profundo cambio de gabinete y de métodos podría despejar el camino hasta 2011." La frase, seca y fatalista, pertenece a un kirchnerista descontento, que son los únicos kirchneristas que existen ahora. La tan inútil como grave crisis del verano desenmascaró a un gobierno estéril y a una sociedad maltratada. Ninguna perspectiva es buena cuando esa mezcla es el resumen que prevalece entre tantos culebrones simultáneos.
El conflicto sólo ha empezado: la Justicia funciona a pleno desde esta semana, después de la feria de enero, y el Congreso comienza a desentumecerse por los preparativos del período de sesiones ordinarias que se abrirá el 1º de marzo. La enorme crisis de enero contó, a pesar de todo, con apenas un puñado de jueces y con otra pequeña porción de legisladores. Lo peor está por venir.
Contra todo lo que se prometió, el gobierno de Cristina Kirchner será reconocido en la historia como uno de los períodos de mayor desdén institucional. Su marido no fue mejor que ella, pero él pudo disimular su indiferencia institucional envuelto en una situación política y económica más benévola. De hecho, Néstor Kirchner es corresponsable de los manejos y desmanejos actuales. Aislado del mundo y de la sociedad, de la política y de los partidos, el matrimonio presidencial prefiere gobernar atufado en Olivos, en compañía de una pequeña corte de incondicionales. Mucha información no llega hasta ahí.
¿Es Néstor Kirchner el autor intelectual de tantos estropicios? Lo es, pero eso no exculpa a Cristina Kirchner. Ella es la principal responsable de la conducción del Estado y no carece de experiencia política ni institucional. "Después de todo, es una señora de 57 años que tiene 20 años de experiencia legislativa en la Nación", desliza un antiguo amigo de ella y de él. Quizás su error haya sido llevar al Gobierno los códigos familiares: él es el jefe de la familia y también el líder último de una fracción política, en la que milita la Presidenta. Cristina no supo, en todo caso, separar la familia y la militancia de las cuestiones del Estado.
Pero ¿es la Presidenta distinta de su marido? Definitivamente, no. Ya como senadora era célebre en la Cámara alta por sus gestos autoritarios, por su arrogancia y por su escasa vocación para entender al otro. Hay una concepción común en el matrimonio que salió a luz diáfanamente en los últimos días: los Kirchner confunden la propiedad privada (la de ellos) con la del Estado. La República es sólo una ausencia en el universo de sus ideas.
En medio de esa confusión, los límites suelen desaparecer con frecuencia. Ningún presidente de la democracia empujó y destrató tanto a un vicepresidente como Cristina Kirchner. Ningún presidente echó de manera tan destemplada al jefe del Banco Central porque éste se hubiera negado a convertir las reservas nacionales en una cuenta corriente a nombre del matrimonio gobernante. Ningún otro presidente hizo de la urgencia de un capricho una razón de Estado. ¿Por qué la Presidenta quería ya la transferencia de las reservas?
Los Kirchner dicen que Julio Cobos, vicepresidente y líder opositor, es una situación extraña en la política. Algo de eso es cierto. El centro del problema consiste, sin embargo, en que la pareja gobernante no entendió nunca que Cobos era un aliado y no un soldado; menos comprendió que todas las personas cuentan con el derecho a tener una opinión propia. ¿Hubo algún intento amable de reconciliación con el vicepresidente por parte de los Kirchner? No. ¿Existió algún gesto para atraerlo sin sermones ni empellones? Tampoco.
El peor error político del matrimonio en su mala hora es la obstinación en transformar en mártires del antikirchnerismo a quienes pastaron y progresaron en sus praderas otrora fértiles. Martín Redrado no es un santo de la resistencia; por el contrario, debió tener en su momento más rigor económico que cintura política para administrar el Banco Central. Pero fijó un límite. ¿Cómo negarle ahora que contribuyó en las semanas recientes a instalar una idea de la vital independencia de la autoridad monetaria y a preservar las reservas nacionales de la necesidad política de los que mandan? Esos casos de antiguos aliados devenidos en populares opositores actuales son sólo ejemplos iridiscentes de muchos otros.
Ni aun la probable recuperación económica de 2010 podría traerles buenas noticias políticas a los Kirchner. Toda reactivación comienza por beneficiar a los sectores medios y altos de la sociedad (donde está el más grande y tenaz foco de oposición al kirchnerismo), mientras los sectores bajos seguirán sufriendo, como todos los argentinos pero con más furia, los estragos de la inflación. Inflación, imprevisibilidad sobre las cuestiones más elementales de la vida cotidiana y desorden del espacio público son los condimentos de una sociedad que ha perdido cualquier noción de la calidad de vida. Los enredos de la lejana política le son directamente indescifrables.
Oportunidades
El kirchnerismo es la prueba práctica de que algunos países no pierden nunca la oportunidad de perder una oportunidad. No quedó nada del período de mayor bonanza económica desde la década del 40, que cubrió gran parte de los cuatro años de Néstor Kirchner. La Argentina es uno de los países latinoamericanos cuya economía cayó más durante 2009 (mucho más que Brasil y Chile) y los Kirchner sólo dan manotazos a recursos ajenos desde que comenzó la retracción mundial. Estatización de fondos de pensión, confiscatorias retenciones agropecuarias, sustracción de las reservas nacionales, divagaciones para apropiarse de la renta petrolera y de la liquidez de los bancos constituyen ahora la política para restablecer falsamente aquella época de bonanza.
A Cristina Kirchner le quedan casi dos años de mandato. Será un período difícil y demasiado arduo si no cambiaran las personas del gabinete, los modos de gobernar y el sistema de toma de decisiones. Aníbal Fernández no pudo cumplir con ninguna de las promesas que hizo cuando llegó. Se limitó a ser lo que ya era antes de ser jefe de Gabinete: un vocero atrevido e irreverente de las peores políticas oficiales. Amado Boudou comprobó que el sentido común y la férrea disciplina hacia los Kirchner son una contradicción. Se quedó con la disciplina y es ahora un ministro desgastado. Jorge Taiana sólo barnizó de grisura la inexistente política exterior. Ellos son sólo los casos más pintorescos de un gabinete que íntegramente perdió músculos y nervios.
La propia oposición no podrá resignarse por mucho más tiempo a la opción entre lo malo y lo peor en la que la colocó el kirchnerismo: o es desestabilizadora para el Gobierno, si ejerce con plenitud su función, o es impotente ante los ojos de la sociedad, si no lo hace. En ese contexto de inopias y desolaciones, el Gobierno debe apagar aún el inservible fuego de bosque que encendió cuando el verano ya ardía.
Editorial I
Parece que el Gobierno tiene un ataque de nervios. La Presidenta, en expresión poco feliz, lamentó no ser "un genio" para "hacer desaparecer a unos cuantos". Su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, con deficientes conocimientos del derecho, se permitió calificar como "vergonzosa" y "horrenda" una sentencia de primera instancia, que luego fue ratificada por la Cámara de Apelaciones.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, a quien se le está por promover un juicio político por no acatar decisiones judiciales, denunció, por su parte, las sentencias adversas al Poder Ejecutivo como muestra de un pretendido "partido de los jueces". Según era de prever, el señor Kirchner salió de inmediato a sumar a ese "partido" a una onírica conspiración de la que participarían sus opositores.
No hubo una percepción similar, por cierto, cuando el juez Oyarbide, en fallo culminante de primera instancia, absolvió al matrimonio gobernante del cargo de enriquecimiento ilícito. Eso ocurrió en instancia única, sin apelación del ministerio público ni tampoco de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. En ese caso tan curioso, los Kirchner y sus acólitos entendieron que la Justicia fue perfecta y ajena a cualquier partido corporativo.
Resulta, entonces, poco serio que una visión facciosa de los fallos judiciales a los que se ensalza o se denigra de acuerdo con las propias conveniencias, pueda ser sostenida desde tan altos sitiales del Gobierno. Sitiales en los que la mesura, la grandeza de espíritu y el respeto por el bien común son valores que deberían primar frente al ataque permanente y la búsqueda de la confrontación vana. Tan evidente como inaceptable es esa incoherencia para el común de la ciudadanía que las últimas encuestas han mostrado un nuevo descenso de la imagen presidencial.
En ese descenso desordenado que arrastra, como una avalancha de nieve, todo lo que encuentra al paso, el kirchnerismo pretende agregar al alud a sectores políticos, grupos económicos, medios de prensa y hasta órganos del Estado. Las juezas de primera y segunda instancia que han fallado contra los DNU presidenciales ?y que para hacerlo no han necesitado recurrir a la reivindicación de género en la que habitualmente se refugia la Presidenta? han sido sumadas al presunto "partido judicial" por el ex presidente y sus acólitos.
Se trata de un recurso retórico puesto de moda en la política nacional por el actual oficialismo. En realidad, no están inventando nada nuevo. Lo que en la doctrina constitucional se denomina en realidad "gobierno de los jueces" ha sido estudiado por los autores norteamericanos, por nuestros propios constitucionalistas y por los tratadistas europeos que se han ocupado del equilibrio de los poderes en un Estado republicano.
Se dice, en efecto, que hay "gobierno de los jueces" cuando el Poder Judicial avanza sobre cuestiones políticas no justiciables, emanadas de los otros órganos del Estado. La declaración del estado de sitio o de guerra, por ejemplo, no serían susceptibles de ser revisadas por los jueces. Hacer lo contrario significaría una extralimitación del Poder Judicial. Por eso, en especial en la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos desde la época del legendario juez Oliver Holmes, la doctrina del self-restraint, es decir, de la propia restricción de los jueces, tiene una clara definición. Con esa perspectiva ha sido adoptada también desde hace cincuenta años por nuestra jurisprudencia. Ante esto, hablar de un "partido de los jueces" constituye, por lo menos, una paradoja anacrónica.
En el caso que tanto desvela al matrimonio gobernante no es que los jueces hayan avanzado sobre decisiones políticas, sino que es el Poder Ejecutivo el que se ha extralimitado en sus competencias. Cuando eso sucede, son los jueces, como guardianes de la Constitución y las leyes quienes deben fijar los límites. Esa función concerniente al juego de las instituciones de la República no podría ser negada por el Poder Ejecutivo, salvo que se arrogue a sí mismo el poder de interpretar la Constitución. Sería el mismo fenómeno que se produjo en Francia, en 1790, cuando el gobierno revolucionario, por los decretos de agosto, prohibió a los jueces que interpretaran las leyes.
Con esa decisión, inicialmente aceptada por la dinámica que imponía el cambio de régimen, se abrió paso al camino del terror. Su máximo símbolo fue la guillotina. Si a la ley no la interpreta un juez, será interpretada por el déspota de turno o por cada individuo en su propio beneficio, lo que constituiría una vuelta, lisa y llana, a la ley de la selva.
Cabe pensar que cuando el kirchnerismo, en otra suerte de explosión irracional, habla del "partido de los jueces" sumándolo a supuestas conspiraciones de tipo caribeño, lo hace para tener algo que decir a los cada vez menos fieles seguidores. Pero si detrás de la retórica se ocultase la voluntad de entronizarse en el único intérprete de la ley, entonces la República viviría horas aciagas que deben evitarse.
Alto Calafate es un cuatro estrellas; hay allí cinco estrellas más baratos.
Ocurrió en noviembre, en el anexo del Senado, durante una tarde de cuestionamientos hacia Aerolíneas Argentinas. Siempre despierto para contestar, Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, el hombre elegido por la Casa Rosada para dar la cara, soltó antes de retirarse una última línea de defensa de su gestión: "Dimos de baja todos los hoteles de la tripulación en el interior; los reemplazamos por otros más baratos", dijo. "Secretario, en realidad falta dar de baja uno", le objetó La Nacion. "¿Cuál?", se detuvo. "Alto Calafate." Schiavi hizo una mueca de desconcierto y se retiró, esta vez en silencio, en un tumulto de funcionarios y asesores.
La pregunta sin respuesta resucitó en los últimos días. Alto Calafate, un fabuloso hotel que Néstor Kirchner dice haber comprado en octubre de 2008 con la adquisición de sus polémicos 2 millones de dólares, es además el alojamiento diario, sin haber mediado una licitación, para 30 tripulantes de las estatizadas Aerolíneas Argentinas y Austral.
La inversión fue un éxito. Se trata de un cuatro estrellas con 103 habitaciones, un 30% de las cuales están garantizadas, todos los días, por la ocupación de 10 pilotos y 20 azafatas que pernoctan en la localidad que Cristina Kirchner suele definir como su "lugar en el mundo". Para estas fechas, según las tarifas de convenio ?aquellas disponibles sólo para agencias turísticas, más económicas que las que pagan los particulares?, el alojamiento cuesta 519 pesos por noche en una habitación doble.
El Calafate tiene por lo menos 31 hoteles. El de Kirchner es, según definen los pilotos de Aerolíneas y Austral, "espectacular" por su estupenda vista panorámica, que se extiende a los cuatro costados. Pero no el mejor: hay incluso cinco estrellas más baratos. Como el Design Suites Calafate, a 3 kilómetros del centro de la villa turística, que cobra 419 pesos por la habitación doble. ¿Más opciones? Los cuatro estrellas Rincón de los Sueños ($ 412), Terraza Coirones ($ 456), Mirador del Lago ($ 506,41), La Cantera ($ 280), Edenia Hoteles & Nature ($ 425) y Rochester Calafate ($ 271), entre otros.
"Para pegarle al Gobierno"
¿Por qué ese hotel?, le preguntó ayer La Nacion a Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, a quien sorprendió al mediodía, mientras el economista almorzaba en la pizzería Los Inmortales, sobre la calle Tucumán, a una cuadra del edificio de la compañía estatal. "Ese hotel fue elegido por concurso durante la gestión de Julio Alak ?contestó?. Lo elegimos porque es el que queda más cerca del aeropuerto." Se le objetó que existían más baratos en el mismo lugar. "No con las condiciones que exigen los pilotos ?replicó?. Ya les cancelamos el Fontainebleu, en Miami. Esto no tiene nada de particular. Lo que pasa es que aprovechan para pegarle al Gobierno."
En realidad, el hotel Alto Calafate queda a más de 17 kilómetros del aeropuerto y a 3,5 kilómetros del centro de la localidad. Pertenece a la sociedad Hotesur, controlada en un 98% por el diputado Néstor Kirchner, según consta en su última declaración jurada. Y es otro de los excelentes negocios que le reportó la famosa compra de tierras fiscales a precios módicos; esos terrenos que, según reveló anteayer el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, "compraron un montón", incluso uno de sus antecesores, Alberto Fernández, que lo negó horas después. Kirchner tiene además otro acierto inmobiliario de la localidad: el hotel Los Sauces.
A fines del año pasado, La Nacion había planteado el tema de Alto Calafate delante de un director de Aerolíneas que negaba que existiera el referido alojamiento de pilotos. Ante la insistencia, el ejecutivo levantó el teléfono y se comunicó con el área de contrataciones. "¿Es cierto que no dimos de baja Alto Calafate?", preguntó. Su cara seria permitió adivinar la respuesta que recibía. "Es cierto ?concluyó, mientras colgaba?. Los pilotos no quieren."
¿Ustedes exigen alojarse en ese hotel?, le preguntó ayer La Nacion a Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y comandante del avión que usa Cristina Kirchner para viajar al exterior. "No, espere: la exigencia nuestra es solamente que el hotel tenga ciertos requisitos. Por ejemplo, restaurant, y que sea cómodo. Pero la elección la hace el área de contrataciones."
¿Es cierto que en la crisis institucional por el Banco Central Julio Cobos jugó más como vicepresidente que como el popular líder de la oposición que también es? Sí. ¿Cobos corre, entonces, el riesgo de perder una porción considerable del crédito social que ganó cuando provocó el rechazó del Congreso a las confiscatorias retenciones a la soja? Sí. ¿Es verdad que el vicepresidente se detuvo en consideraciones sobre la gestión de un funcionario cuando lo que le correspondía evaluar era un claro atropello institucional? Sí. ¿Es cierto que su decisión de acompañar al Gobierno en la expulsión de Martín Redrado le abrió un foso más profundo aún con el radicalismo, su viejo partido? Sí. ¿Es verdad que los Kirchner le quitaron el apoyo a Miguel Angel Pesce como jefe interino del Banco Central por el voto de Cobos, porque sospecharon que la institución monetaria quedaría bajo influencia del vicepresidente? Sí.
Si el vicepresidente se ha hecho esas preguntas y si ha llegado a las mismas respuestas, es posible que ahora esté más arrepentido que satisfecho por lo que hizo en la interminable tarde del martes. ¿Qué lo llevó a Cobos a acompañar al Gobierno cuando ni siquiera necesitaba hacerlo porque ya Redrado se había ido por su cuenta? No hay pruebas de que conserve una relación política con el vicepresidente del Banco Central, Miguel Angel Pesce, un antiguo aliado suyo. Las denuncias en ese sentido carecen de las necesarias constancias.
Quizá todo sea más simple: no soportó la crítica constante del kirchnerismo, que lo acusó impúdicamente de desestabilizador. "Pueden dominarlo con sólo atacarlo. Y el kirchnerismo descubrió esa fragilidad", señaló un dirigente radical que suele hablar con el vicepresidente.
En tal caso, Cobos esquivó la crítica ácida e insolente de los voceros kirchneristas, pero se topó ayer con un creciente malestar social contra él. Los oyentes de las radios llamaban indignados a los distintos programas para preguntarle al vicepresidente en qué lado de la vida y de la política se había colocado.
El caso de Redrado y del uso de las reservas es, incluso, más claro que la resolución sobre la soja para la salud de las instituciones. La crisis del Banco Central no tuvo, es cierto, la monumental repercusión social que provocó el manotazo a la renta agropecuaria ni provocaría la parálisis inmediata de la economía como lo hizo el conflicto con el campo. Pero las retenciones estaban dentro de una resolución que finalmente fue enviada al Congreso.
Aníbal Fernández dijo ayer, con sus habituales metáforas orilleras, que Alfonso Prat-Gay hubiera firmado con las dos manos el despido de Redrado. Sí, es cierto. Prat-Gay era el crítico más tenaz y consistente de la gestión del ahora ex presidente del Banco Central. Es, por lo tanto, doblemente elogiable que, aun en medio de tantas objeciones, el actual diputado haya decidido privilegiar la defensa de las instituciones.
Esto es: no se puede echar a un presidente del Banco Central como si fuera una secretaria indolente ni se puede disponer de las reservas nacionales como quien abre la cartera. Cobos, en cambio, se perdió en la maraña de una gestión de casi seis años para terminar respaldando aquellas extravagancias institucionales.
Lo cierto es que el vicepresidente debilitó también a Pesce, reemplazado urgentemente por Mercedes Marcó del Pont como titular del Banco Central. Otro amigo de la familia gobernante, Juan Carlos Fabrega, fue aupado al frente del Banco Nación. Fabrega habría sido el interlocutor entre los Kirchner y el juez Norberto Oyarbide cuando éste decidió archivar el caso del enriquecimiento ilícito del matrimonio presidencial.
Los caprichos le cuestan cada vez más al kirchnerismo, pero también es cierto que consigue, al fin y al cabo, darse todos los gustos. Redrado no está más en el Banco Central y Cobos se metió solo en la ratonera que le preparó el kirchnerismo. ¿No eran ellos los principales enemigos de los que gobiernan hasta hace apenas una semana?
La opinión de Cobos sobre los zafarranchos institucionales del kirchnerismo era importante no sólo por el caso de Redrado y las reservas. Cobraba mayor significación en un contexto en que la propia Justicia es acosada diariamente por el Gobierno en general y por la propia Presidenta en particular, como lo hizo ayer mismo. Alcanzaba más énfasis en días en que se renovaron las ofensivas verbales y prácticas contra los medios de prensa independientes, como lo demostraron las intensas gestiones recientes del oficialismo para lograr despojar a Papel Prensa de sus verdaderos dueños. Y era particularmente relevante cuando el Gobierno anunció que se propone cambiar la carta orgánica del Banco Central para convertirlo, seguramente, en una sucursal de los humores de Olivos.
Contraste
La actitud de Cobos contrastó con la del presidente provisional del Senado, el peronista José Pampuro, que renovó en los últimos días su condición de viejo constructor de puentes políticos. Funcionario leal al kirchnerismo (nunca votó en contra de los proyectos del gobierno), decidió, sin embargo, no sumarse al griterío oficial contra los jueces ni contra la Corte Suprema de Justicia.
Cobos ha iniciado también otra era en su relación con el radicalismo. Consultó sobre su decisión a tantos argentinos como hay en una guía telefónica, pero en el último minuto le pidió una opinión al presidente del radicalismo, Ernesto Sanz. El senador le mandó decir que debía proponer la aceptación de la renuncia de Redrado. Y punto. No era necesario que se metiera en el berenjenal que le armó el kirchnerismo.
Cobos tomó ese punto de vista como uno más entre cientos de otros puntos de vista. Lo descartó. ¿Cómo? ¿Y a qué cosa quedaba reducida la estructura del partido que le dio una gobernación importante, la de Mendoza, y a la que Cobos aspira a regresar para ser candidato presidencial? ¿Cómo cayó en el radicalismo esa fuga en solitario del vicepresidente? "Muy mal", fue la síntesis de un importante dirigente radical. La comparación con Prat-Gay es inevitable: el flamante diputado participó de un intenso debate interno en el partido que lidera Elisa Carrió y cumplió con sus conclusiones.
En rigor, a Cobos le costaba el regreso a un partido en el que su militancia no olvida que alguna vez se fue con Kirchner. La actitud del martes reabrió aún más las heridas que nunca se habían cerrado del todo. "El radicalismo tomó una decisión: no será cobosdependiente", se escuchó ayer en la cima radical, donde se anunció que la prioridad actual es la consolidación de la organización partidaria. ¿Será Cobos el candidato a presidente del radicalismo? "Sólo si es el candidato adecuado a último momento", respondieron con una mezcla de decepción y furia.
Dicen que Néstor Kirchner suele explotar con una frase de intimidación en los últimos días. Es ésta: "Puede ser que me tenga que ir, pero me los llevaré puestos a varios". Algunos adversarios están corriendo para ayudarlo a cumplir con esa obsesiva determinación, una desesperada amenaza
Juan Carlos Fabrega conoce a Néstor Kirchner desde hace casi 50 años. El flamante presidente del Banco Nación se fue a vivir a Río Gallegos en plena adolescencia, a principios de los 60, obligado por un traslado inesperado de su padre, un militar de carrera. Desde entonces es amigo del ex presidente.
Fabrega consiguió en Santa Cruz su primer y único empleo, a los 18 años, como auxiliar en el Banco Nación. Ya era amigo de Kirchner cuando volvió a Mendoza para hacer el servicio militar. Allí empezó a trabajar en la sucursal Maipú. Desde entonces su carrera fue sólo ascendente. Trabajó en Tierra del Fuego, en Santiago de Chile y en Montevideo. Sus amistades patagónicas lo devolvieron a Santa Cruz: fue empleado otra vez del Banco en Río Gallegos cuando Kirchner era gobernador. En el camino también sumó otro amigo: Julio De Vido.
Cuando Kirchner llegó a la Presidencia, Fabrega se convirtió en gerente general a nivel nacional. Gracias a su destacado perfil técnico, se convirtió en el hombre a cargo del manejo operativo en todo el país. Mientras tanto, ya convertido en funcionario clave, De Vido ganó poder desde 2003 en áreas bancarias neurálgicas, que hasta le permitieron que la entidad fuera garante para hacer obras públicas, sobre todo los grandes gasoductos.
Pero Fabrega también acumuló otros contactos. Respondía los pedidos judiciales de guarda de droga y armas en las bóvedas, así que también trabó relación con jueces federales. A fines del año pasado, se lo señaló como uno de los intermediarios elegidos por Kirchner para hablar con el juez Norberto Oyarbide y lograr el sobreseimiento en la causa que investigaba el incremento de su patrimonio. Así ocurrió. Desde entonces, se repetían los rumores que hablaban de que sería el sucesor de Mercedes Marcó del Pont. Ayer, la profecía se cumplió.
Los tramposos artilugios que está utilizando el bloque justicialista del Senado con el objeto de mantener su hegemonía política en el seno de ese alto cuerpo vulneran la Constitución Nacional y constituyen un agravio a los principios democráticos y a la moral republicana. Con su actitud, los senadores del peronismo ponen al sistema institucional argentino al borde de una gravísima crisis de legitimidad.
La pretensión de que el Senado se convierta en elector de sus propios miembros es un despropósito constitucional, que contradice principios esenciales de la democracia representativa. La Cámara alta tiene facultades para rechazar el diploma de un senador elegido por la Legislatura de una provincia. Eso no se pone en duda. Pero lo que de ningún modo puede hacer la Cámara alta es usurpar una facultad que la Constitución les asigna claramente a las legislaturas provinciales.
Y eso es, justamente, lo que ha hecho el bloque peronista del Senado en el reciente caso de la designación de un senador por la provincia del Chaco. Y es también lo que pretende hacer para llenar la banca senatorial por la provincia de Corrientes que habrá de quedar vacante en los próximos días.
En el caso del Chaco, la Legislatura provincial designó senador al radical Carlos Pavicich. El bloque justicialista, con el peso de su mayoría de votos, resolvió rechazar el diploma del legislador elegido por el cuerpo legislativo provincial y designar, en su reemplazo, al justicialista Hugo Sager.
En el caso de Corrientes, la Legislatura no ha elegido hasta ahora al senador nacional que habrá de suceder al doctor Juan Ramón Aguirre Lanari -que concluirá su mandato en los próximos días- porque no ha podido reunir el quórum necesario para sesionar. Ante esa situación de parálisis o estancamiento del cuerpo legislativo provincial, el bloque peronista pretende que el Senado designe por sí mismo al justicialista Rubén Pruyas.
Lo que se está produciendo en el Senado configura un verdadero escándalo moral e institucional. El sistema constitucional argentino es bien claro: los senadores nacionales deben ser designados por las legislaturas provinciales; a partir del año 2001, serán elegidos por el voto directo del pueblo de cada provincia. Lo que el Senado puede hacer, en ejercicio de la facultad que le otorga el artículo 64 de la Constitución, es cuestionar o rechazar el diploma del senador que la Legislatura ha designado, si lo considerare falto de validez. Pero de ninguna manera puede atribuirse la facultad de designar a otro senador en su reemplazo.
Es cierto que la cláusula transitoria cuarta de la reforma constitucional de 1994 fija una serie de pautas -confusas por cierto- para la designación de senadores nacionales, tendientes a que las fuerzas políticas mayoritarias y minoritarias de cada provincia estén, en lo posible, proporcionalmente representadas. Pero es obvio que esas reglas han sido puestas para que sean tenidas en cuenta por los cuerpos legislativos provinciales y no para que el Senado se constituya en elector de sus propios miembros, lo que configura un absurdo, ya que la Cámara alta es, por naturaleza, un órgano representativo.
Se está empezando a producir en la República un peligrosísimo vaciamiento institucional. Si llegasen a sentarse en el Senado ciudadanos que no han sido designados con arreglo a lo que dispone la Constitución, se configuraría una situación gravísima: uno de los brazos del Poder Legislativo de la Nación perdería legitimidad democrática.
Si eso ocurriere, se tornarían cuestionables las decisiones de un poder del Estado, se afectaría gravemente la seguridad jurídica (no debe olvidarse que el Senado cumple funciones decisivas en la designación y remoción de los miembros del más alto tribunal de justicia de la Nación) y, en definitiva, se ocasionaría un daño difícil de reparar a la credibilidad de las instituciones republicanas.
Lo que el escenario político está mostrando es el patético espectáculo de una fuerza política que se muestra dispuesta a emplear cualquier medio, por ilegítimo que fuere, para seguir controlando resortes esenciales del poder más allá de 1999. El oficialismo aún está a tiempo de revisar su comportamiento y de ahorrarle daños acaso irreparables a la República y al principio de la legitimidad democrática.
Desbocado gasto público, creciente déficit fiscal, provincias en rojo, paralización de las inversiones productivas, dolarización de portafolios, fuga de capitales, inflación alta y en aumento, imposibilidad de afrontar la deuda pública según el esquema delineado hace pocos meses, agotamiento de las cajas estatales capaces de prolongar artificialmente la fiesta: la Argentina se enfrenta nuevamente a un escenario que le es bien conocido. Sólo la situación internacional, complicada para los países centrales, pero extraordinariamente favorable para los emergentes, separa a 2010 de 1989 y 2001. Basta recalcular nuestras exportaciones con los precios internacionales de aquellas épocas para comprender lo que nos sucedería si no gozáramos de los beneficios de la siempre despreciada globalización.
No está de más repasar cómo se ha venido a parar aquí después de cinco años de crecimiento chino empujado por el viento de cola, ni extrañarse por un gobierno que se escandaliza por tener que pagar 14% en los mercados internacionales después de haberle abonado 16% al amigo Chávez, ni recordar que aquel dinero fue utilizado para cancelar por adelantado una deuda de 10.000 millones de dólares con el FMI que estaba colocada a menos del 5% anual y cuyos recursos nos vendrían muy bien hoy, o mencionar que la famosa "reestructuración con quita de la deuda" (léase: el formidable pagadiós de más de 60.000 millones de dólares que el kirchnerismo les endilgó a los bonistas hace apenas cuatro años) acaso tenga algo que ver con las tasas de interés que hoy tiene que pagar la Argentina en el mercado mundial. Tampoco sobra señalar la ausencia absoluta de un plan económico, el costosísimo atropello a las instituciones y la desorientación de un gobierno que un día propone a Blejer y al día siguiente designa a Marcó del Pont.
Que las cuentas terminen por ajustarse por la guillotina o por la horca es secundario respecto del hecho de que el ciclo fiesta-crisis-estallido parece estar convirtiéndose en un destino nacional. Después de todo, el péndulo tanto puede llevar un hacha en su extremo como tirar de la soga de la que estamos colgados por el cuello: el 13% de descuento en los salarios y jubilaciones de la Alianza no fue peor que el 40% de inflación con salarios congelados del piloto de tormentas que la siguió. Sin embargo, mientras se prepara el gran debate sobre si la puesta en caja de la economía y la demolición de los salarios argentinos se harán mediante el método "neoliberal" del ajuste o el método "progresista" de la inflación, parece necesario contextualizar este nuevo fracaso en el marco histórico que lo contiene: el de la puja pendular entre un "liberalismo" acríticamente globalista y ajustista que destruyó al Estado para agrandar la Nación, y un "progresismo" proteccionista, populista, industrialista y mercadointernista que destruyó el sector privado y el funcionamiento de los mercados con la excusa de agrandarla. Destrucción sobre destrucción: he aquí el saldo del movimiento pendular del populismo y el elitismo argentinos, pálidos remedos de las fuerzas -la socialdemocracia y el liberalismo- que en lugares más afortunados del mundo han logrado conciliar modernidad y desarrollo con bienestar y justicia social.
No habrá salida del callejón argentino si quienes se dicen progresistas y de izquierda siguen creyendo que todo lo negativo que sucede en este país proviene de las demoníacas fuerzas de "la derecha", ignorando los fracasos sistemáticos del nacionalismo populista disfrazado de izquierda, que han llevado al país a buscar la solución en el otro extremo del péndulo neopopulista-neoliberal.
Videla y Martínez de Hoz no surgieron de un repollo, sino del fracaso espantoso de un gobierno que pasó del distribucionismo del Plan Gelbard al estallido regresivo del Rodrigazo. Tampoco Menem, Cavallo y la convertibilidad salieron de una galera, sino de los errores de un gobierno elogiable en muchos aspectos políticos, pero cuyo modelo estatista, mercadointernista, industrialista y devaluador llevó directamente a la crisis energética, el gasto desbocado, la desinversión generalizada, la fuga de capitales y la hiperinflación. Como nada hemos aprendido los argentinos de la historia, excepto a encontrar en las atrocidades del pasado buenas justificaciones para las actuales, aquí estamos de nuevo hoy.
El autor es diputado nacional por la Coalición Cívica.
200210 La Nación en el PJ sospechan que Kirchner tocará el calendario electoral. ……..
200210 La Nación Editorial. Entre la ignorancia y la mentira
Tres años de errores, agresiones oficiales sequías e inundaciones, el mercado cárnico muestra menor oferta y mayores precios.
…Concretado ya el daño sobre la ganadería, se presenta ahora la disyuntiva entre continuar la fallida orientación desarrollada, que garantiza una crisis de gran envergadura, o cambiar el rumbo, dejando operar a los mercados, asumiendo temporalmente su realidad, pero contando con la segura respuesta de una producción creciente y, por fin, la futura y deseada normalización productiva y de los precios,
En otr orden, el aumento de oos precios de las carnes es parte de la aceleración inflacionaria que des de el Gobierno se insiste en desestimar, intepretandola como una rsimple reacomodación de de los precios …….
250210 Por TV en directo programa de Mauro Viale: ex concejal, exIntendente de Lomas de Zamora, ex Gobernador de la Provincia más importante del país ex Presidente de la Nación; Dr Eduardo Duhalde, - peronista, justicialista - manifestó : Kirchner ( por Nestor Carlos ) “es el máximo exponente de la degradación de la política argentina”….
220210 La Nacion. El kirchnerismo confía en el poder del veto y del fútbol …. El PE va a vetar todo…. Afirman kirchneristas.
220210 a Nación. Editorial. Partidos de fútbol a toda hora. Los cotejos entre semana y en horarios laborales atentan contra algo tan importante como la cultura del trabajo…..
220210 La Nación crece el contrate social, económico y político con nuestros vecinos. CIVILIZACION o BARBARIE por Ricardo Esteves….
La dilapidación conduce a la pobreza. Genera una falsa riqueza y para sostenerla se dilapidan recursos vitales ¡ Basta de “democratizar” los goles ¡ Debemos democratizar la educación, el empleo y las oportunidades…..
190210 el precio de las verduras subió 87% el alza fue en los últimos 15 días…
180210 La Nación. Desvían fondos de las provincias para financiar el fútbol por TV ……
200210 Perfil La causa por asociación ilícita. La justicia tiene bajo la lupa los negocios” realizados con Chavez. ……
Denunciante : La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, fue quien promovió la acción penal contra los Kirchner y cía.
250210 La Nación. Cosecha record. El Estado se llevará casi la mitad de la renta de la soja este año. Recaudará U$S 8.052,6 millones, y el productor se quedará con 10,5% del negocio.
260210 La Nación. Devuelven retenciones a productgores de trigo. El Gobierno vusca revertir la fuerte caída en al cosecha del cedreal.
260210 La Nación Dura crítica de la Presidente a Obama
Con Hillary Clinton sólo habrá tiempo para la foto.
El Congreso se tiene que reunir aun por la fuerza pública: la ley es ésa. Los legisladores no pueden faltar por faltar. Eduardo Duhalde
Sabían que perdían la votación, por eso se fueron No es una derrota. Vamos a seguir, somos mayoría.
La oposición buscará rechazar el decreto para el uso de reservas,ºº
250210 La Nación El Gobierno evitó una dura derrota. Gracias a la ausencia de Menem, dejó sin quórum la sesión del Senado en la que iba a perder el manejo de la mayoría de las comisiones.
20100225 LN UNA COMPAÑÍA QUE DESCRIBE LA DECADENCIA por J Morales Solá
Carlos Menem es la figura política más impopular del país, según encuesta hecha a fines de enero por la consultora de Hugo Haime. Le sigue de cerca en esa carrera por el disfavor social el también ex presidente Néstor Kirchner. Los dos demostraron ayer al paralizar el principal cujerto parlamentario del país, que merecen la aversión popular que supieron conseguir. Encerrados entre resentimientos y caprichos, ambos se destacaron en la víspera por las acciones que menos valor ( o que más desprecia) la sociedad argentina.
Kirchner sólo alargó su agonía parlamentaria en medio de pésimas novedades judiciales, que lo obligarán a luchas más desiguales por los recursos fiscales, y de la más grande manifestación piquetera de los últimos años, que enfureció la vida de los porteños. La Argentina nunca cierra ningún capitulo de su historia: el país actual no es muy diferente del que Kirchner recibió hace casi siete años.
Quitarle el quórum a una sesión parlamentario es el recurso de los que van a perder…
Los Kirchner comprobaron ayer que pueden inmovilizar el senado con provocar solo la ausencia de uno de sus opositores
……..Las pérdidas en el Congreso y en los tribunales, los Kirchner tropezaron tambien con otro abandono irreparable para ellos: perdieron el control de la calle.
……..Kirchner nunca imagino un plan integral para sacarlos de la pobreza estructural, de la dependencia económica y de la inopia educativa
……..Carlos Menem era “el innombrable” Tal vez no imaginaba que algún día Carlos Menem terminaría salvándolo de una dura derrota, Pero Néstor Kirchner, desde que llegó al poder en 2003, se encargó de denostar en público al ex presidente al punto de llamarlo habitualmente “el innombrable”. El punto de mayor deprecio hacia la figura de Menem fue en 2005, el día en que el riojano asumió como senador. Kirchner, como presidente estuvo presente en ese acto y le hacia ostensibles gestos para evitar “la mufa” Su foto con los dedos índice y meñíque en forma de cuernos – y una sonrisa pícara – fue tapa de casi todos los diarios. Eran otras épocas. …
250210 La Nación La Justicia prohibió el uso de las reservas del BCRA
La cámara trasladó el caso a la Corte, que analizará el decreto.
250210 La Nación El Gobierno cosecha tempestades por Adrian Ventura.
Los jueces no aceptan inmolarse por el kirchnerismo. E Gobierno dicta cada vez m´s arbitrarias, casi imposibles de justificar, y sus arbitrariedades cosechan fallos adversos.
La Justicia le está devolviendo al Gobierno frutos agrios, producto de la propia torpeza_ fallo tras fallo, jueces de todos los fueros aceptan cuestionamientos contra los actos del Poder Ejecutivo y de sus funcionarios y ni siquiera las influencias y pretendidos vasallajes alcanzan para torcerles el brazo a los magistrados …..
240210 La Nación. Ingresos distorsionados. Jubilados: el 72,3% cobra la mínima. Cada vez son más los del escalón más bajo …
240210 Carta de lectores por Cecilia Beru “Diez razones”
¿Qué está pasando en nuestro gobierno en los últimos años?
“Se ajustició la Justicia. Se encarceló la libertad. Se liberó el crimen. Se empobreció a los pobres. Se institucionalizó la desocupación Se fomentó la ignorancia. Se arrasó el campo. Se jubiló la jubilación. Se gobierna para nadie. Se redistribuyó el odio.
“Quisiera una Argentina donde se gobierno para todos, con un futuro mejor: sin resentimientos, mirando hacia delante, y donde todos podamos trabajar y progresar.
120210 Clarín. Una reestatización polémica. Aerolínas le costo $ 2.300 millones al Estado en un año. Son los aportes que el Gobierno hizo para cubrir el déficit de la empresa en 2009. Fueron a razón de l,7 milllón de dólares POR DIA. La empresa fue estatizada a fines de 2008, pero las acciones todavía están a nombre de la españo0la Marsans. La cifra alzaría para planes sociales de 1 millón de chicos.
210210 La Naciópn. Las mil leyendas del nieto del usurero. La compra de U$S 2 millones de Kirchner suscita intriga entre empresarios_ ¿ qué hace con tanta plata ? Néstor Kirchner acaso el presidente más rico que ha tenido la Argentina
….Tal vez los pilotos sean quienes más datos puedan aportar. Uno de ellos, habitual transportador de la familia presidencial suele agitar un viejo mito de los empresarios_ Kirchner tiene, dice, una bóveda en su casa de ÇEl Calafate, donde guarda sus ahorros Nadie pudo comprobarlo nueva. Ni siquiera otro piloto que reconoció haberse quejado cierta vez, del sobrepeso que le suponía el traslado de bolsas de hasta 40 kilogramos. Esos vuelos, confirmados a este diarios por cuatro fuentes, pueden ir vacío, sólo acompañados por custodios …….
140210 La Nación. “Estuve presa junto a Kichner en 1976”
,,,contradicciones con su marido.
..la Presidenta aseguro que estuvo detenida durante un mes, en enero de 1976, dado que hasta ahora no se conocía y que algunas fuentes desmiente. 12 años antes Néstor Kirchner aseguró que había sido junto a Cristina de Kirchner en 1975, durante 15 días.
……………..Otro abogado que trató a los Kirchner abandonaron la ciudad de La Plata para llegar a Río Gallegos el 27 de julio de 1976 después de la fecha que dice haber sido detenida. Ninguno de ambos mencionaron que ella hubiera estado detenida, ni en ese momento ni al regreso de la democracia.
160210 La Nación. En el último año se iniciaron 103.643 juicios. Récord de demandas de jubilados contra el Estado ….
170210 La Nación. Mensaje del Presidente de la Corte Suprema a la Casa Rosada. “Los jueces debe poner los límites” …El poder judicial no está a favor o en contra de ningún partido, sino a favor de la justicia”.
160210 La Nación Desconfianza profunda por Matías Dewey.
…. La profundidad de esa desconfianza se expresa en la certeza de que nada se puede esperar de ciertos roles estatales. Todos roban, todos son corruptos y si no lo son, pues lo serán algún día. Se trata de una desconfianza que resulta de un proceso de aprendizaje tras continuas impunidades….
170210 Renunció otro secretario privado de la Presidenta. Daniel Alvarez es investigado por presunto enriquecimiento ilícito; es el segundo en irse …
170210 La Nación. Santa Cruz, un feudo anárquico. Es de esperar que la Corte haga valer su autoridad para que el gobernador Peralta reponga en su cargo al es fiscal Sosa …..
140210 La Nación. Alarma en el Gobierno por la pérdida de poder en el Senado. No consigue los votos para usar las reservas y está a un paso de perder el manejo de la Cámara alta.
220210 La Nación Carta de lectores por Luis Matarollo. ..Según su esposa, Néstor no abandonó la cancha, sino que está en el banquito. Ya que está en el banquito, cuando vuelva la cancha, puede traer lo que restan de los casi mil millones de dólares de la provincia de Santa Cruz.º
200210 La Nación. Carta de lectores por Francisco J. Muñiz. “Con asombro leo en la primera página de La Nación del 15/2 la noticia que resumo. Título “Subsidios”
“Ocho millones de dólares por día a dos empresas de energía. La cifra citada es escalofriante, pero la sorpresa se incrementa cuando observamos que una de la las empresas acreedoras se llama Cammesa, una compañía hoy presidida por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Dejo librado al juicio de cada lector esta situación, que considero irregular”
120210 La Nación. Carta de lectores. Por Ing. Agr Luis A Barrionuevo
“Es posible que superados ya por tanta desmesura del matrimonio gobernante se haya pasado por alta un detalle que sólo vi reflejado en un artículo de este diario.
El famoso hotel Alto Calafate tiene asegurado diariamente un 30 por ciento de ocupación por parte de la empresa estatal Aerolíneas Argentina. No creo que sea ético aunque pueda ser legal, que parte de los ingresos que perciben la señora presidenta de la Nación y el presidente en ejercicio provengan de una empresa estatal, que además no produce ganancias y cuyo déficit, por lo tanto, es soportado por los contribuyentes.
120210 La Nación Carta de lectores “Inimaginable” oír _Esteban Luciano Rouge
La renuncia/remoción (¿?) del presidente del Banco Central permitió que la población se enterara de la compra de dos millones de dólares efectuada en esa Institución por el señor K en 2008. El hecho ocurría cuando su cónyuge acometería furiosamente contra quienes ahorran en moneda extranjera, “cultura que debemos desterar..) enseñaba
Seguramente ese dinero es un bien ganancial. El de los colmos. ..Inimaginable, intendedible, injustificable, inexplicable.
“El desenfreno del matrimonio alerta el destino y el equilibrio del país, arrastrándolo al caos moral y material
¿Es posible, es lógico que 40 millones de personas tengan que padecer semejantes excesos? ¿Podrán salvarse antes de que se tarde.
La Nación 130210 Carta de lectores “Mala Fe” por Lila Diaz DOnofrio.
“El ministro Boudou dijo que “no hay inflación, sino reacomodamiento de precios” No nos subestime. Es un proceso inflacionarios los precios se reacomodan. Siempre para perjuicio de la sociedad, especialmente de los que están sujetos a ingresos fijos.
Los eufemismos, las expresiones retorcidas para disfrazar la realidad dejan al descubierto la mala fe sus autores.
160210 La Nación Carta de lectores por Carlos Olivera Avellaneda.
La Presidenta en varias ocasiones, ha tratado peyoritivamente a “los abuelitos” de funcionarios y ciudadanos argentinos, ignorando para variar- que fueron ellos quienes construyeron esa gran Nación que la señora y su equipo se han propuesto destruir. Creo innecesario explayarme sobre la ignorancia y su séquito de adulones, Para muestra basta un botón : DElía defiende a kirchner al sostener que su abuelo era usurero. Y así justifica el origen “legítimo” de su inexplicable fortuna. ¡Vaya con este abuelito!
Sepa señora, y sepan quienes la rodean, que la gran diferencia es que nuestros abuelitos, sus abuelitos y los abuelitos de estos últimos fueron quienes, portando distintos colores político, pero desde el respeto, la ciencia y el trabajo conquistaron primero, se rebelaron después y lograron que hoy podamos festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo, sin necesidad de espurio fondo patriótico alguno.
200212 La Nación Carta de lectores por Alejandro Schindler.
…Con la excusa que de aquí en más se pagara mes vencido, en este mes no se efectivizo el pago señalado. Sin duda es una maniobra más del figuron que de administrador de la Anses devino en ministro y está dirigida a acumular fondos para alimentar la política de robar., a unos para beneficiar a otros y a la que denominan distribución de riqueza.
160210 La Nación Carta de lectores Libre mercado por Pedro C. Matteucci
Queria por intermedio de La Nación, aclararle a la señora Presidenta, que la carfne no subio porque llovió ni nosotros los ganaderos retenemos los novillos por pura especulación de ganar unos “kilitos”
La lluvia es para el campo una bendición pero no llueve pasto. Se necesita proyectar, hacer verdeos, invertir mucho dinero para engordar un novillo. Esto nos estaba vedado hasta ahora, por pésimas políticas agropecuarias, que han esquilmado sobre todo, al pequeño y mediano productor que como el que suscribe, debió desprenderse de su hacienda a menos valor por vaca que un par de zapatillas.
Los precios nos están demostrando que el mejor plan ganadero es el libre mercado. Se puede hoy volver a invertir si es que nos quedan vacas? Los controles de precio ya fracasaron hace unos años en la Roma antigua.
180210 Diputados : dan el primer paso para cambiar la ley de los DNU La mayoría opositora pretende limitar su validezx si no los votan ambas cámaras.
180210 Clarín. La UCR sugiere una interna de Carrió contra Cobos, pero ella lo descarta. Lo propuso Morales. En la _Coalición cívica insisten con el vice “ni a la esquina”
30,7% El porcentaje que sacó el Acuerdo Cívico a nivel nacional, en la elección del 28de junio pasado. Quedó segundo, a menos de un punto de los K.
180210 Clarín. Cuestionamientos técnicos a las represas santacruceñas.
Se presentaron varios cuestionamientos a priorizar la ejecución del completo hidroeléctrico “Condor Cliff y La Barrancosa” que se prevee construir sobre el río Santa Cruz.
…..El costo del proyecto hidroeléctrico quedó sobre el tapete luego de que el ex gobernador de Sana Cruz, Sergio Acevedo afirmara que la inversión de $ 15.406 millones resulta un “verdadero disparate” Frente al precio inicial de $ 6.000 millones hace tres años.
Daniel Montamat ex titular de Energía y de YPF expresa que la obra presenta gran interrogante por el lado del financiamiento….por que no se privilegió el desarrollo de las microcentrales hidráulicas y los parques eólicos que están proyectados en el resto del país?
180210 Ámbito Financiero. El Gobierno perdió el control del Senado…un proceso que ya sufrió en diputados..
010310 Clarín. Una oportunidad para los hombres del campo argentino.
Uuguay tiene un saldo exportable de trigo igual al de Argentina.
…de la Argentina cruzaron el charco Cresud, MSU, El Tejar, Adecoagro y un sinnúmero de empresas que descubrieron el potencial agrícola Oriental
Aunque los rindes son inferiores, compensa la falta de retenciones. Uruguay en 2003 importaba trigo. Ahora exporta..
120210 Clarín. “La Argentina viene de 80 años de decadencia”,. El presidente de Fiat Cristiano Ratazzi, sostuvo ayer que la Argentina viene de 80 años de decadencia y subrayó que en el país “no hay respeto por las leyes, los contratos y la propiedad privada.
….cuando se robó la plata ede loa gente que estaba en las AFJP, no fue solamente el gobierno, la opoisición también pensñi e participar de ese botín y por eso votó a favor de la confiscación.
120210 Clarín. Entusiasmo empresario por el discurso de Mujica en Uruguay. Importantes hombres de negocios uruguayos y extranjeros, en su mayoría argentinos, mostraron su satisfacción por las reglas de juego que defendiò el presidente electo.
120210 En el último año, Aerolíneas le costó al Estado $ 2.300 millones. Son los aportes del fisco para cubrir el déficit de la empresa re-estatizada en 2008.
77 serían los centavos adicionales que el Estado debió aportarle a Aerolíneas y Austral por cada peso que estas empresas recaudaron con la venta de pasajes.
260210 Clarín. Mo es fortaleza sino debilidad. …El kirchnerismo siempre ha tratado de efvitar aparecer como derrotado, aun que lo esté. Desdepués de la eledcción de junio pasado. Kirchner había dicho que perdió por un pquito. Y luego agregó que mo siquiera había perdido. ..
240210 Clarín. . reparto discriminatorio de planes sociales es un testimonio de parte sobre el clientelismo de la política social ….
..Ese dispositivo de emergencia fue confirmado y reforzado como instrumento de captación de volutades a cambio de subsidios ……
270210 Clarín Reservas y gastos públicos… Gasto en subsidios. Año 2005 3.400 millones. En 2009 33.300 millones. Entre 2008 y 2009, el Gobierno gastó $ 61000 millones por DNU y por AFUERA DEL PRESUPUESTO.
270210 Clarín. Siguen sin podrr cobrarles impuestos a los tragamonedas Son del kirchnerista Cristóbal López y no pagan. …. $ 1.000 millones el monto se recauda en apuestas en las maquinitas en un año.
280210 PERFIL Implacables por Pepe Eliaschev …. No es baja autoestima lo que impusla a muchos argentinos a suspirar de melancolía ante los ejemplos de Bachelet, Mujica y Obama, versus la estólida realidad argentina un gobierno visiblemente desinteresado en acordar algo con nadie. Es un impresionante contraste.
… pero Kirchner en cambio hizo cuernos con lo dedos y se tocó los testículos ante las cámaras de televisión cuando el Dr. Meem jurò como senador nacional en 2007.
Con una Presidenta que zamarrea a Obama ( “ me decepcionó”) y un oficialismo que se queda sin quórum al Senado para evitar quedarse en minoría, co medios estatales convertidos en tribunas cloacales del más pedestre stalinismo, la Argentina exhibe la lúgubre y deprimente imagen de una sociedad vieja, gobernada por gente sistemáticamente enojada.
230210 La Nación. Una carta a las autoridades del BCRA con advertencias. La oposición exigió a Marcó del Pont que no haga uso de las reservas.
…enviaron ayer una nota a los miembros que conducen e Banco Central para advertirles que se abstengan de crear dicho fondo, pues incurrirían en incumplimiento de los deberes de funcionario públoico
….los diputados de la Coalición Cíica etc señalaron que la constituci´`on del fondo podría poner en riesgo de embargos intgernaconales las reservas del bCRA
110210 La Nación Instituciones y prejucios por Julio M. Sanguinetti. Ex Pte de Uruguay
…Las Instituciones de nuestros países dicen que los vicepresidentes no lo son de los presidentes, sino de las naciones ….
280210 La Nación Dos miedos de Kirchner y una sensación general. En charlas privadas, el ex presidente dijo que vetaría una eventual reforma del Consejo de la Magistratura. ….
,.. No hay razón para pensar que un gobierno que le pagó como nunca en la historia argentina al Fondo Monetario Internacional y lo expuso a la sociedad como medida progresista …
270210 La Nación. EEUU expresó malestar por las críticas de la Presidenta. El subsecretario Valenzuela dijo que Obama es “más popular” que muchos presidentes en sus países.
270210 Editorial. Cada vez más aislados. Es una clara señal la omisión de la Argentina en las giras de presidentes y emisarios de países centrales por la región…..
280210 La Nación. Por Ernesto Tenembaum. El extraño derrotero del kirchnerismo. De la acumulación de poder en tiempo récord a la caida estrepitosa de popularidad y la decadencia política, el kirchnerismo delineó una camino difícil de comprender, incluso para quienes miraron su ascenso con simpatía. …..
230210 La Nación . Carta de lectores por Cdor. Luis Elbaum :
…….Sres políticos ¿ no creen que hay cosas más urgentes para solucionar, temas como la inflación la inseguridad, la droga, la marginalidad y el empleo ¿ Un país crece con producción, no con subsidios.
Pensemos en ser un país más confiable para atraer inversiones como Chile, Brasil o Uruguay. Nosotros seguimos con la mentira del Indec y de la inflación, con la falta de institucionalidad y de transparencia en muchas cosas, privadas y públicas, con el despilfarro. Así estamos a los inversores serios. ….
070310 PERFIL. Guerra tecnológica contra Clarín. Lleva la TV digital par los que cobran planes sociales.
En ab ril comienza a funcionar en Capital y Conurbano y habrá decodificadores gratis para un millón de beneficiarios. Los distribuirán los intendentes. ( Canal 7 y Encuentro. La señal educativa …se extenderá por fuera del servicio de cable.- Paka Paka – Incaaa TV, Cultura , Derechos humanos, Télam TV y Deportes )
070310 PERFIL. Cosecha record. Lluvia de dólares las terminales festejan. El campo ya gasta a cuenta los ingresos de los próximos meses será un estabilizador “natural” del tipo de cambio. Por las retenciones, habrá abundante saldo en las cuentas fiscales.
Impacto fiscal_ Retenciones U$S 5,620 millones 16% de suba
Impacto inflacionario. Tendrá muchlo impacto en alimentos, excepto en carne y sustitutos, coinciden …….
Impacto cambiario_ U$S 15 mil millones, principalmente por exportaciones agropecuarios, ayudará a sostener el valor del peso.
Impacto financiero. La entrada de divisas empujará a la baja de las tasas, pero la existencia de demanda efectiva de créditos está en duda.
060310 Clarin. Un fiscal pide que Cristina amplíe en Tribunales su acusación contra los jueces…. Un fiscal pidió que declare como testigo …. si cometió el delito de encubrimiento..
060310 Advierten que en febrero la suba de precios se aceleró y llegó al 3% …la inflación crece a un ritmo de 40% anual.CLAVES DEL FALLO DE LA CAMARA
20100223 Clarín Kirchner y Boudou quedan como perdedores, en el peor escenario por Alcadio Oña
EN PROBLEMAS. AMADO BOUDOU DEBE REVER LA ESTRATEGIA FINANCIERA.
La decisión judicial de ayer ha puesto al Gobierno ante el peor de los
escenarios. Y confirma, a la vez, la imprevisión con la que se manejó cuando
decidió usar las reservas del Banco Central para pagar deuda externa y echar de
un plumazo a Martín Redrado: todo por decretos de necesidad y urgencia.
Quedó claro desde el principio el objetivo que había detrás de los 6.569
millones de dólares del Fondo del Bicentenario. Significaba liberar otros fondos
previstos para la deuda y aplicarlos a sostener el gasto público; además,
manejarlos al gusto K. Esto ha capotado, quizás definitivamente.
En la conferencia de prensa del martes, la Presidenta afirmó dos veces que las
reservas serían utilizadas "como garantía". Era la idea original: no tocarlas y
emplearlas para avalar nuevos créditos. Y lo que pareció contradictorio con el
DNU que ella misma firmó o una gaffe, puede ser el preanuncio de otra cosa.
Claro que en ese supuesto, deberá derogar el DNU del Bicentenario y mandar una
ley al Congreso. Aún así, tampoco será lo mismo.
En el pago de la deuda con reservas el costo era cero para el Tesoro Nacional. Y
salir a tomar préstamos para repagar los vencimientos de este año entraña el
riesgo de afrontar tasas considerables, dada la desconfianza que la Argentina
despierta en los mercados y por más que sean respaldados con activos del BCRA.
Otro golpe para las intenciones de Néstor Kirchner.
Según el DNU, el Gobierno podía disponer ahora de más de 17.000 millones de
dólares. Y no sólo eso: permitía repetir la operación en 2011 y más adelante.
Había sido pensado para los dos años que le quedan de mandato a la Presidenta o,
si se prefiere, con la idea de alimentar las aspiraciones del kirchnerismo de
mantenerse en el poder. Esa ruta también ha quedado bloqueada.
El fallo de ayer le da dos veces la razón a Martín Redrado. Primero, porque él
se negó a transferirle las reservas al Tesoro Nacional. Luego, porque ratifica
que el decreto que por este motivo lo despidió debe ser tratado por una comisión
del Congreso, tal cual manda la Carta Orgánica del Banco Central.
Redrado finalmente deberá dejar su cargo, pues nada obliga a Cristina Kirchner a
acatar un dictamen adverso de la comisión. Pero el proceso no consumirá los 15
días que imaginó el kirchnerismo, sino un tiempo bastante más prolongado.
En algunos circuitos políticos se maneja una hipótesis sobre la actitud que
podría asumir Julio Cobos, en el cuerpo que tratará el caso del presidente del
BCRA. presidente todavía y no "ex presidente" como lo llama Cristina Kirchner.
Según esas fuentes, Cobos estaría cerca de respaldar de hecho la posición de
Redrado. Pero buscaría una vía en el dictamen para "darle salida", una si se
quiere indolora para la decisión que en cualquier caso adoptará la Presidenta.
Buscaría evitar que lo llamen "destituyente" o cosas peores.
Otro impacto inevitable, en las actuales circunstancias, caerá sobre el canje de
la deuda. Que si "está vivo", como afirma Amado Boudou, también ha quedado
malherido.
Kirchner había bochado un par de cláusulas de la operación, que la hacían más
costosa y también más atractiva para los bonistas. Ahora esta orden puede entrar
en el limbo, igual que el canje mismo.
Por varias razones, Boudou no tendrá un buen fin de semana: en Olivos lo culpan
de toda la ingeniería fallida.
Desprovisto de los 6.569 millones de dólares, el Gobierno deberá encontrar otra
fórmula para sostener el aumento del gasto público del 30% o más que proyectaba.
Para el caso de que exista: de lo contrario, el ajuste podría lucir inevitable.
En la trastienda de toda la movida oficial asoma el ostensible deterioro de las
cuentas públicas. Apelando a cuanto recurso tuvo a mano y con mucha cosmética
fiscal, el 2009 cerró con un déficit financiero de 7.131 millones de pesos,
contra un superávit de 14.655 millones en 2008. Así, de un año al otro se
perdieron 21.786 millones ó 5.688 millones de dólares.
Por si no se ha advertido, esos 5.688 millones son casi los mismos 5.695
millones que se pensaba sacar de las reservas. Aquí hay una clave para entender
el DNU del Bicentenario.
El Gobierno alega que en 2009 aumentó el gasto público para contrarrestar los
efectos de la crisis. Verdad a medias: viene creciendo sin pausa desde que
asumió el kirchnerismo. En relación al PBI, subió 50% desde 2003.
El problema es que la recaudación no acompaña, como antes, las necesidades de la
caja. Y que la presión impositiva ya resulta elevada, así sea una carga muy mal
distribuida.
Eso se ve en una decisión que acaba de tomar el Central, a pedido del Gobierno.
Le adelantó 1.800 millones de pesos.
La caja no es el único problema. Pasa, además, que el poder de fuego del
kirchnerismo ha bajado considerablemente y no da como para ensayar nuevas
audacias. La tentación nunca desaparecerá, pero los DNU frustrados han sentado
otro precedente.
20100227 LN Para los adversarios, socialismo; para los amigos, capitalismo. Traducción de Gabriel Zadunaisky
Algunas compañías fueron hostigadas por los kirchner; otras crecieron por su cercanía al poder.
….Cuando Néstor Kirchner asumió como presidente del país ya estaba en camino de superar el colapso de 18 meses atrás, que llevó al default y a la devaluación.
Denostando al FMI y a las privatizaciones, Kirchner aumentó el control del Estado sobre la economía. Los precios en alza de las commodities exportadas por la Argentina y los subsidios del Gobierno generaron un boom económico. Esto convirtió a Kirchner en un héroe popular y aseguró la elección de su esposa, Cristina Fernández, como su sucesora en 2007. Ella continuó sus políticas. Kirchner como diputados, pero; de acuerdo con ex funcionarios sigue tomando muchas decisiones del Ejecutivo……
Disfrutando de un dominio político casi completo, la primera pareja argentina abofeteaba a los críticos que los acusaban de todo, desde enriquecimiento ilícito hasta la destrucción de las instituciones. Sigue tratando de hacerlo. Cristina Kirchner frecuentemente acusa a los principales diarios de la Argentina de inventar historia para desacreditar su gobierno…….